Reencontrando La Felicidad (Epílogo)


Epílogo

Era casi media noche y un bello doncell veía dormitar a sus pequeños hijos, uno de ellos en una posición extraña revuelto entre las sabanas y el otro tranquilamente en su cuna. Mientras tanto, esperaba el regreso de su esposo a casa luego de un extenuante turno en el hospital, al mismo tiempo que rememoraba los hechos que lo habían llevado hasta ese momento.

La familia Katsuki planeaba vender todas sus posesiones en Japón para aventurarse a tierras Rusas, mas especifico a San Petersburgo, en donde hacía poco habían comenzado las negociaciones con el gobierno para que los Doncelles disfrutaran de una mejor calidad de vida.

El hijo menor de la familia, la había pasado realmente mal desde que su doctor le confirmo su naturaleza, ya que su país seguía siendo bastante conservador y por esa razón Toshiya, Hiroko y Mary tomaron aquella decisión, pero nadie esperaría que tan solo unos días después de haber arribado, un accidente en medio de un embotellamiento, les arrebatara la vida junto a varias personas más.

Yuuri Katsuki con tan solo 15 años, como único sobreviviente de la familia debía abstenerse de llorar su perdida, ya que ahora tenía el enorme problema de que al ser menor de edad, si no encontraba un tutor que respondiera por él, pronto seria deportado de regreso a su país.

Aleck Plisetsky, otro joven sobreviviente del accidente, le dio asilo en su hogar puesto que sabía por experiencia propia por lo que estaba pasando el chico en aquel momento y el abuelo de este se ofreció como tutor del Japonés para que no lo devolviesen a su nación.

A partir de ese momento el par de jóvenes entablaron una muy estrecha relación, estudiaban y jugaban juntos, hacían unas cuantas travesuras para pasar el rato y salían a dar paseos nocturnos en los que admiraban las estrellas del firmamento, prometiendo una y otra vez el estar juntos para siempre.

Transcurrieron poco más de dos años en los que se hacían cada vez más inseparables, lentamente un cálido sentimiento crecía en sus corazones y confirmaron que era amor cuando una de las tantas noches en la que salieron a ver las estrellas terminaron dándose su primer beso. Fue un momento mágico, efímero, pero tan maravilloso que quedaría grabado en la memoria de ambos hasta el final de sus días.

Acordaron mantener su relación amorosa a escondidas hasta que ambos fuesen mayores de edad y pudiesen tomar decisiones por su cuenta, lastimosamente Nikolai, el abuelo de Aleck, tenía planes trazados para la vida de su nieto desde que este era muy pequeño, entre ellos, un matrimonio arreglado para conveniencia de ambas familias.

El joven se negó rotundamente terminando por exponer su relación con Yuuri, su abuelo enfurecido, amenazó diciéndole que si no obedecía y se casaba con aquella jovencita, lo mejor era regresar al menor a su país natal, esas palabras fueron suficientes para que Aleck hiciera sus maletas esa misma noche y dejase su casa rumbo a Moscú junto con su novio para nunca más volver.

Fue difícil al principio, porque aunque tenían algo de dinero que juntos habían ahorrado para sobrevivir los primeros meses, nadie ofrecía trabajo a un menor de edad y a un chico que recién cumplía los 18. Gracias a las amistades que lograron hacer en los apartamentos en donde ahora vivían, Yuuri termino de mesero jefe en un lindo restaurante familiar y Aleck después de mucho esfuerzo uso sus conocimientos en administración para sacar adelante una pequeña empresa haciéndola progresar inimaginablemente.

Para cuando Yuuri se hizo mayor de edad, tenían una vida estable y eran felices sin depender de nadie más que ellos mismos; antes de que tuviesen su primera relación sexual, el nipón le confeso a su pareja sobre su condición como doncell, al principio creyó que este lo tomaría de mala manera y que sus esfuerzos por estar juntos no valdrían la pena, pero se equivocó por completo, puesto que Aleck se había puesto eufórico de la emoción al saber que podrían tener hijos sin necesidad de adoptar.

No paso demasiado tiempo para que la tan esperada prueba de embarazo diese positiva, convirtiendo así a los jóvenes en las personas más felices del mundo (según ellos). Su primogénito llego 8 meses y medio después, llenando sus vidas de más color, haciendo que cada día de esfuerzo valiera la pena tan solo con poder contemplar aquel pequeñito e indefenso ser tan parecido a su papá, exceptuando por las bellas sonrisas tan idénticas a las de su papi, que estiraba sus manitas hacia ellos para que lo cargaran o balbuceaba cada que observaba el gatito de su vecina.

Definitivamente esa vida era maravillosa y así se mantuvo hasta que unas semanas después de que el pequeño Yurio cumpliera sus dos años, Aleck enfermo de gravedad al punto de ser internado en una clínica, fue un largo año en el que el mayor lucho por su vida y mantuvo una firme sonrisa en su rostro para no preocupar a sus dos amores, él quería recuperarse, estar presente en cada paso que diera su amado hijo y cuidar de Yuuri hasta que llegaran juntos a su vejez, pero la vida nunca es como queremos y su corazón se rindió un mes después del cumpleaños número tres de su gatito.

Para Yuuri fue un dolor mayor al que sufrió cuando perdió a su familia en aquel accidente, pero no podía rendirse, no cuando tenía a su lado al mayor regalo que le pudo dar la vida, su bebé, el pequeño fruto del amor que se tenían con Aleck, ese dulce e inocente ser dependía de él y no lo dejaría solo.

Salió adelante con su retoño a pesar de lo difícil que fue, pero no pudo evitar derrumbarse de nuevo cuando a los seis años su hijo presento los mismos síntomas de la enfermedad que le arrebato a su pareja, si algo le sucedía a su pequeño ya no tendría motivos para vivir. Nunca imaginó que la enfermedad de su hijo lo llevaría a conocer al segundo amor de su vida, el hombre con el que se casaría y con quien tendría a su segundo hijo, ahora podría asegurar que su vida era perfecta.

Dejo su trabajo en el restaurante para dedicarse por completo a su hogar, su gatito tenía una salud magnifica y era el primero de su clase, tenía su primer amigo y este era un buen niño aunque pareciese un tanto serio. Yurio amaba a Alik, su hermanito menor y este a su vez lo adoraba tanto que su nombre fue su primera palabra.

Por otra parte, su relación con Viktor era muy bella, era cierto que a veces se veían poco por el extenuante horario laboral del mayor, pero lo compensaban en sus días de descanso pasándola los cuatro juntos, saliendo de paseo, disfrutando en casa e incluso simplemente yendo juntos por un helado al parque.

Una hermosa sonrisa se dibujó en sus labios mientras observaba el bello cielo estrellado por la ventana de la habitación de sus hijos y recordaba esos bellos momentos, de pronto, unos grandes y fuertes brazos lo sorprendieron rodeándolo desde atrás por la cintura, para luego sentir un sonoro beso en su mejilla.

–Hola lyubov, ¿Por qué aun estas despierto?– Viktor depositaba tiernos besos en el rostro de su esposo.

–Hola cariño, estaba esperándote, además Alik despertó y vine a verlo– se giró sobre su eje para quedar frente al mayor, lo abrazó desde el cuello para luego depositar un tierno beso en la punta de su nariz.

–Parece que nuestro pequeño kobuta-chan tiene mucha energía, igual que su papi– separo el abrazo luego de besar los labios de Yuuri para encaminarse hacia la cuna de Alik.

Con el mayor cariño del mundo, acaricio la cabecita del niño, esos cabellos tan negros como la noche hacían resaltar aquel mechón plateado que sobresalía en su coronilla, lo arropo con delicadeza para terminar depositando un beso sobre su frente, luego se acercó hasta la cama de su hijo mayor, soltando una risilla por tan extraña posición en la que este dormitaba. Con el mismo cuidado que uso con su bebé, acomodo brazos y piernas de Yurio para terminar arropándolo con las sabanas y besar su frente, rió de nuevo cuando este frunció su ceño con desagrado, aun dormido seguía siendo su Yurio.

A pesar de que el menor no llevaba su misma sangre, Viktor lo consideraba como su hijo, el pequeño gatito huraño se había ganado un lugar muy especial en su corazón y sinceramente podría decir que daría su vida por él así como lo haría por Alik. Sonrió satisfecho luego de haber dedicado unos cuantos minutos a observar a sus retoños, para luego tomar la mano de su pareja y llevarlo hasta la habitación que ambos compartían.

Entre besos y caricias ambos se desnudaron, Yuuri se puso su pijama y como era costumbre para Viktor, se acostó en ropa interior, en medio de las sabanas se dedicaron más palabras dulces y mimos íntimos que hacían a ambos sonreír.

–Amor– susurro Viktor.

–¿Mmm?

–Pedí el día libre mañana, quiero que salgamos con los niños, podríamos ir al zoológico o quizás al lago, en compensación por las buenas notas de nuestro gatito este semestre.

–¡Vitya!– Yuuri abrazo a su esposo depositando varios besos en todo su rostro para terminar en sus labios –estará muy feliz por ello, quizás podríamos invitar a su amigo para que se diviertan aún más.

–Ese niño es algo serio para su edad, pero creo que sería perfecto, además…– apretó el abrazo dirigiendo sus manos peligrosamente hacia los glúteos del menor –también quiero pasar tiempo contigo– sonrió pícaramente dejando húmedos besos en su blanquecino cuello.

–Amor, sabes que si estamos con los niños no podremos dedicarnos por completo a nosotros dos– con delicadeza acomodo su cuerpo hasta ponerse sobre su esposo.

–Te equivocas Yuuri, estaremos todo el día con ellos hasta cansarlos y en la noche serás todo mío y yo todo tuyo– se dieron unos cuantos besos más para terminar abrazados dispuestos a descansar.

–Gracias por hacerme tan feliz, Vitya– murmuro más dormido que despierto.

–Gracias a ti lyubov, por amarme, darme una familia y una vida maravillosa– dejó un dulce beso sobre esos negros cabellos y sonrió cerrando sus ojos dispuesto a dormir –pero en especial, gracias por permitirme reencontrar la felicidad.

Notas de Autor: Si llegaron hasta aquí, les agradezco por el tiempo que dedicaron en leer mi historia. Espero haya sido de su agrado y no olviden dejar su opinión de como les pareció, si les gusto haganmelo saber, eso alegrara mi corazón XD

Publicado por Wendy Brittannia

Amante del anime y la lectura.

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