Ensueño


Notas iniciales del autor: El hijo del emperador es una historia con severa crudeza de la trama, con muerte de personajes, asesinatos, sangre y algunas escenas que pueden herir ciertas susceptibilidades, las cuales serán trabajadas con la respectiva objetividad, sin romantizar ni alardear sobre los hechos. Si aun con ello, desea seguir la lectura, bienvenido, si no, puede retirarse con toda la confianza del mundo. 

Ahora pues, disfruten de la lectura. 

El reino de Hasetsu.

Una pequeña nación imperial de más de 1000 años de historia entre luchas, victorias, derrotas e invasiones a lo largo y ancho del archipiélago que la conformaba.

Siendo sus fronteras delimitadas directamente por el mar y con varias naciones imperiales en el continente, no fue de extrañar que poco a poco la entrada de extranjeros durante la edad de oro en el reino fuera muy difícil de controlar, a tal punto, que los residentes originarios terminaron por aceptar la presencia de personas con rasgos occidentales dentro de su territorio. No obstante, el límite fue alcanzado al momento que los señores feudales, emisarios del emperador en las provincias, comenzaran a perder poder y territorio ante los occidentales que comenzaron a constituir una serie de “provincias autónomas del emperador. El conflicto estallo por el año 455 de la fundación del imperio cuando los herederos occidentales iniciaron una guerra contra las provincias orientales por el control del territorio. Fue una lucha extenuante y larga que duró casi 100 años, donde se perdieron vidas, clanes enteros, territorios, cultivos y mermó la economía. Al verse la nación al borde del declive y viendo como su poder iba perdiendo facultades políticas, el emperador de ese momento intervino reuniendo a los principales clanes que ejercían el poder económico y militar sobre las 8 provincias originales de Hasetsu junto con los jefes de las 6 nuevas provincias occidentales. Decidió instaurar un acuerdo entre ambas partes. Su heredero debía casarse con el hijo de alguno de los líderes de las familias occidentales y cada 50 años, el trono tendría que traspasarse entre las facciones orientales y occidentales a fin de establecer la paz. Esta resolución fue conocida como el decreto imperial de Yamamoto.

Sin embargo, los conflictos no tardaron a llegar nuevamente, pero en menor medida. La influencia de algunos clanes orientales creció durante los siglos siguientes de tal modo que algunos territorios comandados por las familias occidentales fueron absorbidos por los clanes orientales. Los territorios pertenecientes a la familia Bavicheva fueron arrebatados en el conflicto de Edo ante la provincia del agua comandada por el clan Lee. Los sobrevivientes del conflicto fueron protegidos y adsorbidos por la familia Nikiforov, quienes eran sus aliados desde hacía algunas generaciones. Posteriormente la familia Popovich cayó ante el clan Katsuki en la batalla del río Yahagi en el año 1172.

De ese modo fueron instaurándose formalmente las 12 provincias controladas por los 8 clanes orientales y las 4 familias occidentales. Por los siglos siguientes, hubo periodo de una paz tensa hasta llegar al siglo actual.

Aquel periodo de casi 400 años de “paz” se encontraba tambaleante ante la interrupción del traspaso de la corona imperial.

Una nueva era de incertidumbre estaba a punto de comenzar.

***

Era una fría mañana de otoño en el palacio imperial del crisantemo, justo a unas horas del alba el emperador del reino de Hasetsu otorgaba sus palabras ante las representaciones de cada clan y familia perteneciente a las regiones del reino. En un día tan conmemorativo como la muerte del anterior emperador Torihiko, un aire de fina tensión se sentía entre los observadores.

— Hoy es el décimo aniversario de la muerte de mi padre, el anterior emperador, Torihiko. Nuestro reino es una nación pequeña rodeada por grandes enemigos externos al norte y al este cruzando el mar que en el pasado han intentado atacar nuestro territorio, pero conforme los años han transcurrido la paz ha reinado y se ha podido mejorar cada vez más el comercio con algunas naciones aliadas —expresaba solemnemente un pequeño hombre de gesto de afabilidad y ojos rasgados, tal parecía que en su personalidad no estaba incluida la malicia ni el desprecio, siendo un hombre de carácter tranquilo—. Mi hija mayor, Mari, con sus 25 años de edad ha demostrado estar preparada para tomar mi lugar en unos cuantos años.

A pocos metros de este, una joven mujer de porte fuerte y solemne apareció ataviada con un hermoso kimono de color rojo brillante, su mirada fiera observaba con análisis a cada presente de la ceremonia muy a diferencia de su padre, que solo otorgaba su discurso sin prestar atención a sus observadores.  Quizás la diferencia marcada entre padre e hija estaba dada en la naturaleza alfa de ella contra la beta de su progenitor, con sentidos más desarrollados y una perspicacia ejercitada con los años. Maria se había formado como una líder que pudiera no solo dirigir a su nación, sino también proteger a su familia.

—Sumado a ello —continuó el emperador—, mi hijo menor, quien está próximo a cumplir su mayoría de edad, honrará a nuestro reino con la llegada de su primer hijo que es producto de su unión con el heredero de la familia Nikiforov ¡Ruego ante la protección de los dioses antiguos de nuestra tierra que Hasetsu sea y siga siendo una nación en paz para toda la eternidad!

— ¡Larga vida al emperador Toshiya!

Mas muchas voces se veían opacadas en tonos desganados que iban acompañados de otros falsos. La ceremonia había terminado al son de los tambores ceremoniales, pero la heredera no desvió su atención de tal detalle sintiendo un presentimiento extraño en el aire.

***

En el ala oeste del palacio, alejado de los pensamientos que su hermana mayor compartía, el segundo hijo del emperador se mantenía acompañado por un par de damas de compañía y uno de los emisarios de la heredera mientras que observaba ante uno de los espejos su abultada figura cubierta por finas telas del Kimono violeta que le fue preparado. No obstante, su expresión de nerviosismo y ansiedad le hacía voltear numerosas veces ante el cristal en constante desacuerdo con aquello que observaba.

— Su alteza, la ceremonia comenzó hace ya tiempo, debería darse prisa —le recomendó uno de los emisarios a cargo de la protección del omega, un beta de rasgos occidentales y larga cabellera castaña amarrada en una coleta alta. Mas el joven príncipe no estaba de acuerdo con su vestimenta actual.

— Este tampoco me queda bien —murmuraba ya en un pequeño estado de frustración.

El príncipe, un joven omega de nombre Yuuri y que a sus 19 años le era muy difícil la interacción social, se sentía completamente superado por la situación de presentarse ante un gran número de personas en la condición que se encontraba. No apreciaba la imagen que sus ropas le brindaban. Después de todo, al estar muy cercana la fecha de su parto hacía que su vientre estuviese extremadamente grande

— Oh Yuuri ¿aún sigues aquí? —preguntó su padre con una gran sonrisa mientras ingresaba a la habitación en compañía de su hermana, todos los presentes que allí se encontraban dieron una reverencia de respeto ante el emperador y su heredera.

— Padre ¿pero qué hace aquí? —cuestionó nervioso temiendo que haya pasado todo el tiempo buscando unas ropas que le hiciesen sentir lo suficientemente bien consigo mismo para presentarse a la ceremonia.

— Ya la ceremonia terminó hace unos momentos —contestó el emperador causando una gran conmoción en el joven.

—L-lo siento mucho, perdí la noción del tiempo y me perdí de tan importante ceremonia —respondió completamente arrepentido el príncipe. Nuevamente había faltado a una actividad de importancia para la familia imperial.

— No debes preocuparte por eso, Yuuri —respondió Mari en lugar del viejo hombre—, es solo una mera formalidad y el ambiente frío de la plaza no era bueno ni para ti ni tampoco para él bebe, no era necesario que aparecieras en público —alegó la mujer sonriendo al acariciar suavemente los cabellos de su hermano como si aún se trátase de un niño.

— Pero Mari…

— Nada de peros, en lugar de participar en este tipo de actos deberías estar descansando —continuo la futura emperatriz—. ¿Cómo has estado hoy? ¿Qué te ha dicho el médico real?

— Todo marcha en orden, él bebe está creciendo sanamente y la fecha de parto seguramente se dé en un par de semanas después de mi cumpleaños —explicó sonriente al acariciar su prominente vientre.

— Hablando de tu cumpleaños Yuuri —interrumpió Toshiya con expresión alegre—, una persona muy especial ha llegado hace poco al castillo y debe estar muy ansioso de verte.

Ante dichas palabras de parte de su padre, el joven príncipe supo de inmediato de quien se trataba.

— ¡Haberme dicho esto antes! —recriminó y de inmediato emprendió camino fuera de la habitación.

— ¡Yuuri no corras en tu estado! ¡Yuuri! —gritó la mujer mientras le observaba salir de la habitación, y al no ser capaz de detenerle mordió una de sus uñas en gesto de frustración. Aunque hiciera lo que hiciera ese mal presentimiento no se iba de su mente, algo pronto ocurriría.

Por su parte, incluso con su peso actual, Yuuri hizo lo posible de caminar con prisa y precaución para llegar a su destino, Yuuri estaba tan emocionado ya que luego de dos meses podría verle. A Víctor, su alfa prometido y la persona que más amaba en ese mundo. Sin embargo, casi choca con alguien al doblar en uno de los pasillos.

— L-lo siento mucho —se disculpó intensamente el príncipe cuyo rostro de vergüenza había enrojecido por casi haber tumbado a una persona.

— No, está bien alteza —se inclinó levemente el joven de cabellos oscuros y mirada seria, presentando sus respetos ante Yuuri —. Aún así, le recomiendo que dado su estado sea más cuidadoso al moverse, el emperador se lamentaría perder de ese modo a su primer nieto, por lo que debe tener prudencia.

Aquellos últimos comentarios le sonaron como una especie de regaño, por lo cual bajo su rostro avergonzado y siguió su camino por los pasillos del castillo en busca de aquello que deseaba encontrar. Mientras se retiraba, aquel joven de 25 años le miraba con detenimiento hasta finalmente retirarse en silencio.

Yuuri siguió caminando por los pasillos exteriores buscando con la mirada a quien estaba buscando. Después de algún tiempo, finalmente lo encontró saliendo de una de las habitaciones, finalmente le vio.

— ¡Víctor! —exclamó de felicidad el omega al encontrarlo. Cuando el hombre lo vio, le regaló  una sonrisa en forma de corazón.

— ¡Yuuri! Mi sol precioso, te he extrañado tanto —comentaba el alfa de cabellos plata mientras repartía besos por todo el rostro del omega y este los recibía sonrojado pero completamente a gusto.

— Yo también te he extrañado bastante —murmuraba mientras pasaba sus brazos alrededor de la cadera de Víctor.

— ¿Cómo te has sentido? ¿Te encuentras bien? ¿Cómo está él bebe? —preguntó, y con una tierna sonrisa Yuuri posó una de sus manos en su abultado estómago.

— Yo me siento bien, aunque el peso es un poco difícil de llevar. El doctor dice que está creciendo muy bien, si todo sale bien, daré a luz muy cerca del cumpleaños de Víctor —respondió tímidamente el príncipe con una sonrisa de añoranza, nada le haría más feliz que poder dar a luz como regalo de cumpleaños para su prometido.

— Siempre y cuando esté sano, no importa que día nazca —respondió con una suave sonrisa mientras apretaba suavemente los regordetes cachetes del príncipe.

Sin embargo, la voz del alfa se calló al ver como poco a poco iba acercándose hasta ellos un grupo de varias personas liderado por un hombre de más de 50 años, su cabello color plata y sus penetrantes ojos azules eran los rasgos más similares que compartía con el joven alfa, natural al tratarse este de su padre.  La cabeza de la familia Nikiforov y regente de la provincia del viento: Alexei Nikiforov.

— Es gusto verlo nuevamente, padre —habló el joven alfa mientras la comitiva de Alexei se detenía frente a él.

— Bienvenido, señor Nikiforov —saludó con una mínima reverencia Yuuri.

— Me alegra ver que su alteza se encuentre en buenas condiciones —le dijo el hombre de cabellos plata y mirada filosa, su extensa sonrisa demostraba su gran gusto por aquello que estaba observando—. Espero que mi nieto pueda nacer sano, todos en la familia Nikiforov contamos con nos sea bendecido un niño alfa.

Aquellas palabras provenientes de la cabeza de la familia Nikiforov generaron un gran peso sobre los jóvenes hombros del príncipe Yuuri, quien era consciente del impacto que ese deseo conllevaba

— Creo que siempre y cuando sea un niño sano no importará el género secundario posea —intervino de inmediato Víctor, y con ello recibió una fuerte mirada por parte del otro alfa.

— Tienes razón hijo mío, mas siempre es bien recibido un alfa, especialmente cuando estamos hablando de tu primogénito. —Hizo una pequeña reverencia a modo de  despedida, y se retiró por el pasillo continuo bajo la mirada atenta de un callado Víctor y un reticente Yuuri.

El omega estaba seguro que no era del agrado del padre de su prometido, aun cuando este parecía hacer lo posible por amarlo incondicionalmente, su progenitor no mostraba el mínimo ápice de querer entablar una buena relación de familia más allá de la fina cordialidad que implicaba que Yuuri perteneciera a la familia imperial.

— Creo que es bueno que te acompañe a tu habitación, no es bueno que estés tanto tiempo expuesto al frío otoñal —comentó y estuvo a punto de iniciar el camino de regreso al interior del palacio cuando fue jalado suavemente de una de sus ropas —. ¿Yuuri?

— Hoy… ¿Podríamos dormir juntos? —pidió el príncipe con aquellos ojos ámbar llenos de un brillo especial y una timidez tierna reflejada en su sonrojado rostro.

Las mejillas del joven alfa se enrojecieron levemente ante las palabras de Yuuri, quien al no saber bien cómo responder, volteo un poco la mirada.

— Tu hermana no permitirá otra insolencia de mi parte, ya ha sido bastante con haberte hecho concebir un nuevo ser antes de tu mayoría de edad —se excusó, mas el príncipe no quería dar su brazo a torcer.

— Por favor, mañana es mi cumpleaños, falta poco para que tengamos nuestra ceremonia de bodas y que dé a luz a nuestro hijo, así que solo por hoy —pidió afianzando el agarre en las ropas del alfa, quien, en silencio, tomó suavemente a Yuuri dándole un profundo beso en sus labios. Dada las propias actividades del joven alfa que le hicieron estar fuera del castillo durante dos meses y la propia territorialidad ejercida por Mari como una alfa de poder en el palacio, hizo de los momentos íntimos entre ambos bastante escasos, siendo hasta ese momento muy difíciles de sobrellevar. Al soltar sus labios, reposó su cabeza en uno de los hombros del omega, acariciando suavemente su espalda.

— Estamos muy cerca del final de tu embarazo, no creo que sea prudente —murmuró suavemente.

— Solo quiero estar con Víctor, no necesito nada más —respondió el omega, pasando una de sus manos hacia sus caderas—. Por favor…

— Como guste su alteza, asumiré la responsabilidad.

***

Los rayos del sol comenzaron a filtrarse por aquella habitación donde dos figuras descansaban desnudas sobre el futon. El mayor de ambos tenía abrazado al más joven mientras compartía el sueño, ajenos al estruendo que venía acercándose por los pasillos cercanos.

— ¡Yuuri!

— ¡MARI! ¿Qué estás haciendo aquí? —chilló el príncipe, tratando de cubrirse con el yukata blanco que estaba cercano a él al ver como su hermana ingresaba por la puerta olvidándose de cualquier tipo de recato con ellos. Por su parte, Víctor se mantenía en su misma posición sin importarle en lo más mínimo cubrir su desnudez.

— Eso debería decir yo, sabes bien que todas las mañanas tienes control con el medicó real y no debes faltar por nada del mundo al desayuno —increpó, y un poco de remordimiento abordó la mente de Yuuri—. Las damas se encuentran en la entrada, pídeles que te preparen para que vayas a desayunar algo.

 — Aun si todos tus argumentos son válidos, no debería haberle hablado de ese modo en el día de su cumpleaños —mencionó el alfa en tono suave.

— No creas que puedas decirme qué hacer, aun no te acepto como parte de mi familia. Además,esto ha sido una gran falta de respeto contra mí y la familia imperial—espetó de manera brusca, provocando que el joven Nikiforov se levantara del suelo.

— Su alteza Mari —trató de discutir, mas nuevamente fue interrumpido.

— No sé qué es aquello lo que tú o tu familia estás tramando —continuó la mujer sin despegar su mirada del otro alfa. Ya había comenzadoa emanar sus propias feromonas como una especie de reto, queriendo demostrar que la alfa de mayor jerarquía en la habitación era ella—. Quizás mi padre o Yuuri no puedan darse cuenta, pero yo no soy estúpida, Víctor Nikiforov. Tal vez tengas  el corazón de mi hermano en este momento, pero quiero que sepas que la bendición que tú esperas recibir de mí cuando sea emperatriz jamás llegará —aseguró, y de la misma forma que llegó,  se retiró de la habitación, dejando a un Víctor que apretaba fuertemente los puños al punto de tornarlos color blanco.

Ese día se realizaría un pequeño banquete en celebración de la mayoría de edad del príncipe Yuuri; tambien se daría a conocer finalmente la fecha oficial de la ceremonia de bodas de este con el heredero de la familia Nikiforov. Mientras iban llegando los invitados de importancia al castillo, el joven príncipe se encontraba en su habitación siendo partícipe de sus últimos arreglos antes de iniciar la celebración. Vestido de un hermoso kimono azul con dibujos blancos y detalles color oro, se dejaba arreglar el cabello bajo la atenta mirada de su madre.

— Hay algo que te está preocupando, ¿no es así, Yuuri? —preguntó suavemente una hermosa mujer de rechoncha figura, pero de cálida sonrisa. Yuuri había heredado su rechoncha. El omega suspiró ante el espejo cuando estuvo listo, agregando como toque final una pinza en forma de lirio.

— No puedo creer que incluso cuando Víctor y yo estamos a punto de formar una familia, Mari siga tan reacia a tratar con él o incluso permitirme estar a solas con él —decía suavemente a su madre, quien era su única confidente dentro de aquella inmensidad de castillo, al ser ambos omegas, era sencillo entenderse entre ellos.

La mujer le brindó una suave sonrisa mientras ajustaba la pinza en el peinado de su hijo, y en ese mismo silencio tomó su rostro para acariciarlo suavemente.

— Sé que debe molestarte un poco, pero entiende que debe ser muy difícil para tu hermana perder a quien es el menor de su manada. Para un alfa, no era sencillo entregar al omega de su familia. Ese es su carácter y debes ser paciente —alejó sus manos para invitarlo a salir de la habitación, ya que el momento había llegado —. Solo ten confianza en ella cuando llegue el momento, Yuuri.

***

— ¡Felicitaciones por su cumpleaños, alteza! —felicitaron en unísono tres importantes comerciantes al joven omega que se encontraba en compañía de sus padres.

— Gracias —agradeció suavemente, suspirando de alivio cuando aquellas personas se hubieron alejado. Aunque era algo común en todos los aspectos de su vida, Yuuri no podía dejar de sentirse nervioso en cada actividad social.

— Muchas felicidades por tu mayoría de edad, Yuuri —felicitó Mari, quien luego de atender varias conversaciones con los representantes de los clanes Okukawa y Lee, se había aproximado hasta su hermano menor.

— Muchas gracias, hermana —agradeció con un ligero gesto. Fue entonces que observó a la distancia a Víctor, emocionándose de inmediato para ir en su encuentro.

— ¡Yuuri! —le reclamó al notar sus intenciones, pero el omega no hizo caso de su llamado.

— Déjalo ir, Mari —intervino el emperador, su hija le miró con gesto consternado—, es mejor que pase tiempo con su prometido hija.

— Después de todo, pronto serán esposos —añadió ahora la emperatriz Hiroko, y un sentimiento de fastidio sacudió el estómago de la heredera al trono.

— No puedo entender cómo logran confiar tan despreocupadamente en él —decía la joven heredera a sus padres con una frustración interna bastante grande que no podía controlar y que no era sólo producto de ver como su hermano omega le era arrebatado de su manada. Aquella sensación extraña que sentía cada vez que los Nikiforov estaban cerca hacía que sus sentidos entrarán en alerta y no quisiera dejar a Yuuri solo con ellos por ningún motivo. No podía ser una simple casualidad ese sentimiento, algo debía estar ocurriendo a sus espaldas.

— ¡YUURI!

— ¡¿Su alteza!?

— ¡Yuuri! —corrió la alfa hasta donde se ubicaba su hermano quien estaba sentado en el suelo sosteniendo fuertemente su vientre con un rostro de terrible dolor—. ¿Yuuri, que te pasa? ¡Yuuri! —pero calló sus gritos al ver como unos hilos de líquido corrían por debajo de las piernas de su hermano, y entendiendo la situación, comenzó a obrar —. ¡Necesito un médico! ¡El príncipe Yuuri ha entrado en trabajo de parto!

***

La fecha de parto se había adelantado, motivo por el cual la celebración fue cancelada. Los médicos y las parteras del palacio habían comenzado sus tareas para ayudar al príncipe en su labor, más el parto de un omega no enlazado era complejo y delicado, ningún alfa podía encontrarse cerca del ala donde se encontraba la habitación de su alteza ya que podría afectarle negativamente. Solo la emperatriz se encontraba al lado de su hijo. Varias veces estuvo a punto de perder el conocimiento por el dolor, pero cuando volvían a reanimarle, la labor continuaba. Fue finalmente durante la madrugada de ese 30 de noviembre, después de casi ocho horas de ardua labor de parto, que nació Katsuki Nikiforov Yuuki, el primer nieto del emperador.

En cuanto sus alaridos sonaron por toda esa ala del palacio, un furor general se alzó entre los presentes de la habitación. La emperatriz Hiroko depositaba besos sobre la sudada frente de su hijo mientras le felicitaba por su gran trabajo. Yuuri desde su propio cansancio no pudo evitar llorar al escuchar el fuerte llanto de su hijo, estaba inmensamente feliz de haber traído al mundo el hijo del hombre que amaba, su felicidad era tan inmensa que no podía creerla más que como un sueño, pero allí estaba.

Una de las parteras cortó el condón umbilical, procediendo a revisar al bebe y vestirlo con unas sábanas para que no pasara frio, entre ello; Yuuri se mantenía nervioso. Luego de esa revisión deberían encontrar la marca que denotaría su segundo género. El omega estaba seguro que lo amaría sin distintivo de su segundo género, aunque sabía que para ese mundo donde estaban, lo mejor era que ese pequeño fuese un alfa.

—  Hemos encontrado la marca, su alteza. El pequeño es un alfa, muchísimas felicitaciones —declaró orgullosa una de las parteras, y el joven príncipe pudo respirar con tranquilidad.

— Felicidades de nuevo, Yuuri —le dijo nuevamente la reina recibiendo al niño de escaso cabello negro.

Yuuri apenas pudo verlo un poco, pequeño, rosado y saludable, casi no pudo contener las lágrimas de felicidad. Hubiera querido poder abrazar a su bebé, pero apenas podía tenerlo durmiendo en su pecho; estaba demasiado cansado. Los doctores le habían dicho que no se moviera ya que el parto había sido muy fuerte para su cuerpo, pero no podía esperar el momento para tomar a su hijo entre sus brazos y ser abrazado por su amado Víctor en medio de su hermosa familia.

De repente, el heredero de los Nikiforov hizo acto de presencia en la habitación siendo recibido por las felicitaciones y buenos deseos de los presentes en la habitación, una de las primeras en querer dar su bendición por el nuevo bebé fue la emperatriz.

— Víctor, muchas felicitaciones —felicito la mujer al verle entrar a la habitación—. Ahora eres…

Yuuri no pudo ni gritar al momento de ver a su madre ser herida con la katana que tenía el alfa entre sus manos, ella cayó al suelo bajo un alarido de una de las parteras que rápidamente fueron silenciadas por un grupo de hombres que, con sus rostros cubiertos, llenaron de sangre la habitación al haber cortado las yugulares de las personas presentes. Solo Yuuri desde su lugar veía todo sin poder moverse.

— Tomen al bebé y sáquenlos de aquí —ordeno, y Yuuri simplemente seguía en shock, la sangre en el cuerpo de su madre, su hijo llorando y la faz de Víctor oscurecida en algo que jamás había visto heló por completo el cuerpo del joven omega.

El sueño por fin había terminado.

Notas finales: Feliz dia mis corazones, siguiendo la republicación de los capítulos de El hijo del Emperador, entramos ya a lo que es el inicio del conflicto, aun no sabemos bien que ha pasado y porque Víctor ha hecho esto, pero como ya esta escrito hasta el cap 8, se los iré publicando casi de una vez, espero puedan disfrutar de ellos, acompañando su lectura con respectiva copa de cloro.

Publicado por ellexlight

¡Hola! Mi nombre es Génesis, pero por esta zona me conocerán como Elle. Soy licenciada es Gestión Ambiental y vivo en Caracas, Venezuela. Me gusta la lectura, la música (especialmente la instrumental y japonesa), y sobre todo escribir. Tengo escribiendo desde el 2009 y he estado en varios fandoms, tales como SCC, TRC, PPG, inazuma eleven y muy gran parte en Death note, a quien amo con locura. Tengo casi tres años escribiendo para YOI, que se ha vuelto un amor extremo para mi y recientemente he comenzado a escribir para el fandom de BNHA. En cuanto a géneros me gusta el drama, lo erótico, lo fantástico, detectivesco y mpreg/omegaverse. Multishipper a morir.

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