El día más importante.


Sinopsis: Yuri Plisetsky odía las vestimentas formales, desde niño lo ha hecho y ahora como adulto continúa haciendolo. Sin embargo cuando se trata del día más importante puede permitirse ser más flexible.

En su vida a Yuri Plisetsky jamás le habían gustado las vestimentas formales, en especial odiaba usar trajes y tenía razones de sobra para hacerlo; eran incomodos, no había demasiada diferencia entre uno y otro, prácticamente la regla era combinarlos con una asfixiante corbata, en fin. Yuri los odiaba pero en ocasiones sabía que era necesario usarlos. Cómo en cada banquete al término del GPF, en algunas campañas de ropa donde había sido el modelo de temporada o el sinfín de eventos que había vivido a lo largo de su vida.  Ante esto Yuuri estaba más que consciente de la situación pero lo amaba tal y como era por lo que con el tiempo había sido bastante considerado en ese aspecto con el rubio evitando presionarlo y animándolo a definir su propio estilo. Sin embargo en esta ocasión la situación era diferente y no se trataba de un mero formalismo ni de un tema de estilo o comodidad, en esta ocasión para Yuri la vestimenta había sido su principal prioridad algo de vida o muerte y contrario a otras situaciones el rubio era quien se había mostrado especialmente quisquilloso buscando que cada mínimo detalle saliera a la perfección  y que por supuesto la vestimenta no fuera la excepción.

Desde el momento en que el compromiso se había anunciado habían pasado dos años que en un principio sonaban a una eternidad, pero entre preparativos, citas, visitas a distintas tiendas y demás se habían ido como agua entre los dedos.

Con un nudo en la garganta Yuuri recordaba aquella hermosa noche estrellada donde en medio de amigos y familiares el “acepto” había sido contundente marcando una nueva vida, un nuevo y brillante futuro por venir. Yuri había dejado escapar algunas lágrimas de orgullo y felicidad, por su parte Yuuri lo había tomado entre sus brazos estrechándolo con fuerza y claro no tardó Víctor en unírseles abalanzándose sobre ellos en su emoción por la nueva familia.

A partir de ese momento la vida se les había ido en cuidar la perfección de incluso el más mínimo detalle. Cabe mencionar que todos habían ayudado, los padres de Yuuri se habían mostrado diligentes y atentos en cuanto a invitaciones, pastel de bodas, Víctor por supuesto había trabajado bastante en reservar el mejor recinto para la ceremonia y fiesta, en tanto que Yuuri se había esmerado en conseguir a los mejores cocineros, floristas y fotógrafos en tanto que al rubio le había tocado la vestimenta para tan especial ocasión. Como si de una situación karmatica se tratara el rubio sería el encargado de tan importante tarea y pese a todo lo que especularon vaya que se lo tomo enserio y lo hizo gustoso dedicando cada minuto de sus días en aquellos dos años a encontrar la vestimenta perfecta, aquellos accesorios que convertirían tan importante ocasión en un verdadero sueño. En los días previos al importante evento era común ver a un energico Yuri correr de un lado a otro. Con el paso el tiempo su carácter explosivo e impredecible había pasado a ser mesurado y mucho más tranquilo, pero en esta ocasión el Yuri se quince años había regresado, siempre perfeccionista, severo y mandón. Por supuesto el azabache había estado a su lado en cada prueba, en cada cita ayudándole en todo aquello que se le iba de las manos, con aquello que por una u otra cosa pasaba a olvidársele, siempre atento a sus necesidades a ser el apoyo que para esos tensos momentos necesitaba y por supuesto su mejor consejero. En todos los años que llevaban juntos hacía ya tanto que no había vuelto a ver aquella pasión en esas hermosas esmeraldas que tenía por ojos y ahora regresaba, pero por una causa mucho más noble.

Y fue así que la fecha esperada había llegado demostrando que no hay plazos que no se cumplan y que aquello que creíamos imposible solo necesita un empujón del destino para suceder. De esta forma un nervioso Yuri se había levantado desde muy temprano con los nervios de punta dispuesto a dar todo de sí en un día tan importante y rogando a todos los dioses habidos y por haber porque todo saliera perfecto.

Puntual a las seis de la mañana había comenzado su día. Se levanto de la cama dejando su lado vacio y frio situación que hizo despertar a su pareja.

—¿Es hora?—pregunto un adormilado Yuuri frotándose los ojos.

—Puedes continuar durmiendo.

—No amor, no sería justo.

—No seas tonto Katsudon, duerme todo lo que puedas y cuando sea la hora entonces levántate.

—Yuri…—El rubio lo miro con ternura. Sin importar el tiempo que pasará su amor hacía el azabache no disminuía, al contrario se fortalecía siendo cada día mayor y por su parte el oriental respondía de la misma forma, amándolo con el alma—.Necesitaras ayuda—Yuri tomo asiento al lado del mayor para inclinarse y besarlo.

—Duerme, yo me encargo.

Yuri tomo una rápida ducha y siendo rápido y práctico vistió con unos jeans y una camisa para salir corriendo a la habitación continua, aquella que pertenecía a Boris Plisetsky Katsuki.

Aquella noche la habían pasado en un lujoso hotel de la ciudad de Nueva York lugar donde se llevaría a cabo la importante celebración.

—¡Boris ábreme la puerta!—exigió tocando histéricamente la puerta de madera.

—Ya voy, ya voy—Escucho la nerviosa voz del muchacho.

El jovencito rubio de apenas veintitrés años abrió la puerta regresándole la mirada aterrado.

—Papá, yo…yo… ¿Qué hago primero?

—Cálmate, comienza por tomar una ducha y déjame entrar.

Yuri le ayudo en su atuendo, siendo minucioso cuido cada parte del arreglo personal de su nervioso e inexperto hijo, plancho la camisa, limpio sus zapatos, cuido que usara la fragancia adecuada, que las mancuernas combinaran, acomodo su corbata y peino los rubios cabellos recordando como Hiroko lo hizo con los suyos tantos años atrás.

—Estas casi listo.

—Lo sé y me siento muy nervioso.

—No tienes porque estarlo, ella es la indicada.

—Por eso temo, no quiero lastimarla, quiero hacerla feliz por todo lo que esto duré. Quiero darle todo lo que ella merece y jamás decepcionarla—Yuri lo miró enternecido, es lo mismo que el quería cuando se caso con Yuuri y después de tantos años su amor era incluso aún más fuerte que el primer día.

—No lo harás y si comienzas a comportarte como un patán ahí estaré para darte tu merecido.

—Bueno, esa es una gran ventaja. Ella es como tu hija.

—Si y gracias a ti ahora lo será de verdad.

—De verdad quiero que seamos tan felices como tú y papá Yuuri.

—No todo será siempre perfecto, pero la manera en la que lucharan por que lo sea es lo que cuenta.

—Gracias papá.

—De nada, bueno ya que estas listo no olvides tu cabeza en el hotel y mucho menos los votos de amor que no creo que alcances a procesar nada que no sea el acepto una vez que estés en el altar.

El tiempo paso volando mientras se encontraba al lado de Boris y fue de esta forma que cuando regreso a su alcoba apenas y conto con el tiempo suficiente para arreglarse.

—Yuri ¿Qué paso?

—Boris es una maraña de nervios.

—Cielos, ¿le recordaste de los votos?

—Si que lo hice.

—Menos mal.

Yuuri preparo el traje que su esposo usaría, pulió sus zapatos, le entrego sus mancuernas y al final peino los rubios cabellos con calma y cuidado notando algunas canas salir de la coronilla la cual beso con ternura. Yuri espero a que el mayor terminara con su labor pacientemente.

—Esto me trae recuerdos—comenzó y Yuri lo escucho sin interrumpir—. El día de nuestra boda mi madre peino tu cabello atándolo en una preciosa trenza mientras tu abuelo hablaba conmigo.

—Es cierto, ahora que lo recuerdo jamás me contaste que te dijo.¿Ahora me lo diras?—pregunto curioso.

—Él quería que cuidara de ti. Que en su ausencia fuera yo quien cuidara y amara a una de las personas más valiosas en su vida, a su querido Yurachtka. Me pidió paciencia y tolerancia aún cuando él sabía que desde entonces te amaba con todo mi corazón.

–Y ….—En aquel punto su voz se había quebrado, pero no importaba porque quería saberlo—¿Qué respondiste?

—Que mi amor por ti era inmenso y que el momento en que este terminara sería porque mi vida se hiría con él. Yura yo voy a amarte incluso más allá de la muerte, de eso estoy seguro. Bien, ahora levántate, termine.

Yuri se levantó, se dio la vuelta y con los ojos aún llorosos se abalanzó hacia el azabache rodeándolo con los brazos, acaricio con cariño las finas líneas de expresión que se dibujaban en cada esquina de sus ojos, en la comisura de sus labios y su frente, cada una de ellas la había visto aparecer, cada una tenía una historia que contar. Una historia de la cual había sido parte. Ya no eran los jóvenes que en el pasado habían contraído matrimonio haciendo frente a la tempestad, ahora eran dos hombres maduros que a pesar de todo lo vivido, las discusiones, los problemas y las perdidas seguían juntos. Dos hombres que habían formado una numerosa familia y que ahora estaba a escasas horas de presenciar cómo esta crecía.

—Te amo Katduson.

–Yo a ti mi gatito.

Horas más tarde.

—Y tú Boris Plisetsky Katsuki, ¿aceptas a Katrina Nikiforov como tu fiel y leal esposa…?

El joven parecía a punto de desmayarse, el aire comenzó a faltarle y a pesar de haber ensayado esa parte días antes su mente parecía encontrarse en otro mundo.

<<Vamos Boris regresa porque si no lo haces prometo que seré yo el que suba ahí ahora mismo y te de una tunda para recordar tu parte>>pensó Yuri nervioso lanzándole una mirada asesina a su hijo.

—Nada me haría mas féliz en esta vida. Acepto—dijo por fin. El alma regreso al cuerpo de todos los invitados y por fin ambos jovenes se dieron el esperado beso de amor como esposos.

—¡Yuuri y gatito, al fin somos familia!—dijo un lloroso Víctor acercándose peligrosamente a ambos y asfixiándolos con un fuerte abrazo.

—Suéltanos ahora mismo anciano empalagoso o te juro que…

—Calmate amor, es la verdad. Ahora estamos emparentados.

—Gracias Yura por cuidarla como tu hija durante todos estos años. Al final termino por serlo, me alegra en verdad que estemos emparentados. Y en cuanto al vestido, mejor decisión no pudieron tomar, parece una princesa.

—Había olvidado que Katrina venía con un empalagoso anciano incluido. Yuuri quitamelo de encima.

Publicado por nincoxx

De entre todas las cosas en la vida mi mayor placer es escribir, para mi es tan esencial como el aire que respiro. Por medio de mis historias puedo ser libre, explorar mil y una posibilidades, salir de la monotonía, vivir varias vidas y convertirme en distintas personas. En lo personal me considero una persona completamente romantica, sin embargo mis historias pueden estar llenas de tragedia o finales no muy felices, pero sin embargo nunca faltará una buena dosis de amor.💓

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