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Decisión


Recomiendo acompañar la lectura con esta melodía, espero les guste.

La familia y amigos de Yuuri esperaban con firmeza el regreso de Mari para saber qué acciones tomaría el consejo sobre el dios de ojos chocolate. Nada más Mari ingreso al castillo de hielo, Hiroko y Toshiya corrieron hacía ella con semblantes preocupados, mostrando incertidumbre. Nozomi Katsuki, la esposa de Mari, estaba presente al igual que Minami Kenjirou esperando noticias sobre Yuuri.

– ¿Qué dijeron en el consejo sobre Yuuri? -fue lo primero que preguntó Hiroko, todos los demás mostraron su interés en la respuesta de Mari, pero esta no supo bien cómo responderles, a lo que solo pudo bajar su rostro y seguir caminando en la dirección que todos supieron reconocer bien.

En la entrada del pasillo donde estaba la habitación del príncipe, Yurio yacía sentado frente a la puerta del cuarto. Se irguió mostrando su típico respeto hacia Mari, pero esta hizo caso omiso y entró a la habitación de Yuuri cerrándola de inmediato a su paso.

 A pesar de los llamados del rubio, Mari no abrió las puertas de la habitación. Dentro de la misma, Yuuri se vio sorprendido de encontrar a Mari, había sentido su presencia acercándose por los pasillos, más no espero que entrara sin anunciarse. Cosas de ese estilo no eran comunes en él, pero intuyo que, de igual modo, las circunstancias tampoco eran comunes, no con él en ese estado.

Sin embargo, aun con su hermana en la habitación, Yuuri no se movió de su lugar, manteniendo sus piernas abrazadas a su torso. Mari era la última persona que quería ver en ese momento, sentía una gran vergüenza que le hacía imposible alzar la vista para verla.

Lentamente Mari fue acercándose hasta su hermano el cual en un principio reacciono violentamente al toque, con algo de suavidad lo envolvió en un abrazo, fue en ese momento que Yuuri se permitió romper en llanto, temblando de miedo y de impotencia mientras su pecho se contraía en hipidos ahogados. Quizás su corazón se encontraba decepcionado de sí mismo, por no poder cumplir todas las expectativas generadas por su hermana. Luego de unos minutos, Yuuri se separó del pecho de Mari mirándola inquieto.

– ¿Qué… qué es lo que soy? -pregunto Yuuri con todo el temor que la pregunta le causaba- ¿Por qué están inmersos en mí todos los símbolos supremos? Mari dime por favor-le pidió-. Tu sabes que es lo que me está ocurriendo ¿no es así? Dímelo.

-Mi Yuuri-lo llamó, invitándolo a sentarse en el diminuto jardín que este había creado-. ¿Recuerdas las historias con respecto a la matriarca que me precedió?

EL joven dios hizo memoria, recordó medianamente la historia que su madre y Mari les habían contado a él y a Yurio cuando aún eran jóvenes, una historia en donde la madre de su profesora representaba a la elite del reino de los dioses, seres que poseen todos y cada uno de los símbolos supremos representando el equilibrio de cada grupo, siendo los más poderosos de la dimensión celestial y nacen cada diez mil años. Dominando poderes inimaginables, y superando a todos y cada uno de los líderes de las regiones, poderes tales que si lo hubiese deseado podría haber destruido la dimensión entera, colisionar planetas o estrellas cercanas a la galaxia, incluso causar un cataclismo que destruiría todo rastro de vida humana en la tierra. Sin embargo, su madre también le había contado que esa mujer, la antigua matriarca del reino del hielo, desde joven fue extremadamente sabia, y al haber nacido de la región de la existencia humana, quienes eran los más especializados en sellos de cualquier índole, colocó un sello sobre sí misma, uno que bloqueara la mitad de sus poderes que eran fielmente influenciados sobre sus emociones. Ella fue desde ese momento, una de las mejores líderes que en las diez regiones pudieron haberse visto, y a pesar de que su existencia podría ser una singularidad misma, vivió en paz con los otros, y en paz consigo misma. Hasta el momento que resurgió el mayor mal de todos….

-Entonces aquel ser del mal que selló Lady Yuxie hace muchos años-miro a Mari descubriendo la historia detrás del cuento que les contaba su madre de niños.

-así es-afirmó la diosa-. Ese mal en carne y hueso era hijo de lady Yuxie y, por ende, hermano menor de Minako.

– pero ¿cómo es eso posible? -pregunto-. El cuento decía que los dioses supremos tan solo nacen una vez cada mil años, no han transcurrido ni 100 años desde entonces.

-el caso es que lady Yuxie fue una singularidad mucho más grande-Yuuri prestó atención-. Lady Yuxie desde que nació mostró grandes dotes, naciendo con los símbolos supremos impregnados en su diminuto cuerpo, pero ella fue capaz de dominar cada dote con gran seriedad y sabiduría. Lo que no sabíamos era que, al concebir a sus únicos hijos, uno de estos resultó siendo un ente errado desde cierta edad, culminando todo al llegar a la mayoría de edad al momento de la ceremonia sagrada.

-Fue igual que yo-termino diciendo Yuuri, pero Mari lo negó de inmediato, casi con terror de que su hermano terminase igual al ser que rondaba sus pesadillas desde esa espantosa noche.

-No, Yuuri-negó con pánico reflejado en su mirada-. Tu ceremonia -guardo un leve silencio, cerrando los ojos como si quisiera borrar los recuerdo-…no fue nada comparada al momento del despertar de ese monstruo.

La reina del hielo recuperó su compostura al momento de ver la expresión de terror que se iba formando en el rostro de su hermano, y de inmediato se levantó del suelo.

-Lo siento, he dicho algo innecesario cuando se suponía que venía a animarte, por hoy creo que es mejor que descanses-dijo-. Toda la información que has recibido seguramente ha sido duro de asimilar-Yuuri afirmo esto, y sintió como Mari acariciaba cariñosamente su lacio cabello antes de retirarse lentamente de la habitación.

Al Salir, Mari camino unos cuantos pasos antes de recostarse de la pared más cercana que encontró, temblaba incontrolablemente desde el momento que habló con Yuuri. Sin proponérselo, este había remontado involuntariamente los recuerdos de lo ocurrido en esa ceremonia de mayoría edad. Aun recordaba los gritos, la destrucción y la sangre de “ella” desparramada en todo el salón, mientras su cuerpo yacía casi inerte en el suelo, pero especialmente, recordaba esos ojos que sonreían con sátira ante todo lo que estaba ocurriendo. Aquellos terribles ojos carmesí.

– ¡Mari! -le llamo Yurio preocupado de ver pálida la cara de Mari, esta reacciono al ver frente a sí a Yurio, el ya no tan pequeño nieto de Nicolai Plisetsky, extremadamente parecido a su madre con los mismos ojos y el mismo rostro, de rasgos un poco más toscos, pero de igual modo, era el rostro de Katerine Plisetsky. No podía evitar recordar el tiempo de su nacimiento, conociéndolo poco antes de su propia ceremonia de primavera, congeniando con su pequeño hermano que había nacido cuatro meses antes que él, ambos en el verdadero invierno. Con ese pensar, internamente Mari seguía teniendo un mal sabor de boca.

– ¿Qué sucede? -respondió a su llamado.

– ¿Que es que ha pasado? Se suponía que ibas a decirnos a todos que habían dicho en la reunión del consejo -pregunto frunciendo el ceño-. Oye ¿De verdad estas bien? Estas pálida

-Me encuentro bien-respondió de inmediato-. No es nada- Yuri volvió a mirarla, pensando que su rostro decía algo completamente distinto.

-En fin ¿Qué fue lo que decidió el consejo? -cuestiono-. He hablado con tu madre en tanto estabas hablando con Yuuri, pero sé que no le dijiste nada ¿Qué fue lo que expresó el consejo sobre Katsudon?

Mari fue moviéndose lentamente lejos de la habitación donde residía su hermano en su encierro voluntario, Yuri le siguió de cerca con el fin de dar con la respuesta a las preguntas que le hizo, no iba separarse de esta sin una respuesta.

-Yuri-le llamó, este captó su atención de inmediato temiendo algo grave, pues en todo el tiempo que conocía a la hermana de su amigo, esta nunca le llamo directamente por su nombre, incluso fue la que lo bautizo con el apodo de “Yurio” desde el propio día de su nacimiento.

– ¿Q-que pasa? -pregunto.

-. Desde mañana quiero que comiences a entrenar más tu cuerpo, estabilices tu mente, y practiques los sellos.

– ¿Es eso por si aquel ser extraño intenta buscar a Yuuri? -preguntó, Mari se tensó al escuchar la mención de su hermano-.  ¿Mari?

-También, pero te lo estoy pidiendo principalmente porque de ahora en adelante tú serás mi sucesor.

– ¿¡Qué!?-exclamó sin lograr asimilar del todo, no podía creer lo que le decía la diosa de cabellos castaños, era algo completamente inaudito-. Pero, yo no puedo ser tu sucesor, se supone que aún faltaba mucho para el ritual de sucesión, además, Yuuri también esta…

– Los sabios anunciaron que al acercarse la siguiente nevada tu serías coronado como sucesor, no hay marcha atrás, actualmente eres el más apto… Yuuri ya no cumple con los estándares para ser el líder de la facción del hielo.

– ¿Qué diablos quieres decir? –cuestionó Yuri sin entender, no podía creer lo que escuchaba-. ¿Qué carajo tratas de explicar? ¿Acaso Katsudon ya no puede ser la líder de la región del hielo? –la reina del hielo se paseó retraída alrededor del rubio, negando varias veces en tic nervioso.

– ¿Es que no lo puedes entenderlo Yurio? Yuuri… -comenzó a sollozar cubriéndose el rostro- Nunca más podría llegar a ser capaz de liderar esta región. El pueblo tampoco lo permitiría, le tienen pánico.

-Pero eso…

Yuri no podía concebir las palabras de Mari, eso era algo demasiado cruel… Nunca hubiera imaginado que palabras de ese tipo saldrían de su boca, especialmente por el gran amor que tenia sobre su hermano. Pero no era solo eso. Yuuri sufrió mucho intentando superar las expectativas que tenían sobre él, era cierto que en un principio no quiso ser elegido para ello, pero Yurio lo sabía, sabía lo que eso significaba para Yuuri por el simple hecho de no quedar mal a su familia, de darles orgullo. Para Yuuri siempre estuvo eso presente.

– Pero Katsudon estuvo dando lo mejor de sí, incluso ahora con toda esta mierda Yuuri está dando lo mejor de sí al controlar sus poderes ¡incluso ha mantenido un encierro voluntario con el fin de no dañar a nadie! Nosotros no podemos hacerle esto cuando se ha esforzado tanto.

– ¡¿Qué hacemos si no logra controlar sus poderes?! -cuestionó a grito seco Mari, conteniendo sus propias emociones y sorprendiendo a Yuri en el proceso-. El consejo está observando Yurio, al mínimo error de Yuuri, si solo muestra un apice de volverse una amenaza para el universo, este será sellado y llevado al abismo de los titanes. Lo más sabio que pudo hacer es mantenerse aislado, cualquier cosa podría suceder al estar sus poderes tan inestables. Yuri, tú no has vivido lo que yo si… yo sé lo que esos poderes pueden hacer. Un solo pensamiento, no-negó con la cabeza volteando a ver al rubio quien seguía estático- Incluso involuntariamente, planetas, dimensiones, vidas enteras podrían verse afectadas por el si no llegase a controlar bien su enorme poder y aun si decidimos esperar a que los controlase, el consejo le ha dado 12 lunas llenas. Si en ese tiempo no ha logrado controlar sus poderes será sellado para siempre.

-Eso… no puede ser-susurro mientras sentía como el mundo se le venía abajo. ¿Es que acaso no podían hacer nada por él, solo dejarla así?

Por otro lado, en el pasillo que conectaba la habitación de Yuuri con el salón donde residían el rubio y Mari; se encontraba el amable dios, con sus ojos castaños bañados en lágrimas de desesperación mientras su cuerpo se estremecía de dolor y la tristeza. Sin poder evitarlo, había escuchado toda la conversación al ir a por Mari en busca de respuestas.

Pero la verdad era demasiada.

 Dolor, Desesperanza, desesperación sentía su abatida alma, luego de tanto esfuerzo, tanto deseo por ser alguien que enorgulleciese a su familia, a su hermana, aun si eso hubiera estado en contra de sus deseos ¿Por qué todo resultaba de esa forma? ¿Acaso estos eventos estaban predestinados para él? ¿Acaso estaba destinado a sufrir?

No quería saber nada más. Pero algo podía hacer para él y para las personas que tenía a su alrededor si actuaba ahora. Dejando una nota para sus padres, hizo lo que nunca creyó hacer en su vida. Corrió al salón de ceremonias, y tomó una daga e hizo un corte transversal sobre la palma de su mano; si de algo servía haber sido educado en la región de la existencia humana, era el enorme manejo de los sellos y la magia blanca. Formó un pentagrama en el suelo y en su frente con su sangre, recito el conjuro que le haría sellar de forma indefinida la mitad de sus poderes. Más débil que un dios supremo, más fuerte que un dios común, de esa forma nadie estaría lastimado, nadie debería sufrir.

Pero no por ello permanecería en ese lugar donde la gente le temía, iría a otro sitio, uno en donde escaparía de todo y trataría de ser feliz.

 Tanto Yuri como Mari sintieron al momento el flujo de energía que transmitía el salón de ceremonias del castillo, sabían que esa energía pertenecía a Yuuri. Ambos dioses salieron corrieron hasta mientras sentían como poco esa energía se iba desvaneciendo del lugar, no sabían si esperar lo peor pues la energía casi no se llegaba a sentir dentro del castillo; creyeron perderlo todo, pero al llegar al salón de ceremonias tan solo encontraron un pentagrama borrado y una daga ensangrentada en el suelo sin huellas del príncipe.

PRIMERO QUE NADA, NO ENTREN EN PANICO, NO LE HA PASADO NADA MALO A YUURI. No odien a Mari, ella no tiene la culpa de todo lo que está pasando tanto como Yuuri. Bueno, nuestra gata rusa (ya no tan gata) será el nuevo rey del hielo (JJ se debe estar muriendo por ello). Quizás Yuri Plisetsky no sea tan como el que conocemos, pero pronto le verán un su mayor esplendor, aun no ha aparecido del todo la razón por la cual debe sacar su aura de tigre del hielo.
La canción utilizada para esta ocasión tambien pertenece al ost de Tsubasa Chronicle, siendo esta Darkness comes, espero les haya gustado.

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Publicado por ellexlight

¡Hola! Mi nombre es Génesis, pero por esta zona me conocerán como Elle. Soy licenciada es Gestión Ambiental y vivo en Caracas, Venezuela. Me gusta la lectura, la música (especialmente la instrumental y japonesa), y sobre todo escribir. Tengo escribiendo desde el 2009 y he estado en varios fandoms, tales como SCC, TRC, PPG, inazuma eleven y muy gran parte en Death note, a quien amo con locura. Tengo casi tres años escribiendo para YOI, que se ha vuelto un amor extremo para mi y recientemente he comenzado a escribir para el fandom de BNHA. En cuanto a géneros me gusta el drama, lo erótico, lo fantástico, detectivesco y mpreg/omegaverse. Multishipper a morir.

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