Humanos


Espero puedan disfrutar de la lectura con la siguiente melodía

Estaba cansado….

Yuuri llevaba varios de días de viaje a través de las montañas, en un camino austero y duro, intentaba seguir los flujos de agua percibiendo a lo lejos las presencias humanas. Acampaba en los lugares que consideraba aptos para descansar, pero el viaje era agotador, incluso para el siendo un dios.No se cansaba tan rápido como un humano y su resistencia era más alta, pero llevaba días de viaje, a veces sin descansar por no encontrar un lugar para acampar, pero su cuerpo comenzaba a resentirse. Esa noche que decidió acampar al aire libre, quedo extasiado con la vista de las estrellas, eran tan brillantes, tan familiares, pero aun así tan ajenas, con su movimiento constante había perdido de vista la doceava estrella, pero había encontrado muchas otras tan familiares a esa que le daba a pensar que no estaba solo, recordaba a su familia, se preguntaba como estaría tomando las cosas Mari y el propio Yurio, después de todo, pensando en eso, se quedo dormido.

 Despertó al alba al sentir como los rayos del sol, se sentían renovada y con muchas fuerzas para seguir su viaje, tomo más provisiones y emprendió camino. Le faltaba poco para poder llegar a la comunidad humana más cercana. Podía sentir cientos de almas en un solo lugar, aún estaba lejos de lograr sentir sus emociones-

Desplegó sus alas, le había tomado algo de practica volar, pero luego de seis meses ya lo tenía dominado, así que alzó rápidamente el vuelo, llegando al pico de la montaña que debía bajar para llegar al pueblo humano. Sentía la necesidad de verlo desde lejos.

Pero esto tuvo en efecto contraproducente. Empezó a sentir miedo. Mucho miedo, inquietud y también curiosidad. ¿Cómo eran los humanos en comunidades? ¿Serian cómo les relataban los dioses de los elementos humanos? Tantas inquietudes, tan pocas respuestas. Solo podía ver el pequeño poblado, sintiendo más de 300 personas conviviendo en los valles de las montañas.

Armándose de valor, camino cuesta bajo la montaña que había sobrevolado, sería tan solo pocas horas caminando hasta llegar al lugar donde se asentaban los humanos. Noto que estaba cerca cuando ya había descendido por completo la montaña y llegaba al valle cercano al río, fue ahí entonces donde se vio sorprendido. Un grupo de humanos, betas quizás, se hallaban en el lecho del río, estos eran un grupo de 15 hombres de diferentes edades que con lanzas lograban pescar cierta cantidad de peces colocándolos en cestas, estos celebraban mientras terminaban su jornada de ese día, Yuuri podía sentir su regocijo al ver terminado su trabajo, quedo embelesado mientras les veía, a ellos, unos seres que nunca antes pensó en interactuar.

¡Era la primera vez que veía humanos! Sentía mucha curiosidad sobre ellos, y quería acercarse a hablarles, pero no sabía cómo, sus ropas eran diferentes a las de ellos, eso denotaba mucho que no era del lugar, Yuuri no quería resaltar mucho, pero estaba seguro que si se acercaba sería el centro de atención.

– ¡oye!

Yuuri salto del susto al encontrarse con un joven humano, un pequeño niño que lo miraba con curiosidad, pero a la vez desconfianza, ella no sabía cómo reaccionar, no salían las palabras de su boca tampoco.

-Tú no eres de aquí ¿verdad? -hablo el niño que podría tener entre 10 y 11 años de edad.

Sin embargo, aunque este le había hablado una oración completa, Yuuri permaneció estático, completamente congelado, y sin decir nada. El niño la observo con rareza.

– ¿No puedes hablar? -pregunto-. ¿Las ratas te comieron la lengua?

Yuuri negó rápidamente con la cabeza ante tan horrible pregunta, no imaginaba que las ratas del mundo humano pudiesen tener gusto por esas partes del cuerpo. El niño negó con la cabeza en negación hasta que llamo en grito a su padre, al ver como su hijo le llamaba los hombres, que se preparaban para retirarse del río, observaron al joven príncipe a que temblaba y su piel empezaba a tornarse pálida. Varios de estos se acercaron al niño y por ende a Yuuri que no que retrocedió un poco cuando estos le rodearon.

-Parece que no puede hablar-le dijo el niño a su padre que la miraba con curiosidad.

– ¿Es cierto lo que dice mi hijo? -pregunto el hombre.

-El no es de aquí-dijo otro hombre.

-Es un forastero-murmuro otro.

-Miren sus extrañas ropas.

A pesar de que el dios de ojos chocolate entendía muy bien lo que ellos decían, se sentía débil ante ellos, sin saber bien cómo reaccionar. Pero de la nada un joven hombre, quizás un poco mayor que Yuuri, solo que más alto y cuadrado que él, se acercó hasta el mirándolo de cerca, el dios de cabello azabache casi pega el brinco y cae el suelo, el joven hombre solo pudo reír en respuesta.

-No te haremos nada-respondió en sonrisa el joven hombre-. Como puedes ver solo estamos pescando para nuestras familias y para venderlos en el mercado del pueblo. No debes tenernos miedo.

Yuuri observo al hombre extender su mano, con algo de duda tomo su mano siendo levantada lentamente del suelo.

– Mi nombre es Nishigori Takeshi ¿Cuál es tu nombre? -pregunto.

– Yo-vacilo un poco-, Yuuri, mi nombre es Katsuki Yuuri- respondió.

– ¿Yuuri? Es un nombre extraño-susurro el pequeño niño,quien fue regañado inmediatamente por su padre diciendo que era de muy mala educación decir eso- ¡pero es verdad! Su nombre es muy extraño- se defendió el niño, quejándose del golpe que le había dado su padre.

El hombre solo pudo mirar a Yuuri algo avergonzado, disculpándose por lo maleducado de su hijo. El aludido los observo en silencio, sentía en su corazón mucha paz, mucha tranquilidad, y sobre todo se sentía a gusto, los sentimientos que sentía en ese momento con los humanos eran tan cálidos, tan suaves, le agradaban tanto.

Muy gentiles fueron los hombres en invitarlo a su pueblo para que pasase la noche, notaban que debía de estar cansado de su viaje, debido a que el pueblo más cercano al poblado en donde vivían estaba a dos días de camino a pie. Yuuri veía con curiosidad los caminos que recorría camino al pueblo, mientras más se acercaba más humanos veía en su camino, hombres, mujeres, viejos y niños, todos y cada uno conviviendo felizmente en ese lugar, veía a los niños jugar felizmente en el riachuelo cercano al pueblo, a pequeñas niñas recolectar flores en las praderas y a las mujeres lavar las ropas y tenderlas en cuerdas cercanas a sus casas, esa era la vida humana que observaba.  También parecía ser que, al parecer, era el único omega de ese pueblo, todos los humanos que conocía no desprendían ningún tipo de esencia y estas eran muy características tanto en alfas como en omegas, de ese modo, pudo darse un respiro mucho más grandes. Su celo ya había pasado, y aunque estos eran como una pequeña fiebre cada tres meses, pasando casi invisiblemente por el cuerpo de Yuuri, este no quería arriesgarse.  No sabía cuánto tiempo podría estar en una población humana, y no quería estar vulnerable a un ataque de un alfa, pues no sabría cómo reaccionarían sus dones ante ello.

Observo como llegaba a una pequeña casa, muy bonita y aunque no se comparaba con las de su hogar, era mucho mejor que acampar al aire libre. El hombre de nombre Takeshi le invito a quedarse a pasar la noche en su casa con su esposa y e hijas, en un principio no sabía bien si aceptar o no, pero no tenía otro lugar más donde quedarse así que acepto.

Al llegar a la casa les recibieron tres niñas pequeñas, parecían tener entre 5 años y eran trillizas, todas tenían los cabellos castaños pero sus padres las habían peinado de distinta forma, posiblemente para poder diferenciarlas. Estas fueron a saludar a su padre, pero se quedaron quietas al ver a Yuuri. Poco después apareció una mujer de 25 años, esta se sorprendió un poco al igual que sus hijas al ver al joven dios.

-Este chico es un viajero que apareció mientras estábamos pescando, esta algo desorientado por lo que decidimos dejarlo quedar esta noche-le explico a su mujer de manera sencilla, sin dejar su sonrisa característica, la mujer de cabellos castaños sonrió algo resignada-. Su nombre es Yuuri.

-Mucho gusto-fue lo único que pudo decir el joven dios muy apenado ante la mujer.

-Mucho gusto, Yuuri-le saludo la mujer- mi nombre es Yuko.

-Mi nombre es Lutz-dijo una de las trillizas interviniendo de la nada-, ella es Axel-dijo presentando a su hermana de cabellos agarrados una pequeña coleta- y ella es Loop-dijo refiriéndose a su hermana de cabellos agarrados en un moño, Yuuri solo pudo verlas con ternura ante su presentación.

– Es un gusto conocerlas-dijo saludándolas también.

-Bueno, y me voy al mercado a vender los pescados-dijo Takeshi dándole un beso a su esposa y retirándose de la casa poco después.

Yuuri no sabía muy bien qué hacer, o que decir, se sentía fuera de lugar. Pero de inmediato las tres pequeñas niñas la llevaron hasta la mesa de madera.

-Debes de tener hambre luego de tu largo viaje-comento Yuko comenzando a cocinar algo para todos en la casa- Has llegado en un buen momento, estaba a punto de preparar el almuerzo.

Yuuri asintió en silencio, y observo como la mujer cocinaba algo de pescado y verduras, al igual que horneaba algo de pan. El joven dios se vio sorprendido al ver que las comidas de los dioses se asemejaban a la de los humanos,

pero ella nunca fue buena en la cocina así que no sabía cómo ayudar en algo aun si le dijera a la mujer.

– ¿De dónde eres? -pregunta Axel, Yuuri miro a la niña sin saber que responder-. Papa dice que no eres de aquí- este asintió en silencio- ¿vives en alguna de las aldeas cercanas a la montaña?

-Eh, no, yo vivo… muy, muy lejos de aquí-expreso con voz suave-. En estos momentos estoy de viaje, no tengo… un rumbo fijo.

– ¿Y tus papas? -pregunto la pequeña Loop-.

– ¿Tienes hermanos? ¿Es grande tu familia? -pregunto ahora Lutz.

-Eh, si-afirmo, bajando la mirada un poco entristecido por un segundo -. Tengo a mis padres y una hermana mayor que yo, no tengo hermanos más jóvenes, pero tengo un pequeño amigo que tiene casi tu misma edad.

– ¡¿En serio?!-pregunto Axel con alegría-. ¿Cómo es, como es? -pregunto cómo mucha efusividad.

-Bueno, es muy alegre y animado-respondió con una sonrisa Yuuri.

– Sería bueno si pudiéramos conocerlo-menciono Loop.

-SI, sería bueno jugar con el-comento la pequeña, algo que, aunque sin ninguna mala intención lo decía, solo pudo lastimar un poco el corazón del joven de ojos chocolate, recordándole lo lejos que estaba de su familia, y cuanto los extrañaba.

-Bien niñas-llamo Yuko a sus hijas-, es hora de comer vayan a lavarse las manos en el pozo- estas asintieron y fueron corriendo a hacer lo que su madre les pidió. Por su parte Yuko le sirvió los alimentos a Yuuri-. Disculpa la insensatez de mis hijas, aun son muy pequeñas.

Este la miro sin entender bien a lo que se refería, pero esta luego de servir los platos de comida en la mesa se sentó en una de la silla frente él.

-Un largo viaje significa tiempo sin ver a los seres amados-indico Yuko. Yuuri la observo en silencio-. ¿Yuuri verdad? -este asintió- ¿Cuántos años tienes? -pregunto.

-Tengo 23 años-respondió.

-Aun eres joven-respondió- Eres dos años menor que yo, aunque seas hombre sigues siendo muy joven para viajar tu solo. Debe ser duro estar alejado de tu familia-Yuuri asintió-, pero debe ser por un motivo fuerte.

Yuuri observo a la joven frente a sí, que le miraba con una leve sonrisa, pronto llegaron las tres pequeñas y empezaron a comer. La comida hecha por Yuko era deliciosa, llena de tanto amor y ternura, que Yuuri se le aguaron los ojos, de solo recordar a su familia con ellos.

La noche llego rápido, las casas se cerraban al momento en el que la noche oscurecía el pueblo entero, algunas antorchas se erguían en las paredes de las casas y se veían algunos hombres recorriendo el pueblo en señal de guardia. Yuuri debía dormir junto con las niñas en una alargada cama en el suelo, esta tenia heno y era cubierta por una fina tela. Era la primera vez que dormiría tan cómodamente desde que había llegado al mundo humano. En esa posición, sin ninguna otra preocupación aparente, fue imposible no recordar la razón por la cual estaba en ese lugar. No sabía cuánto tiempo le tomaría adaptar sus emociones, o controlar sus dones. Solo había pasado medio año en el mundo humano, era trascendental para Yuuri convivir con los humanos, aprender de ellos para controlarse. Esperaba lograrlo, pues su primera impresión de ellos fue cálida. Observo a las niñas ya dormidas. Sentía sus sentimientos y emociones, eran dulces y suaves, muy cálidos. Almas color pastel. Todos en esa familia tenían esos colores en su aura, algo que solo traía paz al alma de Yuuri. Era un sentimiento de familiaridad muy grande. En sus manos tomo el collar de una única perla que deben tener todos los omegas en el reino del hielo, era algo único de ellos, porque demostraba su naturaleza y su nexo más cercano a su madre, ya que era originada de una lágrima de su madre al momento de darles a luz. Yuuri nunca podría decir que sentía resentido con sus padres por su naturaleza, sus dones actuales e incluso el hecho de ser omega, pues no era algo en que tuvieran la culpa, el destino fue el que hizo su trabajo respecto a él. Y aun así, siendo su madre era una Beta cualquiera, que había dado una hija alfa que resulto en la líder de la facción, Hiroko nunca desprecio a Yuuri por su condición de omega, su padre tampoco, no esperaban que fuera un alfa de gran poder, ni lo obligaron a concebir desde temprana edad como le pudo haberle ocurrido a otros omegas de su región, Hiroko y Toshiya, por su parte, lo criaron ambos con amor, y se sintió triste… pues se fue sin despedirse, otorgando una carga innecesaria a ellos, pero de ese modo no tendrían que pasar por esto que vivía, ese sentimiento de amargura de no poder resolver nada.

Era duro, solitario, pero solo él podría hacerlo.  Y, aun así, no podía evitar extrañarlos tanto.

Notas del autor: POR FIN APARECIO EL MATRIMONIO NISHIGORI. Se me hizo lindo colocarlos como losprimeros humanos que Yuuri conociera, después de todo, ellos son un amor, y nuestra cerda necesitaba de eso. Es un capitulo algo emotivo porque Yuuri no puededejar de pensar en su familia, aquí apenas está intentando acostumbrarse a susdones, pero aún le es muy difícil eso.

Les habia prometido un capitulo extra para explicar sobre las auras , los dioses, y como lo prometido es deuda, en el siguiente apartado lo encontraran, la canción es otro OST de TRC y se llama Blue Could, es muy hermoso.

Publicado por ellexlight

¡Hola! Mi nombre es Génesis, pero por esta zona me conocerán como Elle. Soy licenciada es Gestión Ambiental y vivo en Caracas, Venezuela. Me gusta la lectura, la música (especialmente la instrumental y japonesa), y sobre todo escribir. Tengo escribiendo desde el 2009 y he estado en varios fandoms, tales como SCC, TRC, PPG, inazuma eleven y muy gran parte en Death note, a quien amo con locura. Tengo casi tres años escribiendo para YOI, que se ha vuelto un amor extremo para mi y recientemente he comenzado a escribir para el fandom de BNHA. En cuanto a géneros me gusta el drama, lo erótico, lo fantástico, detectivesco y mpreg/omegaverse. Multishipper a morir.

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