No me abandones.


IV. VERDAD.

Se encontraba en lo alto del podio, alzando orgulloso su medalla de oro, a lo lejos se escuchaban los gritos de la gente que le aclamaba, los aplausos, sentía el flash de las cámaras cegarlo por momentos y por sobre todas esas cosas podía sentir una intensa mirada sobre su persona, cuando todo término corrió lo más rápido que pudo a su lado; como siempre le esperaba de brazos abiertos… 

—¡Lo logre! ¡Lo logre Víctor!, aquí tienes mi medalla, bésala por favor—El joven ruso se adelantó tomando la medalla y colocándosela en el cuello a Yuuri y al instante tomándole entre sus brazos. 

—Tu medalla no es lo primero que deseo besar en estos momentos —susurro a su oído sensualmente y sin previo aviso aprisiono sus labios con fuerza en un intenso y demandante beso que lo dejo sin aliento. 

—¡Vi…Víctor!—exclamo sorprendido apenas pudo apartarse de su entrenador. 

—Yuuri, mi Yuuri, estoy enamorado de ti desde hace bastante tiempo—confeso, el corazón de Yuuri que ya se encontraba acelerado ahora latía con más fuerza, desbocado porque su amor fuera correspondido. 

—Yo también, por eso quería ganar la medalla, quería demostrarme que era digno de estar a tu lado, solo quería ganarla para ti.           

—Yuuri mi Yuuri, gracias, pero tú no tenías que demostrar nada — le dijo y le aprisiono en un nuevo beso. De repente todo era confuso, la escena anterior se transformaba en momentos antes de un aparatoso accidente automovilístico, se encontraba dentro de un automóvil a punto de impactar contra un camión de carga, en aquel momento su prioridad era Víctor, debía protegerle a como diera lugar, lo envolvió con fuerza entre sus brazos, para cuando llego el impacto fue el primero en sentirlo, su cabeza golpeo contra el techo y cuando giro volcándose en el primer golpe sintió como su espalda se partía en dos, grito de dolor y mordió con fuerza sus labios, pero en ningún momento soltó a Víctor, su seguridad era prioridad en ese momento. Al final el vehículo quedo en una extraña posición, completamente de cabeza, pero él continuaba sujetando a Víctor con fuerza 

Apenas y podía mantenerse consciente, pero quería cerciorarse de que su entrenador estuviera bien, por lo cual cuando lo vio abrir los ojos lo primero que pudo hacer fue preguntarle por su estado.  

—¿Víctor estas bien?

—Sí, no me sucedió nada —Esa simple respuesta le había llenado de tranquilidad, ahora podía dejarse llevar por la inconsciencia.  

—Qué alivio.  

La imagen volvía a distorsionarse hasta llegar a una habitación de hospital.  El despertar había sido duro, se sentía desorientado, le dolía horrores la cabeza,  sentía como alguien a su lado tomaba su mano derecha entre las suyas y la besaba en repetidas ocasiones.  

—Yuuri mi amor, por favor se fuerte —Esa angustiada voz la reconoció como la de Víctor, abrió los ojos al instante, lo encontró sentado a un lado de él, de primer momento se percató de la angustia en su rostro.  

—¿Víctor, estas bien? —Le preguntó preocupado.  

—Si —asintió, volvió a sentirse tranquilo, trato de incorporarse para poder hablar con Víctor, pero al intentar mover sus piernas para tomar impulso, estas no les respondieron, al parecer el horror se reflejó en su rostro porque Víctor preocupado le pregunto qué sucedía al momento que colocaba una mano sobre su pierna derecha, solo vio el gesto porque no sintió el tacto.  

—¿Sientes dolor? — le pregunto, varias lagrimas comenzaron a rodar por su rostro, al tiempo que negaba lentamente con la cabeza.  

—Yo… no siento nada, no siento mis piernas Víctor.  

La escena volvió a cambiar, imágenes difusas pasaron por su mente exámenes, médicos entrando y saliendo de su habitación y al final.  

—Lo lamentamos señor Katsuki, usted jamás volverá a caminar—fueron las determinantes palabras de su médico, sintió como su corazón se quebraba y el mundo se le venía encima, Víctor estaba ahí mirándolo con lástima, aquello le dolió aún más.  

—Víctor, creo que es momento de que continúes tu camino sin mí, creo que no sería más que un estorbo en la vida de alguien como tú que aún tiene mucho que dar.-

El ruso solo le regreso una forzada sonrisa. —Gracias por entenderlo — dijo dando media vuelta saliendo de la habitación y de su vida, no lo soporto más, rompió a llorar desconsolado, todo había terminado para él en aquel momento, su vida se había derrumbado de un instante a otro y el no veía otra solución que no fuera la muerte.

—Lo he perdido todo—lamento desconsolado.

—No es así —Lo interrumpió una voz que le pareció conocida.

—¿Qué?.

—Aún hay algo más…

Despertó en su habitación, llorando, agitado y bañado en sudor, aún era de noche. Trato de tranquilizarse, pero era tan difícil, había comenzado como un maravilloso sueño y se convertía en la peor pesadilla que hubiera podido concebir, instintivamente trato de levantarse, pero un agudo dolor que llego de su espalda baja hasta los hombros se lo impidió, además como en ocasiones anteriores sus piernas no le respondieron.

—Por favor que solo sea eso, un sueño — pensó y toco sus piernas, pero de nuevo nada, no sentía nada—Por favor—repitió y varias lagrimas rodaron por sus mejillas.

Era casi medio día, ya era momento de regresar a Rusia para disfrutar de unas merecidas vacaciones, pero aún no podía hacerlo. Se había enterado el día anterior de un aparatoso accidente sucedido a unos metros del hotel donde se había ofrecido el banquete y medios bastante confiables le habían confirmado que los afectados habían sido Yuuri y Víctor, se encontraba sumamente preocupado a pesar de no demostrarlo y el hecho de que el celular de Yuuri sonara fuera de servicio y el ruso no le contestara no ayudaba en nada.
—¡Maldito anciano!—grito frustrado arrojando lejos su celular, era inútil. Decidió intentarlo una vez más antes de lanzarse a preguntar en cada hospital conocido, suspiro largamente y armándose de paciencia marco de nuevo el número, otra vez el tono de espera, sonó una, dos, tres veces y a la cuarta una cansada voz logro que su corazón latiera rápidamente en busca de respuestas.

—Yuri, ¿Cómo estás? — pregunto con una voz carente de emoción llamándolo por su nombre y no por aquel estúpido apodo, algo no estaba bien con Víctor, definitivamente algo malo había ocurrido.

—Idiota, esa pregunta debería hacerla yo, ¿estás bien?, ¿Cómo está el cerdo?—el ruso tardo en contestar, su corazón comenzó a latir desbocado, no estaba preparado para escucharlo, pero tampoco soportaría más la incertidumbre.

—Te enteraste del accidente—afirmó demasiado cansado para una larga explicación.

—Por supuesto, ¿cómo no hacerlo? ¿dónde están?—pregunto insistente.

—Creo que lo mejor sería que regresaras a Rusia, yo me encargare de que Yuuri regrese a Japón—Y de nuevo volvía a toparse con pared, pero no, ahora que al fin había logrado localizar a Víctor no lo dejaría escapar sin una explicación.

—¿Estas sordo acaso?—dijo comenzando a fastidiarse.

—Yuri, cálmate por favor — la tensión en el adolescente aumentaba, necesitaba respuestas rápidas y por el tono de voz de Víctor temía que estas no fueran buenas. —Dime como se encuentran.

—Tal vez sería mejor que te lo diga en persona, alcánzame en el Hospital Sant Joan de Deú, Yuuri se encuentra hospitalizado, yo solo me daré un baño y llegare en unos veinte minutos.

Al escuchar eso último sus sentidos reaccionaron, como pudo tomo lo necesario para llegar al lugar de encuentro, salió del hotel donde se encontraba hospedado buscando un taxi, apenas lo encontró y subió exigiéndole al taxista llegar lo más rápido posible.

Durante todo el viaje tuvo el corazón en un puño, apenas y podía respirar, tenía que asegurarse de que Yuuri estuviera bien, que sus pensamientos solo fueran erróneos.

Al llegar a su destino le arrojo al taxista el importe y corrió en busca de Víctor, lo encontró en la entrada, lucía bastante cansado, y a decir verdad su rostro mostraba cierta angustia, como si eso fuera poco, portaba un collarín, por lo demás no mostraba mayor daño, ahora solo importaba conocer el estado de Yuuri.

—¿Dónde está el cerdo? —pregunto con cierto temblor en la voz que le fue difícil ocultar.

—Ven, vamos por un café, debo contarte algo—respondió Víctor algo incómodo, como si la bebida fuera a otorgarle algo del aplomo que en esos momentos tanto le hacía falta, desde ese momento un mal presentimiento se instaló en el corazón de Yuri.

***

La pesadilla se repitió de varias formas durante la noche y madrugada, en un determinado momento creyó que era un efecto secundario de los medicamentos y el médico que fue a hacerle su chequeo del día se lo confirmo, por lo cual como si no fuera suficiente con todos los analgésicos que ya le habían suministrado le pidió a una de las enfermeras que le proporcionara un somnífero que le ayudará a descansar. De esta manera logro conciliar el sueño hasta pasada la una de la tarde, justo cuando era la hora de sus alimentos, aunque entre los efectos secundarios del medicamento se encontraba una pesada sensación de aturdimiento, por lo que al despertar se sentía mareado y confundido, sin ganas de hacerle frente a la incomodidad que esto implicaba decidió permanecer con los ojos cerrados buscando volver a conciliar el sueño por lo menos hasta que Víctor llegará lo cual parecía que sería más pronto de lo esperado ya que a los pocos minutos escucho unos pasos por el pasillo.

seguramente es él.

Víctor dio un sorbo a su café, no quería enfrentar la expresión del adolescente después de contarle aquella realidad. El hacerlo sería el equivalente a aceptar aquello como definitivo, convertir aquella situación en una realidad. Aquel era un pensamiento infantil, lo sabía, pero después de toda esa pesadilla a que más podía aferrarse.

Por su parte Yuri tras escuchar la terrible noticia quedó en shock, las palabras se quedaron atrapadas en su garganta, su blanca tez ahora era casi transparente, sus ojos sintieron un molesto escozor.

Quiso aliviar su malestar dando un sorbo a su bebida, pero ni siquiera eso podía, sus manos temblaban incontrolablemente teniendo que ocultarlas tras la mesa con el fin de que Víctor no lo notará, aunque en realidad él estaba absorto mirando tras la ventana al lado de sus asientos.

—Paraplejía —Eso había dicho el ruso mayor, aquella era una terrible palabra, y más para alguien como Yuuri, para alguien que apenas y había descubierto todo su talento oculto, no estaba seguro de si podría lidiar con aquello, ni siquiera estaba seguro de si estaría dispuesto a continuar. Sacudió su cabeza, tenía que continuar, e lo apoyaría, le importaba un carajo que el azabache jamás pudiera corresponderle o que sus sospechas pudieran ser ciertas y estuviera enamorado de Víctor, él lo apoyaría sin importar que.

—Me quedare con ustedes hasta, hasta que lo lleves con su familia o si hace falta, el tiempo que sea necesario—soltó de repente el rubio sorprendiendo al mayor.

—¿Qué?—pregunto Víctor sorprendido — Pero y ¿Yakov?

—Habíamos hablado de unas vacaciones, puedo usar ese tiempo.

—¿Él sabe que estás aquí conmigo?, ¿Sabe lo que ocurrió? —pregunto.

—No realmente, no le he dicho nada, y los medios no conocen bien los detalles.

Víctor pensó por un momento, sopesando la situación. No entendía del todo la actitud del rubio y no estaba seguro de que tan buena idea era llevarlo con ellos, después de todo el aún era un niño, aunque a su favor tenía el que Yuri a pesar de su edad era sumamente independiente, por otro lado pensó que el tenerlo a su lado tal vez sería beneficioso para el oriental, después de todo necesitarían de todo el apoyo posible y Yuuri necesitaría de sus amigos.

—De acuerdo—cedió sin darle demasiadas vueltas.

—Bien, ahora quiero verlo. 

Era casi la una de la tarde, la hora de la comida, las enfermeras se preparaban a llevar los alimentos a sus pacientes.

Mónica una joven recién graduada preparaba su visita diaria a los recién ingresados, ella era la enfermera de Yuuri, su jefe la asigno con él por su profesionalismo y discreción, ya que siempre que tenían hospitalizado a algún paciente famoso, por lo regular era complicado guardar la confidencialidad de este y por consiguiente mantenerlo lejos de paparazzis impertinentes y fanáticos obsesivos, claro que no podría decirse lo mismo del demás personal.

—¿Quién es tu misterioso paciente Mónica? — pregunto Ana su compañera de turno, un dolor de cabeza por su fama de inmiscuirse donde no le llamaban.

—No puedo decírtelo, vamos, terminemos cuanto antes — dijo guiándola por el pasillo mientras revisaba el itinerario.

—Escuche que teníamos al patinador japonés, a Yuuri Katsuki. —Soltó de pronto la mujer de manera curiosa.

—Pero como lo sa…

—Entonces si es él—confirmo con una gran sonrisa—Tranquila no le diré a nadie, solo déjame acompañarte. Quiero conocerlo.

—¿No tienes otro trabajo que hacer?, puedo terminar yo sola el recorrido — dijo fastidiada por su impertinencia.

—No, he terminado con mis pacientes, anda, seré discreta, o acaso quieres que el hospital se entere de tu romance con el Dr Alba.

—No serías capaz.

—Vamos, es algo pequeño comparado con tu secreto.

—¡Calla!, de acuerdo, pero será rápido, apenas y entraras.

—No te preocupes.

Ambas muchachas arribaron al cuarto, Mónica solo esperaba que el muchacho continuara dormido, no quería encontrarlo despierto y enfrentarlo a las imprudencias de su compañera.

Entraron a la habitación, al parecer continuaba descansando para su suerte, su respiración era pausada y sus ojos estaban cerrados, Mónica exhalo con alivio en tanto que Ana le miro con curiosidad.

—Es tan atractivo como en televisión—comento sin discreción.

—Shh, no ves que se encuentra descansando—La regaño su compañera mientras dejaba en un rincón el carrito con comida y preparaba los medicamentos que le suministraría—.Hasta que tenga todo preparado le despertare.

—Lo siento, es solo que me sorprendió, veamos. —la muchacha miro la tablilla colgada a los pies de la cama de Yuuri, en ella podía ver el diagnóstico y el seguimiento que se le daba.

Diagnóstico Final: Paraplejia.

—¿Paraplejia? — sin evitarlo aquello lo soltó en voz alta alarmada, y continuo aún sorprendida—Pobre muchacho, tan talentoso y guapo, pero jamás podrá volver a caminar, en verdad es una pena.

—Que te calles—dijo Mónica sacudiendo por los hombros a su compañera.

<<¿Había escuchado bien?>>

No, no era cierto, no podía serlo, continuaba soñando, era solo eso, pero y, ¿si estaba equivocado?

Asustado abrió los ojos, las lágrimas al instante emanaron de ellos de manera abundante, estaba tan alterado que comenzó a hiperventilar no podía controlar su reacción.

—¿Señor Katsuki? —preguntó con miedo Mónica ante la consecuencia de la imprudencia de su compañera.

—¿Qué fue lo que dijo? —pregunto apenas con la voz en un hilo.

Publicado por nincoxx

De entre todas las cosas en la vida mi mayor placer es escribir, para mi es tan esencial como el aire que respiro. Por medio de mis historias puedo ser libre, explorar mil y una posibilidades, salir de la monotonía, vivir varias vidas y convertirme en distintas personas. En lo personal me considero una persona completamente romantica, sin embargo mis historias pueden estar llenas de tragedia o finales no muy felices, pero sin embargo nunca faltará una buena dosis de amor.💓

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