Ikinokoru tame ni


Notas iniciales: El hijo del emperador es una historia con severa crudeza de la trama, con muerte de personajes, asesinatos, sangre y algunas escenas que pueden herir ciertas susceptibilidades, las cuales serán trabajadas con la respectiva objetividad, sin romantizar ni alardear sobre los hechos. Si aun con ello, desea seguir la lectura, bienvenido, si no, puede retirarse con toda la confianza del mundo. 

Fuertes quejidos eran emitidos en una de las habitaciones del castillo imperial, algunos doctores intentaban contener el sangrado y las represalias ejercidas por el hombre de mediana edad al que trataban, pero parecía ser una tarea complicada dado su carácter y nivel social.

En el fondo de la habitación, Víctor Nikiforov observaba como le eran aplicados los cuidados al ojo de su padre que había sido herido por la antigua heredera al trono, Katsuki Mari justo antes de morir. La herida era suficiente para causarle ceguera permanente en su ojo izquierdo, eso parecía tal como una justicia poética que el cielo había entregado a su progenitor. Sin embargo, el hombre de cabellos plata no dijo nada en todo el tiempo en el que hubieron tratado a su padre. Es al momento de que los médicos se habían retirado de la habitación que padre e hijo permitieron verse cara a cara, pese a los contratiempos ejercidos durante las horas pasadas.

—Tienes un corte en toda tu frente —expresó el hombre notando la larga cicatriz que cubría la frente de su hijo, este le miró.

—Provocado por la misma persona que hizo la suya —Contesto, e instintivamente llevo una de sus manos hacia la herida. —. Este corte en la frente no ha sido letal y no es suficiente para dejar una cicatriz, y si lo hiciera, puede ser cubierto fácilmente por mis cabellos. Pero muy a diferencia de aquel ojo que usted ha perdido, se convertirá en la constante de sus ambiciones y no podrá desaparecer jamás. Espero que pueda llevarlo como el peso que es —sentenció el hombre con mirada certera hacia su padre, quien le encaro colérico.

— ¿Acaso estas diciendo que me merezco esto? ¡Tú fuiste el inútil que dejo escapar a esa rata inmunda de Katsuki Mari junto a su inútil hermano! ¡Tú incompetencia es la responsable de mis heridas! —vocifero, inculpándole. Pero Víctor no se intimido, ni mucho menos cambio su expresión por sus palabras.

—Diga lo que usted quiera, no hay motivos para que recrimine mis acciones, ya ha cumplido los objetivos por los cuales había instaurado su existencia —indico el joven, recibiendo una rígida y filosa mirada de parte de su padre—. Con nuestra victoria asegurada, solo queda esperar que su excelencia se recupere y pueda discutirse cuales serán nuestras siguientes acciones. Si me disculpa, iré a reunirme con mi hijo.

Y tal como había dicho, el futuro líder de la familia Nikiforov se retiró en silencio de los aposentos de su padre. Quien, al estar completamente solo, empleo toda su fuerza para tumbar los objetos más cercanos a él en un ataque de ira que debió calmar gracias al dolor de su herida. Estaba colérico, con aquella maldita zorra que había osado marcar su cara y con aquel maldito bastardo que era su único hijo. Alexei consideraba a su hijo demasiado iluso si creía que la victoria estaba completa, aún no habían alcanzado todos los requerimientos para eso, porque aún faltaba una rata y esa última era el único hijo omega que había engendrado el anterior emperador. Aunque fuera lo último que hiciera, el líder de los Nikiforov no dejaría jamás con vida a la estirpe que le arrebato lo que era suyo por decreto.

En un ala diferente del castillo, Víctor ingresaba con gesto solemne a una de las habitaciones que le habían sido preparadas. Una serie de mujeres omega le miraron con miedo y un poco de recelo, pero no dijeron nada, solo agacharon sus cabezas al verle e hicieron una marcada reverencia ante su persona. Sin decir nada, se aproximó hasta un pequeño futon que contenía entre sus sabanas una pequeña figura. De cabellos negros resaltaba el heredero de aquel castillo y quien tenía la sangre legitima de la realeza, aún sin nombre real*, su simple presencia debía marcar respeto y cuidado. Sin embargo, las manos de quien era el padre de aquel niño temblaron y se cerraron contra la tela.

— ¿Alguna novedad? —pregunto con voz firme, sin mirar a las mujeres que tampoco elevaron su mirada.

—No, su excelencia. Su alteza tomo la leche de una de nuestras criadas y ha dormido lo suficiente.

— ¿Ha llorado? —preguntó con curiosidad, y las omegas se vieron entre ellas se veían entre ellas con cierta extrañez hacia la pregunta, pero conteniendo una pizca de miedo ante la respuesta.

—Pues vera —murmuro una de las criadas con cierto temor de las represalias a obtener—. Su alteza, al ser un alfa, era necesario que estuviera cercano de su madre para mantenerse en calma, ninguna de nuestras feromonas serviría, y por ello le hemos calmado con las ropas de su alteza anterior —respondió.

Las mujeres omegas temieron que tal mención ocasionara la ira de su nuevo maestro. Sin embargo, Víctor solo se mantuvo en silencio.

—Entiendo—contesto—. Requiero que me dejen a solas con mi hijo. Regresen en dos horas, yo me encargare de él —ordeno, y con una reverencia, todas las mujeres salieron de la habitación.

Al sentir el silencio de la habitación, estando solos él y su primogénito, le tomo con cuidado entre sus brazos mientras sostenía a su vez un kimono blanco perteneciente a Yuuri. Él bebe dormía con calma, sin perturbación y sin prever el temblor de su padre, solo se dejó abrazar.

—Lo siento —murmuró el alfa hacia el pequeño—, lo siento tanto, pequeño Yuuki. Prometo que, de ahora en adelante, todo estará bien para ti.

A varios kilómetros de aquel ilustre castillo que algún momento fue su hogar, Yuuri se dejaba caer en alguna parte del camino, jadeando del cansancio. Pasaba del ocaso, y estaba muy cerca de anochecer. De inmediato, Celestino se viro hacia él con alarma.

— ¿Se encuentra bien, alteza? —pregunto con temor, su preocupación iba enmarcada en la debilidad que provocaba el parto del joven omega. Sin embargo, este solo jadeaba y no decía nada, su mirada se encontraba perdida en algún punto del horizonte. El rostro del ninja enmarco mayor preocupación—. Yuuri…

—Mi hermana… ella, Mari está muerta ¿No es así? Mi padre esta muerto, y quien sabe si mi madre también lo está…. ¿A caso yo también moriré al final? ¿Víctor terminara matándome también? —murmuraba en bajo tono, ido. Su expresión no indicaba nada, solo vació y desolación, un profundo dolor y miedo acumulado en su rostro.

Con lentitud, el hombre toma al joven príncipe entre sus brazos y ubica un árbol en donde depositarlo, despojándose de su capa, se la coloca para cubrirlo del frio y la humedad del lugar. Y aunque sabe que es indebido, toma una de sus manos y se arrodilla frente a él.

—Yo hice una promesa a su familia y un juramento de lealtad a su hermana, pase lo que pase, sin importar las circunstancias que nos adversen, yo le protegeré y mantendré su vida a costa de la mía —le juro, colocando la mano de Yuuri en su frente y haciendo un juramento de fidelidad ante él como su nuevo maestro. Sin embargo, la reacción del joven príncipe fue diferente.

—No —negó Yuuri, captando la atención del ninja—. No quiero que nadie más muera por mi culpa…

Mientras este caía rendido ante el cansancio, una traicionera lagrima se escapaba de sus ojos. Una maldición fue apenas ahogada por el emisario, quien alzo su vista al cielo observando el ocaso caer sobre ellos. Estaban aún en territorio enemigo y seguía sin tener seguridad de un lugar para resguardar a su alteza, no había credibilidad en cuanto a quienes eran aliados y quienes eran enemigos, dado que un ataque de tal magnitud a la familia imperial no era algo que solo la familia Nikiforov pudiera ejecutar, alguien más había colaborado, un clan oriental.

Nuevamente miró a Yuuri. Le conocía desde que era un bebe, la familia Cialdini había servido al clan Katsuki durante cinco generaciones, y con diez años de diferencia de la heredera al trono, jamás en su vida contemplo a aquel niño pasar trabajo, usando siempre ropas limpias y cálidas, con un rostro y cabello pulcro. No obstante, ahora sus ropas estaban llenas de mugre y sangre, y la desdicha era algo que no podrían evitar por más tiempo.

Con cuidado limpio una de las lágrimas de su nuevo maestro, y suspiro con el pecho comprimido al recordar la última imagen de su señora.

—Mi señora ¿Qué es lo que debo hacer ahora?

El amor que esta tenia por su hermano era infinita y eso era la máxima tarea que Celestino estaba por resguardar, la vida del ultimo hijo del emperador Toshiya Katsuki, legítimo heredero al trono. Ese juramento que le había hecho no estaba destinado solo para protegerle, iba a devolverle aquello que le había sido despojado, y pensó que algún día, sería capaz de poner pie en ese castillo como emperador de Hasetsu.

Yuuri despertó en un lugar iluminado, el cielo azul se mecía levemente con la brisa y los rayos de sol calentaban levemente su rostro, a pocos metros de él, se encontraba su familia, su madre y su padre caminaban tomados de la mano afablemente por los jardines del castillo, y su querida hermana se encontraba practicando con la espada en compañía de Celestino.

Su mano fue repentinamente tomada por una diminuta persona, era un pequeño niño de cabellos oscuros y brillantes ojos turquesa, su sonrisa fue suficiente para enternecerle y tomarlo entre sus brazos para darle un fuerte abrazo. En ese mismo instante, un hombre de cabellos plata y ojos iguales a los de aquel niño le tomo por la espalda para luego depositar un suave beso en su cuello donde reposaba la marca de su alianza. El amor brillaba en sus ojos y la felicidad era por demás infinita.

Era un momento tan ameno.

Pero todo aquello termino, la luz se extinguió, el cielo se oscureció y las llamas terminaron por cubrir todo. Ante la mirada horrorizada de Yuuri, uno a uno, iban cayendo al suelo sus seres más queridos, siendo cubierto por el fuego y la sangre. Su hijo fue arrebatado de sus brazos por alguien desconocido y su hermana era atravesada justo en frente de él al protegerlo de un ataque que no vio llegar, cuando esta aspiro una última bocanada de aire, tomo su mejilla con su mano ensangrentada, apenas una suave sonrisa bañada en lágrimas era lo que le trasmitía.

—Lo siento tanto, Yuuri.

Su hermana cayó al suelo con la espada atravesando su pecho, y con una mueca de frialdad en su rostro, estaba frente a Yuuri el autor intelectual de la masacre.

—Víctor ¿Por qué? —pudo apenas preguntar, cuando nuevamente la espada fue puesta ante sus ojos.

—Tú solo eres un obstáculo en los planes de la familia Nikiforov —declaró, y levanto su espada con el fin de arrebatarle todo.

Con un jadeo ahogado, el joven príncipe despertó de su sueño. Con el sudor bajándole por el cuello y la espalda, miró hacia todos lados, observando con pánico que el emisario de su hermana no se encontraba a su lado. Ni siquiera el sonido del amanecer pudo calmarle hasta encontrar la figura de Celestino Cialdini llegando con un pequeño papel entre sus manos y una taza de bambu llena de agua.

Sin que el ninja pudiera decir nada, un llanto desconsolado fue emitido desde lo más bajo del corazón de Yuuri mientras la desesperación le consumía en intento arrollador de llevarlo consigo a la locura.

Su padre y su hermana estaban muertos.

Su madre y su hijo estaban atrapados en ese infame castillo.

Solo él había podido escapar y sobrevivir.

Ya no había nadie ahí.

Lo había perdido todo.

Notas finales del autor: No tengo más que decir, espero puedan continuar la lectura del siguiente capitulo. 

Publicado por ellexlight

¡Hola! Mi nombre es Génesis, pero por esta zona me conocerán como Elle. Soy licenciada es Gestión Ambiental y vivo en Caracas, Venezuela. Me gusta la lectura, la música (especialmente la instrumental y japonesa), y sobre todo escribir. Tengo escribiendo desde el 2009 y he estado en varios fandoms, tales como SCC, TRC, PPG, inazuma eleven y muy gran parte en Death note, a quien amo con locura. Tengo casi tres años escribiendo para YOI, que se ha vuelto un amor extremo para mi y recientemente he comenzado a escribir para el fandom de BNHA. En cuanto a géneros me gusta el drama, lo erótico, lo fantástico, detectivesco y mpreg/omegaverse. Multishipper a morir.

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