Ocho Sakura


La luz de las primeras horas del día impactaba sobre los párpados de Yuuri Katsuki que trataba de detenerla cubriéndose por completo la cabeza, se sentía un poco mareado, sediento y le dolía todo el cuerpo, recordó que la noche anterior estaban brindando junto con Víctor y que luego llegaron a su pieza en el hotel, escucharon algo de música y hasta intentaron bailar juntos.

Cerró los ojos y de nuevo se dejó vencer por la modorra, fueron solo unos segundos en los que se sintió muy cómodo con el propio calor de su cuerpo. Hasta que el sonido del agua en la regadera le devolvió la consciencia y por fin pudo despertar, estirar sus músculos adoloridos y hacer tronar las coyunturas de sus dedos.

Entonces se dio cuenta que solo vestía la ropa interior y observó con cierto temor las sábanas revueltas en la cama, si no se equivocaba la ropa que se encontraba colgada en el respaldo de la silla pertenecía a Víctor Nikiforov y por si fuera poco el perfume que el Mayor dejó en la almohada le recordó de inmediato el sabor y la textura de los labios del oficial.

Yuuri sintió que el pecho se le hundió, intentaba recordar los hechos de manera ordenada, pero solo tenía un collage de situaciones, palabras, música y caricias que lo sumergió en el mayor de los bochornos que había sentido en su vida. ¿Por qué el Mayor había dormido en su habitación de hotel, por qué cantaba en la ducha mientras se bañaba y sobre todo qué habían hecho la noche anterior?

Yuuri Katsuki escuchó enmudecer la regadera, pero siguió escuchando la voz de Víctor que daba una gran demostración de felicidad. Yuuri no sabía cómo iba a enfrentar la profunda mirada azul y cómo iba a reaccionar si Víctor se acercaba a él con mucha confianza.

—Teniente buenos días espero que tenga bien puesta la cabeza hoy porque nos espera mucho trabajo qué hacer. —Víctor se acercó a su ropa y desató la amarra de la bata de baño.

Yuuri saludó con un escueto “buenos días Mayor”, dio un salto y de inmediato ingresó a tomar un baño, no sabía qué más decir, tampoco se atrevía a preguntar. Tal vez Víctor no entendería bien su falta de memoria y terminaría pensando muy mal de él.

A Víctor le pareció divertida y hasta tierna la manera cómo reaccionó el oficial japonés, entendió que debía darle algo de espacio y tiempo para que logre entender lo que pasaba entre los dos, así que sin hacer drama empezó a cambiarse, al llegar a la oficina sacaría esa camisa nueva que tenía guardada en uno de los gabinetes para alguna emergencia y esa situación sí era una verdadera emergencia, alguien en el trabajo podría notar que no se había cambiado el traje del día anterior.

Víctor se encontraba distraído en sus propios pensamientos ensayando la frase perfecta para explicarle a Yuuri que fue muy feliz con él la noche anterior y que le gustaría seguir conociéndolo más de manera íntima; cuando entró una llamada a su celular y en la pantalla destacó la fotografía de un chico rebelde y malhumorado.

—Adivina qué anciano. —Un gran bostezo sucedió a las clásicas palabras que Yuri Plisetsky pronunciaba cada vez que saludaba a Víctor—. Por ahora tengo dos sospechosos con gran potencial y el tonto de Georgi no me responde porque seguramente tiene el cerebro pegado a la almohada.

—¿Qué tan sospechosos son? —Víctor sabía bien que el muchachito era hábil y que en un asunto tan delicado no podía darse el lujo de cometer alguna falla.

—El primero es un empresario, tiene una gran casa al suroeste de San Pete, esposa, un hijo, fue miembro de las fuerzas especiales y participó en varios conflictos, tiene afición por la cacería y una gran camioneta donde puede esconder hasta un elefante. —Yuri no paraba de bostezar e intentaba mantener los párpados abiertos—. Encaja perfecto con el perfil.

—¿Qué lo acerca a las víctimas? —Víctor sabía que, si no había conexión, no había caso.

—Eso es lo mejor, hace un par de días el capitán Popovich me dio una lista con el nombre de las constructoras que trabajaron en los últimos años mejorando los parques y me pidió que investigue a todos sus trabajadores y a que no adivinas, el tipo es el propietario de la empresa que se encargaba de arreglar los parques en las fechas que encontramos los cuerpos. —El sueño que tenía Yuri superaba de largo su entusiasmo.

—¿Algún dato más? —Víctor intentaba vestirse rápido, pero estaba enredado con su camisa.

—Sí, es aficionado a celebrar con sus amigos en bares nudistas. —Yuri miraba su cama con anhelo, casi podía decirse que en ese momento amaba su almohada.

—Dijiste que tienes otro sospechoso. —El Mayor tomó su arma de reglamento y la acomodó dentro del correaje.

—Es un hombre joven que trabaja en una agencia de seguridad, tiene un departamento en la mejor zona de Vasileostrovsky donde vive solo, no tiene pareja fija, le gusta salir de cacería como al otro tipo, no se le conocen actividades extra a su rutina, ha estudiado varios diplomados en universidades, lleva actualmente una maestría en la universidad estatal de San Pete, nada del otro mundo, pero… cuando apliqué la proyección al mapa que hizo el cuatro ojos, descubrí que si el Depredador siguiera colocando más cuerpos usando el patrón de siempre, la ruta de cadáveres terminaría apuntando al barrio donde está su edificio. —Yuri se sentó en su cama y acarició la almohada como si se tratara del cuerpo tibio de una chica.

—¿Dónde puedo encontrarlo? —Víctor no podía descartar a ninguno de los hombres, la seguridad y entusiasmo con los que hablaba el jovencito no podía ser tomado a la ligera, estaba tratando con un niño genio.

—Probablemente en su departamento, tal vez en su trabajo, pero eso no es todo también tiene a su nombre una propiedad que heredó de su padre y se encuentra en un desvío de la ruta veinte al sur. —Yuri observaba el lugar en una gran pantalla que colgaba del lado izquierdo de su centro gamer—. Por el mapa pude ver que es un lugar abandonado, los árboles no me permiten distinguir si se trata de una casa o un galpón.

—Envíame las coordenadas de ese lugar y por favor todavía no hagas pública esta información, quiero estar seguro que no es el hombre equivocado y envía a Georgi donde el tipo de la constructora. —Víctor terminó de ponerse el traje cuando vio que Yuuri salía del baño con la toalla en la cintura y la camisa a medio abotonar.

—Gracias Yuri, agradezco tu valiosa ayuda y tu sacrificio, estuviste toda la jodida noche intentando no dormir para hallar al hijo de perra que debemos atrapar, eres lo más grandioso que le ha pasado al maldito departamento de investigación desde hace mucho tiempo… —Yuri tomó aliento para proseguir su discurso.

—Ya, ya. Entendí Yuri y te agradezco mucho todo, por favor si no es demasiado pedirte ¿puedes coordinar todo con los demás chicos del equipo? —Víctor le hizo una señal a Yuuri para que se vista más a prisa—. Voy a compensarte bien todo tu apoyo.

—¿Cómo me vas a compensar todas mis horas extras y mis noches en vela? —Para ese instante Yuri Plisetsky intentaba no colapsar sobre su almohada.

—Qué te parece un equipo completo con PC gaming con procesador Intel, tarjeta gráfica de tres mil y conexión a banda ancha, además un router con antenas de alto rango y transmisor de alta potencia. —Víctor especificaba cada componente con ciertos detalles mientras le permitía estar listo a Yuuri que corría de un lado al otro de la habitación vistiéndose, poniéndose las correas sobre el torso, buscando su arma oficial y poniéndose encima la gruesa casaca del departamento de policía de Tokio.

—Ya, un equipo completo, con todos los juegos incluidos… —Yuri suspiró resignado, ¿por qué mierda nadie le ofrecía un boleto en primera clase a las Bahamas o el Caribe? Deseaba tanto unas vacaciones de lujo, disfrutar de la playa, comida, tragos y lindas chicas.

Víctor y Yuuri salieron de inmediato del hotel y se dirigieron a prisa a recoger el auto del Mayor que continuaba en el estacionamiento del centro comercial, cercano al bar donde estuvieron la noche anterior. Una vez en el interior buscaron una cadena de comida rápida para llenar esos estómagos vacíos y poder tener energía para afrontar la riesgosa misión.

¿Qué tan riesgosa sería?

Tenían muy pocos datos sobre el hombre que estaban yendo a buscar, sabían que trabajaba en el sector de vigilancia y que le gustaba hacer horarios nocturnos. Respondía en parte al perfil que los expertos hicieron del Depredador, vivía solo y en un lugar apartado; pero no coincidía la descripción de ser un hombre muy fornido que necesitaba recorrer con los cadáveres distancias importantes para dejarlas dentro de los parques.

Por lo que la fotografía mostraba supieron que era un hombre de mediana estatura, no pasaba de los treinta y cinco años, vivía en la ciudad desde hacía varios años, no tenía problemas legales, había tenido su pasado problemático cuando sirvió al ejército ruso en la guerra con Georgia, ¿pero qué soldado no tiene problemas traumáticos post guerra?

Víctor no estaba seguro, el hombre no encajaba con la imagen que él siempre se hizo del asesino, así que con muchas dudas siguió manejando rumbo al suroeste hacia la ruta veinte.

Para Yuuri Katsuki no había duda que ese día encontrarían al Depredador por lo menos uno de los perfiles tenía mucha semejanza al que describió la policía; pero también la ubicación de las viviendas de esos tipos coincidía con el lugar donde los cadáveres hallados apuntaban sus vacíos ojos, el oeste de la ciudad. Yuuri apretó los puños y pidió a todos los dioses y espíritus que los ayudasen a encontrar al monstruo que tanto terror y dolor había causado en San Petersburgo.

En el cómodo departamento de los Plisetsky, Yuri debía coordinar con su superior inmediato sobre los otros dos sospechosos para poder irse a descansar, insistió en el celular hasta que lo dejó un rato esperando que la alarma del reloj despierte a Georgi. No pasaron ni tres minutos cuando ingresó en su celular la llamada de su jefe, estaba algo agitado luego de haber corrido dos kilómetros y haber ayudado a la nueva vecina a atrapar a su perrito en el parque.

—Creo que uno de los sospechosos encaja a la perfección con la descripción del Depredador, ¿cómo lo encontraste Yuri? —El capitán Popovich se sentó en su cómodo sillón de la sala y comenzó a hacer ejercicios de enfriamiento antes de tomar un baño.

—Te dije que tenía que revisar un millón de malditas direcciones y nombres, pero elaboré un pequeño logaritmo para que me diera ciertas alertas de acciones sospechosas, el código trabajó por descarte y mira la cantidad de sospechosos se redujo a unos pocos de los cuales dos son los más parecidos al perfil que hicieron los genios de criminalística. —Yuri paró para quitarse el ajustado pantalón de mezclilla y entrar en su suave cama decidiendo que dormiría todo el día.

—¿Ya se lo dijiste a Víctor? —Georgi también se quitó la ropa deportiva para ingresar a la regadera, no tenía más tiempo que perder.

—Sí, pero dijo que iría a ver otros asuntos, está con el oficial japonés y creo que tiene que ver con el caso Sakura. —Yuri se sintió extraño al mentir de esa manera, estaba encubriendo al Mayor, pero también estaba seguro que cuando exploraran la casa tal vez se limitaría a interrogar al aburrido empleado de seguridad.

Georgi agradeció el trabajo de Yuri y de inmediato se puso en contacto con Mila para que fuera donde la fiscal y sacase las órdenes de intervención, también llamó a Anya para que fuera a interrogar al compañero de universidad de Kaori.

Mila dejó cargando su móvil y terminó de despertar con un beso al teniente Altin con quien vivía una tórrida historia de amor con la anuencia de Víctor que solo impuso como condición la mayor discreción posible en las instalaciones de la oficina de investigación.

Otabek Altin era un joven de veintidós años que había sido asignado por el departamento de policía de San Petersburgo para reforzar al equipo del Mayor Víctor Nikiforov en su investigación sobre el peor asesino de los últimos tiempos.  

Altin había llegado a la ciudad cuando apenas era un adolescente, junto con sus padres y hermanos se asentó en la zona este donde vivió una infancia tranquila, hasta que una noche una prima suya llegada de su ciudad natal en Kazajistán no regresó a casa después de sus clases en la universidad, desapareció por seis días y cuando la encontraron pasó a formar parte de, hasta entonces, la pequeña lista de víctimas del Depredador.

Otabek dejó la universidad y aplicó los exámenes para la policía, fue quien ocupó el primer lugar en el ingreso de ese año. Culminó con éxito sus estudios y solo ocho meses atrás había sido asignado al que sería su primer trabajo y lo primero que hizo fue enamorarse de su compañera Mila y cortejarla con gran éxito.

Los dos saltaron de la cama y fueron a tomar una ducha rápida, Otabek regresaría a su aburrida rutina de observar videos y Mila saldría en misión con el jefe. Luego se verían en la noche, irían a cenar y tomar un par de cervezas y regresarían a casa a amarse una vez más. Eso si el Mayor Nikiforov no les ordenaba algún trabajo extra.

Al otro lado de la ciudad, una bella mujer policía usando un ajustado pantalón de vestir negro, tacones altos de charol y blusa blanca de seda, esperó en la puerta de la facultad de negocios internacionales de la universidad estatal a Adrik Korovin, amigo íntimo de Kaori Yoshikawa, el que más la conocía y sabía sus secretos y el último que la vio con vida en la fiesta.

Cuando ella se acercó al muchacho éste no sospechó que se trataba de una mujer policía, una vez que Anya lo apartó del grupo de amigos usando su actitud coqueta y su sensualidad solo tuvo que pronunciar una frase corta y contundente para persuadir al joven de acompañarla a la estación.

—Ya sabemos que eres el cómplice, así que necesitamos tu confesión.

—No fui yo, se lo juro, tampoco sé mucho sobre el hombre con el que Kaori se citó esa noche fuera de la fiesta. —El chico no sabía si sentirse más intimidado por la actitud recia de la oficial o por el pronunciado escote que dejaba ver las pequeñas pecas que adornaban sus duros senos.

—¿Quién sabe más sobre el bastardo asesino? —Anya estaba a punto de perder la paciencia.

—Mi novia, ella y Kaori eran muy buenas amigas y siempre compartían todos sus secretos, ella sabe bien quién es ese hombre.

—¿Y por qué carajo no lo dijeron antes? —Anya se mostraba bastante enfurecida, no era para menos pues esos chicos habían ocultado información valiosa que hubiera ayudado a encontrar al Depredador.

—Teníamos miedo… mucho miedo oficial.

El hombre que describieron los chicos, pero del que nunca supieron el nombre ni la actividad a la que se dedicaba, era casado y vivía en la zona suroeste de la cuidad, eso era lo único que sabían de él.

Kaori siempre le contaba a su amiga todo lo que le decía y le hacía; pero nunca reveló ningún detalle más, solo lo vieron con ella un par de veces y por pocos segundos. La amiga de Kaori reveló que ella estaba cansada de ser la amante y que le obligaría a tomar una decisión entre ella y su esposa, además le dijo que estaba dispuesta a revelar todo el secreto si él no la prefería.

Con esos datos Anya no esperó llegar a la oficina y de inmediato llamó a Georgi que se encontraba rumbo al sur oeste gracias a la información que le dio Yuri Plisetsky.

Publicado por Marymarce Galindo

Hola soy una ficker que escribe para el fandom del anime "Yuri on Ice" y me uní al blog de escritoras "Alianza Yuri on Ice" para poder leer los fics de mis autoras favoritas y escribir los míos con entera libertad.

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