Kaji


Notas iniciales: El hijo del emperador es una historia con severa crudeza de la trama, con muerte de personajes, asesinatos, sangre y algunas escenas que pueden herir ciertas susceptibilidades, las cuales serán trabajadas con la respectiva objetividad, sin romantizar ni alardear sobre los hechos. Si aun con ello, desea seguir la lectura, bienvenido, si no, puede retirarse con toda la confianza del mundo. 

Yuuri se encontraba descansando en su habitación mientras Liliana conversaba con Celestino y Hisashi. Tenía poco de haber cambiado sus ropas por un kimono azul con cierto desgaste, con una tela que le pesaba y rozaba duramente con la piel resentida por el frio del otoño. Por primera vez en su vida debió bañarse en un rio, el frio congelante del agua le hizo volver a la realidad de los hechos que jamás había pensado vivir. Ya no estaba en el castillo lleno de comodidades al lado de su familia, había pasado de un espacio donde todas las personas a su alrededor buscaban que estuviera cálido para llegar al contexto en el que debía atenderse por sí mismo, solo y debiendo aguantar la inclemencia del clima para poder limpiar la mugre de su piel. Ya no dormía en una mullida tela y tampoco descansaba con calma, el lugar que había sido su hogar, su zona de confort, había sido tomado, su familia asesinada y estaba siendo perseguido por personas de la familia Nikiforov. Estando tan cerca de la posibilidad de un nuevo ataque contra él, hacía que la ansiedad que sintiera creciera hasta consumirlo por completo. El miedo era más de lo que podía describir, su cuerpo temblaba y sentía que se ahogaba, era una sensación desagradable y nada grata, le cansaba y hacia que quisiera dormir toda la mañana. Pero para el príncipe, que nunca había sido sociable, que incluso había sentido  en el pasado grandes momentos de ansiedad, recordaba ahora con mucha tristeza las palabras de ánimo de su hermana cada vez que le sucedía algo similar:

“Yuuri, respira. Todo está bien, no pienses en nada más. Solo concéntrate en respirar, como una nube que libera sus vientos”

Que irónica era la vida que aquella relación que siempre le había dado risa e incluso un poco de vergüenza fuera una que ahora extrañara tanto. Desestimando tanto aquellos pequeños gestos que la alfa hacía por ser la mayor, tratándole como si fuera un niño aun cuando apenas tenían solo cinco años de diferencia etaria.

Pero ahora ella ya no estaba.

Presenciar el acto de lealtad de Celestino, además de la certeza que implicaba la pérdida de su amada hermana, solo había certificado a Yuuri que estaba en una situación muchísimo más complejo de la que el emisario se atrevía a reconocer frente a él y solo apuntaba a una cosa: estaba siendo considerado como el próximo emperador. Pese a las circunstancias vividas, el omega no era tonto, jamás lo había sido, aun cuando su mente había decidido perderse en algunas ocasiones para protegerse a sí mismo de la realidad, reconociendo el momento tan difícil que debía vivir, había nuevas responsabilidades que debía asumir. Su padre y su hermana ya no estaban, la estabilidad del poder imperial se encontraba en alguna parte de las manos de la familia Nikiforov, no sabía nada de su madre o de su hijo y la persona que más amo fue aquel que le traiciono. Los motivos estaban más que claros, pero no estaba seguro de que hacer al respecto. Las últimas palabras de su hermana le suplicaban luchar por su verdadero derecho, mas Yuuri no se sentía con la fuerza suficiente gobernar un reino.

Si era sincero, nunca lo había pensado, incluso se había sentido tranquilo siendo el hijo menor del emperador, uno que no tuviera que cargar con el peso de un reino sobre él. Yuuri simplemente había querido vivir tranquilamente en compañía de su querido hijo y su amado esposo, nada más. Pero ahora que nada eso se podía cumplir, en ese instante donde su alma estaba hecha pedazo y sostenía los legados de su padre y de su hermana sobre sus hombros  ¿Que se suponía que debía hacer? ¿Debía luchar? El conflicto era inminente y aun cuando no supiera cuando o donde, estaba seguro que la mirada que observo en Alexei Nikiforov era suficiente indicativo que el hombre no escatimaría en esfuerzos por encontrarlo y acabar con su vida. Su sospecha estaba más que verificada al sentir el nerviosismo de Celestino por encontrar aliados que pudieran respaldarlo. Entendía que por eso estaban allí, en esa villa que servía al clan Katsuki pero que había sido desconocida para él. Yuuri sabía que estaba en un espacio inexplorado, sin poder dirigirse a ninguna otra persona dada su falta física y mental, teniendo solo la confianza plena de que Celestino era el único en quien podía confiar y con un vació que parecía estar carcomiéndolo con cada nuevo respiro que daba.

Cualquier persona podía ser un potencial enemigo y eso le aterraba. Aun cuando aquel par de personas que les habían recibido en su hogar parecían ser buenas, era imposible no sentir miedo y desconfianza, porque la persona en la que más había confiado fue el que le traiciono de la peor manera.

Teniendo tal escenario tan desfavorecedor ¿Cuáles serían sus acciones? Aun cuando era un príncipe, jamás salió del castillo del Crisantemo y no tuvo un entrenamiento militar estricto tal como lo hubo recibido su hermana. Si debía luchar ¿Cómo sería capaz de ello? ¿Estaba preparado para luchar para recuperar aquello que su sangre heredada le obligaba a proteger? Eran tantas las personas que podrían estar buscándolos y el apenas era capaz de mantenerse en pie por culpa del miedo. En esas mismas condiciones ¿Tendría que sostener un arma? Y con esa misma arma ¿mataría a alguien? ¿Tendría que matar a Víctor con sus propias manos?  Sus manos temblaron y el sudor frio bajo por su espalda, la respuesta parecía obvia y aun con todo lo que había pasado, la simple idea le tenía aterrado.

La puerta de la habitación se abrió dejando ingresar una persona, Yuuri intuyo que debía tratarse de Celestino. Sin embargo, el terror marca sus ojos cuando observa que es una persona ajena a los residentes de esa casa, los rasgos occidentales lo enlazan directamente con afines de la familia Nikiforov y la katana en sus manos es solo la muestra clara del motivo que se encontraba ahí.

—Larga vida a la familia imperial  —murmura alzando su espada.

Yuuri, congelado en su propio lugar sabe que tiene que correr, que debe moverse para salvaguardar su propia vida pero sus piernas no le responde, se ha quedado estático en su lugar, por lo que cierra sus ojos esperando el final que había sido prologando.

— ¡Cuidado su alteza!

El omega siente como su cuerpo es empujado contra la pared, al abrir los ojos mascullando exclamaciones de dolor, observa con horror como el cuerpo de la joven Liliana ha sido atravesado por la espada del enemigo. Un gran vomito de sangre es expulsado de la boca de la mujer al momento que la katana sale del estómago de ella, aun cuando es empujada por el espadachín y su cuerpo es impactado contra el suelo, Liliana se resiste y corre a proteger a Yuuri aun costa de su propio cuerpo.

Yuuri esta consternado, del estómago de Liliana fluje la sangre y se observan sus entrañas, pero ella simplemente le sonríe, aun con sus labios manchados de su propia sangre.

—Lo siento mucho, su alteza.

Un nuevo corte es hecho contra el cuerpo de la omega, quien pese al grito desesperado que emite, se niega a dejar de proteger a Yuuri. Aun cuando el omega gritaba que parase y que huyera, la mujer no se alejó, permaneció allí protegiéndole pese a contener los gritos de dolor, el hombre siguió utilizando su espada contra ella, marcando profundos cortes en toda su espalda.

Cuando finalmente las fuerzas cedieron en el lastimero cuerpo de Liliana, Celestino y Hizashi ingresaron de repente a la habitación donde Yuuri se encontraba abrazado al cuerpo sangrante de Liliana en una de las esquinas del cuarto. La casa había sido invadida por completo y apenas se habían podido da abasto entre los dos alfas para eliminar a los infiltrados, Liliana había sido la única capaz de correr hacia donde el omega. Celestino corre a separar al atacante de la mujer mientras que Hizashi observa horrorizado como la figura de su esposa cae un lado del omega.

— ¿Liliana? ¡Liliana!

Gritos desesperados eran cubiertos por la garganta de Hizashi mientras Celestino blandía su espada contra el siguiente hombre que se había filtrado a la residencia con el fin de atacar a Yuuri. Aun cuando el hombre pone resistencia, Celestino rompe su defensa con un certero golpe en sus costillas para después alzar la espada y realizar un corte diagonal desde el hombro del atacante hasta el otro costado de su cuerpo. La sangre sale dispara cubriendo una gran parte de la pared mientras la maraña de huesos y carne cae desparramada frente a la imponente mirada del serio ninja. A pocos metros de él, Yuuri se ha recluido contra sí mismo en un estado de pánico extremo.

— ¿Un ataque? ¿Acaso era nuevamente un nuevo ataque de los Nikiforov? —pensó Yuuri aterrado al mismo tiempo que el pecho se le apretada. Sus ropas estaban cubiertas de sangre y el deseo de vomitar era inminente, pero siendo incapaz de dejarse llevar por ello. A pocos metros de él, el cuerpo agonizante de Liliana es sostenido por su esposo quien llora al ver sus terribles heridas, la sangre emana caliente de sus entrañas aun cuando Hizashi hace lo imposible para evitar que fluya.

—Liliana…

Yuuri reacciona de su estado de shock al escuchar la lastimera voz de Hizashi clamando el nombre de su esposa. La joven moribunda trata de alzar la mano para tomar la mano de su esposo, quien la toma para colocarla justo en su rostro lloroso. Liliana intenta decirle algo, pero las fuerzas ya no le ofrecen aliento, su vista falla hasta perderse en una nebulosa de la cual no regresa jamás. Cuando los ojos de su amada esposa se cierran, Hizashi intenta llamarla, moviendo su cuerpo varias veces hasta ser en vano, negando en silencio múltiples palabras hasta alcanzar un chillido de dolor que engloba a toda la habitación. Celestino se cierne de dolor, sosteniendo su espada en un lamento al no haber sido lo suficientemente rápido, al no prestar la suficiente atención sobre su maestro y sobre su querida prima. Yuuri por su parte siente como su alma se rompe nuevamente, aunque había sido por un breve instante, aquella mujer había hecho lo posible para mantenerlo en calma, cuidándolo cálidamente pese que su alma gritaba en agonía.

—Y-yo…. De verdad yo… lo lamento—una disculpa no era suficiente, jamás sería capaz de compensar la pérdida de una vida, pero antes de que su mano pueda alcanzar el cuerpo del alfa para otorgar su más sentido pésame, este la golpea con fuerza.

— ¡No la toques! —grita, alejando el cuerpo de Liliana del alcance del omega. Las lágrimas bajan por su rostro mientras sostiene el cuerpo mientras una expresión de cólera se forma en todo su rostro —. Todo es tu culpa, ella no tenía por qué morir protegiéndote, ella estaba embarazada e iba a dar a luz a nuestros hijos, ella tenía que seguir viva para poder conocer el milagro que la vida nos había otorgado, pero ahora está muerta ¡Y TODO ESTO TU CULPA! —Grito directamente contra el príncipe que le veía con los ojos desorbitados que se llenaban de lágrimas

—No… ¡Yo jamás quise…!

— ¡Es tu culpa, todo esto es tu maldita culpa! —Lloraba el hombre apretando la katana entre sus manos y abrazando el cuerpo inerte de su amada—. ¡Si tú nunca hubieras llegado a este lugar, Liliana y mis hijos seguirían con vida! ¡Has traído la desgracia contigo!

— ¡Cálmate, Hizashi! —dice el ninja, pero la mano que este coloca sobre su hombro es alejada de un manotón.

— ¡No me digas que hacer Celestino! ¡Liliana era mi esposa y acabo de perderla por culpa de este maldito omega! —vociferaba apuntando su espada contra Yuuri. Sin embargo, Celestino lo golpea con la funda de su propia espada, sometiéndolo del cuello contra el suelo.

—Liliana era una honorable mujer y una cercana amiga, parte de mi familia. Comprendo tu dolor perfectamente pero no permitiré que faltes el respeto a su memoria y la integridad de su alteza por tu ira —increpa —. Si osas convertirte en una amenaza contra su alteza imperial, yo mismo te matare con mis propias manos.

—C-Celestino.

La tensión es marcada entre los dos hombres mientras el ninja mantiene levantada su espada ante el mínimo movimiento por parte de su compañero. Este, apenas conteniendo un quejido, coloco su katana nuevamente dentro de su funda. Celestino relajo los músculos, bajando su propia arma. 

—Si aprecias por un único momento la última voluntad ninja de Liliana, entonces procura proteger a su alteza y demuestra lealtad ante la familia imperial— con su gesto fruncido provocaba controlar a su disidente compañero mientras colocaba un hitatare* sobre la cabeza de su maestro y tomando de su mano para salir corriendo de la casa — ¡Tenemos que irnos rápido! —exclamo el ninja, Hizashi no dijo nada, sosteniendo su espada manchada, siguió a los dos hombres mientras son empujados correr fuera de la residencia.

Al salir, se encuentran con un aterrador escenario, los gritos despavoridos y el sonido. La villa estaba ardiendo por completo. Pero pese a tales circunstancias, para Celestino era irremediable sostener un único camino mientras protegía a su maestro al tiempo que vigilaba a Hizashi, la situación era crítica y los caminos de escape eran escasos. Debiendo huir entre los bordes interiores de las casas, el grito de las personas y el sonido estremecedor de las katanas enfrentándose hacían que Yuuri apenas pudiera escuchar a Celestino que le gritaba que cubriera bien su rostro y no se soltara de su mano. El calor de las llamas era inclemente y el hedor del humo que se introducía por sus fosas nasales hasta hacerlo toser, el caos era total.

—Tenemos que dirigirnos al bosque, Ikezawa estará esperándonos allí con el resto de los aldeanos—indica Celestino, Hizashi no dice y solo se mantiene a escasa distancia de ambos.

Cuando logran divisar la entrada del bosque, encuentran en el un grupo de varias mujeres y algunos hombres con niños en brazos los cuales se refugiaban en un diminuto cercado a las afueras de la villa, dirigiendo a todos ellos se encontraba Ikezawa. El beta el verlos llegar suelta un suspiro de alivio, sin embargo, su atención se detiene en la ausencia de alguien en particular.

—¿Dónde está Liliana? —pregunta Ikezawa. La faz oscurecida de Hizashi, y las expresiones de dolor de Celestino y Yuuri fueron indicativo suficiente para el ninja para entender lo que había sucedido. Palmeando apenas el hombro de Hizashi, se dirigió hacia el grupo de aldeanos que estaban cercanos a ellos—Tenemos que escapar de este lugar antes de que el fuego alcance todo, las mujeres y los omegas llevaran a los niños a las cuevas que recorren el bosque —indica, estableciendo los lineamientos a seguir. Eran pocos los hombres que allí eran capaces de defenderse y defender al grupo que cargaba con los niños, por tal motivo, debían ser cuidados, honrando la oportunidad que los ninjas de aquella villa les habían ofrecido — ¿Todos están listo? Debemos partir de inmediato.

—Iremos tan rápido como ustedes nos indiquen —menciono el ninja, más el beta negó.

—No, Celestino. Ustedes no pueden ir con nosotros —expreso Ikezawa, la expresión del emisario se transformó en pánico, mas fue tranquilizado con un pequeño gesto de manos por parte del beta—. Si este grupo es descubierto, la familia Nikiforov tomará la vida del último vestigio del emperador Toshiya y será el final para la casa imperial del clan Katsuki. Por tal motivo, usted debe escapar hacia los caminos del paso Shin que van hacia la frontera de la región del fuego. Allí un buen amigo mío les recibirá en una pequeña casa a las afueras de Kasagui, al sur de la provincia —expresa, dejando un pequeño pergamino en las manos de Celestino—. Lamento no poder ayudarlos con más, pero mientras su alteza siga con vida, aun existirán posibilidades de que el clan Katsuki retorne con fuerza.

Celestino, completamente agradecido, emite una pequeña reverencia al emisario mientras evalúa la entrada del único camino por el cual pueden escapar sin ser encontrados.

—Hizashi —llamó el ninja a quien fuera un buen amigo del pasado. Este, con los ojos llenos de rabia y recelo lo recibieron, la faz de Celestino demostraba tristeza, pero la decisión era irrevocable, seguiría a su maestro aun si eso le llevaba a la muerte misma—. Cuídate.

Ingresando por pasaje oculto entre algunos arbustos, el ninja toma con fuerza la mano de Yuuri que apenas puede seguirle los pasos de cerca, observando por última vez el rostro enmarcado de resentimiento de Hizashi que murmuraba entre dientes la maldición yacente en sus hombros y la mirada de confianza de Ikezawa que lucha desesperadamente por mantenerle la esperanza a flote, sin saber que ya ha llegado a perderla toda.

Notas del autor: Bueno que puedo decir, ha sido un capitulo dificil. En primera instancia tenemos a un Yuuri cuestionandose como debe ser su rol a partir de ahora, si deberá tomar la espada como unica salida pese a todo lo que eso le conlleva. El ataque a la villa, el asesinato de Liliana, la ira de Hizashi y por supuesto, la huida de Yuuri y Celestino. Muchas cosas más ocurrirán en los siguientes capítulos, así que esperenlos con ansias.

Estoy trabajando con varios proyectos tanto del fandom de YOI como de otros fandoms, pero mi actividad laboral y mi vida personal (en preparación de una boda) me han impedido actualizar tanto como quisiera, les pido un poco de paciencia con las actualizaciones.

Próximo capitulo: Shinku no me (ojos carmesí)

Publicado por ellexlight

¡Hola! Mi nombre es Génesis, pero por esta zona me conocerán como Elle. Soy licenciada es Gestión Ambiental y vivo en Caracas, Venezuela. Me gusta la lectura, la música (especialmente la instrumental y japonesa), y sobre todo escribir. Tengo escribiendo desde el 2009 y he estado en varios fandoms, tales como SCC, TRC, PPG, inazuma eleven y muy gran parte en Death note, a quien amo con locura. Tengo casi tres años escribiendo para YOI, que se ha vuelto un amor extremo para mi y recientemente he comenzado a escribir para el fandom de BNHA. En cuanto a géneros me gusta el drama, lo erótico, lo fantástico, detectivesco y mpreg/omegaverse. Multishipper a morir.

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