Conociendo a tus padres.


Sinopsis: Y conocer a los padres de tu novio siempre es tema para ponerte los nervios de punta. Si embargo en el caso de Yuri los nervios aumentan si consideramos que él es el bajista de una banda de metal y su novio un brillante abogado. ¿Cómo serán los padres de Yuuri y que pensaran de su relación?

 Daba vueltas de un lado a otro desesperado, ansioso, frotándose las manos una y otra vez incapaz de tomar una decisión. Por primera vez en mucho tiempo es que se comportaba de esta manera y era algo realmente raro en alguien como Yuri Plisetsky, un hombre seguro de sí mismo, fuerte, confiado y bastante tenaz. Sin embargo una vez que su novio Yuuri Katsuki hablara de emprender un largo viaje a Japón a visitar y conocer a sus suegros fue que toda calma, determinación y confianza se fueron al carajo.

—¿Tu…tus padres?—Tartamudeo esperando haber escuchado mal.

—Si, eso dije. Mis padres desean conocerte, bueno en general mi familia, lo cual incluye a mi hermana—afirmo el azabache frente a él mirándolo con seriedad y analizando sus respuestas.

Yuri le regresó una mirada confundido e incluso temeroso mientras que los castaños ojos de su pareja le miraban de manera inquisitiva.

—Pe…pero, ¿porqué?—con temor observo como una venita comenzaba a saltarse en la sien del siempre equilibrado Yuuri Katsuki. Llevaban horas dándole vueltas al asunto.

—Yuri, mis padres llevan un tiempo desde mi divorcio molestándome sobre cuándo será el momento en que les lleve a la persona con la que si decida compartir mi vida y no, no te paralices que no es para que te lo tomes tan a pecho. El hecho de acompañarme no te compromete a nada, es solo que he pasado un largo tiempo sin pareja y ellos creen que estoy deprimido o traumado, que sé yo, el punto es que ahora de pasar a no contarles absolutamente nada de mi vida amorosa a mencionar tu nombre en cada conversación que tengo con mi madre marca una gran diferencia y están contentos por mí.

Yuri lo miro desconfiado, no es que le molestara conocer a los padres de Yuuri y tampoco podía decirse que no quisiera hacerlo, de hecho ya se lo había planteado con anterioridad pero del dicho al hecho hay mucho trecho y aún no se encontraba lo suficientemente preparado para ello y las razones eran obvias para quien conociera a la dispareja pareja.

Yuri Plisetsky era un músico de 24 años que se estaba dando a conocer en el magnífico Londres. Había tenido una excelente racha tocando el bajo en una banda de metal que estaba ganando nombre y todo hubiera ido bien si no se le hubiera ocurrido comenzar una relación amorosa con el baterista, esa sin duda fue su principal error. Pese a creer que después de tantos desengaños amorosos ya nadie podía verle la cara se equivocó garrafalmente. Tom, el baterista era casado y peor aún debido a una monumental deuda contraída años atrás se encontraba en negocios no muy gratos malversando el dinero de la banda en complicidad con el manager que los representaba. Tom había conquistado a Yuri con el único propósito de usarlo como su chivo expiatorio y en el camino divertirse a expensas del hermoso rubio. Por supuesto que la diversión no había durado lo suficiente ya que Erika (la esposa de Tom) había descubierto las infidelidades de su marido y a modo de despecho delato sus nada honestos movimientos en la banda. El hombre no negó nada, pero si cambio la historia involucrando total y completamente al rubio y ayudado por el manager de todos como testigo el joven pronto tendría que enfrentar una dura pena por fraude, estafa y robo. Aquí es cuando aparecio Yuuri como el gallardo príncipe al rescate.

Yuuri era un brillante abogado que por giros del destino pasaba una estadía en la misma ciudad del agraviado. Pertenecía a una importante firma de abogados que se encontraba en expansión y movido por conocer  un nuevo país y sus costumbres es que había concursado para una estadía en la firma filial durante 3 años. Lo demás era predecible, el afamado y lleno de problemas Yuri Plisetsky había llegado desesperado a solicitar los servicios de uno de sus mejores abogados y estaba dispuesto a entregar la pequeña fortuna que comenzaba a generar, en aquel punto estaba tan desesperado que incluso habría ofrecido su cuerpo y alma con tal de no pisar la cárcel y limpiar su nombre. Yuuri se vio interesado en el caso y para colmo de las casualidades siendo fiel seguidor de la banda y fan de Yuri lo tomo de inmediato.

La situación era pan comido para alguien como él, pero el astuto hombre de treinta años tenía otros planes, planes de los cuales Yuri era el objetivo.  En medio de visitas a juzgados, desahogo de pruebas, interrogatorios y planeación del caso como coartadas, ambos hombres pasaron bastante tiempo juntos. Yuri por el momento no quería saber de nadie, le habían roto el corazón de la peor manera en la que un ser humano puede hacerlo y en cuanto a Yuuri este ya se mostraba interesado en el rubio desde antes de conocerle, como fiel fan. Sin embargo él también tenía una historia, un matrimonio fallido del cual también había querido alejarse, una etapa de depresión y ahora encontrarse con alguien como Yuri Plisetsky un codiciado bajista, un chico tan fresco como inteligente, atractivo y en medio de una situación tan fea es que le daban ganas nuevamente de aventurarse en aquella extraña cosa llamada amor sin siquiera pensarlo dos veces. A partir de este punto la historia se cuenta sola, Yuuri fue brillante en su defensa y gano el caso e incluso logro que se le indemnizara económicamente por daños morales. Yuri no pudo quedar más complacido con el trabajo y en medio de la euforia acepto una invitación a salir a la cual se le unió una más y después otra y otra hasta finalmente aceptar ser la pareja del brillante abogado que le salvo el pellejo. No obstante pareja más desigual no podía existir.

El rubio supero la mala experiencia, continuo con su carrera la cual de nuevo iba en ascenso y se reflejaba en cada aspecto de su vida, incluida su vestimenta; jeans negros, camisas de tonos obscuros, uñas pintadas de negro, algunas perforaciones en la oreja izquierda y el largo y rubio cabello cayendo en cascada por su espalda. La perfecta imagen de un rudo bajista, aunque para Yuuri era su ángel. Y bueno en contraparte se encontraba el oriental. Cabello perfectamente recortado, formal, ningún tipo de perforación o tatuaje por lo cual que su aspecto era la de un perfecto abogado.

—Ah, y dime, ¿ellos saben exactamente quién soy?

Yuuri se mordió los labios, en realidad les había hablado bastante de él y Yuri comenzaba a forjar una nueva carrera aunque debido a los escándalos sufridos en el pasado el éxito no era el mismo.

—Bueno les he hablado de ti y tu trabajo aunque en realidad no tienen una idea clara. Pero no importa, ellos saben que eres adorable.

—Vuelve a decir eso y te golpeo—amenazó.

—Como sea, no tienes que preocuparte por ello. Son personas bastante amables y cariñosos, solo desean que sea feliz así que solo preocúpate por ser tú mismo—dijo levantándose desde el sillón donde se encontraba sentado y caminando hasta abrazar al rubio.

—Bien, veamos que sucede, aunque después tendrás que llevarme a conocer Tokio.

—Por supuesto cariño—dijo tomándole por el mentón y robándole un beso.

El viaje fue programado en la última semana de marzo, casi un mes después del cumpleaños del rubio ya que fiel a su palabra Yuuri le llevaría también a conocer Tokio siendo esta parte del viaje un regalo por el oriental y de esta forma que se embarcaron en la aventura.

El viaje en avión fue largo, once horas que tuvieron que aguantar ambos adultos. Y podría decirse que el inicio no fue el deseado. Era cierto que la carrera de Yuri había sido marcada por el escándalo y que en la actualidad el éxito iba en progreso de nuevo más sin embargo también era todo un hecho que parte del ascenso que estaba logrando se debía más a su apariencia física que a su carrera, éxito o que tanto destacaba como integrante en la nueva banda. Por lo que muy a su pesar el cumulo de admiradores tanto hombres como mujeres que había acumulado con el paso de los años le seguía muy bien la pista y ansiosos por algún acercamiento que les asegurara una fotografía en el mejor de los casos siendo el peor verse vilmente acosado y tocado era común. A Yuuri no le agradaba en nada la situación y no se debía precisamente a un tema de comodidad, sino más bien a que odiaba ver como algunos seguidores de su novio podían ser tan descarados como para querer colgarse de él en un abrazo sin fin, darle una nalgada o incluso robarle un beso. Este tipo de eventos no solo le incomodaban sino que le hacían hervir la sangre y poco o nada podía hacer. Así que en esta ocasión en un lugar tan concurrido como puede ser un aeropuerto, pese a las medidas que ambos tomaron, los nervios del más joven por conocer a sus futuros suegros le ganaron y el plan falló.

Primero fue una persona que deseaba una foto, después un hombre que deseaba un autógrafo y solo Dios sabe en qué momento esas dos personas se multiplicaron en más de treinta ahora no solo buscando una foto del recuerdo, no claro que no, técnicamente querían un pedazo de Yuri Plisetsky. Por lo que la pareja prácticamente tuvo que huir usando como señuelo la chaqueta del joven.

—Lo siento amor, te comprare otra.

—Da igual, al menos nos dejaron ir.

—Si, al menos.

El trayecto en sí fue tranquilo, al menos para Yuuri que se encontraba ansioso por ver a su familia y por supuesto presentar a Yuri, en cambio este se mostraba completamente nervioso y con mal humor.       

—¿Malditas bolsitas porque no se abre?—pregunto molesto jaloneando y mordiendo una pequeña bolsa de maní.

—Permíteme.

—No, puedo hacerlo.

—Yuri…

–Bien, bien, toma.

Yuuri apenas jalo un poco los extremos contrarios y la bolsita cedió permitiéndole acceder al contenido.

—Te ves muy tenso, relájate, todo va a salir bien.

—No estoy tenso, estás loco, el tenso eres tú—Yuuri paso un brazo por detrás del de su pareja atrayéndolo hacía si y envolviéndolo entre sus brazos.

—No hay porque estar nervioso, mis padres son como yo, van a adorarte—dijo tomando su mano y besándola para después entrelazara con la suya. Yuri resoplo, pero agradeció el gesto de su pareja.

Una vez ya en tierra firme la joven pareja al fin respiró en alivio al ver como Yuri pasaba por inadvertido. Al parecer su fama aún no llegaba al país nipón y entre lo malo que pudiera significar en esta ocasión era un gran alivio por lo que pudieron ir directo a su destino sin ninguna clase de contratiempos.

—Excelente, van a ser unas vacaciones perfectas. Además ya nos las merecíamos, por una o por otra cosa en estos dos años no habíamos tenido oportunidad de algo así amor.

—Sí, claro, perfectas—respondió el joven completamente pálido una vez abordaron al taxi que los llevaría a su destino.

El taxi los dejo en un pequeño establecimiento de aguas termales, lugar que el muchacho miró con interés y curiosidad.

—¿Aguas termales?

—Era una sorpresa, mis padres son los dueños de este lugar y aunque la ganancia no es mucha  ellos aman este lugar. Te va a encantar, por dentro es pequeño, pero hermoso.

Yuri no dijo nada más, simplemente se dejó guiar por su novio al interior del pintoresco sitio.

El joven rubio quedo asombrado una vez que ingreso, era lo más bonito y curioso que había visto en su vida, a un lado de la recepción había un restaurante con unas mesas demasiado bajas donde uno que otro cliente disfrutaba de sus alimentos sentados en el piso con las piernas en posición de mariposa.

Más al fondo había un largo pasillo que al parecer llevaba a unas habitaciones y del lado contrario el acceso a las aguas termales.

—Espera un poco, buscaré a mis padres—dijo el mayor dejándole por unos momentos.

Yuri curioso comenzó  a merodear por el lugar, viendo con interés el restaurante, la comida que se servía ahí lucía exquisita y olía aún mejor, la sensación fue tal que pronto sintió un incómodo agujero en el estómago.

—¿Tienes hambre cariño?—pregunto una mujer en un perfecto inglés adivinando que él joven era extranjero.

—Heee, yo.

—Claro que sí, Ven y siéntate—El rubio fue guiado a una de las mesas donde la mujer le pidió ponerse cómodo prometiéndole regresar más tarde haciéndolo en pocos minutos con un enorme tazón y un vaso de fresca limonada.

—Este platillo es nuestra especialidad. Vamos, pruébalo.

Yuri miró con desconfianza, ni siquiera sabía usar los palillos y previendo aquello la mujer le había proporcionado también de un tenedor. Tomo una porción de arroz en conjunto de un pedazo de carne empanizada que se encontraba encima y lo llevo a sus labios. La sensación era maravillosa, esa comida debía ser lo más delicioso que había probado en años, todo era maravilloso, la carne con la salsa agridulce en mezcla con el sabor neutro del arroz, era exquisito.

—¿Te gusto?

—Es delicioso, ¿cómo se llama?

—Se trata de Katsudon, es mi especialidad, a mi hijo le encanta. Dime, ¿vienes de vacaciones?

—Algo así—respondió concentrado en su comida—Vine con mi novio a conocer a sus padres.

—Ya veo—la mujer dejo a un lado la bandeja de sus manos y tomo asiento frente al extranjero.

—Sí, francamente me sentí aterrado cuando me lo pidió.

—Ya veo—La mujer sonrió divertida al escuchar esto último.

—¿Usted trabaja aquí?

—Si, desde hace mucho.

—Entonces es probable que conozca a mi novio. Es una excelente persona, algo torpe pero tierno.

—¿Y lo amas?

—Ja, eso no se pregunta, amo con todo mi corazón al idiota—El joven por fin hizo una pausa de sus alimentos para hablar más en serio—.Él llegó a mi vida en un momento bastante difícil. Antes de él estuve en una relación que término por destrozarme, pensé que después de eso no podría volver a amar a nadie y justo en el peor de los momentos lo conocí. Por supuesto al principio fue un tema meramente de negocios, lo contrate, pero desde el primer día me sorprendió. Es decir conociéndolo es demasiado torpe y tonto, pero en esa primera impresión me dejo con la boca abierta, se veía tan sexy y elegante en uno de esos trajes costosos, su cabello perfectamente recortado y el peinado hacia atrás, la mirada tan penetrante que me dirigió, ¡cielos! Parecía todo un playboy.

—¿Y después que paso?

—Bueno, es tan bueno en su campo, me salvo el trasero. Pensé que todo llegaría hasta ahí, que jamás lo volvería a ver, pero demonios volvió a sorprenderme invitándome a salir y esa primera cita definió la siguiente y otras tres más para después pasar a ya hablar de una relación. Pasado un tiempo nos mudamos juntos y nos hemos adaptado bien, hemos discutido, pero ¿Qué pareja no lo hace?.  En definitiva él es el hombre con quien quiero compartir mi vida, es la única persona con quien podría hacerlo, soporta mi sofocante y estresante trabajo, me respeta y sin importar que tan malas sean las cosas siempre ve el lado bueno de ellas, es tierno, dulce y bastante noble, es cierto que en ocasiones le gana la ansiedad pero es lo lindo en él, verlo tan seguro y profesional como abogado casi como un dios y que en lo personal a veces sea tan inseguro, tímido y ansioso. Lo amo y por eso me aterre cuando me propuso presentar a sus padres, sé que tuvo alguien más antes de mí y le afecto bastante pero se sobrepuso. Sin embargo no sé qué piensen sus padres, si temen porque alguien más le rompa el corazón o si se dan cuenta de que no soy lo suficientemente bueno para estar con él. Verá, yo no conocí a mis padres, mi abuelo me crió pero siempre se la pasaba trabajando, entonces no sé realmente cómo comportarme o que hacer. No quiero que todo se vaya a la mierda por una tontería que se me ocurra hacer, ni quiero dejarlo en una posición incómoda—termino de decir abriendo su corazón ante aquella afable desconocida.

—No creo que sea el caso.

—Usted debe conocerlos, digo trabaja aquí. Dígame como son, es más dígame ¿esperan que él salga con otro abogado o algo así? Porque no tengo apariencia de abogado.

La mujer sonrió con paciencia y ternura atreviéndose a tomar la mano del rubio.

—Ellos te van amar. Creo que eres la persona perfecta para Yuuri.

A los pocos minutos mientras el joven rubio y la mujer hablaban en general ya del país y sus costumbres apareció el oriental del lado de su padre.

—Mamá, estábamos buscándote. Mari nos había dicho que te encontrabas en la alacena.

—Yuuri, mi vida—La mujer se levantó de inmediato para correr a abrazar a su hijo mientras el rubio miraba la escena con la boca abierta.

<<Le dije a su madre que Yuuri era un idiota>> pensó pálido de la impresión.

—Amor, me alegra que ya hayas conocido a mi madre. Él es mi padre Toshiya—dijo Yuuri presentándole a su padre un hombre de mirada amable que de inmediato le tendió la mano.

—Un gusto señor.

—El gusto es mío.

—Yuuri cariño, no debiste dejar a tu novio esperándote con hambre, pobrecillo debiste llamarnos antes de llegar así los habríamos recibido como se debe—Lo regaño la mujer.

—Lo siento mamá, estábamos nerviosos.

—No tienen porque. Yuri es un joven encantador y es notable que te ama demasiado, me alegra haberlo conocido en estas circunstancias, esta vez elegiste bien. Ambos lo hicieron, mi Yuuri tiene un noble corazón, en verdad deseo que sean muy felices juntos.

Yuuri sonrió y paso a abrazar a su pareja.

—Yo también lo deseo. Yura gracias por venir, me alegra que a pesar de lo aterrado que te veías estés aquí a mi lado conociendo y conviviendo con las personas que amo.

—Yo igual, gracias por traerme—dijo atrayéndolo hacía si para besarlo—Ahora, pasemos a temas serios, si me enseñan la receta de ese Katsudon les enseñare a preparar los piroshki más deliciosos que jamás hayan probado.

Publicado por nincoxx

De entre todas las cosas en la vida mi mayor placer es escribir, para mi es tan esencial como el aire que respiro. Por medio de mis historias puedo ser libre, explorar mil y una posibilidades, salir de la monotonía, vivir varias vidas y convertirme en distintas personas. En lo personal me considero una persona completamente romantica, sin embargo mis historias pueden estar llenas de tragedia o finales no muy felices, pero sin embargo nunca faltará una buena dosis de amor.💓

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