Seis Sakura


Habían pasado diez días desde el hallazgo del cuerpo de Kaori Yoshikawa y siete desde que contabilizaron a Isabel Velásquez como la víctima cuarenta y ocho del Depredador. El equipo había trabajado más horas extras que en días anteriores, estaban agotados y algo estancados, los litros de café, bebidas energizantes, cigarrillo, chocolatillos y azúcar no lograban despertar a los aletargados agentes.

Pero a pesar de las caras largas, las notorias ojeras, el enfado y la frustración; la mística seguía siendo la misma, “otro paso más” tal como les había enseñado el comandante Feltsman cuando aún eran sus alumnos en la academia policial.

El día once la lluvia dio una tregua a los agentes, además la orden judicial para acceder a las imágenes de la empresa que brindaba seguridad en los parques por fin había llegado, esta vez la tardanza fue excesiva; el motivo, un cambio repentino de magistrados que retrasó la orden.

Víctor miró a todo su equipo y con satisfacción como cada mañana se sintió muy complacido que el oficial Katsuki fuese parte de él. Yuuri había hecho un trabajo minucioso completando “el mapa de cuerpos”, como lo llamaron al plano de ubicación de los cadáveres.

No fue fácil porque las imágenes de las víctimas del primer año de ataques se habían traspapelado en el archivo, además muchas de ellas habían variado su posición debido a la lejanía de los lugares donde fueron encontradas y a la intervención de animales que comieron los cuerpos parcialmente. Sin embargo, la proyección que realizó el agente japonés les permitió tener una visión importante del cuadro que el Depredador fue trazando en toda la ciudad.

Los cadáveres señalaban una ruta, un camino; con cada nueva víctima se observaba que esta ruta se acercaba hacia un sector específico del sur oeste de la ciudad. Era importante el hallazgo, pero no era suficiente; aun existían muchas sombras que cubrían el caso.

—Georgi quiero que atiendas el asunto de las cámaras de seguridad, no hace falta que pidas una cita, aquí está la orden del juez. —Víctor entregó el papel lacrado y sellado y el capitán Popovich se puso de inmediato en movimiento, esta vez fue Anya quien lo acompañó.

—Mila quiero que te ocupes de investigar los datos de las huellas, es importante saber a quién pertenecen. —La joven se puso su chaqueta y salió rumbo a la empresa fabricante de ese tipo de calzados, una única empresa proveedora del Estado.

—Otabek necesito que te ocupes de visionar los videos en cuanto éstos lleguen a la central. —Víctor sacó un nuevo cigarrillo y comenzó a jugar con él intentando calmar la ansiedad.

—Yo me estaba ocupando de los videos, ¿qué haré ahora? —Yuri se enfadó una vez más, quería aprovechar al máximo su período de receso en la academia de la policía, para ayudar en la investigación y además ver los videos era una rutina común para él.

—Quiero que ingreses al departamento de identificación civil y al de registros de propiedad, necesito el nombre y los perfiles de todos los propietarios y residentes de esta zona —Víctor señaló el mapa y su firme mirada exigía resultados—. No me mires así, hazlo por descarte, alguien debe coincidir con el perfil del asesino.

—¿Cuál de los dos asesinos? —Yuri se dirigió al mapa e intentó abarcarlo en una sola mirada.

—Cualquiera. —Desde que se dividió el equipo en la investigación Víctor y Yuuri estaban concentrados en hallar a dos asesinos, encontrando a uno encontrarían tal vez al otro; Georgi solo se concentraba en el Depredador junto con Anya y Mila. Otabek y Yuri apoyaban a ambos bandos.

Víctor estiró los músculos se puso la gruesa gabardina negra y guardó el cigarrillo en uno de sus bolsillos—. Yuuri acompáñame a dar un paseo.

El teniente Katsuki salió tras de él a prisa mientras se ponía el abrigo para enfrentar el frio. Salieron del ascensor y en el ingreso del edificio se encontraron con un ligero tumulto, alguien hacía un escándalo pidiendo lo dejen ingresar. Yuuri observó que se trataba de un hombre ebrio con el aspecto muy descuidado y el rostro enrojecido.

En medio del forcejeo el hombre gritó el nombre de Víctor y a viva voz lo llamó un par de veces. El Mayor se acercó de inmediato y movió la cabeza de un lado al otro.

—Suéltenlo muchachos… conozco a este hombre.

El borracho se acercó a Víctor y éste lo tomó de los hombros sacándolo a prisa de la cede policial, mientras Yuuri solo se limitó a seguirlos sin entender qué era lo que estaba pasando.

—Mayor sé quién es el Depredador, lo vi esa noche, se lo juro no estaba tan ebrio, se lo puedo demostrar. —El hombre apestaba a licor y sudor de varios días, era imposible no sentirse asqueado junto a él.

Víctor lo subió al auto oficial y lo llevó a unos baños públicos. Mientras el hombre se aseaba, compró ropa en una tienda de ofertas, lo vistió y lo llevó a desayunar. El hombre comió como un animal, parecía que no había comido en varios días. Víctor también ordenó un desayuno ligero y Yuuri solo tomó una taza de té con unos panecillos dulces. En medio del silencio Yuuri se puso a pensar que Víctor Nikiforov era un policía admirable, pero sobre todas las cosas era un gran ser humano.

Cuando el hombre se sintió satisfecho, Víctor le preguntó. —¿Qué has visto Vladislav?

—Vamos al Alexander Park, allí te lo mostraré. —El hombre sonrió, Víctor juntó el entrecejo y Yuuri sintió un salto en el pecho al escuchar el nombre del lugar.

Con el cabello limpio sujeto en una cola bien peinada, la barba algo arreglada, las cejas peinadas, la ropa nueva y el rostro más restablecido, el hombre parecía ser otro muy distinto al mendigo alcoholizado que ingresó en la oficina de investigación. Subieron al vehículo oficial y juntos enrumbaron hacia el lugar donde encontraron el cuerpo de Sakura.

Desde que el asesino pasó de dejar los cuerpos en las zonas boscosas y periféricas de San Petersburgo a ponerlos con especial cuidado en los parques más emblemáticos de la ciudad, la policía contaba con una magnífica oportunidad para ubicarlo a través de las cámaras de seguridad que tenían estos espacios públicos.

El problema era que el gobierno de la ciudad había dado en concesión a una empresa privada la responsabilidad de la vigilancia de los parques y la empresa solicitaba siempre la orden judicial para compartir sus imágenes de archivo. La policía se sentía atada de manos con este procedimiento porque retrasaba demasiado sus investigaciones, de contar de inmediato con las imágenes podrían tal vez tener más oportunidad de atrapar al sospechoso.

El capitán Popovich ingresó a la sala de recepción de la empresa, se identificó ante el agente de seguridad y le presentó la orden del juez. Tres minutos más tarde otro agente lo acompañaba hacia las oficinas administrativas para que se entreviste con alguno de los ejecutivos de DARK, ese era el nombre la empresa de vigilancia y seguridad.

—Oficial Popovich mucho gusto. Mi nombre es Andrey Isaev soy el responsable del área de supervisión de seguridad de la empresa. —El ejecutivo era un hombre joven de buena estatura, atlético, usaba un traje fino, tenía el cabello rubio sujeto a con una cola alta y una sonrisa de modelo de revista—. ¿En qué puedo atenderlo?

—Mucho gusto señor Isaev traigo una orden judicial que impone a la empresa la obligación de dejarnos ver sus archivos fílmicos de ciertos días, usted ya sabe esto es rutina solo que en esta oportunidad la sala se retrasó demasiado y decidimos no esperar el trámite para la notificación por eso vine a nombre de mi departamento para que nos permita el acceso sin restricciones a su material. —Georgi extendió el papel y el joven se detuvo a leer todo el documento.

Un par de minutos después el apuesto ejecutivo guio al capitán hacia la sala de archivo para que pudiera hacer uso de la clave y tener el acceso directo a las filmaciones que captaron las cámaras de seguridad los días previos y posteriores al hallazgo de los cuerpos, tal como ordenaba el juez.

—¿Han tenido alguna novedad sobre el caso de las últimas jovencitas asesinadas? —Con un gesto amable el hombre invitó a Georgi a seguirlo.

—Si ustedes nos evitaran este trámite tal vez tendríamos más oportunidad para atrapar al asesino. —Georgi seguía por el largo pasillo al Jefe del área de supervisión.

—Me temo que la propia ley nos obliga a esperar este tipo de trámites y nosotros también nos vemos algo frustrados por no poder acelerar el proceso capitán Popovich. —El muchacho, no más de veinte seis años, abría las puertas con un código de identificación de voz y Georgi contemplaba cada detalle de la enorme instalación a la que ingresaron—. Si de mí dependiera nuestra central estaría conectada con la central de la policía, pero yo solo soy un simple inspector de seguridad.

—¿Puedo preguntarle algo en forma confidencial? —El joven lo miró con cierto asombro y asintió dos veces—. ¿Nunca vieron algo extraño las veces que se encontraron los cuerpos? Es decir ustedes tienen el control director de los parques y se supone que la seguridad que está a su cargo ha fallado en brindar eso que se supone es vuestra razón de ser.

—Lo entiendo mucho capitán y si estuviera en su lugar yo también haría la misma pregunta, pero me temo que el asesino nos superó incluso a nosotros, además tenemos acceso limitado porque el gobierno de la ciudad no nos permite prestar la vigilancia integral de esos lugares, nosotros solo monitoreamos desde nuestra central a través de las cámaras y cualquier incidencia la reportamos al servicio de vigilantes que mantiene la comuna, usted sabe necesitan emplear a su burocracia de alguna manera. —El ejecutivo abrió una última puerta y presentó al oficial ante los trabajadores del archivo fílmico.

Georgi se conectó de inmediato con la oficina y refirió el código de acceso a los ordenadores de la empresa que el oficial Altin activó de inmediato. Tras unos segundos de espera las computadoras comenzaron a trabajar en línea y el mecanismo volvió a funcionar una vez más.

El capitán Popovich, el supervisor Isaev y el personal a cargo de las cámaras de la empresa DARK pasaron esos minutos de espera conversando sobre los visitantes frecuentes de los parques y la posibilidad de encontrar entre ellos al asesino y después emprendieron la ruta de retorno hacia la salida.

—Oficial lo que le voy a decir tiene carácter de reserva absoluta, por favor le pido guarde mi identidad para no tener problemas en este trabajo que me ha sido muy difícil conseguir. —El muchacho acompañó a Georgi hasta su vehículo—. Si las cámaras de la empresa no captaron algo extraño es porque los cuerpos que se encontraron en los parques fueron dejados los días en que estaban haciendo trabajos de remodelación o mantenimiento por parte de empresas privadas de construcción y por ese motivo se tenían que desconectar las cámaras en esos sectores…

—¿Está sugiriendo que el Depredador podría trabajar en una de esas empresas de construcción? —Georgi se quedó casi sin respiración al escuchar ese importante dato.

—Es solo una inferencia la que acabo de hacer. —El joven miró hacia el final de la avenida, en dirección al sur—. Verá oficial yo tengo una hermana que debido a las noticias de las víctimas del Depredador dejó de salir con sus amistades, terminó su relación de pareja, luego ya no quiso ir a trabajar y ahora no sale de la casa de mis padres para nada, tengo que ir llevando víveres, ropa, artículos de aseo. Todo este asunto del asesino le afectó demasiado y yo no puedo hacer nada por ella, pero si tuviera la razón en lo que le digo, no sé, tal vez…

El joven calló y miró al oficial Popovich con tanta firmeza que éste se sintió algo incómodo con la actitud del ejecutivo.

—Gracias por su sugerencia, créame que la tendremos en cuenta. —Por supuesto que la iban a tomar en cuenta, en serio y tal vez le darían alguna prioridad, ese dato nuevo podría ser la diferencia que estaban necesitando para que avance la investigación. Georgi partió hacia la oficina con el ánimo a tope desesperado por compartir las buenas nuevas con el equipo.

Al otro lado de la ciudad el Mayor Nikiforov y el teniente Katsuki miraban desde una banca algo apartada el cerco que circundaba una de las fronteras del Alexander Park.

—No estaba tan ebrio esa noche Vitya el hombre bajó de la camioneta, miró a todos lados y luego sacó un bulto que llevó sobre su hombro, se agachó por esos arbustos y desapareció. —El mendigo explicaba apoyando con exagerados gestos sus palabras—. Yo me acerqué y no me equivoco al decirte que era un carro muy especial, completamente negro y tenía un hermoso caballo pintado en la puerta lateral izquierda, parecía un caballo de fuego, en color ámbar intenso, lo recuerdo porque me pareció una figura muy hermosa.

—¿Pudiste ver la placa del auto? —Víctor repasó su rostro con la mano y Yuuri trataba de retener cada detalle de la conversación.

—No la recuerdo bien Vitya. —El mendigo suspiró.

Víctor le pidió hacer un esfuerzo al hombre y éste le dio tres números y el código de la región, pero aún faltaban un tercer número y las letras, además que el mendigo no estaba seguro. Lo único que enfatizaba todo el tiempo era el diseño con el que el dueño había personalizado el vehículo, un caballo en llamas de color naranja.

El Mayor Nikiforov agradeció al hombre, le dio una buena cantidad de billetes que sacó de su billetera y se despidió. De inmediato pidió a Yuuri que lo acompañe a la vereda de enfrente, hacia el lugar que señaló el mendigo. Cuando llegaron buscaron entre los arbustos y tal como dijo el hombre la malla del lugar había sido cortada en dos sectores que permitirían el paso de un hombre de regular tamaño y luego fue sujeta de nuevo con cables gruesos de cobre. Los arbustos que cubrían la malla impidieron que los agentes vieran ese detalle los días que hicieron las primeras pesquisas en el parque.

Víctor se preguntaba si ese hallazgo y los datos por fin los conducirían al asesino de Sakura y de ser así si el hombre sería el Depredador o si sería otro asesino. Víctor puso en evidencia el hallazgo y un nuevo equipo de investigación ingresó de nuevo al parque para analizar con más detenimiento ese sector.

Esa noche Yuuri Katsuki esperó que fuese la hora adecuada para llamar a su jefa Minako Okukawa y contarle las novedades sobre el caso.

—El Mayor Nikiforov manejó de forma tan profesional la situación que me parece un hombre admirable Comandante, no solo es buen investigador, también tiene dominio de los escenarios y no deja que las situaciones lo sobrepasen.

—Me alegro que te estés llevando muy bien con el oficial Nikiforov, recuerda que debes aprender mucho de él y que debes apoyarlo en todo lo que necesite sin dudar. Confío en ti.

Yuuri siguió contando en detalle los avances de la investigación y las hazañas de Víctor, lo que no reveló a su superior es que el mendigo era un antiguo conocido del Mayor, uno de los mejores amigos de su padre que cayó en desgracia debido a su adicción al alcohol y que diez años atrás había sido degradado y separado de la institución policial.

La oficial Okukawa escuchó con mucha paciencia las explicaciones de su subordinado y continuó dándole consejos, lo que no le dijo es que había notado que cada vez que se refería al Mayor Nikiforov, el vibrato de su voz y su entusiasmo sobrepasaba en mucho el sentimiento de admiración que cualquiera puede tener por otra persona.

Yuuri no parecía un admirador del trabajo de Nikiforov, se asemejaba más a un fanático del oficial. Minako Okukawa imaginó el rostro de su teniente y pupilo y sonrió.

Publicado por Marymarce Galindo

Hola soy una ficker que escribe para el fandom del anime "Yuri on Ice" y me uní al blog de escritoras "Alianza Yuri on Ice" para poder leer los fics de mis autoras favoritas y escribir los míos con entera libertad.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea tu sitio web con WordPress.com
Primeros pasos
A %d blogueros les gusta esto: