Danzante del Rey [Capitulo 3]


🌙⭐️Solo por una noche⭐️🌙

El niño que alguna vez había llegado a palacio hecho un desastre y sosteniendo fuertemente la mano del rey temiendo qué sería de su futuro, había crecido prontamente para convertirse en un hermoso joven de doce años de espesa cabellera dorada y oj...

El niño que alguna vez había llegado a palacio hecho un desastre y sosteniendo fuertemente la mano del rey temiendo qué sería de su futuro, había crecido prontamente para convertirse en un hermoso joven de doce años de espesa cabellera dorada y ojos tan relucientes como esmeraldas. Sin embargo, y a pesar de su apariencia angelical, el muchacho podía llegar a ser tan temido como un tigre hambriento; nadie en el castillo deseaba tener que lidiar con el joven Yuri y menos cuando no estaba del mejor humor, que era común en él.   

La única persona dentro del castillo que de cierta forma podía controlar aquél comportamiento explosivo y rebelde era su tutor, Yakov. Él era quien se encargaba de su educación, pero controlar a alguien con tal temperamento incluso podía resultar difícil para alguien tan estricto como lo era el viejo hombre. 

Aquél día, era uno ajetreado, todos los sirvientes y hasta lo guardias se encontraban buscando desesperadamente por todos los rincones y alrededores del castillo buscando algún indicio del protegido del monarca. 

Yakov estaba hecho una furia, pues, su joven pupilo había logrado escaparse de sus lecciones por segunda vez consecutiva en ese día, y tal parecía, que esta vez no quería ser encontrado pronto. A pesar de que el joven ya llevaba varios años viviendo en el castillo bajo el cuidado del monarca Nikiforov, el muchacho no perdía sus malas costumbres. 

—¡Que alguien encuentre pronto a ese muchacho! ¡Si el rey Viktor llega a enterarse todos estaremos metidos en graves problemas! —profería Yakov a todos los sirvientes que corrían por todos lados tratando de cumplir con lo dicho. 

Yakov ya era un hombre mayor, no estaba para seguir complaciendo los caprichos de un adolescente; estuvo al cuidado del padre de Viktor, del mismísimo Viktor y ahora de ese pequeño rufián. Él consideraba que a su edad ya no debería estar haciendo de niñera real, pero nada podía hacer, la vida no le estaba haciendo justicia después de todo. 

A la par de todo el alboroto que sucedía en palacio, el joven rubio caminaba muy tranquilo por las extensas calles del reino. En ese momento, no podía pensar en otra cosa más que en algo para poder distraerse, pues, el estar tanto tiempo encerrado en la biblioteca postrado en una silla mientras leía montañas de extensos libros se le estaba haciendo extremadamente aburrido y pensaba que si seguía así terminaría igual de calvo y gruñón que Yakov, por eso prefería salir a hurtadillas del castillo y relajarse un momento.

Siguió caminando por el reino mientras observaba atentamente lo que pasaba a su alrededor, extrañaba mucho el volver a sentir esa adrenalina que recorría su cuerpo cada vez que tomaba algo de los comerciantes, el correr por las calles para evitar que lo atraparan y el escabullirse por los muchos rincones que conocía tan bien como la palma de su mano.

Llevaba ya un tiempo paseando cuando de repente detuvo su paso al ver que a en la pared de su costado estaba pegado un cartel de lo más llamativo, colores vibrantes lo adornaban y un dibujo en medio de lo que parecía ser una doncella muy hermosa estaba en el centro. La curiosidad lo invadió, miró a ambos lados esperando que no hubiera gente cerca y despegó el cartel de su lugar lo más rápido que pudo. Guardó el papel entre sus ropajes y partió el camino rumbo al castillo.

Cuando puso el primer pie en el castillo sintió como una corriente eléctrica recorrió todo su cuerpo, eso no era una buena señal, estaba claro que Viktor estaba enterado de su reciente travesura y que nada agradable lo esperaba en esa tarde, con los nervios a flor de piel ingresó a su recamara para guardar el panfleto, pero justo cuando estaba abriendo el cajón de su buró, la puerta se abrió de par en par dejando ver la imponente y musculosa imagen del rey que tenía la cara desfigurada por el enojo que tenía guardado, esto hizo que las manos del adolescente empezaran a temblar y dejaran caer el papiro que traía y, para su mala suerte, Nikiforov dirigió su vista al trozo de papel, con pasos pesados fue hasta y lo tomó entre sus manos para ver de qué se trataba. Soltó un suspiro.

—¿Cómo se te ocurre escaparte de tus lecciones nuevamente, Yuri? Esta es la ocasión número veinte que te escapas. Debes dejar de hacer esto, entiende que eres un joven, ya no un chiquillo que se escapa a cada rato.

Yuri se alivió un poco al ver que Viktor no había explotado como las otras veces, pero algo le decía que no debía confiarse tanto, conocía del todo el carácter del rey y aunque se comportara como alguien amable y cariñoso con las demás personas, en realidad dentro de él existía una frialdad en su corazón que no podía ser medida, y aquello solo empeoraba cuando se enojaba.

—Fui a dar un paseo por el reino, solo fue eso, nada más —Su voz salió temblorosa y se maldijo internamente por mostrar sus flaquezas a Viktor. 

El rey se llevó una mano a la frente tratando de calmarse un poco, miró directamente al rubio. 

—Ya sé que fuiste a dar un paseo por el castillo, entiendo que sigas extrañando gran parte del pasado, pero ahora eres alguien que no puede tomarse las cosas a la ligera, no más. Grábate eso, Yuri, me duele decirlo, pero hay cosas que son mejor dejarlas en el olvido. 

—¡¿Cómo te atreves a decirme eso a pesar de que tú estás en las mismas circunstancias que yo?! —gritó Yuri con la rabia en su máxima expresión, la expresión de Viktor cambió de repente a una perpleja —. ¡Te ahogas en tu propia miseria porque no quieres seguir en este lugar! ¿Pensaste que con solo rescatarme de la pobreza te daría mi eterna devoción? ¡Pues estás muy equivocado! ¡Acepté el permanecer aquí porque mi propia supervivencia me lo pidió, no porque tú lo hubieras querido así!

El adolescente no supo los estragos de sus palabras ni el filo de ellas, las cuales se habían enterrado profundamente en el interior del rey. El silencio reinó en la habitación, Yuri estaba realmente muy molesto, pero cuando se dio cuenta de lo que había dejado que escapara de sus labios ya era demasiado tarde. Antes de que pudiera remediarlo, las graves palabras del rey resonaron por toda la habitación diciéndole que estaba castigado y que no tenía permitido salir a ningún lado. Seguidamente salió de la habitación dando un fuerte portazo, de inmediato se maldijo por no medir sus palabras, realmente no había pensado lo que había dicho. Dejó caer su cuerpo sobre su cómoda cama y se quedó ahí un buen rato hasta que sintió que su mascota, un pequeño tigre, saltó hacia sus brazos como si tratara de animarlo.

—Potya, metí la pata con Viktor. No sé cómo fue que me salí de mis cabales y dije todo eso sin pensar —El cachorro de tigre simplemente se dedicó a lamerle el rostro, la lengua rasposa del felino hizo que Yuri dejara escapar unas cuantas risas —. Gracias, Potya, tú siempre sabes cómo animarme, pero a Viktor nadie lo puede animar. Si sigue así tal vez se quede calvo como Yakov —El pequeño Potya soltó un maullido como si estuviera asintiendo al comentario de su amo. 

Yuri ya estaba a punto de relajarse para comenzar a descansar cuando recordó algo.

—¡El cartel!.

Buscó en sus bolsillos de inmediato, pero no encontró nada. Revisó el suelo y todos los rincones de su habitación, pero no hubo resultado. Cuando ya estaba a punto de darse por vencido, se acordó que Viktor lo había tomado en el momento en que entró a su habitación.

—¡Oh, no! ¡Potya! ¡Se suponía que Viktor no debía ver ese cartel! ¡Oh! Ese lugar se veía interesante, ¿ahora cómo podré hacer para ir? —se quejaba el pequeño rubio, soltó un suspiro y su tigre se acercó a él para sobar su cabecita con su cuerpo. Yuri se dedicó a acariciarlo—. No te preocupes, Potya. Puedo ir sin necesidad del cartel, solo tengo que esperar a que sea de noche para que pueda ir sin ser percibido. 

 Yuri ya había decidido que aquella era la distracción perfecta que había estado buscando, y por nada del mundo se iba a perder aquella presentación.

—Rey Viktor, el amo Christophe solicita audiencia con usted —Viktor seguía algo enojado por el enfrentamiento que había tenido con su protegido, sus comentarios habían calado muy profundo en su ser y eso lo tenía afectado

—Rey Viktor, el amo Christophe solicita audiencia con usted —Viktor seguía algo enojado por el enfrentamiento que había tenido con su protegido, sus comentarios habían calado muy profundo en su ser y eso lo tenía afectado.

—Dile que en estos momentos no estoy disponible. 

El guardia asintió y salió de la habitación para darle aviso a Christophe, pero éste al escuchar aquello, hizo completo caso omiso a la orden y entró al despacho de todos modos.

—¡Viktor! ¿Puedes creer que tu guardia no me dejaba verte? —El aire de Chris era de lo más escandaloso, Viktor no estaba seguro de que eso sería bueno para su enojo o para el mismo rubio. Trató de calmarse un poco, pero cuando le dirigió la mirada dejó bien en claro su molestia. 

—Chris, dije estrictamente de que quería estar solo unos momentos, ¿es que no puedes respetar eso unos cuantos minutos?

—Vamos, amigo, sé qué es lo que necesitas para ese terrible enojo. Entiendo que tú y el gatito tengan peleas constantes, pero no hay razón para que te hundas en tu enojo toda la noche, créeme —El platinado dejó escapar un suspiro evidenciando que su amigo había acertado una vez más en todo lo que había dicho. 

—¿Qué es lo que deseas? Dímelo de una vez para que pueda estar tranquilo. 

—Bueno, sabía que llegaríamos a esto, así que planeé una muy divertida noche para ambos en un lugar muy interesante y nuevo. 

—Chris, no deseo divertirme, y menos en esos lugares tuyos donde lo único que abundan son aparatosas bailarinas que no tienen nada de bueno. Además, estoy ocupado esta noche. 

—Sí, claro. Si al estar ocupado te refieres a quedarte viendo al vacío por horas entonces no voy a dejarte hacerlo, Viktor. Escúchame, es tiempo de despejar tu mente de lo que sea que te haya dicho ese mocoso. Créeme, si me acompañas no te vas a arrepentir, y si es que no te diviertes prometo que no volveré a molestarte con salir a ese tipo de lugares.   

—Chris…

—¡Lo prometo! ¡No volveré a molestarte! —Viktor soltó un suspiro rindiéndose, su amigo podía ser realmente persistente cuando se lo proponía. 

—Y yo te prometo que será la última vez. 

—¡Así se hablar amigo! Pero créeme que no te vas a arrepentir. Uff, me hubieras metido en serios problemas si es que no aceptabas, Viktor. Anuncié tu llegada a ese lugar antes de venir aquí, así que prácticamente ya tenemos la reservación. 

—¡¿Qué hiciste qué, Chris?!

—Bueno, te espero afuera hasta que termines de alistarte, ¡nos vemos! —Así fue como Chris salió de la habitación incluso antes de que Viktor pudiera hacer o decir algo. 

No podía creer que se había hecho amigo de alguien como Chris, en ese momento solo quería asfixiarlo. Sacudió la cabeza y pensó que probablemente el lugar que Chris alegaba que sería tan magnífico no lo sería realmente y entonces tendría que cumplir con su promesa de dejarlo en paz. Guiado por ese pensamiento, se olvidó por un momento de la discusión con el pequeño Yuri y se dirigió a su alcoba a alistarse. 

La noche cayó en el reino Mycticias y todos en la calle lucían más animados de costumbre, el sonido de las copas y las risas cantarinas de los hombres en las cantinas le daban un toque pintoresco al lugar

La noche cayó en el reino Mycticias y todos en la calle lucían más animados de costumbre, el sonido de las copas y las risas cantarinas de los hombres en las cantinas le daban un toque pintoresco al lugar. 

Los pasos de Yuri eran apresurados, recorría cada pasaje ágilmente sin mirar atrás, no quería que lo atraparan, aunque no debía preocuparse demasiado, pues nadie lo había visto salir del castillo. 

—Solo un poco más y pronto llegaré al lugar.

Dobló unas cuadras más y por fin dio con el lugar. Grandes columnas adornaban la entrada que era custodiada por un hombre de mirada poco amigable, esperó un poco hasta que se formó un pequeño grupo de gente y aprovechó el momento para escabullirse entre ellos y pasar desapercibido. Aliviado de que nadie notara que se había colado, pudo apreciar el lugar con más tranquilidad, el olor del alcohol y el tabaco abundaba en el aire, con su manga se tapó la nariz para evitar inhalar aquello y con la mirada buscó un lugar en el cual sentarse a gusto y evitar ser molestado por gente innecesaria, se alegró de haber encontrado un balcón en el segundo piso del lugar, subió las escaleras con pereza, pero todo eso desapareció al
sentarse en aquellos mullidos sillones.

—Ah… Qué bien —Se sentía alegre con el ambiente que se estaba formando en el lugar, además disfrutaba la vista que tenía desde el balcón, podía observar absolutamente todo desde ahí y eso incluía el escenario en donde se estaban presentado las bailarinas.

Acabado el baile de esas chicas, el presentador dio un intermedio de cinco minutos antes de la siguiente presentación. Desvió su vista unos instantes para mirar a las otras butacas y grande fue su sorpresa cuando no muy lejos de allí, en el balcón más privilegiado, encontró a Viktor y a Christophe, su mejor amigo. 

Con torpeza intentó cubrirse el rostro para evitar ser visto, pero fue muy tarde cuando cruzó miradas con Chris.  Observó cómo este estaba a punto de abrir la boca para informarle a Viktor, pero Yuri reaccionó de inmediato y le negó fugazmente con la cabeza y luego puso su dedo índice encima de sus labios para indicarle que no dijera nada, le suplicó con la mirada. Antes de que Chris pudiera actuar conforme a eso o seguir con sus intenciones anteriores, la voz del presentador se escuchó por toda la habitación. 

—Mis estimados clientes, sean bienvenidos nuevamente a esta humilde morada, déjenme decirles que hoy es una noche muy especial. Hoy nuestro amado comarca ha decidido acompañarnos en esta hermosa velada y, es por eso, que he preparado una pequeña sorpresa para todos. Por favor, reciban con un fuerte aplauso a “Eros, el misterio de Mycticias. 

Las cortinas se abrieron de par en par dejando a la vista una esbelta figura totalmente inmóvil en medio del escenario, en una pose seductora y erguida, esperando el momento adecuado para comenzar con su danza con los parpados cerrados suavemente contra sus pómulos. 

Viktor se sorprendió al haberse revelado el joven, admitía que era agraciado y cautivador, su piel de porcelana era hermosa a la vista de cualquiera y sus labios rojizos clamaban a gritos que los probara, pero… ¿acaso él no sería igual que las bailarinas que iban a su palacio para tratar de deleitarlo con sus movimientos? ¿cómo ese joven podría ser diferente?

Viktor se sorprendió al haberse revelado el joven, admitía que era agraciado y cautivador, su piel de porcelana era hermosa a la vista de cualquiera y sus labios rojizos clamaban a gritos que los probara, pero… ¿acaso él no sería igual que las bai...

Apenas terminó de formular esa pregunta en su mente, el bong de un tambor retumbó en la estancia. Los párpados del joven pelinegro se abrieron de inmediato y aquellos ojos color vino lo penetraron al instante. Había dado inicio el baile del muchacho, seguido del atrayente sonido de las flautas y los dohollas, sus caderas se movían rítmicamente ante la música, sus pies parecían tomar el control de su cuerpo mientras caminaba sensualmente por el escenario. 

Sus manos empezaron a moverse delicadamente al ritmo de la música, se movían casi como si estuvieran entrelazando hilos que sentía que lo envolvían como la droga más deliciosa, el chasquido de los cascabeles atados a sus pies y caderas sonaban ante el movimiento que se ejecutaba, su rostro tenía muecas de placer por el esfuerzo que hacía, el sudor resbalaba delicadamente en su cuerpo marcado las zonas más atractivas del chico. 

El público estaba completamente hipnotizado ante su baile, no podían quitar la vista del muchacho, su cadera hacia movimientos suaves para luego pasar a movimientos más bruscos dependiendo del ritmo de los dohallas. Entre sus vestidos el muchacho sacó una pañoleta de color negro, avanzó al compás de la música llegando al filo de la plataforma y con mucha sensualidad bajó del escenario, fue a una mesa en donde estaba un cliente, deslizó coquetamente el pañuelo sobre el hombre que no despegaba su vista de él, cada movimiento que realizaba era cada vez más atrevido que el anterior, quitó bruscamente la atención que le estaba brindando a ese cliente para ir caminando rápidamente al escenario, nuevamente las flautas empezaron a
sonar rápidamente. 

Eros que seguía el ritmo de las flautas empezó a dar vueltas en su sitio moviendo sus manos dando efecto de ondas con el gran pañuelo que recorría la piel de muchacho, la música sonaba más acelerada que antes para después parar de golpe junto con la figura del muchacho en una posición bastante sugestiva.

Eros tenía la respiración errática por el esfuerzo que había hecho, después de que terminó su baile los aplausos eufóricos de los presentes resonaron por todo el lugar, bastantes se habían parado de su lugar para alabarlo, otros hasta habían empezado a corear su nombre. Y arriba de ellos, en el balcón central, el rey observaba con escrutinio la figura del joven; su rostro no expresaba emoción alguna, pero Chris pudo observar que, por primera vez en mucho tiempo, los ojos color zafiro presentaban un extraño brillo. 

Yuri, por su lado, también se encontraba asombrado ante la presentación, no se esperaba que quien bailara esa noche fuera un chico, pero la experiencia había sido excepcional y agradable.  

Las cortinas se cerraron inesperadamente quitando de la vista a Eros, todos aclamaron una segunda presentación, pero el dueño del burdel anunció que eso sería todo por esa noche, sin embargo, podrían llegar a haber próximas oportunidades donde se presentara el joven nuevamente.

Todos salieron del burdel ante el anuncio del dueño, algunos clientes se fueron con una expresión desanimada, pero había otros que estaban destilando de felicidad al conservar la esperanza de que habría una nueva presentación, todo el lugar era ciertamente un manojo de emociones. 

Chris no dudó ni un segundo en bajar al encuentro del dueño del burdel para hacerle un pedido especial. Cuando lo pudo localizar, se acercó a él con paso decidido y le habló con voz firme. 

—Magnifica presentación, señor Phire. No tenía conocimiento de que tuviera guardado una joya tan bella y valiosa —alagó. El hombre se giró a verlo e inmediatamente sonrió. 

—Sí que lo es —dijo emocionado —. Y es igual de grato para mí agradecerle por su presencia junto con la del rey en esta presentación. 

—Por supuesto que sí, no nos la habríamos perdido por nada del mundo —contestó inmediatamente —. Sin embargo, el rey desea felicitar al doncel en persona, claro, si es que el señor de este burdel lo permite. 

Aquél pedido no era uno que el dueño pudiera denegar, sabía muy bien qué pasaba si se le denegaba algo al rey. Phire apretó la mandíbula ligeramente, y no pudiendo huir de la aguda mirada del rubio, asintió sin querer hacerlo. 

—Para mí sería todo un placer, nuestra estrella se encuentra pasando por ese corredor en la puerta de al fondo. ¿Cinco minutos serán suficientes? No quisiera que nuestra estrella se sintiera perturbado. 

—Será más que suficiente, mi estimado señor. El rey irá en su encuentro de inmediato. 

Chris se dio la media vuelta y volvió junto a Viktor, quien seguía inmóvil en su sitio, con la mirada perdida en la nada. Las noticias de su amigo traían consigo algo incierto para el futuro del rey, quien no estaba seguro si dejaría que esa experiencia fuera solo por una noche. 

 

Nota de Autor: Ha pasado bastante tiempo desde que publique tanto en esta plataforma como en Wattpad y dejen me decirles que fue por una razón, mi salud mental no esta del todo bien, asi que no me sentía lo suficiente capaz como para volver a escribir, añadiéndole que en la escuela no estaba pasando por un buen momento y ni habla de mi familia, pero bueno no quisiera entrar en mas detalles; así que en este inicio de año me dedique a salir adelante y a tratar de volver a sentir confianza conmigo misma y aunque ha sido difícil tengo el apoyo de mis amigos que me han levantado en todo momento cuando me siento mal.

Pasando a otros temas menos tristes quisiera agradecerle a Ren Mapache por tan bella ilustración que hizo para el capitulo de hoy, enserio este niño me esta sorprendiendo con el pasar de los días y me gusta que su avance como artista quede plasmado en este humilde fanfic, enserio!!! Pero enserio!!! Me dejo sin palabras cuando me enseño con el resultado de la imagen, esperaba que superara mis expectativas que tenia sobre la ilustración, y realmente las supero, en todo momento estaba al tanto del progreso de la ilustración y se veía los grandes cambios desde el boceto, el line art y el coloreado, adoro hasta los mínimos detalles que le puso, se ve que le puso mucho empeño al trabajo, y eso me ENCANTAN!!!! Si fueron muy curiosos en la imagen se podrán dar cuenta de algunas cositas que tiene Yuuri en su mano y DIOS!! Ame la ropa y las joyas que le puso, estoy casi segura que Ren quería matarme de un infarto, hasta a mi beta se le paraba el corazón de lo hermoso que es Yuuri en el dibujo. Niño eres lo MAXIMO!!!! VALES ORO!!!!

Me pondría muy feliz que se pasaran a sus redes sociales para que vean su hermosos trabajo.

Publicado por diananikiforov

Nombre: Diana Juan de Dios R. Alias: Diana Nikiforov Nacionalidad:Mexicana Ocupación: Estudiante Cumpleaños: 11 de septiembre Signo:Virgo ¡Hola! Mucho gusto en conocerte estoy en wattpad y en el blog de Alianza Yuri on ice para respaldar mis historias. Soy escritora principiante de Yaoi, la shipp que me inspiro en montarme en esta travesía es el Viktuuri, una shipp la cual le he tomado el cariño suficiente como para que me llenara de coraje y empezara a escribir mi obra Danzante del rey y Mas allá de la muerte, ambas historias me han costado escribirlas, pero con el apoyo de mi beta y de mis amigos he podido sobrepasar los obstáculos, y gracias a esos pedazos de mi corazón que se han convertido en mi mejor motor para seguir adelante y cumplir mis sueños he conocido hermosas personas que puedo llamar compañeros y amigos.

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