Realidad


Disfruten la lectura con la siguiente melodía.

Los humanos eran seres extraños que contagiaban al resto sus alegrías y felicidades, Yuuri se veía contagiado por todos esos sentimientos que le impidieron alejarse de esas dos familias que conoció durante su viaje.  Aunque la vida del ser humano era corta y débil, estos sabían llevarla con sabiduría y felicidad, viviendo cada día al máximo como si fuera el último. Trascurrieron otros meses en el mundo humano, pasado otro medio año y un segundo día en el mundo de los dioses; se veía ya finalizar el verano y llegar el otoño con lentitud.

Yuuri, en ese mismo periodo de tiempo, se había acostumbrado demasiado a la vida humana, era feliz conviviendo con los seres humanos especialmente con la familia Nishigori y los De la Iglesia, Yu Hong estaba creciendo y era un bebe muy sano. Yuuri solía pasar mucho tiempo con Guang Hong, cuidando del bebe y de las trillizas. El joven dios veía en ellos otra familia a la cual amar y estimar tanto como la suya propia, sentía el amor y la calidez emanar de ellos dando la calma que necesitaba su corazón y su alma. Disfrutaba de la compañía de los más pequeños de la familia y de las conversaciones con Yuko y Guan Hong.  Era feliz.

Un día Yuuri regresaba del bosque con las niñas tomadas de sus manos, habían estado jugando con los animales que seguía atrayendo hacia su persona inconscientemente, corrieron, hicieron coronas y anillos de flores mientras reían, fue una buena tarde.  Yuuri amaba pasar tiempo con esas pequeñas y ellas igual, de cierto modo, le recordaban el tiempo en el que joven dios jugaba con su amiguito Kenjiro.

Mientras iban de regreso al pueblo Yuuri observo su reflejo en las aguas del riachuelo, seguía completamente igual. En el caso que ahora se encontraba, su tiempo transcurría como trascurría el tiempo en el mundo de los dioses, desde el momento en que llego al mundo humano hasta ese preciso instante, cuando para los humanos había pasado ya un año más de su vida, el solo había envejecido dos días. Seguiría permaneciendo de 23 años hasta que fuese su tiempo de cumpleaños en el mundo de los dioses, y para ello aún faltaba demasiado. Su vida era casi infinita en comparación a la de los humanos. Y el sueño que estaba viviendo solo sería momentáneo, pronto no podría permanecer más con esas familias, ellos seguirían envejeciendo y el seguiría igual. Por eso debería despedirse pronto de ellos, seguir con su viaje y emprender aquel camino que se había trazado. No quería ser tratado como un fenómeno, aunque le doliera, era momento de irse.

– ¿Te ocurre algo Yuuri? -pregunto Loop, las otras dos hermanas jugaban con las manos del joven dios, este solo pudo sonreír en respuesta.

-No me ocurre nada Loop-le respondió con una sonrisa-, aunque, debemos volver pronto o tu madre se preocupará, además a Axel le está dando sueño- dijo tomando la pequeña y llevándola en brazos. Las otras dos hermanas se tomaron de las manos y caminaron junto a Yuuri.

Siguieron caminando hasta que un presentimiento dentro de Yuuri le indico que algo estaba mal, cuando se iba acercando al pueblo la presión en su pecho se incrementaba y no podía pararla, fue entonces que sintió un fuerte olor a quemado. Rápidamente corrió con las trillizas hasta una cueva que era ocultada por unos arbustos, normalmente por ahí las mujeres de la aldea recolectaban las cerezas para el pueblo. Lutz le preguntaba que ocurría, pero no sabía bien cómo explicarle las cosas, tenía un muy mal presentimiento y ese olor que calaba por su nariz solo la preocupaba aún más. Le pidió a la niña (quien era la mayor) que cuidara muy bien de sus dos hermanas, que estuvieran tranquilas y que por nada del mundo salieran hasta el o alguien de su familia vinieran por ellas, que no hicieran ruido y evitara a cualquier extraño.

Con esas palabras salió corriendo hacia el pueblo, desde que se habían acercado al valle se hallaba aún más y más inquieto algo en su corazón le detonaba que algo malo había ocurrido, los colores en el ambiente eran toscos y duros, tan alejados de lo que normalmente era la aldea. Necesitaba llegar con urgencia y confirmar que todo estaba bien, que solo podría ser que se acercase una tormenta o algo, y que nada malo sucediera, pero no era así. Cuando este llego al punto de la colina donde se veía el pueblo sintió su corazón entrar en shock. El pueblo estaba envuelto en llamas. Corrió lo más rápido que pudo lastimado por los duros sentimientos que estaban inmersos en el ambiente, dolor, ira, desesperación, rabia, odio, desesperanza y también… gozo. Yuuri se sentía mareado con tantos sentimientos que de golpe habían traspasado su cuerpo, la imagen que sus ojos veían tan bien era desgarradora, cuerpos heridos y llenos de sangre postrados en el suelo, charcos de sangre en toda la aldea y miles de cuerpos quemándose en el fuego. Era un sentimiento horrible.

El olor de cuerpos humanos siendo arrasados por el fuego dejaba un mal sabor de boca. El dios de cabello azabache no podía con tanto, se arrastró en el suelo vomitando todo lo que se hallaba en su estómago, tosía por el humo y la garganta le quemaba. Cuando logro calmar su estómago, se levantó cubriendo su nariz con las mangas de su ropa. Debía llegar a la casa de Yuko con urgencia, verificar que estaban todos a salvo. Sentía varias presencias en la aldea, muchas de ellas en pánico, con dolor y otras más vigorosas y llenas de gozo, algo extraño existia en esa mescla, pero no le importaba averiguarlo ahora, solo necesitaba verificar si su otra familia estaba a salvo. Cuando llego a la casa de los Nishigori se encontró con una escena horrorosa, las paredes estaban todas manchadas de sangre, toda la casa estaba desordenada y una parte estaba siendo arrasada por el fuego. Con su poder logro mantener a raya el fuego y el humo, fue entonces donde escucho un llanto… el llanto de un bebe. Corrió hacia la habitación principal y ahí fue donde los encontró, los cuerpos ensangrentados de los Nishigori, los padres de Yuko y el propio Guang Hong. Parecía que los hubieran reunido todos en la habitación para culminar de masacrarlos. Solo sentía tres entidades con vida y eran las de Yuko, Guang Hong y Yu Hong. Los demás ya estaban muertos.

Rápidamente como pudo tomo a Yu Hong en brazos y lo coloco entre sus brazos, miro las heridas de Guang Hong, eran mucho más horribles que las de todos los demás, se sorprendía aun como podía seguir con vida. Pero la renovación del cuerpo no era imposible, con su mano libre tomo las de Guang Hong y Yuko al mismo tiempo, a los pocos minutos estos fueron retomando el conocimiento, el primero en despertar fue Guang Hong quien observo con alegría y sorpresa a Yuuri. Observo a su bebe, solo pudo verlo y comenzar a llorar en silencio mientras le abrazaba, poco después despertó Yuko muy aturdida, esta miro interrogante y alarmada a Yuuri reconociendo el contexto donde se encontraban.

-Las niñas están en el bosque, en una cueva oculta donde solemos recolectar las cerezas-le indico a Yuko respondiendo las dudas que estaba pidiendo a gritos silenciosos-. En cuanto retomes todo el conocimiento, por favor tómenlas y váyanse lo más rápido que pueda.

Yuuri noto como la mirada de Yuko se retraía hacia sus padres y su esposo, luego dirigió su mirada hacia el implorándole, este solo pudo bajar la mirada afligido y con dolor en su alma.

-Yo… cometí un grave tabú al traer a ese niño inconscientemente de la muerte-comenzó a explicarle a Yuko mientras veía a Yu Hong-. La vida no es algo sencillo de manejar, y mucho menos la de los humanos. Su destino está predestinado desde su nacimiento, puede crearse o cegarse una vida… más no devolverla.

-Pero tú… tú le devolviste la vida a este niño-menciono Yuko-… a ellos…

-No puedo hacerlo-expreso con pesar, Yuko se hallaba al borde de las lágrimas-.

-Pero… ¿Por qué?

-Porque es un tabú, incluso para mí-explico-. Lo que hice nunca debió haber pasado, es más, yo siquiera sé cómo pudo pasar, es algo imposible, incluso si lo deseara y volviera a suceder… deberá elegir cual ser querido salvar, solo uno podrá ser regresado del mundo de los muertos, no puedo hacer más que eso-Yuko se miró consternada al escuchar que debería elegir una persona de las tres que amaba. No quería tener que elegir una sola, quería irse de ese infierno con sus padres, su esposo e hijas, con Yuuri, Guang Hong, Leo y su pequeño, todos sanos y salvos, no podía hacerlo, pero Yuuri le tomo de las manos, observándola fijamente- ¿Cuál elegirás? Sé que no es sencillo, pero no queda mucho tiempo, puedo sentir una enorme maldad en varios individuos dentro del pueblo y se acercan hasta este lugar, si desean salir a salvo… deberás elegir, así que ¿Cuál es el que elegirá? -le pregunto, esta le miro consternada y con lágrimas en los ojos.

-yo…. Yo…. –miro los cuerpos de sus padres y el del amor de su vida, solo podía tomar esa decisión.

Como si hubiese leído sus pensamientos, Yuko observo como Yuuri tomo el cuerpo sin vida de Takeshi y tomo su mano llevándola hasta su frente, una luz lleno el lugar mientras el fuego nuevamente volvía a consumir la casa y el humo se adentraba de nuevo en sus pulmones. Al poco tiempo Takeshi comenzó a toser fuertemente para sorpresa de Guang Hong y Yuko, quien salto directamente a abrazarlo llorando. Aunque el hombre pedía explicaciones a lo sucedido, no era el momento más idóneo para ello. Como pudieron, todos salieron del hogar, Takeshi tomando a Yuko en su espalda, quien seguía aun aturdida. Esta observo el lugar por última vez antes darles el último adiós a sus padres y huir de ahí.  Fue entonces que Guan Hong detuvo su camino.

-Leo…

– ¿Qué haces? -le grito Takeshi a Guang Hong viendo salía corriendo hacia el centro del pueblo, siendo detenido a tiempo por Yuuri-. ¿¡Que intentabas hacer!? ¡Tenemos que irnos!

– ¡No me iré sin Leo! – grito mientras intentaba soltarse del agarre de Yuuri, al mismo tiempo que Yu Hong comenzaba a llorar estrepitosamente-. ¡Suéltame! ¡Debo ir a buscarlo! ¡LEO!

– Cálmate-le pidió el de ojos ámbar-. Yo iré a buscarlo.

– ¿Qué? -le miro.

– ¡Estás loco tú también! -le respondió Yuko bajándose de la espalda de su esposo y tomando de su mano para llevarlo con ellos.

-No podemos abandonar a Leo ni al resto del pueblo, ya perdimos a dos personas, y son muchos atacantes, tarde o temprano nos atraparan a todos, por eso yo… no puedo permitir que su vida vuelva a correr peligro. Alguien debe ser la carnada.

-Pero morirás si te encuentras con ellos-le dijo la joven mujer, fue entonces que escucho acercándose las voces de aquellos que habían arrebatado la vida de sus padres y casi la suya misma-. Por favor vámonos-le imploro, pero el joven dios solo le miro con una leve sonrisa.

-Me alegro mucho conocerlos durante mi viaje, sé que fue corta nuestra amistad, pero se los agradezco mucho.  Cuiden bien de esas gentiles niñas, cuídense entre todos, y sobre todo a ese niño, por favor. -Todos miraron a Yuuri con tristeza, especialmente Yuko, quien sabía que por mucho que se lo implorara no se iría de ahí, por lo cual asintió soltando su mano.

-Sobrevive-le imploro Guang Hong acercándose a él para abrazarlo, este asintió en silencio-. Y gracias por todo.

-Leo sin duda regresara a ti, te lo aseguro.

Y con esas palabras, Yuuri se adentró nuevamente en la aldea en llamas mientras Yuko y su familia junto a Guang Hong huían hacia el bosque en busca de las tres hermanas. Podía sentir muy bien las presencias de cinco hombres recorriendo el resto del pueblo, otros treinta más se hallaban en la parte más lejana de la aldea. Los sentía, esas almas asquerosas, llenas de odio, lujuria, envidia y sobre todo avaricia. Cuanto más se acercaba a ellos más dañina era para su ser, sentía esas auras acuchillando su alma, intentando contaminarla. Sabía que estaba entrando a la boca del lobo con cada paso que daba, pero no tenía por qué temer ellos, él era un dios, con su poder sabía que podía retenerlos el tiempo suficiente como para que los demás huyesen lo más lejos del pueblo, solo tenía un determinado tiempo. Pero haría todo lo que estuviese en su mano para que estos escapasen, les protegería.

Fue entonces que los vio. Eran 30 hombres de tosca presencia, grandes, corpulentos, ensangrentados en la mayor parte de su cuerpo. Pero lo peor de ellos era su alma, toda teñida de negro por los pecados que habían cometido, y lo más grave de ello, es que se regocijaban con todo lo que habían cometido. Eran unos seres despiadados y horriblemente crueles. Demasiado horrible. Los hombres reían, bebían y comían, celebrando el botín que habían saqueado del pueblo. Para horror de Yuuri vio como algunos del grupo de saqueadores luchaban a puño con algunos hombres de la aldea que se hallaban en fila, amarrados y golpeados, muchos estaban heridos y moreteados. Entre esos hombres pudo observar a Leo, este era uno de los más golpeados, seguramente porque era uno de los pocos alfas del pueblo, se mecía inquieto entre el resto de los hombres, pasando su mirada en dirección a su casa. Yuuri noto la desesperación en el joven, se hallaba preocupado por su familia. Tenía que ayudarlos de alguna manera.

Camino oculto entre algunos árboles observándoles en la retaguardia, un poco lejos de ellos se hallaban más hombres, pero la escena que presencio fue un duro golpe hacia él. Muchas mujeres de la aldea se hallaban enjauladas en una especie de carrosa con fierros y garrotes, otras más, eran degustadas cínicamente por varios hombres que las violaban enfrente de sus compañeras de aldea. Era una visión muy dura y extremadamente cruel, Yuuri podía escuchar sus llantos y las suplicas, especialmente de las mujeres omegas que suplicaban que se alejaran de ellas, pero también podía escuchar claramente las risas y burlas de los hombres que las atacaban.

Eso era imperdonable.

Entonces recordó un cuento, uno que escucho durante sus clases en la facción de la existencia humana. Los hombres debían temer del fuego y los elementos, la naturaleza era la única que el ser humano era incapaz de dominar, y Yuuri tomaría ventaja de ello.

Con su control del fuego empezó a ahuyentar a los ladrones quemando sus cosas, explotando otras de la nada, estos creían que era obra de un demonio, pero eran el fuego y el viento del dios supremo que los hacía exaltar y huir del lugar, muchos que intentaron huir en sus caballos fueron ampliamente pateados por los mismos, las aves se confabulaban en su contra picoteando sus manos y puyando sus ojos. Las serpientes aparecían del bosque y mordían a los infames inyectándoles su veneno.

Los aldeanos sobrevivientes miraban incrédulos lo que sucedía ante sus ojos, era un castigo divino que presenciaban ante los que creían sus verdugos. Yuuri apareció de la nada, ayudando a las jóvenes y dejándolas salir, rápidamente fueron con él a desatar a los hombres para poder huir con estos, se acercó hasta Leo que le miraba en señal interrogante, notando la preocupación en los ojos del joven.

-Guang Hong, Yu Hong y los Nishigori están bien-le explico rápidamente-. Tomaron el camino al bosque. Hacia donde recolectamos las cerezas, deben estar ya algo lejos, pero serán capaces de alcanzarlos, las mujeres sabrán guiarlos en el camino.

-Debes venir con nosotros-le pidió Leo, pero él negó.

-mi deber es que todos salgan a salvo, debemos irnos cuanto antes-les dijo mientras les pedía que les siguiera hasta el bosque-. Por favor cuídense.

Solo quedaban algunos ladrones dentro de la aldea. Y venían cerca, si lo veían huir al lado contrario de donde iban los aldeanos sería capaz de salvarlos a todos. Salió corriendo ante la vista de los últimos seis ladrones que quedaban dentro de la aldea, la aldea no era demasiado grande, pero Yuuri podía ser bastante escurridizo, corrió esquivando varias veces a los hombres hasta que un momento se adentró a la pradera cercana al río, los había perdido el tiempo necesario, los aldeanos seguramente ya habrían alcanzado un buen rumbo lejos de la aldea, imploraba por su seguridad. Sus piernas fallaron al momento de pasar el río, se hallaba exhausto. Había corrido como nunca en su vida, y usado sus poderes demasiadas veces. Sumando a eso, le había devuelto la vida a Takeshi, su cuerpo que no estaba acostumbrado a ese nivel de poder desplegado comenzando a sufrir de fiebre. Se hallaba extremadamente débil. Solo necesitaba llegar al bosque y ahí los animales le mantendrían a salvo. Solo debía abrir sus alas y huir de los cinco hombres que le perseguían.

Fue ahí donde entro en conciencia. Había sentido la presencia de seis hombres dentro de la aldea que aún estaba en llamas, fue perseguido hábilmente por cinco de ellos de los cuales escapo fácilmente hasta llegar a la pradera, sin embargo, aún faltaba uno de los hombres, este se había alejado de la persecución en todo el rato que estuvo huyendo. Fue entonces que recibió un gran golpe en la cabeza y todo se volvió oscuridad.

Notas de autor:

Primero que nada, que no cunda elpánico. Aunque esta vez, no todo está muy bien. No hare muchos más comentarios,pues inevitablemente sería spoiler, y porque es a partir de aquí que la historiacomienza a tomar temas que puede que no gusten a todo el mundo, de igual modo,hare mis alertas. Como mencione en el capítulo anterior, no todo es color rosani sabemos cómo será la vida.

Así que ¿Que les parecio el capitulo?

¿Qué ocurrirá con Yuuri? ¿Qué creen ustedes que pasara? ¿Algunateoría? 

La banda sonora de esta oportunidad es Fate, de Michiru Oshima y ost de FMA (Full Metal Alchemist). Si quieren que haga la lista del Playlist soo digamenlo, ya he visto que otros fic van haciendola pero sabia si era prudente o si ha algunos le fastidiaria.

Publicado por ellexlight

¡Hola! Mi nombre es Génesis, pero por esta zona me conocerán como Elle. Soy licenciada es Gestión Ambiental y vivo en Caracas, Venezuela. Me gusta la lectura, la música (especialmente la instrumental y japonesa), y sobre todo escribir. Tengo escribiendo desde el 2009 y he estado en varios fandoms, tales como SCC, TRC, PPG, inazuma eleven y muy gran parte en Death note, a quien amo con locura. Tengo casi tres años escribiendo para YOI, que se ha vuelto un amor extremo para mi y recientemente he comenzado a escribir para el fandom de BNHA. En cuanto a géneros me gusta el drama, lo erótico, lo fantástico, detectivesco y mpreg/omegaverse. Multishipper a morir.

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