Tamashī no nemuri


Notas iniciales: El hijo del emperador es una historia con severa crudeza de la trama, con muerte de personajes, asesinatos, sangre y algunas escenas que pueden herir ciertas susceptibilidades, las cuales serán trabajadas con la respectiva objetividad, sin romantizar ni alardear sobre los hechos. Si aun con ello, desea seguir la lectura, bienvenido, si no, puede retirarse con toda la confianza del mundo. 

Esta era una aldea construida entre personas del clan Katsuki y la familia Cialdini, en ella había nacido Celestino y era donde iban a proteger a su alteza Yuuri el tiempo que lograran alcanzar para contactar con los clanes Lee y/o Okukawa quienes eran familias regentes aliadas de la familia imperial y del clan Katsuki.

El camino hacia la villa oculta era medianamente escabroso, se encontraba en medio de las montañas del norte de la provincia del fuego. Celestino comenzó a sentir un pequeño alivio al salir del territorio de la capital imperial, pero aun sabía que no debía aliviarse, todavía no alcanzaba las certezas de una seguridad para su alteza.

Al cabo de un día y medio de camino, Celestino y Yuuri se abrieron paso a través de las empinadas montañas del paso Gozengamine, desviando su camino a través del bosque detrás de la montaña donde, oculto, yacía la Villa Gozen. Un pueblo poblado que no contaba con más de doscientos habitantes, con actividad agraria y acceso al agua mediante los manantiales del interior de la montaña. Nada más ingresaron a un grupo de hombre y mujeres con sus rostros cubiertos, armados con kunais y katanas de corte medio se presentaron ante ellos con gestos dominantes, de inmediato Celestino oculto a Yuuri detrás de sí, el cual temblaba de terror ante la expectativa de un nuevo ataque.

—Habla ¿Qué te trae a este lugar? —increpo uno de los hombres de Shozoku* negro, Celestino en respuesta alzo una de sus manos en señal de paz, apartando su propia kunai y entregando por el suelo un cofre de madera.

El hombre del centro se acercó lentamente hasta el cofre cuidando su visión del beta al mismo tiempo que sus compañeros le apuntaban con sus katanas. Abrió el cofre, encontrando un gran pergamino de color verde, este se encontraba atado con una cinta larga, al desenvolverla observo su contenido haciendo que dé la impresión casi soltara el objeto de sus manos.

—¡Es el sello imperial! —exclamo el hombre al divisar el contenido del pergamino y se arrodillo al suelo, postrando su cabeza contra el suelo. Los demás presentes ahogaron expresiones de sorpresa mientras se veían contrariados, aun así, siguieron la acción de su compañero.  Luego de unos minutos, Celestino tomo la palabra.

—Envié una comunicación al señor Monou Akihito para solicitar asilo por un tiempo para su alteza imperial, Katsuki Yuuri. Es una situación de total emergencia y el sello puede corroborar la verdad de lo que estoy diciendo —destaco.

Ante la magnitud de las pruebas, los ninjas descubrieron sus rostros y guardaron sus armas dirigiendo sus pasos de inmediato hacia donde Yuuri y Celestino se encontraban. No obstante, antes de que pudieran explicarse correctamente, el joven omega desfalleció contra el suelo, perdiendo la conciencia.

Preso de su propia preocupación, el emisario sostuvo el peso muerto de su maestro mientras revisaba sus signos vitales, observando con pánico como algunos hilos de sangre bajaban a través de las piernas del joven. Algunos hombres y mujeres corrieron a su auxilio desde el interior de la villa, alertados por sus compañeros, cargándole y disponiendo rápidamente de una habitación para que Yuuri pudiera ser tratado. En pocos minutos, un médico examinaba al príncipe mientras Celestino se encontraba a su lado, en cuanto este término, volteo su vista hacia el beta.

—Su alteza solo resiente los efectos del parto y el esfuerzo extensivo que llevo su cuerpo sin descanso en los últimos días, hemos controlado la hemorragia y ahora solo está descansando. Al ser un omega que recientemente ha dado a luz, su alteza imperial deberá tener una dieta controlada y mantener un control estricto, sino tenemos el suficiente cuidado, podría recaer nuevamente.

—Entiendo, de verdad agradezco mucho su ayuda —agradeció el ninja al mismo tiempo que el medico ajustaba sus instrumentos para retirarse de la habitación—. Disculpe —llamo, el hombre de mediana edad nuevamente capto la atención del ninja—, Yuu… su alteza imperial se ha presentado en los últimos días en estado de inactividad, donde no habla, no come ni hace alguna actividad a menos que sea impulsado por otra persona. Esto quiere decir…

Ante dichas palabras, el galeno suspiro pesadamente, acomodando el marco de sus lentes por encima de su tabique nasal, su expresión afligida era indicativa de elementos complicados que envolvían al príncipe.

—Este tipo de síntomas como usted debe conocer, están estrictamente ligados al shock postraumático que implica la pérdida de un ser querido. Y en el caso de su alteza, el príncipe, no solo ha perdido una parte importante de su familia, sino que también ha sido separado violentamente de su cachorro nada más este ha nacido, lo que ocasiona serios problemas psicológicos en su lado omega —explico el médico, afirmando los temores del emisario quien dirigió una mirada de lastima hacia el joven que fue compartida por el galeno—. Es una situación lamentablemente compleja, lo mejor que puede hacer hasta el momento es observar como progresa su reacción, lamentablemente, no podemos hacer nada más—reconoció con pena el doctor, mas Celestino realizo una breve reverencia ante él, agradeciendo nuevamente sus diagnósticos.

El medico se retiró en silencio de la habitación, el emisario hubo caído al suelo sosteniéndose apenas por una de sus manos. La cabeza le palpitaba y la respiración era más rápida de lo común, la fiebre producto del veneno de la víbora había estado haciendo efecto durante el último par de días hasta el punto que su cuerpo no pudiera seguir soportando más su propio peso. Celestino se regañaba mentalmente por las faltas de su cuerpo, observando el cuerpo inmóvil de su maestro que yacía desprotegido, no podía darse el lujo de flaquear en ese instante, no en esa coyuntura y con la debilidad que tenía Yuuri.

—Parece que su cuerpo finalmente ha llegado a su límite—indicó una voz a la cercanía, Celestino se irguió con cierta dificultad en su lugar, divisando a su nuevo interlocutor —. No tiene que preocuparse en extremo.

—Señor Monou —le reconoció, este con un gesto, mando a uno de sus hombres a que sostuvieran uno de los brazos de Celestino para levantarlo.

— Se encuentra herido ¿No es así? han sido momentos llenos de tensión, descanse un breve momento para que atiendan sus heridas, nuestras damas se encargaran del cuidado de su alteza imperial—expreso.

—No es necesario —acoto, pero el hombre no acepto excusas.

—Actualmente usted el principal protector de la integridad de su alteza imperial, no podemos permitirnos que padezca de algún malestar si contamos con insumos a nuestra disposición. Escucharemos su reporte después de tratadas sus heridas, por favor siéntese como en casa —pidió, y tal como apareció, se retiró de la estancia.

Pero a diferencia de lo hablado, la reunión de Celestino con el consejo shinobi de la aldea no se suscitó hasta un día después. En ese entretanto, le fueron tratadas sus heridas y fue provisto de alimento para tomar fuerzas que pudieran recuperar más rápido sus heridas.

Cuando ya el anochecer se encontraba los ojos del joven príncipe fueron abriéndose lentamente. En un principio su visión se vio borrosa y su orientación estaba un poco malograda, se incorporó con dificultad hasta sentarse en el futon, viendo a su alrededor y encontrar la habitación vacía. De repente su mente pareció conectar con la realidad, recordando las personas que le atacaron y las armas, la sangre, el cuerpo de su hermana siendo atravesado y el rostro frio de Víctor. Yuuri busco gritar por ayuda, por Celestino, pero la voz no le salía, el pánico de haber sido atrapado le estaba desesperando y cerrando la respiración, intentaba coger el aire para llevarlo a sus pulmones, pero cuando más lo intentaba, menos llegaba. La desesperación estaba en su límite, ya con lágrimas en los ojos cuando Celestino entro por la puerta, este solo al verlo luchar por obtener aire entendió la crisis que estaba pasando y corrió a su auxilio.

—¡Su alteza, por favor, respire! Soy yo, Celestino.  Mire mis ojos y respire por la boca, lentamente, así —le ayudaba el emisario, mientras que Yuuri hacia todo lo posible por calmar su respiración y salir de aquel estado de pánico.

El beta le decía respirara y exhalara lentamente mientras sobaba su espalda, eso así durante varios minutos hasta que la respiración de Yuuri se hubo normalizado, aunque la voz este no terminaba de regularse. Un momento después, el joven príncipe pudo hablar.

—Celestino —la voz que salió fue apenas un murmullo, pero lo suficientemente audible para el emisario— ¿Qué paso? ¿No fuimos atacados?

El ninja noto la faz de su maestro quien apenas escasos segundos había dejado finalmente de temblar, pero su temperatura era fría y sus ojos seguían reflejando miedo, obviamente las secuelas del ataque estaban haciendo mella en la paz mental de su alteza, tal como este temía. Apenas pudiendo consumir un pequeño caldo y tomando un relajante a base de hierbas medicinales, Yuuri había vuelto a caer al sueño mientras Celestino velaba del mismo. Al observar la celeridad de su faz mientras la luna llena custodiaba la inmensidad de la noche, aflicciones y temores envolvían al emisario, permitiéndose ser un simple humano que también podía estar preso de ansiedades. Sus expectativas en relación a la reunión con la institución que fuera su regente antes de servir a la familia Imperial estaba llena de inquietud, esperaba poder movilizar a su maestro hacia la residencia principal del clan Okukawa, previendo un tiempo prudencial antes de generar la logística de ello dada la condición de salud del propio Yuuri. Había muchas cosas que necesitaría discutir primero antes de ello, pero no podía sino sentirse ansioso, luego de su salida del castillo, solo podía tener aquellos sentimientos que le dejaban en completa alerta.

Al llegar la mañana, Yuuri despertó lentamente de su sueño sintiéndose terriblemente pensado, no tenía ningún tipo de dolor, pero aún se sentía preso de la somnolencia. Se incorporó con cuidado repasando su estancia con la mirada, una habitación bastante amplia de decoración ligera pero muy elegante, Yuuri la reconocía a duras penas luego de su ataque de la noche pasada, más no podía evitar preguntarse donde se encontraba. Evaluó las ropas que llevaba puestas, todas eran nuevas y estaban limpias, a escasos metros de él se olía algo sabroso, siendo este una pequeña bandera con comida compuesta por un pequeño caldo, un puré y unas verduras. Con cuidado el príncipe tomo la cuchara para probar el caldo, este estaba caliente y tenía un sabor delicioso tal como su olor lo indicaba, inconscientemente, unas lágrimas se formaron en el borde de sus lagrimales.

—Oh por dios ¿Por qué llora? ¿Esta tan mala la comida? —pregunto una recién llegada mujer que sorprendió a Yuuri con su llegada, alertándolo sin poder evitarlo, aspecto que fue notado por la joven—. Disculpe mucho, parece que le he asustado ¿Se encuentra bien?

Yuuri asintió con un suave gesto, indicando que no tenía ningún problema.

— ¿Entonces la comida sabía mal? —pregunto.

Nuevamente Yuuri negó sin usar palabras, este aspecto fue un poco curioso para la joven

—No se preocupe, todo estará bien de ahora en adelante —le comento mientras tomaba las manos del omega. Este se sobresaltó al toque, pero las feromonas que emitió la joven, que también era omega, le indicaban que no era una enemiga y que estaba a salvo, que no tenía nada por lo que temer, motivo por el cual Yuuri pudo relajar sus facciones.

—¿Dónde estamos? ¿Quién eres tú? —pregunto el joven príncipe, aunque aún mantenía su tono bajo e incluso algo temeroso. Pero el simple hecho de que hubiera hablado, era suficiente para emocionar a la chica que conocía de parte de su emisario todos los terrores que debió afrontar aun cuando tenían la misma edad.

—Estamos en la aldea Hinamori, su alteza. Un pueblo en el margen de las montañas sagradas que rodean la región del fuego —le comentó—. Mi nombre es Liliana Cialdini, puede llamarme Lili, soy una pariente de Celestino de cuando vivía en esta aldea, así que no tiene por qué preocuparse —le acoto.

En los siguientes minutos ingreso Celestino a la habitación, siendo recibido cordialmente por Liliana mientras Yuuri terminaba de consumir los alimentos que le habían traído, para el emisario, ver como su maestro se encontraba despierto y comiendo por su cuenta, sin ser preso de un ataque de pánico, le provocaba un gran alivio que sinceramente no podía imaginar. En silencio se acercó hasta él, quedando a tan solo unos escasos metros de distancia.

—Mi señor… me alegro mucho que este nuevamente bien —habló cargado emocionalmente, reverenciándole hasta tocar la madera del suelo con su frente, Yuuri le veía más que conmocionado. Su corazón se conmueve hasta las lágrimas entendiendo el indiscutible significado que aquel gesto de formalidad y lealtad implicaba, lo estaba reconociendo como su nuevo maestro. Un recordatorio más, que no podía ser negado ya, de la inevitable muerte de su hermana.

Conteniendo apenas las lágrimas, aprovechando la lucidez de la que ha sido galardonado en ese instante, Yuuri decide agradecer todo el peso que ha debido cargar el emisario de su fallecida hermana irguiéndose firmemente frente a él para luego aceptar su lealtad con su mismo gesto. No hay mayor honor para un lacayo que su maestro reverencie su persona, y no había mejor forma para Yuuri para demostrar la gratitud de su vida que galardonando a su emisario con su reconocimiento. 

Estaban en un momento donde se encontraban terriblemente amenazados por el exterior, los pasos a seguir eran desconocidos al igual que los firmes aliados, solo se tenían entre ellos y debían mantenerse unidos, el futuro seguía siendo incierto y eso era quizás lo que más les preocupaba.

Publicado por ellexlight

¡Hola! Mi nombre es Génesis, pero por esta zona me conocerán como Elle. Soy licenciada es Gestión Ambiental y vivo en Caracas, Venezuela. Me gusta la lectura, la música (especialmente la instrumental y japonesa), y sobre todo escribir. Tengo escribiendo desde el 2009 y he estado en varios fandoms, tales como SCC, TRC, PPG, inazuma eleven y muy gran parte en Death note, a quien amo con locura. Tengo casi tres años escribiendo para YOI, que se ha vuelto un amor extremo para mi y recientemente he comenzado a escribir para el fandom de BNHA. En cuanto a géneros me gusta el drama, lo erótico, lo fantástico, detectivesco y mpreg/omegaverse. Multishipper a morir.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea tu sitio web con WordPress.com
Empieza ahora
A %d blogueros les gusta esto: