Discriminación


Por favor, disfruten la lectura con la siguiente melodía

Oscuro, todo estaba oscuro.

Yuuri volteaba hacia ambos lados buscando la figura de su pequeño amigo, pero se encontraba solo. A su alrededor, solo había paredes oscuras, y al final del camino un incesante sonido de toqueteos. Era fuerte, tintineante hasta al punto de ser ensordecedor y molesto, provocando dolor en las sienes del joven dios. Se preguntaba dónde estaba, que era ese lugar y como había llegado allí. Llamo a Seung, pero lo único que recibió respuesta fue el eco; el aura era pesada, el pecho le ardía y le costaba respirar, quería salir de allí cuanto antes. Empezó a caminar en busca de una salida, pero el camino se extendía más y más sin hallar alguna puerta siquiera, lo único nuevo que consiguió fue el origen del sonido, relojes de cuerda. Largos metros de pared llenos de estos, de todos las formas y tamaños, todos en movimiento, en diferentes horas. Sin embargo, había seis en particular que no estaban en movimiento como todos los demás, estaban rotos y se encontraban manchados de un intenso color carmesí, Yuuri se acercó a verlos mucho mejor, percatándose que todos estaban detenidos en la misma hora, e invadido por la curiosidad toco uno de ellos.

Una ola se recuerdos, sentimientos y emociones le fue reflejado en un instante, era la vida de un ser humano pasando a través de su mente, pero no era cualquier humano, era uno de los bandidos que ataco la aldea de Yuko, y uno de los cuales secuestro a Yuuri. El omega quiso gritar al momento de verse reflejado en los recuerdos de ese hombre, su miedo, su desesperación y el dolor al haber sido asesinado por su mano, todo eso, siendo traspasado al corazón de Yuuri que se arrodillaba al suelo sin poder soltar el reloj. Era un sentimiento horrible, asqueroso, y fue producido por él.

¡No quería verlos!

Tenía tiempo queriendo escapar de esos recuerdos, no quería tenerlos, quería que se fueran, no quería volver a vivirlos, mucho menos sentirlos desde la perspectiva de los involucrados, no los soportaba.

– Pero si fuiste tú quien los mato.

Yuuri alzo la mirada de golpe, soltando un grito ahogado cae de espaldas desparramándose en el suelo, una risa juguetona resuena en la habitación. La figura de Kôki se levanta de su asiento caminando lentamente hasta el cuerpo tembloroso del dios del hielo, la sonrisa en el rostro del otro dios se ensancha cuando ve como este quiere escapar, pero sabe que es imposible, nadie puede escapar de ese lugar.

– Tu…

– ¿Yo? –repitió sonriendo divertido.

– ¿Qué es lo que haces aquí? -balbuceo, Kôki le tomo del mentón y este casi lanza un chillido de terror, este se carcajea a rienda suelta frente a su cara.

– Pareces a punto de orinarte del miedo-se burló apretando más su rostro-. ¿y crees que así puedes hacerte llamar un dios supremo?

El ultimo comentario provoco la cólera en Yuuri, quien desato su poder alejando la mano del dios de su rostro, con dificultad se puso de pie mirándolo fieramente.

– ¡No me subestimes! –Grito Yuuri levantándose y poniéndose en guardia-. Responde ¿Qué es este lugar? ¿Cómo llegue aquí? ¿Qué es lo que haces aquí? –exigió saber con algo más de fuerza, pero con un pequeño temblor en su hablar, quería armarse de valor, no ser cobarde, pero no podía, su cuerpo no podía dejar de temblar y su corazón se retorcía a cada nuevo paso que el hombre frente a sí daba, era tan dolorosa su presencia, el estómago le oprimía al punto de querer vomitar.

– Son demasiadas preguntas, pequeño dios-comento apareciendo justo detrás de Yuuri provocando que este se volteara con violencia-. Si me lo pides de una mejor manera quizás pueda decírtelo-agrego ahora delante de él.

Yuuri no entendía cómo podía moverse tan rápido, su cuerpo no soportaba la presión de estar en una misma habitación con ese otro ser, la inmensidad de sus poderes se repelía y aunque parte de los de Yuuri estuvieran sellados, el dolor era indescriptible.

– ¿Qué este lugar?

La voz del dios del hielo resonó en la habitación, el sonido de los relojes seguía retumbando, los latidos del corazón de Yuuri se escuchaban con fuerza casi a punto de salir de su pecho.

no podía creer lo que observaban sus ojos, Kôki camino lentamente hasta él y coloco su dedo índice en su frente, su rostro estaba enmarcado por su icónica sonrisa.

– No es el momento que lo sepas, así que desaparece.

La habitación se rompió, junto con todo a su alrededor, Yuuri alcanzo a soltar un grito mientras caía al fondo de la oscuridad, espero el impacto, pero cuando abrió nuevamente los ojos, se encontraba nuevamente en el mundo humano. Reviso su cuerpo detallando que estuviera completo, al sentir todo en orden, busco con la mirada a Seung Gil, no obstante, la figura de su pequeño humano ya no estaba frente a él, se encontraba solo en lugar que no conocía y que estaba muy lejos de la aldea. Era ya de noche, no sabía cuánto tiempo pasado o como había llegado a ese lugar. Su principal preocupación fue Seung, no sabía que era de él, pero entendió con frustración que fuera aquello que le hizo movilizarse contra de su voluntad, lo alejo lo suficiente de la aldea como para no poder precisar donde se encontraba la presencia del pequeño niño; al notarlo quiso gritar de la frustración y maldecir a Kôki, a quien el dios del hielo atribuía toda la culpa. Justo cuando había tomado la decisión de llevar a Seung Gil consigo, aquello ocurría. Y como siempre, no había nada que pudiera hacer para remediarlo, solo quedarse con la culpa, y la maldita frustración. Era decepcionante, pero en la cabeza de Yuuri pasaba posibilidad de que quizás aquel hecho era el mejor, quizás no debía llevarse a ese niño, luego del encuentro con el dios de la guerra y las calamidades, posiblemente todo se volvería más engorroso y peligroso para el dios del hielo, y Yuuri sabía que no era un buen ambiente para un niño. No podía haberlo ayudado y ese simple pensamiento se caló en su mente como puñal.

Comenzó de nuevo su viaje al cabo de la mañana siguiente, emprendió camino hacia el oeste, sin saber a qué lugar llegaría o que encontraría, teniendo en cuenta que ahora estaba solo de nuevo, el sentimiento de nostalgia le embargo por completo. Fue solo un día y medio conociéndolo, un poco más de 24 horas que para su actual vida no eran más que un pestañeo, pero fue suficiente para calar en su mente por completo. Solo habían pasado horas desde el inicio de su viaje y Yuuri quería regresar a la aldea por aquel pequeño de ojos oscuros, los sentimientos encontrados y una visión oscura le aseguraban que era mejor dejarlo con los suyos, confiar que podría sobrevivir; pero estaba claro que algo no estaba bien.

Es alrededor de la tarde que Yuuri siente algo, su cabeza siente un leve zumbido, se recuesta de una roca temiendo que pudiera sucederle lo de antes y aparecer nuevamente ese oscuro lugar, sin embargo, no era nada de eso.

“Ayúdalo”

Alguien le hablaba, era una voz masculina que no había escuchado antes, se escuchaba desesperada, decía que ayudara a alguien.

“¡YUURI!”

– ¡Seung Gil! –grito levantándose de golpe.

Esa fue la voz de Seung, a Yuuri no le cabía la menor duda ¿Pero porque escuchaba la voz de su pequeño amigo? ¿Por qué se escuchaba tan angustiada? ¿Qué era lo que estaba pasando?

“Seung está en grave peligro, tu eres el único que puede hacerlo, ayúdalo, te lo suplico.”

Yuuri escucho nuevamente esa voz desconocida, pero esta vez se estaba refiriendo a su amigo, no tenía tiempo de averiguar que pasaba, solo podía entrar en acción.

Alzo en vuelo buscando la presencia del niño, era difícil pues no sabía con exactitud donde se encontraba, pero tenía que hacerlo, no había tiempo que perder, tenía un mal presentimiento. Al cabo de unos minutos encontró la presencia de Seung en medio de un mar de almas a unos cuantos kilómetros de allí, sin esperar más se enrumbo hasta la aldea volando a máxima velocidad, en minutos logro visualizar la aldea y un fuerte cumulo de energías negativas llego hasta su cuerpo logrando desestabilizar un poco sus emociones, con algo de dificultad descendió al suelo. Entro corriendo al pueblo buscando la presencia de Seung, a cada paso que daba las emociones le embargaban y le trancaban el aire, se detuvo en seco cuando observo una congregación de gente gritando y maldiciendo mientras rodeaban algo, para ese momento el sentimiento se volvía insoportable para Yuuri quien se tocó el pecho buscando respirar, pudo reponerse al ver el cuerpo de Seung desparramado sobre el cuerpo y corrió hasta el colocándose sobre su pequeño ser.

– ¿Qué es lo que creen que están haciendo? –vocifero Yuuri observando a las personas del pueblo-.

Las personas a su alrededor se quedan mudos con la presencia del joven omega frente a ellos, pero esto es solo por un breve momento, solo les toma unos segundos regresar como una jauría a sus gritos, maldiciones y palabras contra Yuuri y contra Seung, el pobre se encuentra inconsciente protegido entre los brazos del dios, mientras que este no entiende que es lo que está ocurriendo. Las personas siguen en ese ritmo agregando golpes y patadas sobre el cuerpo de los jóvenes de cabello negro, el mayor de ambos solo puede cubrir al menor con su cuerpo recibiendo los impactos.

– ¿Qué les pasa? -grito-. ¿Qué hemos hecho nosotros?

De golpe los ataques cesaron, Yuuri alzo la vista viendo que había ocurrido cuando es separado abruptamente de Seung, intenta revelarse, pero es derribado por un par de alfas que lo retienen con fuerza contra el suelo mientras otros dos hombres contienen el cuerpo inconsciente del pequeño; en pocos minutos aparecen los sacerdotes del templo y la gente del pueblo permanece en silencio. Con aire prepotente, estos se colocan frente a Yuuri y Seung mirándoles con aires déspotas y con gran desprecio en sus ojos. El dios los reconoció de inmediato, viendo que se trataban de las mismas personas que trato el primer día que estuvo en ese pueblo.

– ¿Por qué nos tienes así? -les cuestiono encarándolos-, ¿Por qué golpearon de esa forma tan brutal a un niño pequeño? ¡¿Acaso no tienen corazón?, insensibles! -les grito, recibiendo una cachetada en el proceso, pero no le importo, siguió observándolos de forma desafiante.

Uno de los sacerdotes se acercó lentamente hasta quedar a unos pocos metros de su rostro, este lo observo.

-Forastero, tú que pisaste y profanaste tierra sagrada con tu inmunda sangre, ¿aun osas preguntar qué es lo que has hecho? – pregunto el hombre-. ¡Ustedes son la muestra viva del pecado en nuestras tierras!

-Solo por tener los ojos y el cabello de color negro-intento asimilar, sintiendo una furia recorrerle de golpe- ¡¿solo por eso hemos pecado?!-vocifero.

-Tú y ese niño mugriento son la muestra viva del demonio y la herejía, ambos deshonran las tierras del señor del sol con sus asquerosos rasgos demoniacos…. ¡Es por eso que los daremos como sacrificio al Dios del Sol!

Ante esas palabras el resto de las personas del pueblo estallaron en ovaciones, Yuuri no podía creer que toda esa gente estaba dispuesta a apoyar tan semejante blasfemia.

-Que esto sirva de lección para todos aquellos que osan desafiar al dios del Sol mezclándose con los herejes ¡La sangre dorada ha de perdurar siempre, la sangre inmunda debe ser eliminada! -volvió a gritar el mismo sacerdote.

– ¡La sangre dorada ha de perdurar siempre, la sangre inmunda debe ser eliminada! –repitieron los aldeanos a coro.

Por su lado, Yuuri observo a Seung, el pobre niño estaba inconsciente por los golpes que le habían propinado, ¿nadie pensaba ayudarlos? se cuestionó, busco con la mirada a los amigos de la madre del pequeño, y los encontró entre la multitud, mirando con lastima en su mirada mientras se separaban de la procesión.

 Fue tan sencillo, tan sencillo era apartar la mirada para los humanos ante las inmoralidades, tan sencillo era apoyar las injusticias confabuladas con religiosidad.

No iba permitirlo.

Desplego sus poderes del viento alejando a los hombres de su persona mientras tomaba a Seung Gil entre sus brazos, todas las personas del pueblo quedaron anonadados ante la figura de Yuuri que dominaba los vientos con sutileza, muchos otros se apartaron despavoridos y huyeron dejando a otros pocos frente al dios.

– ¡Es… es un demonio! – grito uno de los sacerdotes, el omega lo observo y este cayó al suelo del miedo.

-Son seres despréciales, seres humanos-los observo sin un ápice de emoción, una parte de él quería que todos ellos comprendieran el dolor que causaron al pequeño Seung, sin embargo, él misma reconoció que solo traería más odio, produciendo una cadena interminable de la cual no quería estar inmerso, ya tenía sus manos suficientemente manchadas de sangre, así que, desplegando sus alas desapareció de la vista de la gente del pueblo.

Yuuri voló unos cuantos metros hasta llegar a lo más adentro del bosque, necesitaba curar a Seung como fuera, el pequeño seguía inconsciente y con un gran número de moretones y heridas. Utilizo sus poderes curativos, curando por completo al pequeño, a los pocos minutos este despertó, viendo con sorpresa al joven dios.

– ¿Yuuri?

– Hola, disculpa por haber desaparecido de ese modo.

Sin embargo, se calló de golpe al sentir el cuerpo del pequeño abrazado contra él, este temblaba incontrolablemente mientras las lágrimas caían como torrentes por sus mejillas mojando las ropas del omega.

– L-lo siento-se disculpó mientras alzaba la vista y se limpiaba las lágrimas-… creí que Yuuri ya no me quería y por eso se había ido. Gracias por salvarme.

Fue entonces que Yuuri no pudo contenerse más, abrazo al pequeño contra su pequeño rompiendo él a llorar. La culpabilidad marcándole por completo, había estado tan cerca de abandonarlo a su suerte, un poco más y Seung no estaría frente a él, se sentía horrible.  

– ¿Yuuri? ¿Qué pasa? ¿Por qué lloras? -le pregunto, pero este solo le abrazaba y lloraba sin decir nada-. Oye Yuuri… ¿Por qué estas llorando? No llores más.

Con algo de dificultad se secó las lágrimas encarando al pequeño, este le veía preocupado e intento darle una sonrisa que solo quedo en una mueca, al verlo con su rostro sucio y enmarañado, no pudo evitar abrazarlo de nuevo.

– Lo siento, de verdad no había querido dejarte, pero sucedieron cosas que ni yo mismo entiendo. ¿Ahora te encuentras mejor? ¿Ya no te duele nada? –pregunto.

– Si ya no me duele nada, pero ¿Qué hacemos en el bosque? ¿Cómo escapamos de la gente del pueblo? –cuestiono el niño mirando todo el lugar sin comprender como habían llegado.

-yo te saque de ahí-dijo separándose un poco y secándose sus lágrimas-, no podía permitir que te hicieran algo, no iba a permitirlo-dijo, pero es que estaba tan feliz que no le hubiera pasado nada grave, no se lo hubiera perdonado- Escucha Seung, no tienes que preocuparte por nada, no regresaras más nunca a ese horrible lugar, yo buscare un lugar donde puedas estar a salvo.

– Eso sería de mucha ayuda, pero creo que les tengo un buen lugar para ello-expreso una voz cantarina muy cercana a ellos.

Justo a pocos metros, apareció una figura oculta bajo una túnica, Yuuri noto el gran poder que esa persona denotaba y en señal de alerta, coloco a Seung detrás de si dispuesto a protegerlo, cuando el joven frente a sí hizo una seña de paz levantando ambas manos.

– No tienen que ponerse a la defensiva, no les hare nada-comento el chico, quitándose la capucha y mostrando su rostro, el cual venía acompañado de una jovial sonrisa-. Mi nombre es Phichit, soy el brujo de este bosque.

Notas de autor: En esta oportunidad he demostrado un poco como se ha mostrado algunas corrientes religiosas, que por aspectos como los que plasme discriminaban y atacaban personas, es un aspecto del ser humano que a mi particular me desagrada como no tienen idea, pero que es parte de la historia humana y que en algun momento, Yuuri tendria que conocer. Por otro lado, hemos tenido otra aparición de Koki y la entrada en escena de nuestro amado Phichit, y en relación a estas apariciones ¿que teorias tienen?
El ost de esta semana corresponde a Maboroshi. Sakura card captors ost.

Publicado por ellexlight

¡Hola! Mi nombre es Génesis, pero por esta zona me conocerán como Elle. Soy licenciada es Gestión Ambiental y vivo en Caracas, Venezuela. Me gusta la lectura, la música (especialmente la instrumental y japonesa), y sobre todo escribir. Tengo escribiendo desde el 2009 y he estado en varios fandoms, tales como SCC, TRC, PPG, inazuma eleven y muy gran parte en Death note, a quien amo con locura. Tengo casi tres años escribiendo para YOI, que se ha vuelto un amor extremo para mi y recientemente he comenzado a escribir para el fandom de BNHA. En cuanto a géneros me gusta el drama, lo erótico, lo fantástico, detectivesco y mpreg/omegaverse. Multishipper a morir.

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