Primer amor y sacrificio.


Sinopsis. Yuuri se ha dado cuenta de que ama a Yuri Plisetsky, ama su determinación, su talento, su orgullo, en fin. Lo ama y admira por igual, pero a su vez esta consciente de su situación y conociendo de antemano lo dificil que la tiene prefiere mantenerse al margen. Sin embargo una noche de confesiones, malos entendidos y algo de alcohol lo dejarán al descubierto llevándolo a vivir una hermosa relación y a tener que sacrificar todo lo que tiene por la persona amada.

Fic participante de Yuuyu Valentine’s Week 2020.

Día 1. Primer beso/Reencuentro.

Capitulo único.

Habían pasado ya casi seis años desde la última vez que se vieran y desde entonces muchas cosas habían cambiado en la vida de ambos; despedidas, bodas, retiros. En aquel largo tiempo había pasado de todo y pese a ello un sentimiento continuaba intacto en los corazones de ambos.

Había mucho que no se había aclarado, palabras que no se dijeron y corazones que no sanaron. Pero pese a la polémica que tuvieron que sobrellevar en su momento, la tortura de perder aquello que más amas en busca de su propia felicidad y el abismo que cada uno debió cruzar para continuar en pie para no tirar por la borda el enorme sacrificio, justo después de la larga condena parecía que la vida les daba una nueva oportunidad, después de cinco años en un mundo más tolerante, más inclusivo y con mejores oportunidades. Ahora finalmente estarían juntos.  

Siete años atrás.

Yuri se alzaba orgulloso como el ganador del Oro en el GPF de ese año, con tan solo quince años había logrado aquello que algunos tardan una eternidad en obtener. Y ahora estaba ahí, en el pódium de premiación con la medalla en una de sus manos, la sonrisa en sus labios y una innegable felicidad que podía percibirse a miles de kilómetros. Lucía radiante, sus vibrantes ojos verdes resplandecían como dos preciosas esmeraldas y la energía que desbordaba era intoxicante, en aquel momento para Yuuri Katsuki que se encontraba a tan solo unos centímetros de distancia no existía ser más perfecto que aquel niño que por unas décimas le había ganado limpiamente y más feliz no podía encontrarse por el otro siendo consciente de todo cuanto había tenido que sacrificar.

Ambos jóvenes bajaron del pódium después de las fotos y toda la atención del público dirigida a los ganadores del año. Al fin tenía unos segundos de intimidad antes de regresar con sus entrenadores.

Nervioso se detuvo frente al rubio muchacho que se encontraba estrechando la mano de Leroy deseándole éxito para el próximo año recibiendo lo mismo por parte del canadiense además de algunos halagos por su increíble participación(al parecer la euforía del momento los llevaba a convivir civilizadamente). Yuuri espero paciente a que concluyera y apenas lo hizo le tomo del hombro.

 —Estuviste maravilloso…—Se detuvo a media frase cuando sintió los brazos del eufórico rubio envolverle.

—Eres un idiota Katsudon—dijo a modo de reclamo por la tímida felicitación—.¡Lo hiciste genial!

Yuuri sorprendido por la efusividad respondió contento al abrazo hundiendo su nariz en un espacio que encontró entre el cuello y hombro del joven.

—Fue una derrota digna me alegra haber perdido ante ti, tu programa fue maravilloso y tu ejecución fue inolvidable—dijo el japonés sintiendo emoción en cada una de sus palabras.

—Que tonto eres, solo te gane por unas décimas, además tu programa también fue estupendo. Ahora debes mostrarme de lo que estas hecho el próximo año, promete que lo harás—dijo separándose lentamente del oriental, Yuuri sintió sus ojos enrojecer y su corazón acelerarse ante las palabras del rubio, además ver sus mejillas sonrojadas, sus vibrantes ojos verdes solo prestando atención a su persona y sintiendo una mano suya sobre su hombro le hacían desear estrecharlo fuertemente entre sus brazos y guardarlo en ellos por toda la eternidad.

—Te lo prometo—Fue lo último que se limitó a decir antes de separarse del joven rubio.

La noche de gala llegó y transcurrió de manera tan rápida como placentera similar a como lo haría un sueño del que no quieres despertar. Para Yuuri era su primera y pese a todos sus deseos por disfrutar de principio a fin el programa que protagonizo al lado de su entrenador como un tributo a su dedicación y tiempo apenas y pudo saborearlo cuando de nueva cuenta comenzaba a escuchar los atronadores aplausos del público. Recibió de parte de Víctor un asfixiante abrazo para pasar a tomar lugar como espectador a mirar el último programa.

Yuri Plisetsky salió a escena de inmediato llamando la atención del público. Ataviado con una vestimenta atrevida, maquillaje llamativo en el rostro y una pista llena de energía dio comienzo capturando de inmediato la atención de todos sus seguidores e incluso de los que no lo eran.

De inmediato la esbelta figura en la pista atrajo a Yuuri de manera magnética quien se conformaba con observar desde las gradas manteniéndose completamente hipnotizado y cayendo cautivo ante la provocadora coreografía. Pese a los movimientos, la imagen y la canción Yuuri no quería apartar de su mente la imagen del jovencito de quince años que interpretara hace apenas unos días a agape, pero su mente jugaba sucio una y otra vez por querer dejarse llevar por la sensual imagen del joven.

La presentación llegó al climax y la figura el patinador Kazajo Otabek Altin apareció para completar el programa. Un molesto pinchazo en el corazón de Yuuri le hizo apretar la mandíbula molesto.

—¿Todo bien?—Víctor había colocado una mano en el hombro del contrario para traerlo a la realidad y mostrarle lo ridículos que eran sus celos ante la colaboración de ambos jóvenes.

—Todo bien—respondió fingiendo una sonrisa.

—Su presentación también me ha dejado atónito, con cada paso que da se supera a sí mismo—menciono creyendo que la actitud de Yuuri se debía a su sorpresa ante la coreografía del joven rubio.

—Es bellísimo—dijo descuidadamente Yuuri hablando más para sí que para Víctor quien se limitó a asentir mientras analizaba la perdida mirada del japonés.

Antes del gran banquete Yuuri tuvo mucho en que pensar. Para comenzar Víctor le había prometido su regreso a las pistas y no solo eso sino que además continuaría manteniéndose a su lado como entrenador lo cual llevaría a Yuuri a cambiar su sede de entrenamiento al país ruso. Esto no tenía nada de malo, estaba acostumbrado a los cambios y del lado de Víctor sería sencillo, pero aquel giro de los acontecimientos significaba algo que por más que quisiera no sería fácil de sobrellevar y precisamente se refería a compartir pista con Yuri Plisetsky.

—Soy un idiota, ya soy un hombre y parezco una colegiala—Se reprendió con severidad mientras acomodaba su corbata frente al espejo—. Comportate Yuuri Katsuki.

Últimamente sus sentimientos no habían sido del todo claros en torno al joven rubio que le arrebatara el ansiado oro en las competencias de ese año y es que no podía ser más confuso de lo que ya lo era. Yuri había llegado a su vida de manera sorpresiva y como un remolino lo había cambiado todo su paso. Su temeraria forma de ser le había demostrado de todo lo que el ser humano podía ser capaz con algo de determinación, trabajo duro y suficiente seguridad porque de esa forma pese a competir con personas con muchísima más experiencia que la suya, vistosos programas y rígidos entrenadores él se había alzado orgulloso llevando su cuerpo y la resistencia de este al límite. Yuri le había demostrado la belleza de una actuación perfecta, pero no solo eso sino que lo había motivado a continuar en el peor momento posible, él había estado ahí como un halo de luz cuando Víctor tuviera que abandonarlo y al final su preciosa presentación le había regresado las ganas de continuar compitiendo y aceptar el reto para el año siguiente. Sin embargo a simple vista lo que parecía amistad y admiración había pasado a convertirse en un sentimiento que a Yuuri le costaba tanto negar y ocultar pese a saber que se trataba de algo completamente prohibido y es que pese a que no lo reconociera Yuuri la mezcla de sentimientos en su pecho no eran otros sino que simple y puro amor platónico.

—Yuuu…riii—Puntual Víctor lo alcanzó en su habitación  sacándolo de sus cavilaciones.

—¡Voy!—Yuuri salió para encontrarse con su entrenador y del lado de este encaminarse a la fiesta que les esperaba.

—Vuelves a estar raro—afirmó el platinado dentro del auto camino al banquete, Yuuri quien en todo el camino había estado ausente se apresuró a negar con la cabeza.

—Estoy bien—dijo sonriendo.

—Yuuri, no me engañas. Estas en otro mundo desde que terminaron las competencias—Observó Víctor—Ya descubriré de qué se trata.

Una vez dentro el banquete Víctor permaneció del lado de Yuuri algunos minutos antes de ser alcanzado por Chris y prácticamente desaparecer.

—Creo que el que oculta cosas es otro—dijo mientras bebía de su copa de champagne y miraba distraídamente a los demás, aunque en realidad lo buscaba con la mirada. Termino encontrándolo del lado contrario del salón en compañía de Mila y Otabek. Los tres conversaban alegremente soltando algunas carcajadas de vez en cuando. Verlo en compañía del kazajo no era precisamente lo que habría querido, pero al menos noto que Mila se mostraba más que interesada en el moreno y al parecer a este no le era indiferente la peliroja por lo cual el corazón del japonés sintió cierto alivio. Despreocupadamente tomo una nueva copa bebiendo lentamente su contenido mientras continuaba observándolo con atención. Traje color vino con camisa blanca y corbata a juego con el traje, el cabello atado en una cola de caballo y semblante despreocupado, nuevamente lo miró carcajear ante un comentario del kazajo y no pudo evitar contener un suspiro. Yuri era perfecto.

No tenía idea de cuantas copas había bebido mientras observaba al rubio, pero comenzaba a sentirse mareado en tanto el grupo de tres a unos metros de él se dispersaba. Mila tomo de la mano a Otabek sacándolo de la vista en tanto que un molesto rubio dejaba una copa con jugo en la mesa más cercana para pasar a tomar asiento completamente molesto, con brazos y piernas cruzadas además de un agrió semblante capaz de asustar a cualquiera, menos a él. Habría querido acercarse, hablar con él, regresarle la sonrisa que mantuviera minutos atrás pero lo mejor era contenerse, continuar negando sus sentimientos y alejarse lo más posible.

En un momento de lucidez decidió salir al balcón más cercano para tomar algo de aire. No tenía idea de cuantas copas había bebido en tan poco tiempo, pero el ambiente comenzaba a darle vueltas y las voces a aturdirlo.

Intento ordenar sus pensamientos, pero su instinto masoquista fue más grande y prefirió darle sentido a las escenas que acababa de presenciar. Yuri hablando alegremente con Otabek, Mila buscando también atraer su atención, al final Mila llevándoselo lejos y Yuri frustrado.

—Soy un estúpido—Se dijo con lentitud y es que era más que obvio, Yuri sentía algo por el moreno, pero también era obvio que a este le era indiferente solo lo trataba como un buen amigo.

—Este mundo está al revés—Y era cierto, porque mientras él no podía apartar su atención del joven rubio este estaba interesado en alguien más—Ni siquiera puedo creer que esto me esté pasando, creo que soy verdaderamente patético.

—Cuanta autocompasión—Un segundo había llegado a escena interrumpiendo sus momentos consigo mismo. Y pese a que las palabras habían sonado a burla en realidad no le importo ni le ofendió, la voz era la que más había ansiado escuchar en toda la noche—.Supongo que vine al lugar correcto.

Yuri se recargo en el balcón al lado de él pasando también a admirar desde este la preciosa ciudad.

—¿Mala noche Katsudon?—pregunto queriendo hacerle conversación.

—No tienes idea—respondió con sinceridad sintiendo su corazón doler.

—Ya lo creo. ¿A ti que te paso?—pregunto sin mirarlo al parecer dispuesto a escucharlo.

—Es difícil y largo de explicar.

—Tengo tiempo y pese a lo que creas tal vez entienda.

—Mejor cuéntame tú—propuso no queriendo compartir su pena con la persona que la causaba.

—No sé, bueno si, pero es una mierda—Se quejó—Soy lo suficientemente grande para ganar la medalla, pero no para otras cosas.

—¿Qué clase de cosas?—pregunto curioso mientras cerraba los ojos con lentitud, no quería admitirlo pero la cabeza comenzaba a darle vueltas.

—No sé, salir a ciertos lugares, hacer algunas cosas, aceptar invitaciones o tal vez no soy lo suficientemente interesante para ser invitado. Como sea, esta noche termino siendo una mierda y eso que soy el ganador del oro.

—No puede tenerse todo en la vida, supongo—dijo Yuuri a manera de consuelo.

—Si, tienes razón pero da igual. Supongo que hasta que no sea mayor de edad fuera de la pista soy un niño más, un niño que no siente y que puede ser ignorado—Esto último lo dijo con cierto tono de tristeza que a Yuuri le rompió el corazón.

—No digas eso.

—¿Porqué no?, es la maldita verdad. Pero es mi jodida culpa por creer otras cosas cuando la realidad era obvia.

—Nadie merece sentirse de esa manera.

—¿Verdad que no?, pero así es esto. Da igual no debería estar preocupándome por esto, pero francamente es complicado sobre todo cuando es la primera vez que sientes algo así tan fuerte.

—Te rompieron el corazón—Soltó en un arrebato de sinceridad Yuuri siendo poco cauto en sus palabras debido al alcohol que para esos instantes aún circulaba por su torrente sanguíneo.

—¿Pero cómo lo sab…? No,… es decir no, estás loco—quiso negar, pero Yuuri había dado en el clavo.

—No intentes negarlo, sé lo que se siente y está bien, al menos me alegra poder ser quien te escuche.

El rubio se colocó de espaldas a la barda sobre la cual se apoyaba dejándose resbalar lentamente hasta quedar sentado. Yuuri sonrió ante este gesto por lo que lo imito.

—Pues si cerdo, estas en lo correcto, pero ya da igual. Al parecer él solo me ve como un mocoso y francamente no me importa.

—Si lo hace, porque estamos hablando de él.

—Bueno y a todo esto ¿tú que tienes?, no me has dicho nada de ti. A ver déjame pensar, ya sé fue por el anciano ¿cierto? —Dijo queriendo salirse por la tangente antes de continuar hurgando en su propio corazón— No te sientas mal, piénsalo así. Lo de él y el estúpido de Giaccometti se ha venido cosechando desde antes. Además ambos están locos por lo que estas mejor sin él que con él.

—¿Qué?, no claro que no, no se trata de Víctor.

—No me mientas, si no se trata de él ¿entonces de quién? Es más que obvio.

—No, en verdad que no es él, pero no puedo decirte quien.

—Estoy seguro que lo es, pero de acuerdo si no quieres decírmelo esta bien—dijo recargando por completo su espalda en el balcón—Y pensar que yo si te conte.—se quejó. En aquel punto al parecer a Yuri no le importaba realmente quien fuera parecía simplemente querer desaparecer, noto una profunda expresión de tristeza en su rostro y sintió algo arder en su estómago así que al parecer empujado por el alcohol o la torpeza decidió confesárselo.

—En realidad eres tú.

—¿Qué?—La expresión de Yuri cambio drásticamente, no lucía molesto pero si sumamente desconcertado, no entendió en que momento la conversación dio un giro tan drástico o mejor dicho en que momento la noche termino en aquella cruel broma—Estas mintiendo—dijo incrédulo.—Y es una pésima broma–Ahora el dolor en su mirada era más que evidente, con prisa se levantó en un ademán de querer salir de ahí cuanto antes para terminar con esa desastrosa noche, pero Yuuri también se levantó para tomarlo por el brazo.

—No por favor, no te vayas.

—¿Porqué me hacen esto? ¿Creen que porque soy menor pueden tratarme asi?—pregunto con dolor en la voz.

—No, creeme que no, por favor calmate.

—Quiero irme.

—No, estoy siendo sincero Yuri, yo…yo…—Sin tener más que decir y nuevamente empujado por el alcohol lo atrajo hacia si robándole un casto beso—. No sé cuánto tiempo empecé a sentir esto, pero es sincero. Yo sé cómo te sientes y sé que esto es muy loco sobre todo por mi edad, por todo lo que te espera por vivir…—Ya no sabía que decir, las palabras salían atropelladas de sus labios y pese a todo Yuri le regreso una sonrisa tomando una de sus manos con calma.

—Te creo, estas todo nervioso y raro, pero eso significa que estas apenado, demasiado apenado y solo quieres explicarte aunque no lo creas conozco tus reacciones Katsudon—dijo sonriendo con ternura.

—Entonces ¿no estas asustado o enojado?—Para su alivio el rubio negó con lentitud.

—Es raro, pero son cosas que pasan como yo y ….bueno da igual.

—Yuri, perdóname.

—No tengo nada de que perdonarte.

—Perdóname por ilusionarme contigo.

—¿Estas ilusionado?

—Por supuesto, si tan solo tuviera esa oportunidad yo…yo…te cuidaría como lo más sagrado en mi vida, aun cuando de antemano sé que está mal todo esto.

Yuri se tomó el tiempo para pensar en sus próximas palabras, pero en ningún momento soltó la mano del oriental pasando a incluso a acariciar los nudillos de esta.

—Creo que es muy loco lo que voy a decir, pero tal vez podríamos intentarlo.

—¿De verdad?—pregunto emocionado sintiendo como su corazón latía tan fuerte que temía saltara de su pecho.

—¿Por qué no? Después de todo te acabas de robar mi primer beso, si no funciona creo que estará bien dejar las cosas como antes ¿no?

Sin poder creer en su suerte lo tomo entre sus brazos apretándolo con fuerza queriendo que el tiempo se detuviera entorno a ellos dos.

—Gracias, no pienso decepcionarte—Yuri respondió al abrazo con timidez para pasar a reclamar por su espacio personal.

El tiempo paso y a partir de aquella fiesta las cosas no pudieron ir aún mejor. Víctor comenzó una relación formal con Chris Giacometti en tanto que Yuuri y Yuri mantuvieron una secreta relación que prometieron hacer pública una vez que el más joven llegara a la edad de 20 años. Cinco años debían esperar para al fin amarse con completa libertad y pensar en algo más formal mientras tanto ambos tomaban el tiempo de conocerse, pasar tiempo juntos y apoyarse mutuamente en sus entrenamientos.

Yuuri al mudarse a San Petersburgo descubrió un nuevo mundo por explorar, nuevas costumbres, cultura, comida y experiencias por vivir. Por supuesto que si Víctor no estuviera tan ocupado en su relación a distancia se habría hecho cargo de mostrarle a su alumno de todo cuanto había por conocer, pero fue mejor asi porque Yuri se encargó de ello. De esta forma el joven rubio cada tarde tomando la mano del oriental salía cada tarde después de los entrenamientos a mostrarle algo nuevo, comida, cafeterías, tiendas, cultura. Yuri lo acompaño en todo. En aquellas dichosas tardes ambos jóvenes se dieron a la tarea de conocer uno del otro. Yuri conoció del japonés su gusto por los caniches por admiración a su entrenador, le contó sobre sus temores, ansiedades, supo que desde temprana edad Yuuri había amado el ballet y después el patinaje así como le hablo más a detalle de su infancia en Hasetsu, le hablo de Vichan, de su primer amor, sus temores, ansiedades e incluso planes. Por su parte Yuri le contó de su infancia, del abandono de sus padres, la vida con su abuelo, de Potya, sus gustos, planes para nuevos programas y la emoción que le daba el prometedor futuro, de los años de entrenamiento al lado de Víctor y Yakov, de lo idiotas que podían ser sus compañeros…

Cada tarde concluía con una larga charla en alguna cafetería, risas y la mirada embobada del azabache hacía el rubio que hablaba y hablaba desinhibidamente.

—¿Que te pasa Katsudon? Últimamente solo dejas que sea yo él que hable y hable. Está bien que pasemos el entrenamiento juntos, pero de seguro tienes algo que contar—Se quejo Yuri una de tantas tardes que compartía al lado del oriental.

—Pensaba.

—¿En qué?—Quiso saber curioso. Yuuri soltó un largo suspiro antes de continuar—.Pensaba en todo lo que ha pasado en estos meses, compartir pista contigo, las tardes, algunos fines de semana en donde a veces solo basta con quedarnos en tu departamento o el mío para ver alguna película. He sido muy feliz y me he dado cuenta de algo muy importante.

—¿De qué?

—Te amo—Habían pasado ya seis meses y su relación parecía estable, ambos habían puesto de si en ella y aunque al principio para Yuri pareciera que aquello solo era un experimento conforme pasaba el tiempo se mostraba feliz de pasar tiempo con el mayor, de ahora ser él quien robara besos a Yuuri y en algunas ocasiones lo sorprendiera con algunos detalles. Sin embargo la confesión parecía tomarlo por sorpresa.

—Pensé que íbamos lento.

—Lo estamos haciendo, perdóname fue solo un impulso, no quise colocarte en una situación incómoda.

—No, está bien—El rubio sonrió con tristeza mirando el fondo de su vaso de malteada y buscando las palabras que diría a continuación—. Me gusta pasar tiempo contigo y tú en verdad escuchas todas y cada de las cosas que tengo por decir. Además en la pista lo hemos sabido sobrellevar, creo que él único que sabe realmente algo es Víctor, pero está ocupado por primera vez en sus asuntos así que no importa. En fín es solo que… no estoy seguro sobre aquello que siento y…—Yuuri lo interrumpió, coloco sus manos por sobre las del ruso acariciándolas con suavidad.

—Está bien, no lo hice con intención de que me respondieras algo en específico, si no me amas ahora está bien, solo quise decirlo y es lo que siento—Yuri sonrió y quiso acortar la distancia entre ambos con un beso que el mayor detuvo.

—Aquí no, no quiero que malinterpreten la situación y te veas afectado.

—Bien.

Los meses pasaron y pronto dieron comienzo las competencias, las competencias más turbulentas en la vida de Yuuri.

El romance entre Víctor y Chris se dio a conocer, pero lejos de ser recibido con la misma alegría y cariño con que lo daban a conocer a sus seguidores a cambio recibieron dudas, insultos y desaprobación. Por desgracia Rusía se encontraba en pañales en cuanto a la aceptación del amor en personas del mismo sexo y este caso no fue la excepción. Patrocinadores del país ruso decidieron retirar su apoyo al platinado, sus fieles seguidores le voltearon la espalda e incluso su propia familia le pedía recapacitar. En el caso de Chris la noticia fue mejor recibida, pero él no podía soportar con ver como la persona que amaba era rechazada en su propio país. Ambos decidieron continuar pese a la controversia, ser fuertes y dar lo mejor de sí, demostrar que aquello no tenía nada que ver con su talento, pero no fue suficiente.

Día con día Yuuri miraba con horror como Víctor debía ser fuerte y levantarse con su característica sonrisa tanto por sí mismo como por Chris y claro por su alumno. Negaba todo lo que ocurría a s alrededor y enfrentaba todo con valentía aun cuando la situación se complicaba cada día más.

Yuuri no quería eso para su gatito, él quería que creciera como patinador, que viviera su éxito al máximo y disfrutara del brillante futuro que tenía por delante.

—No nos va a pasar lo mismo que a ellos—respondió con calma cuando Yuuri decidió consultar con él sus dudas.

—Nadie está exento de ello.

—Lo sé, pero seremos listos, se nos ocurrirá algo.

—No quiero que te veas expuesto a ello, no quiero que te sientas como Víctor ni que tengas que hacer frente a todo ese rechazo ni a que se te cierren las puertas de manera tan atroz.

—No te preocupes. Estaremos juntos y estaremos bien. Ambos nos amamos—Los verdes ojos de Yuri se posaron en los suyos, hermosos, resplandecientes y en esta ocasión totalmente devotos a él. En medio de las competencias, entrenamientos y el tema de Víctor y Chris había pasado ya un año desde que decidieran entablar una relación. Durante todo ese tiempo Yuri jamás había respondido al “Te amo” de Yuuri y ahora en medio de la incertidumbre del mayor y sus dudas es que se atrevía a decirlas, tal vez no textualmente, pero al menos lo aceptaba.

—¿Me amas?—Quiso saber.

—¡Con un demonio!, claro que sí. Imposible no hacerlo, te amo, aprendí a amarte y no quiero que te preocupes por lo que está pasando—En un gesto por querer demostrarle todo cuanto sentía Yuri acorto la distancia entre ambos pasando a tomar el rostro del azabache entre sus manos y besarlo—Te amo más que a nada en la vida, no lo olvides por favor.

Esas serían las últimas palabras antes de la tormenta.

A la mañana siguiente una foto comenzó a circular en las redes sociales y era Yuri Plisetsky besando al patinador japonés Yuuri Katsuki. Los comentarios maliciosos no faltaron, los insultos, la desaprobación, el repudio y la alarma general. Todos en contra del oriental quien prefirió que fuera de esta manera, que quien se viera afectado por el escándalo fuera solo él, prefería eso mil veces antes que manchar la carrera de la persona que amaba. Yuri quiso intervenir, explicar la situación, pero poco podía hacer, sus explicaciones no serían tomadas en cuenta, incluso su abuelo se mostró en contra.

Yuuri se vio sin alternativas, buscando que toda la tormenta pasará y Yuri saliera libre de todo el alboroto causado decidió partir. Sin previo aviso preparo las maletas, compró un boleto de avión con destino a Japón y envió una carta de renuncia como patinador hacía la asociación. Sin pensar en más, ni siquiera en despedirse se fue. Ese había sido su sacrificio y esperaba que Yuri lo entendiera y aprovechara.

No hubo llamadas de por medio, reclamos, ni mensajes. Cada uno continúo con su vida.

Presente.

Habían pasado ya siete años de la cruel experiencia y cada uno tuvo que aprender a sobrellevar su dolor y su nueva vida. Yuuri no buscó compartir aquel tiempo con nadie más porque la herida jamás sanó, dolía pensar en él y conocer a alguien más era como traicionarlo, algo que bajo ninguna circunstancia estaba dispuesto a hacer. Su amor era y seguía siendo puro, desinteresado, lo amaba aún con locura por lo que no se perdió ninguna competencia suya, a cada evento que le fue posible acudir como espectador lo hizo manteniéndose oculto entre el público. Lo amo al principio y tras siete años continuaba haciéndolo, pero la decisión que había tomado lo dejo en desventaja, jamás supo si lo odio por simplemente irse y no luchar, no conoció de su sufrimiento ni de lo que él mismo enfrento y pensar en ello le rompía el corazón. No permitió que sus amigos aclararan las cosas, solo quería saber que estaba bien, con ello se conformaba, con velar por él a distancia y nada más. Sin embargo después de cierto tiempo la sociedad cambio y él también.

Yuri Plisetsky anunció su retiro a la edad de veintidós años, después de superar a Víctor Nikiforov quien a pesar de la polémica se mantuvo en competencia para después dejarlo por una vida tranquila al lado de la persona que amaba.

Después de ganar seis medallas de oro consecutivas una por cada GPF, de vivir una vida plena de triunfos, aprendizaje y fama decidió que era momento de vivir nuevas experiencias y vivir todo aquello que le fue negado a cambio de su carrera. Yuri en ningún momento guardo rencor a su novio, aunque es verdad que estallo una vez que supo la verdad, cuando vio toda comunicación cortada quiso ir a su lado, renunciar a todo por una vida a su lado y después golpearlo por no consultarlo, pero por primera vez sintió estar equivocado. Yuuri había abandonado su carrera por él, había dado todo para que él continuara sin pedirle nada a cambio por lo que lo justo era continuar, hacerle ver que valió la pena su sacrificio y darle en cada competencia una pista de que su amor por el jamás cesaría al contrario solo crecería con el pasar de los años. Cada pista se escondía en sus coreografías, en la música, en sus además, todo era una clara muestra de amor a su Yuuri y de esta forma se prometió que apenas superara a Víctor dejaría todo atrás para ir en busca de él para esta vez no dejarlo ir y dedicarle todo el tiempo que la vida les diera y así lo hizo.

Una vez retirado salió en el primer vuelo a Japón con poco o nada de equipaje rogando porque lo hubiera esperado en una promesa que nadie hizo pero de la cual solo sus corazones estaban conscientes. Una vez en Japón corrió al Onsen buscándolo con locura para pasar a encontrarlo bajando unas cajas de víveres de una camioneta. Sin pensarlo corrió a abrazarlo haciendo que en el proceso soltara las cajas dejando caer su contenido por todos lados.

—Eres un completo idiota—dijo abrazándolo con fuerza notando como lo había rebasado por algunos centímetros.

—Lo siento tanto—Se disculpó con lágrimas en los ojos apenas se dio cuenta de quien se trataba

—.Pero valió la pena, lo hiciste bien todos estos años, pero dime, ¿fuiste feliz?

—¿Tú lo fuiste?

—Me hiciste mucha falta, ¿cómo ser feliz sin ti?

—Lo mismo me preguntaba yo, pero he venido a solucionarlo—dijo y sacando una pequeña caja de terciopelo se arrodillo frente al azabache tomando una expresión solemne.

—Yuuri Katsuki, ¿me harías el honor de casarte conmigo?

—Creo que sabes la respuesta.

Yuri coloco el anillo donde debía ir, en el dedo corazón del amor de su vida y pese al atropellado e inesperado reencuentro, la inusual pedida de mano y un futuro incierto para un administrador de onsen y un ex patinador, esta vez el futuro se perfilaba como el más brillante y perfecto que pudieran tener.

Publicado por nincoxx

De entre todas las cosas en la vida mi mayor placer es escribir, para mi es tan esencial como el aire que respiro. Por medio de mis historias puedo ser libre, explorar mil y una posibilidades, salir de la monotonía, vivir varias vidas y convertirme en distintas personas. En lo personal me considero una persona completamente romantica, sin embargo mis historias pueden estar llenas de tragedia o finales no muy felices, pero sin embargo nunca faltará una buena dosis de amor.💓

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