Un Cuento Antes de Dormir.


La Aldea de la Esperanza III.

—¿Tú sabías que Yuri está esperando un hijo tuyo?

Aquellas palabras resonaron en su mente como un eco lejano difícil de entender, pero cuando lo capto una sonrisa ilumino su rostro.

—Un hijo mío—susurro intentando creerlo—.Suena hermoso, pero, ¿estás seguro?

—Completamente, asumo que durante la primera revisión su organismo se encontraba demasiado débil como para poder percibir la nueva vida, pero ahora que ha descansado debidamente y han sido atendidas sus dolencias lo sentí, una pequeña vida que tendrá a lo mucho dos o tres semanas de haberse gestado, no puedo creer que bajo estas circunstancias este ahí, es casi imposible, como un milagro.

—Un milagro—repitió—Tres años de matrimonio, intentándolo y nada, Yuri hizo todo lo que pudo creyendo que me enojaría con él por no poder concebir cuando en realidad yo solo quería que el fuera feliz, yo solo lo quería a él. Viktor, esta noticia lo volvería loco de alegría.

—¿Tú cómo te sientes al respecto?—pregunto temiendo la respuesta.

—Muy feliz y a la vez muy triste porque no podré conocerlo, pero por ese niño debo esforzarme en salvar a Yuri, por ambos no puedo fallar.

—Tú querías una familia— adivino con tristeza—.Una enorme familia.

—Si, pero la vida no siempre es como la planeamos, aunque eso no importa, en estos momentos solo salvarlo importa, él será muy feliz.— dijo con una sonrisa—Necesito verlo.

—Adelante, mientras tanto yo debo aún trabajar.

—¿Trabajar?

—Yuri debe soportar por lo menos hasta tu regreso, es por eso que fui a buscar estas flores al bosque, el remedio que prepare con ellas nos ayudara bastante.

—Gracias Viktor.— Yuuri sin pensarlo dos veces corrió al lado de su esposo mientras Viktor lo miraba a lo lejos con una melancólica sonrisa en el rostro a la par que soltaba un largo suspiro.

ﻼﻼﻼ

Ingreso a la alcoba donde Yuri descansaba, viéndole en tan apacible sueño producto de los cuidados de Viktor corrió hasta quedar a un lado de él, manteniéndose de rodillas peino los lacios cabellos, delineo con la yema de sus dedos la suave piel del rostro del menor y sin resistirse se acercó lo suficiente para unir sus labios con los de su esposo hasta darle un tierno beso, percibiendo en el acto ahora de mejor manera el aroma de su omega, la cual había jurado durante su estadía en el bosque que comenzaba a cambiar.

—Ahora lo entiendo todo—dijo recordando la primera vez que le extraño el cambio en el aroma de su esposo—.Me has hecho el hombre más feliz del mundo. Me lo has dado todo, todo de ti sin pedirme nada a cambio y ahora esto—Una lágrima rodó por una de sus mejillas mientras llevaba una mano al aún plano vientre.

—Tanta fue tu perseverancia que lo lograste, lástima que no estaré ahí para verlo, pero por eso mismo tú debes ser fuerte por ambos aunque no hace falta que te lo diga si toda tu vida me has demostrado una increíble fortaleza mi amor—Con cuidado tomo una de las tersas manos llevándola a sus labios—.Perdóname Yuri, debí ser más atento a tus sentimientos, a tu rutina, debí poner atención a todo, si lo hubiera hecho a tiempo nada de esto estaría ocurriendo, pero fui demasiado ciego, pensé que eras feliz.

—Lo era y lo soy soy, a tu lado he sido la persona más feliz del mundo—susurro el joven en respuesta con los ojos aún cerrados.

—Yuri, ¿estas despierto?

—Si—respondió abriendo los ojos con lentitud—.Pero, me siento muy cansado.

—Tranquilo, descansa, debes guardar fuerzas.

—Lo sé, aunque quisiera estar contigo.

—Yo también, pero es importante que descanses—Yuri lo miró, como siempre le dirigió una de esas intensas miradas como si él fuera la persona más importante del mundo, por su parte el azabache le sonrió con ternura acariciando sus cabellos—.Te tengo una sorpresa—dijo de repente incapaz de guardar por más tiempo su bello secreto.

—Una sorpresa, ¿de qué se trata?

—De algo que sé, se convertirá en tu mayor fortaleza.

—Mi mayor fortaleza eres tú.

—No digas eso mi vida.

—Es la verdad, desde que tuve uso de razón fui consciente de dos constantes en mi vida, una de ellas era el eterno repudio de la gente de la aldea hacía mí y la otra eras tú, así que mientras tu estuvieras a mi lado no importaba la primera—Después de escuchar esas palabras Yuuri se sintió enternecido, pero a la vez sentía su corazón romperse de saber que pronto tendría que dejarlo solo. Sin embargo no pensaba dudar, no flaquearía en su decisión ya que era la última alternativa que les quedaba.

—Bueno, pues ahora no será más así, porque hay alguien más importante que yo— comenzó tomando una de sus manos entre las suyas, entrelazando sus dedos.

—¿De qué hablas?—pregunto extrañado.

—Viktor encontró algo increíble y maravilloso—Los ojos del rubio se abrieron de asombro comenzando a intuir de que se trataba, rogando porque esta vez fuera real —.Yuuri…, no puede ser cierto.

—Mi amor, estamos esperando un bebe.

—¿Qué?, por todos los cielos Yuuri….¿cómo?—pregunto olvidando todo dolor y cansancio, sujetando la mano de su esposo con fuerza.

—Me lo acaba de confesar Viktor hace unos minutos—el muchacho lo miró con los ojos bien abiertos para al instante intentar incorporarse, pero encontrándose tan débil como estaba, era algo imposible, en lugar de ello Yuuri lo tomó entre sus brazos estrechándolo con fuerza.

—Gracías Yuri, gracias por todo — susurro a su oído—Eres lo más hermoso que hubiera podido pasarme en la vida. 

—El que debería agradecer soy yo. Tú siempre has sido la luz de mi vida, esa luz que se mantiene constante y que me ha salvado de toda oscuridad—Yuuri coloco con cuidado al rubio entre las almohadas, aquella podría ser prácticamente su última noche al lado del amor de su vida. Como lo tenía planeado al día siguiente a primera hora del día saldría desde muy temprano para encontrar aquella extraña planta. Si todo salía bien regresaría al día siguiente con el único fin de acabar con su vida brindándosela al rubio y ahora a su hijo. El joven ignorante del sacrificio que realizarían por su bien se mantenía despierto con mucho esfuerzo mirándolo con adoración con aquellos resplandecientes ojos verdes lo cuales desbordaban de amor por su esposo.

—Dime Yuuri, ¿en qué momento comenzaste a amarme?—pregunto de repente mientras el azabache se encargaba de acariciar sus rubios cabellos, este solo sonrió.

—Esa es una buena pregunta. Jamás la habías hecho ¿por qué ahora?

—Por un momento recordé a mi madre, a Lilia. Cuando era un niño ella se encargaba de contarme un cuento antes de dormir, tal vez estoy un poco melancólico sobre todo sabiendo que ella no conoció a su nieto, así que a modo de recuerdo me gustaría que ahora quien me contara el cuento seas tú, quisiera quedarme con esa historia antes de dormir.

—Ya veo, eres muy tierno mi gatito—respondió con una sonrisa—.La verdad me avergüenza un poco admitirlo, pero supe que te amaba desde que tú eras muy pequeño. Veras la vida de mi familia cambió desde el momento en que Lilia llegó a la aldea, ella no sabía mucho de cómo cuidar un bebe ya que cuando tu naciste ella había dado por seguro que tendrías una nodriza, pero bueno las cosas sucedieron como tú sabes así que en un abrir y cerrar de ojos estaba yo con mi madre en tu cabaña mientras mi madre calmaba a la tuya cada que creía que te encontrabas enfermo. Usando sus conocimientos en herbolaria era quien preparaba sinnúmero de remedios cada que parecías a punto de pescar un resfriado, para el dolor de estómago e incluso cada que llorabas sin parar nos encontrábamos ahí—El rubio sonrió ante la historia. Sin embargo sus ojos comenzaban a cerrarse, por lo que Yuuri prefirió no alargarse más de lo necesario.

—Un día mientras Lilia conversaba con tu madre en su cabaña escuche tu llanto y adelantándome decidí ser yo quien esta vez te sostuviera, por alguna extraña razón tenía el deseo de hacerlo. Cuando llegue a tu lado tu llanto comenzaba a incrementar enrojeciendo tus mejillas y mojando toda tu carita. Yo muy decidido te tome entre mis brazos, canté una canción de cuna que mi madre me cantaba cuando era bebe y al instante comenzaste a calmarte, miré con adoración tus verdes ojos que se mantenían atentos a mi persona, bese tus regordetas mejillas, acaricie tus rubios cabellos y cuando aspire tu suave y dulce aroma de inmediato sentí una extraña sensación. Lo que sentí en aquel momento fue mágico mi corazón se sintió dichoso, tan pleno como para desear tenerte entre mis brazos por toda la eternidad, para poder cuidarte y protegerte, no sabría decirte a ciencia cierta que me sucedió, pero desde entonces desee con todas mis fuerzas estar a tu lado para brindarte toda aquella felicidad que me fuera posible.

—Vaya, no me esperaba algo así—dijo en un suave susurro.

—Y yo jamás espere tener que contártelo, pero ahora que lo sabes espero que no pienses que estoy loco—dijo con vergüenza Yuuri mientras su pareja negaba con la cabeza.

—Es lo más hermoso que has podido decirme, jamás lo olvidare.

Yuuri observo a su esposo cerrar los ojos y caer rendido ante el sueño, una vez sucedido esto beso sus labios antes de despedirse.

—Por favor, perdóname por lo que hare —susurro resignado ante su futuro, pero de nada servía mirar aquello que pudo haber sido, lo mejor era actuar con valentía buscando un bien mayor al propio.

Cuando dejo a su amor profundamente dormido supo que ya era bastante tarde y él también debía dormir, necesitaba guardar fuerzas para el día siguiente, pero antes de regresar a la habitación asignada decidió ir al lado de Viktor. No le encontró donde lo dejo minutos atrás, necesitó buscarlo en la sorprendentemente amplia cabaña hasta al fin hallarlo fuera de esta en una especie de invernadero con un sin número de plantas en macetas de diferentes tamaños, al centro, a la luz de la luna Viktor se encontraba tras un pequeño caldero sobre una mesa  al parecer hecha de hierro (ya que era resistentes al fuego que rodeaba el artefacto). Lo que fuera que Viktor estuviera preparando realmente olía bien, era un aroma dulce y floral muy parecido al aroma de su Yuri.

El muchacho se mantuvo en la puerta expectante ante la tarea del mayor quien lucía sumamente concentrado, pero por la sonrisa que albergaba en su rostro parecía satisfecho con su labor.

—Yuuri, ¿qué haces aquí?—pregunto una vez que lo descubrió observándolo.

—Yo…—se avergonzó al instante, reconocía que no había sido correcto el husmear en un lugar donde además de ser tratado como invitado le era brindada tanta ayuda—.Lo lamento, es solo que no te encontré por ningún lado.

—No hay problema—Lo disculpo tranquilo regresando a su labor.

—¿En que trabajas?—preguntó interesado—¿No deberías ir a descansar?

—Esto nos ayudara a que Yuri y el bebé resistan hasta tu regreso.

—¿Es por eso que trabajas con tanto esmero?

—No hay porque sorprenderse, estoy acostumbrado, además Yuri no es la primera persona que ayudo. Creo que quien debería ir a descansar eres tú.—Yuuri lo miró conmovido, nadie en toda su vida le había brindado ayuda tan desinteresada tanto a él como a su esposo como en aquellos momentos Viktor era capaz de hacerlo.

—Viktor no tienes idea de lo que esto significa para ambos—Comenzó conmovido sintiendo derramar algunas lágrimas.

—Eres tan llorón como tu abuelo—Se burló el platinado sintiendo cierta nostalgia al encontrar en los rasgos de Yuuri a Teiji.

—No te burles, es solo que…—dijo limpiando con rapidez su rostro, Viktor apago el fuego del caldero con un chasquido y se aproximó al lado del joven—.De la aldea de dónde vengo la vida es complicada, casi nadie ayuda a nadie sin esperar algo a cambio y tratándose de Yuri, bueno se sintieron felices una vez que descubrieron que dejaba la aldea con el moribundo en mis brazos, como si esperaran a que el muriera durante el trayecto. Tratándose de la persona que amo es difícil para mí ver cómo le desprecian.

—Es sumamente complicado ver caer en desgracia a la persona amada, pero siempre hay una luz al final del camino, de eso no tengas duda— dijo comprensivo dándole una palmada en la espalda.

— Lo sé y tú te has convertido en esa luz—El hombre se sonrió.

—Basta, harás que me sonroje, mejor ve a descansar.

—Estás haciendo demasiado por nosotros, en verdad estamos muy agradecidos.

—Solo hago lo que es correcto, hace mucho me comprometí a no ignorar al débil y desde entonces ha sido así. En realidad no tiene nada de extraordinario si solo se trata de compartir, en este caso yo lo hago con mi conocimiento.

—Es muy generoso de tu parte—dijo quedándose pensativo de un momento a otro—Lo he pensado y probablemente sea pedir demasiado, pero…Viktor quisiera pedirte un último favor—El platinado lo miro como si de antemano supiera de que se trataba.

—¿Podrías ayudar a Yuri a quedarse en esta aldea cuando yo me haya ido?, por favor, esta podría significar su última oportunidad de tener una vida normal.

—Ay Yuuri—dijo comprensivo—.Esta aldea está a mi completa jurisdicción y antes de que me lo pidieras ya lo había considerado. Yo me atreví a mirar en su corazón y es una persona pura, no habría motivo para echarlo de este lugar a su suerte con un bebe en camino—Yuuri lo miró, su agradecimiento era tanto que no tenía idea de cómo demostrárselo, y mucho menos como pagarle.

—Eres increíble Viktor.

—No es así Yuuri, yo hice una promesa hace tiempo y debo cumplirla, además tuve una deuda con tu abuelo que jamás pude saldar, espero que esta sea la oportunidad de hacerlo. Ahora ve a descansar, yo me encargare de levantarte mañana y darte las últimas instrucciones.

Yuuri sorprendido ante la respuesta quiso indagar más al respecto, sin embargo no lo creyó prudente, lo que menos quería en aquellos momentos era importunarlo.

—Buenas noches Viktor.

ﻼ ﻼ ﻼ

El día siguiente llegó más rápido de lo esperado, cuando Yuuri fue despertado por Viktor sintió que apenas hacia pocas horas había sido cuando logró conciliar el sueño, por un momento se sintió algo aturdido, pero cuando recordó donde se encontraba y su tarea para ese día fue que prefirió apresurarse, después de todo no contaba con mucho tiempo.

—Yuuri, es momento de desayunar—dijo Viktor ingresando a su habitación, el muchacho asintió para pasar a lavar su rostro y cambiar sus ropas por unas más abrigadoras y de tela más resistente que el hechicero le proporciono antes de acompañarlo a desayunar.

—¿Estas listo?—pregunto una vez que Yuuri diera el último bocado.

—Es una buena pregunta. Estoy listo para hacer lo que tenga que hacer, pero no para despedirme de Yura.

—¿Necesitas que lo despierte?

—No, será más difícil, no podre mentir y tampoco es bueno que sea consciente de la verdad.

—Bien, eres muy práctico— dijo Viktor levantándose de la mesa y caminando hacia una de las habitaciones, se tardó unos minutos antes de regresar y entregarle un morral grande de grueso cuero.

—Dentro empaque lo necesario para tu travesía, también hay algo de alimento y algunas hierbas medicinales, te ayudaran si sucede algo inesperado.

—Gracias, pero dime, ¿de cuánto tiempo dispongo?

—Llegaras allá en menos de día y medio, no dispones de más de tres días, así que date prisa.

—Bien, antes de irme, me gustaría tan solo verlo–El hechicero asintió. Yuuri ingreso a la habitación, la cual apenas era bañada por los rayos del sol, estos tocaban con delicadeza los cabellos de Yuri haciéndolos resplandecer de una hermosa manera cubriendo poco a poco el delgado cuerpo y resaltando las finas acciones, de esta manera su Yuri daba la apariencia de una delicada hada, el azabache lo miró embelesado, mordiéndose los labios aguantando las ganas de llorar al pensar en el futuro. Lentamente se acercó hasta el lecho donde yacía, acaricio los dorados cabellos y beso con devoción una de sus manos.

—Gracias por todo mi Yura, por aceptar convertirte en mi esposo, hacerme el hombre más feliz del mundo y en el más orgulloso padre, por favor jamás olvides que te amé con toda mi alma y cuida a nuestro bebe por los dos, porque yo donde quiera que me encuentre jamás los abandonare.—Antes de salir besó sus labios con delicadeza, viéndolo de cerca se percató de la palidez mortal que mostraba.

—Debo apresurarme—Se dijo saliendo, Viktor lo llevo fuera de la cabaña a un establo donde se encontraban al menos tres caballos y un hombre que se encargaba en esos momentos de herrar a uno.

—Este será tu caballo—dijo señalando al animal.

—Yo…

—Te agradezco que vinieras tan temprano Julius— dijo Viktor hacia el herrero quien se levantó para saludar—Yuri, él es Julius Nox, es uno de los vecinos de la aldea y un brillante herrero.

—Un gusto, Yuuri Katsuki—ambos hombres se saludaron y Yuuri le pudo apreciar de mejor manera

—Un placer extranjero y Viktor sabes que encantado, sin importar la hora que sea estaré disponible, después de todo fuiste quien atendió el parto de mi mujer.

—No fue nada—respondió sonriendo.

—Bueno los dejó, por favor cuídalo mucho es un buen caballo— pidió el hombre a Yuuri.

—Así lo hare — afirmo el azabache.

Viktor despidió a Yuuri con unas recomendaciones finales para por fin dejarlo partir con una desagradable sensación en su pecho.

—Tranquilo, él es lo suficientemente fuerte así que estará bien—buscó tranquilizarse el mismo ingresando de nuevo a la cabaña.

Aunque no había sido mucho el tiempo en compañía de aquellos muchachos, había sido en realidad complicado, tantos recuerdos cobraron vida nuevamente en su mente atormentándole, pero esto no era necesariamente malo, era una nueva oportunidad, una valiosa oportunidad de enmendar sus errores del pasado, y al fin poder quedar en paz con quien fuera su gran y único amor “Teiji Katsuki”.

—Por fin quedaremos en paz al menos en esta vida—mencionó melancólico mirando al horizonte donde los primeros rayos del sol comenzaban a despuntar.

—¡Haaaagggg!—pronto un desgarrador grito le regreso a la realidad.

—¡Yuri! —menciono aterrado corriendo a su lado al instante no sin antes pasar por el remedio que le ayudaría a esperar la llegada del azabache.

Con el corazón en un puño ingresó a la habitación del muchacho encontrándole encogido de dolor.

—Vik…Viktor…—susurro su nombre con los ojos entrecerrados.

—Shhh, todo va a estar bien—contestó acercándose a su lado—Bebe esto—pidió acercándole una pequeña botella de cristal a los labios, el joven obediente intentó incorporarse un poco, pero el dolor lo superaba. —Tranquilo, yo te ayudare—Viktor tomo su cabeza con una mano mientras con la otra acercaba con cuidado la pequeña botella logrando que la bebiera lentamente.

—Por favor Viktor, no… no importa que tenga que hacer, pero…. no me dejes perderlo, que no le suceda nada, por… favor salva a mi hijo por Yuuri—pidió desesperado llorando.

—Shhh, ambos van a estar bien—afirmó intentando tranquilizarlo aun cuando ni siquiera él estaba seguro de lo que sucedería, Viktor tomó asiento a un lado de Yuri queriendo acompañarlo hasta que el esposo del menor llegará, de esta forma si se presentaba una nueva crisis él estaría ahí para intervenir, pronto la pócima comenzó a hacer efecto y un abrumador sueño invadió el cuerpo del rubio.

—Amas demasiado a tu esposo, ¿cierto?.

—No tienes idea de cuánto—contestó muy bajo, enternecido el mayor comenzó a acariciar sus rubios cabellos con dulzura reflexionando, ¿cómo podía existir alguien tan vil siendo capaz de lastimar por simple despecho tan profundamente a dos personas con un corazón tan puro?

—Él también te ama con locura.

—Lo sé, pero…no entiendo porque. Jamás he… podido ofrecerle nada, a mi lado no ha conocido… la verdadera felicidad— susurro muy quedamente, pero aun así Viktor logro escucharlo y más importante, sentir la angustia que lo aquejaba por decir esas palabras.

—Estas muy equivocado— lo interrumpió el mayor—Tú eres su felicidad, el simple hecho que lo aceptaras como esposo, que compartas tu vida con la suya, verte despertar cada día lo hace tan feliz como no tienes idea.

—Pero…, desde que nos casamos él ha tenido que soportar tanto…, las críticas, las burlas, todo por mi culpa, y él…él solo deseaba una familia,…ni siquiera logré hacer eso por él,…

—No lo deseaba tanto como estar a tu lado Yuri.

—Viktor,…yo…, no hay remedio para mí, ¿cierto?—La pregunta fue directa, sin vacilación alguna, Yuri estaba seguro de lo que sucedía, el corazón de Viktor se contrajo con dolor, sus ojos se humedecieron, no podía mentirle, sería cruel hacerlo.

—Yuri…

—Por favor no me mientas, Yuri me ha mentido siempre para hacerme feliz, tú no tienes que hacerlo—insistió consciente de la situación.

—El poder del veneno es más fuerte de lo que yo pueda hacer por ti, pero no pienso darme por vencido-.

—Fui un estúpido—Se reprochó con lágrimas en sus ojos— Por mi estupidez Yuuri va a perderlo todo—Viktor se encargó de secar con cuidado con la yema de sus dedos cada una de las lágrimas que resbalaban por las mejillas del joven siendo cuidadoso y tierno en su proceder.

—No lo perderá, estamos haciendo todo lo que podemos, todo lo que está en nuestras manos, aún tenemos una esperanza y no dejaremos escaparla. Yo estoy con ustedes y no pienso abandonarlos.

—Viktor, ¿Por qué fui tan estupido?

—Shhh, no digas eso, nada de esto fue tu culpa, tu corazón fue demasiado noble como para darse cuenta de las cosas, deja de culparte y resiste, los vamos a salvar a ambos, Yuuri y yo lo lograremos.

—¿Dónde está Yuuri?.

ﻼ ﻼ ﻼ

Como Viktor se lo pidiera cabalgó hasta lo más profundo del bosque en línea recta sin encontrar nada en particular más que la espesura del mismo lugar.

<<No desvíes tu camino, no importa que al principio no vislumbres nada en particular, conforme avances el ambiente cambiara gradualmente, trataran de engañarte, pueden usar ilusiones en tu contra, confundirás la realidad con la fantasía, incluso podrían intentar lastimarte, pero debes mantenerte fuerte, debes ser tú y lo que buscas te será otorgado. Ten fe>>

—Tengo fe en que lo lograre, tengo que hacerlo—se dijo así mismo avanzando a toda velocidad.

Tras una larga cabalgata la tarde comenzaba a caer y el bosque era bañado por los rayos naranjas del astro sol, Yuuri descendió de su caballo cansado decidió detenerse unos minutos para darle algo de comida y agua, a su vez el también recobraría fuerzas.

No pasaron más de veinte minutos cuando escucho algo que lo perturbo.

Yuuri…—Escucho un débil susurro.

—Tal vez sea el viento—ntento explicarlo, aunque a los pocos minutos lo volvió a escuchar.

Yuuri…

—Conozco esa voz—se dijo sumamente extrañado.

—Yuuri, cariño, ¿Dónde estas?

—¿Mamá?, no, eso sería imposible, ella no está aquí—se dijo seguro

—.Esta a salvo, en la aldea, con papá y Mari—tal vez habían sido sus nervios porque a los pocos minutos el susurro no volvió a escucharse.

—Será mejor continuar, tal vez estoy muy cansado—dijo preparando a su caballo, estaba por montarlo, pero una mano sobre su hombro lo detuvo.

—Yuuri, cariño.

—¿Mamá?— Hiroko se encontraba ahí, frente a él, demasiado sucia y con marca de algunos golpes, la ropa rasgada y rastros de lágrimas en su rostro,

—Pero ¿qué haces aquí?, y, ¿Qué te sucedió?—preguntó alarmado tomándola por los hombros.

—Yuuri, hijo fue espantoso, en cuanto te fuiste la aldea fue atacada, tu padre y tu hermana se encuentran muy mal, ven conmigo, vamos—dijo tomándolo por la muñeca queriendo llevarlo con ella, comenzando a jalarlo.

—Mamá, si no me doy prisa Yuri morirá—dijo deteniéndose en seco.

—Ven conmigo por favor—volvió a pedirle la mujer.

—Él está esperando un hijo mío, mamá serás abuela, por favor no puedo abandonar mi misión de lo contrario él y el bebé morirán—la mujer lo soltó para mirarlo molesta y comenzar a recriminarle.

—¿Prefieres salvarlo a él que a tu padre y hermana?

—Mamá, yo no dije eso, pero por favor entiende mi situación no dispongo de mucho tiempo.

—Prefieres salvar a ese mocoso apestado, lo que tiene lo merece por completo, tú no merecías casarte con alguien así—Yuuri al instante se separó de quien decía ser su madre, no reconoció aquellas palabras como suyas.

—¿De qué hablas? Si tú amas a Yuri tanto como a un hijo, siempre me lo has dicho, tú también querías salvarlo.

—Eso no es cierto, es solo un mocoso que jamás debió entrar a nuestras vidas, tú debiste casarte con la hija de Ethan y ahora mismo estaríamos todos juntos, no tendrías que arriesgar tu vida—Aquella conversación no tenía sentido, nada lo tenía, Yuuri cayó en cuenta de que aquella mujer no podía ser su madre.

—¿Quién eres? Y ¿qué quieres?

—Debes regresar de donde viniste, no eres bienvenido—El semblante de la mujer al instante se deformo convirtiéndose en el de una anciana, su postura se encorvo y sus cabellos pasaron a teñirse de blanco, sus ropas también cambiaron siendo sustituidas por una túnica negra—.¡Lárgate, o morirás!—La advertencia fue clara, resonó a los cuatro vientos alterando el pacifico ambiente del bosque, al momento que la mujer se acercaba hacia Yuuri en una pose defensiva dispuesta a atacarlo, el muchacho recordando las recomendaciones de Viktor sacó de entre sus pertenencias un saco con oscuros polvos.

—Dijo Viktor que serían de utilidad contra presencias negativas.

Presuroso los roció a la mujer frente a él quien al instante grito del dolor, fue cuestión de segundos para que su cuerpo se desvaneciera sin dejar rastro, pareciendo que lo ocurrido se tratara de una alucinación. Recobrándose del extraño evento el muchacho retomo su camino montando con prisa su caballo.

—Shhh, tranquilo, ya paso, ahora vámonos—Le dijo a al perturbado animal para continuar con su camino.

ﻼ ﻼ ﻼ

Viktor miró con aprehensión a Yuri, no estaba bien mentirle, además el muchacho no era tonto, sin embargo, había caído dormido antes de que pudiera debatir su respuesta.

—Por favor no tardes Yuuri—pidió a la nada mientras se mantenía al lado del rubio analizando las opciones con las que contaban.

—No puedo permitirte morir y de ser posible tampoco a Yuuri, pero entonces ¿qué puedo hacer?—se preguntó—.Dioses, ¿qué opciones tengo?

—Viktor, ¿estás bien?—De nuevo Yuri había despertado de su letargo, había soltado un largo bostezo y ahora lo miraba con preocupación.

—Por supuesto—contesto incapaz de querer hacerlo participe de sus pensamientos.

—¿Cómo te sientes?

—Creo que mejor—dijo intentando incorporarse.

—No tan rápido—pidió precipitándose sobre él regresándole a su posición.

—¿Cuánto tiempo dormí?—pregunto frotándose los ojos.

—Algunas horas.

—Vaya, los últimos días ha sido así, ahora ni siquiera recuerdo que sucedió antes de que comenzara a dormir—Al escucharlo Viktor exhalo en alivio.

—Tranquilo, no tenía importancia.

—Viktor, dime ¿puedes saber cómo está el bebé?—pregunto esperanzado.

—Aún es muy pequeño, sé que está bien, por fortuna tu estado no ha influido significativamente con él—El muchacho exhalo contento de escuchar aquellas palabras.

—Es un alivio.

—¿Quieres sentirlo?

—¿Eso puede ser posible?—preguntó incrédulo.

—Yo podría ayudarte a conectarte con él, es pequeño, pero es una vida que se está gestando en tu interior, sería bueno que pudieras sentirlo—Le ánimo, Yuri lo miró con ilusión asintiendo a la idea del hechicero.

—Por favor me encantaría sentirlo.

—Bien—El platinado tomó asiento sobre la cama le descubrió el vientre y tomo una de sus manos—Cierra tus ojos y concéntrate Yuri, piensa en tu hijo e intenta entablar comunicación con él—El muchacho así lo hizo, en tanto el hechicero usaba todas sus fuerzas para evitar tomar energía de Yuri. A los poco segundos una luz rosada salió de las manos de Viktor para envolverlos a ambos en tanto el ambiente se llenaba de un agradable y cálido aroma a rosas, al tiempo que Yuri sentía emanar de su vientre un reconfortante calor, sonrió ante la agradable sensación.

—¿Sientes algo?—pregunto Viktor.

—Creo que sí.

—Es solo el comienzo—El hechicero sonrió y la luz fue más intensa bañando toda la habitación. Yuri dejó escapar un gritito de sorpresa al tiempo que algunas lágrimas rodaban por sus mejillas, en aquel momento lo había sentido, era verdad que era muy pequeño, una pequeña semilla que germinaba en su interior—Vik…Viktor, lo estoy sintiendo, está conmigo, puedo sentirlo—decía emocionado.

—Lo sé, yo también lo siento. Es una hermosa vida.

—Si—Se llevó otra mano a los labios callando un sollozo—Ojalá Yuuri pudiera sentirlo.

—Podrá hacerlo— le aseguró.

—Gracias, muchas gracias Viktor—agradeció con debilidad, el hombre notó como las fuerzas de Yuri comenzaban a decaer, era momento de terminar, en el acto Yuri había puesto también de él para el contacto.

—Debes descansar—dijo sellando todo al finalizar.

—Te lo agradezco.

—Tranquilo, debes descansar por ese pequeño ser.

—Viktor, necesito ver a Yuuri, ¿dónde está?—El hombre se mordió los labios, no quería mentirle, además era pésimo haciéndolo.

—Él…,salió.

—¿Dónde esta?

—Bueno…, él, está realizando un encargo mío.

—¿Por qué estás tan nervioso?

—Yuri, no estoy nervioso, creo que lo estás imaginando.

—Dime que él está bien—Viktor soltó un sonoro suspiro que no pasó desapercibido para Yuri.

—Dime que lo estaremos, por favor sé sincero.

—Yuri, él está en una misión, de ahí depende tú recuperación.

—¿Qué?—Su mirada fue incredulidad, no entendía nada de lo que le decía—¿Cómo que una misión?, ¿De qué tipo?.— Viktor soltó un largo suspiro, no quería caer en detalles cuando para empezar ni siquiera debió contarle aquello.

—Él va estar bien, mejor intenta descansar.

—Cuéntame la verdad, tengo derecho a saberla—Le exigió incorporándose de golpe.

—Él debe conseguir una poderosa raíz que ayudará a contrarrestar tú mal.

—Eso no es común, ni tampoco debe ser fácil, no tiene caso que intente algo que lo ponga en riesgo—razono para si Yuri—.Debo ir con él, debo detenerlo.

—Yuri sé consciente de tu situación, lo que está haciendo es lo mejor, no solo salvará una vida, si no dos—intento razonar con él para convencerlo, pero el joven era demasiado terco.

—Lo sé, pero si en el intento le pasa algo, ¿qué caso tendría?—dijo el rubio—Debo ir con él, debo detenerlo—Viktor peino sus cabellos hacía atrás, ¿ahora qué se supone que haría?

—Por favor entiende, es lo mejor. 

—¡No!, iré a su lado, así que no intentes impedirme ir a su lado, lo detendré antes de que intente alguna tontería—dijo y a pesar de su estado con rapidez se levantó del lecho esquivando a Viktor y saliendo de la habitación.

—¡Yuri!— sorprendido el platinado de lo que acababa de hacer el joven se apresuró a ir tras él. Como lo espero no llegó demasiado lejos, lo encontró en el marco de la puerta de la cabaña de rodillas con ambas manos sobre el vientre quejándose.

—De…debo de…tenerlo—decía con debilidad, pero era más que obvio que no podría continuar.

—Ay Yuri—Viktor se apresuró a asistirlo, llegando justo a tiempo antes de que se desvaneciera completamente, quedando sobre sus brazos.   —Yuri, Yuri, ¿me escuchas?, Yuri di algo—Le tomó el pulso al joven, pero este era demasiado débil, apenas y podía percibirlo.

—Por favor resiste un poco más—Tomándolo en brazos lo llevo de nuevo al lecho recostándolo con cuidado para atenderlo adecuadamente.

—Yuuri…Yuuri por…por favor re…gresa—susurro lleno de angustia. Verlo de aquella manera hizo que a Viktor se le encogiera el corazón, si en esos momentos se encontraba tan angustiado, ¿Cómo tomaría la situación Yuri una vez que despertara y se enterara de la realidad?

—¿Qué debo hacer?

ﻼ ﻼ ﻼ

Después del encuentro con aquella ilusión de su madre, Yuuri continuo su camino a toda prisa, sin embargo poco antes de llegar al pie de la montaña algo que no fue completamente perceptible para él se cruzó en su camino, asustando a su caballo y haciendo caer de este.

—Pero que…—Asustado se percató de aquello que exalto al animal

—¡Ohh, tranquilo!—Llamó al animal buscando calmarlo acariciando su crin para al instante pasar a ayudar a un pobre muchacho que se encontraba frente al animal, el joven tenía un aspecto deplorable, la ropa hecha jirones, golpes y heridas por todos lados en tanto apenas se encontraba consciente.

—Cielos, ¿te encuentras bien? ¿Me escuchas?

—¿Qué?—Se trataba de un joven de ojos rasgados, negros cabellos y piel clara que en aquellos momentos debido a su palidez lucía prácticamente transparente—¡NO! ¡VETE! ¡NO ME TOQUES!—Pese a su estado intento incorporarse para asustado alejarse de Yuuri, pero en su intento tropezó siendo alcanzado por el azabache para no caerse.

—Tranquilo, no voy a hacerte daño, mi nombre es Yuuri Katsuki, déjame atender tus heridas.

—No, ¿Cómo sé que no estas con ellos?.

—¿Con quiénes?–pregunto asustado pensando que también se había encontrado con alguna ilusión en el bosque.

—Con esos soldados—respondió agitado.

—No entiendo—dijo dándose prisa y sacando de sus cosas un ungüento y algunas vendas. Tal vez simplemente solo estaba confundido

 —Tranquilo—Mientras lo atendía miraba con extrañeza las ropas del muchacho, jamás había visto telas parecidas, portaba un juego de pantalón y chaquea de considerable grosor de color café, los pantalones eran bombachos teniendo a los lados grandes bolsas, a la vez los zapatos que en realidad se trataban de unas botas negras tampoco reconoció el material siendo este más grueso y resistente que el cuero. Decidió dejar de prestar atención a aquellos detalles dándose prisa en su labor.

—¡Haa!—El joven grito de dolor una vez que Yuuri cortara la manga de su traje para atender una herida del brazo—Tranquilo, dolerá, pero será pasajero—Diestro en su labor aplico el ungüento para después vendar el lugar, una vez realizado esto le dejó descansar.

—Toma un poco de agua—dijo pasándole su cantimplora.

—Te lo agradezco.

—¿Cómo te llamas?

—Soy Seung Gil—respondió huraño.

—¿De dónde vienes?

—No te importa.

—Solo quiero ayudarte.

—De todos modos da igual, no permanezco por mucho en un solo lugar. Yo soy un viajero, el último lugar en el que estuve fue la guerra, en medio de un interrogatorio, cuando creí que me matarían llegue aquí—contó dando otro sorbo. Yuuri lo miró extrañado, supuso que el reino más cercano podría haber entrado en guerra y de ahí que el muchacho tal vez hubiera sido del bando contrario y como tal en su mala suerte le toco ser capturado, aunque lo demás no tenía mucho sentido, pensó que tal vez le habían golpeado de más.

—Bien, debo continuar mi camino.

—¿A dónde vas?

—Ves esa montaña— dijo señalando de tres montañas hermanas la de en medio, la más alta, su avance había sido tal que se veían a unos cuantos metros.

—Debo traer una raíz de ahí, de tenerla conmigo podré salvar la vida de mi esposo.

—Ya veo—Seung Gil le regresó la cantimplora para ponerse de pie.

—Te ayudare.

—¿Qué? 

—Lo que oíste, será más fácil entre los dos, además sin conocerme me ayudaste y como sea, por alguna razón ahora la suerte decidió que terminara en este lugar justo ahora frente a ti.

—No entiendo, pero me niego, tus heridas necesitan reposo.

—No, en realidad no—El muchacho se apartó la venda del brazo para mostrarle como en cuestión de segundos había cicatrizado.

—El ungüento de Viktor en verdad es poderoso—comento Yuuri.

—No, mi cuerpo es capaz de regenerarse por sí solo con el debido reposo e hidratación, supongo que es parte de mi capacidad de dar este tipo de saltos en el tiempo—explico. Yuuri no entendió nada así que atribuyo aquella loca explicación al estado del joven, pensando que tal vez no se encontrara muy bien de la cabeza.

—Ahora vamos—dijo emprendiendo el camino, Yuuri no muy seguro de tener la compañía correcta decidió no contrariarlo y dejarse acompañar, ya en el camino se verían sus verdaderas intenciones.

Caminaron por alrededor de una hora, el sol comenzaba a caer y su caballo estaba más que cansado al igual que Yuuri, Seung mantenía un gesto neutral, pero estando al pie de la montaña fue el primero en querer comenzar con la labor, la cual no fue sencilla, al comienzo el camino fue favorable, había un sendero bien definido que los tres siguieron.

—Será mejor que nos demos prisa, de lo contrario el sol se pondrá y nos quedaremos a mitad del camino—comentó Seung estando Yuuri de acuerdo, por lo que las siguientes tres horas fueron presurosos en su andar, aunque conforme avanzaban el camino se complicaba tornándose más angosto teniendo que caminar al borde de la Montaña con cuidado de no caer al precipicio.

—Espera—pidió Seung y de una de las bolsas de sus pantalones sustrajo una soga—Átala a tu cintura, debemos ser cuidadosos y estar preparados para lo peor, si uno de los dos cae, él otro debe sostenerse fuerte para poder detenerlo.

—Bien pensado—El último tramo fue el más lento, sumamente cansado ya que sus pasos debían ser con mucha precaución fijándose que pisaran tierra firme a fin de evitar una catastrófica caída, para la suerte de Yuuri su compañero parecía contar con los suficientes conocimientos como para manejar una situación tan delicada y el acostumbrado al trabajo duro contaba con la suficiente fuerza física para continuar sin desfallecer. Fueron tres horas las que les costó subir a la cima, tres largas horas en las que la concentración de ambos hombres se mantuvo en el peligroso camino del cual no había marcha atrás. En una ocasión Yuuri estuvo a punto de caer, pero la mano fuerte de Seung lo sostuvo.

—No mires hacia abajo—le ordenó.

—¿Qué?

—Mírame y sujétate fuerte—Sentía sus pies colgar, hacía la nada, pero la fuerza de Seung fue suficiente como para apalancarse y atraerlo hacía si—.Ya…, ya casi, solo sujétate—pidió el muchacho haciendo un último esfuerzo subiéndolo a su lado.

—Creo que eso estuvo muy cerca—comentó el mayor temblando.

—Algo, continuemos— contesto Seung determinante, Yuuri hizo caso siguiéndolo.

Ya no faltaba mucho, el final estaba por llegar, Seung quien al parecer era más hábil que Yuuri en aquellos terrenos pronto anunció que estaban por llegar y así fue, tras cinco extenuantes horas se encontraban en la cima. Había caído la tarde desde hacía ya unas horas por lo que Yuuri haciendo uso de las provisiones que Viktor le diera en un bolso de cuerosacó de este una vela que solo con la fricción de sus dedos en el pabilo encendió al instante, la luz de la vela era intensa, lo suficiente como para iluminar todo a su alrededor, de esta forma Yuuri pudo vislumbrar de mejor manera la zona, la cual era hermosa, flores de todos los colores, tamaños y texturas se encontraban bajo sus pies, apenas y podía ser visible el césped ya que estas ganaban en abundancia.

—¿Cómo sabrás cual es la indicada?—pregunto Seung algo escéptico.

—No lo sé, Viktor no me dio mayores referencias—dijo encogiéndose de hombros sintiendo una inmensa angustia al escuchar aquellas palabras. ¿Y si llevaba la equivocada?, ¿Qué sería de Yura?

No tuvo demasiado tiempo para este tipo de negativos pensamientos fueron interrumpidos por la joven voz de una mujer.

—Bienvenidos sean viajeros que en su necesidad han llegado hasta este lugar—Los recibió.

—Y dime, ¿ese tal Viktor te dijo que esto sucedería?—Preguntó su compañero.

—Ciertamente, no—Respondió inseguro sobre que esperar una vez que no solo fue la voz, si no que una brillante luz blanca lo ilumino todo a su paso llevándolos a cerrar los ojos ante su intensidad.

—Díganme, ¿Qué los trae por aquí?—Al abrir los ojos se percataron que ante ellos había aparecido una preciosa mujer de negros cabellos, ojos azules y labios rojos, ataviada en un blanco y largo vestido de una tela tan ligera que parecía flotar a cada paso que daba acercándose a ellos.

—Y, ¿Quiénes son?

—Yo soy Yuuri Katsuki y mi compañero es Seung Gil. He venido porque mi esposo se está muriendo y para salvarlo necesito encontrar la ancestral raíz que se encuentra en este lugar.

—Ese es conocimiento antiguo, ¿Quién te envía?—preguntó con suspicacia la mujer frente a ellos.

—¿Es tan importante su nombre?

—No permitiré que nadie pase más allá si no sé el nombre del hechicero que te ha enviado.

Yuuri dudo por unos momentos sobre si revelar elo nombre de Viktor, pero no tenía otra alternativa, en aquellos momentos por fin estaba a punto de obtener la salvación de Yuri.

—Viktor Nikiforov es el nombre del hechicero—Apenas escucho el nombre de Viktor la mujer sacudió la cabeza en negación.

—Ese miserable—La escucho susurrar—Divulgando nuestros secretos más preciados ante cualquier campesino. Espero comprendas Yuuri que será imposible que te lleves algo de aquí.

—Por favor, hare lo que sea, pero no puedo regresar con las manos vacías.

La mujer tomo una actitud defensiva frente a ambos jóvenes.

—No permitiré que ningún campesino se lleve algo de aquí.

Apenas dijo esto e hizo aparecer una enorme espada con la cual estaba dispuesta a enfrentarse a Yuuri.

—Yuuri, presta atención detrás de ella, la flor amatista—susurro muy quedamente Seung a su compañero—Pareciera como si la protegiera.

—Es cierto.

Yuuri camino hacia la mujer intentando tranquilizarla, pero a la vez queriendo cerciorarse de que las palabras de Seung fueran ciertas.

—Por favor, no queremos causar daño, solo necesito salvar a mi esposo, él se encuentra en estado, por favor, hare lo que sea.

—No me importa, no permitiré que utilices una flor tan sagrada para temas tan banales—Continuo en actitud defensiva.

—Por favor, no pido más, solo salvar su vida, dime ¿la flor que estas resguardando es la que busco?.

—Así es y no permitiré que te acerques—dijo apuntando a ambos hombres con la espada.

No había muchas opciones, la actitud de aquella mujer era agresiva, sin dejar paso al dialogo, Yuuri inhalo profundo intentando pensar rápido, él no iba preparado para encontrarse con tal escenario, por lo que analizo sus opciones, él era un simple campesino, siempre lo había sido, no contaba con entrenamiento para hacerle frente a aquella mujer. Sin embargo tenía de su lado su fuerza física producto de años y años de labrar el campo de sol a sol, sin perder más tiempo decidió arremeter contra ella importándole poco las consecuencias, lo que no espero fue que su compañero actuara con más rapidez que la suya.

—Yuuri ve por ella—Con una impresionante velocidad Seung saco de uno de sus bolsillos una afilada navaja con la cual dio batalla a la hermosa mujer.

—Desgraciados, no lograran llevarse nada de aquí.

Con cuidado Yuuri comenzó a escarbar la tierra sobre la cual estaba plantada la flor, si se la llevaba lo haría en conjunto con el tallo, así lograría preservar su vida lo que durara su camino. Escarbo con gran rapidez sin lograr encontrar el final, sin encontrar tallo alguno, mientras a lo lejos escuchaba la encarnizada lucha entre aquella mujer y Seung.

—Vamos, vamos, sal por favor—rogaba desesperado buscando encontrar el final, pero era en vano.

—¡Yuuri apresurate!—grito Seung sintiendo perder la batalla. Aquella mujer a pesar de la fragilidad de su apariencia era una excelente rival, sus movimientos eran rápidos y aplicaba gran fuerza, en tanto que Seung lo único que podía ofrecer era su rapidez al no contar ni con el arma apropiada, ni mucho menos con el entrenamiento que debería tener.

—Por favor ven conmigo, te necesito, Yuri y mi hijo te necesitan— suplico continuando con su labor sin mirar atrás. Al final la perseverancia de Yuuri dio frutos, pronto comenzó a ver el final de aquella curiosa flor, por lo que continúo con mayor ahincó concentrado en su labor.

—Si, ya casi, ya casi.

—¡Yuuri!

Seung se encontró en una delicada situación, la mujer lo tenía acorralado, frente a frente solo separados por sus armas cruzadas. Yuuri miró aquella escena con terror, pero no paró en su labor, con fuerza tomo el tallo de aquella flor arrancándola de tajo, lo cual no fue tarea fácil ya que se encontraba firmemente anclada.

—Por Yuri, por mi hijo, por ellos ven conmigo—Aquellas palabras parecieron mágicas ya que al instante pareciera que la misma tierra soltara el tallo poniendo en las manos del joven la preciada flor.

—¡Noo!—La mujer miró la escena horrorizada y sacando fuerza de su propio horror en un rápido movimiento de una patada empujo a Seung desarmándolo—Voy a enseñarles a no meterse donde no deben.

El muchacho se encontraba en el piso la mujer por encima de él coloco un pie sobre su pecho—.Arrepiéntete campesino por lo que tu compañero acaba de hacer.

—Él lo hizo por su familia, no busca nada para sí.

La mujer lo miró por última vez y sin piedad atravesó su vientre con la afilada arma.

—¡Nooo!—Yuuri miró a distancia la escena, con todas sus fuerzas corrió hacia su compañero y empujando a la mujer la derribo.

—Ra…rápido, toma mi mano—pidió Seung ahogándose entre su sangre.

—Seung, no, ¿Por qué?

—Es…estaré, b…bien, solo toma mi mano y… pi…piensa en tu esposo— No entendió la extraña petición, pero sin más que perder así lo hizo, al tacto con el misterioso joven ambos fueron envueltos en un torbellino de colores que los absorbió, pronto todo comenzó a dar vueltas y al hacerlo Yuuri supo que el viaje había comenzado.

—Soy un viajero del tiempo—explico Seung en medio de la confusión aun desangrándose—Sin embargo…si, si piensas en un lu…gar en especifico, te puedo lle…var ahí—Yuuri no entendió nada de lo que decía, sus fuerzas comenzaron a menguar y a pesar de querer ayudar a aquel que tanto le apoyo no logro aguantar por más tiempo consciente, en medio del vértigo del viaje perdió el conocimiento.

ﻼ ﻼ ﻼ

—Yuuri, despierta—un paño húmedo paso por su frente mientras la calidad voz del hechicero le instaba a despertar.

—¿Qué?—abrió los ojos con pesadez y al hacerlo un vértigo le invadió, Viktor estaba sentado a un lado de él, en su cabaña.

—¿Qué paso?—pregunto desorientado.

—No lo sé, apareciste de la nada aquí, yo soy quien debería preguntar eso—Yuuri cerró los ojos de nuevo inhalando profundo y exhalando mientras intentaba recordar, cuando lo hizo se incorporó con rapidez.    —¡Seung!, Viktor él me trajo aquí, debo ayudarlo.

—¿De qué hablas Yuuri?, apareciste aquí de la nada, casi me da un infarto al verte llegar asi—Yuuri buscando obtener alguna explicación le contó al hechicero la última parte de su viaje, mientras este lo miraba tranquilo.

—Es un viajero en el tiempo, su cuerpo mantiene esa reacción ante el peligro, da saltos por el tiempo y el espacio buscando mantenerlo a salvo, pero no llevándolo a un lugar determinado, tranquilo va a estar bien—dijo sin darle mucha importancia—.Bueno, fue una suerte que al menos pudiera traerte de regreso, debiste simpatizarle mucho.

—Supongo—contesto triste al no haber podido hacer más por él.

—Ahora, lo importante, ¿lo conseguiste?— pregunto Viktor sin mayor preámbulo.

—Ohhh si—Busco en el bolso de cuero sacando de él la exótica flor.

—Bien—contesto el mayor con una tenue sonrisa tomando entre sus manos la preciada flor—Sígueme.

Viktor guio al muchacho hasta la habitación que ocupaba su esposo, al entrar no pudo encontrar peor escenario, el rubio muchacho lucía completamente pálido, su respiración era pausada por momentos imperceptible y en ocasiones por medio de suaves susurros llamaba a su esposo en su delirio.

—Llegaste justo a tiempo—Yuuri corrió al lado del rubio, tomo su mano entre las suyas besándola con devoción.

—Vas a estar bien mi amor, te lo prometo, tú y nuestro hijo estarán bien, tendrán una buena vida lejos del odio y el rencor, mientras que yo los cuidare a cada momento, se los prometo—dijo soltando algunas lágrimas, Yuri pareció sentir la presencia de su esposo a su lado porque de inmediato abrió los ojos recuperando la consciencia.

—Yuuri—pronuncio su nombre con esfuerzo—Gracias a los dioses ya estás aquí.

—Así es mi vida.

—Ahora todo estará bien, ¿verdad?

—Sí, todo va a estar bien.

—Yuuri pude sentirlo, Viktor me ayudo a sentirlo, y lo vi, vi en un sueño a nuestro hijo, va a parecerse tanto a ti mi amor.

—Qué alegría, ahora descansa Yura, vamos descansa.

—Si—Yuri volvió a cerrar los ojos cayendo de nuevo en su sueño.

—Todo va a estar bien—Con cuidado Yuuri se inclinó para besar los labios del rubio—Ustedes estarán bien—dijo por último soltando más lágrimas, limpiando su rostro con rudeza se dirigió a Viktor quien se encontraba en el marco de la puerta observando.

—Estoy listo—El hechicero se acercó con lentitud hasta el azabache.

—Toma, dale a beber esto—dijo entregándole un frasco con un líquido rojo, Yuuri lo tomo entre sus manos a la par que se colocaba a un costado de su esposo, tomando con delicadeza su cabeza levantándola un poco, abriendo sus labios para permitir que ingiriera la extraña sustancia en tanto Viktor iba de un lugar a otro preparando lo necesario.

—Comencemos.— dijo dejando en una mesita a la altura de la cabecera de Yuri, algunos pétalos de la flor que consiguiera el azabache, una daga y un libro—Yuuri Katsuki, ¿estás listo para el ritual?

—Si Viktor— contesto asintiendo el joven.

—Bien—Viktor se mordió los labios—Lo primero será borrar el lazo, este proceso será el más doloroso, pero solo así nos aseguraremos de que el cuerpo de Yuri no resienta tu perdida. El azabache al escuchar aquellas palabras tomo inconscientemente la mano del rubio, su alfa estaba en contra, pero su razón fue más poderosa llevándole a soltarla al instante.

Viktor se dio cuenta de ello, pero trato de no tomarle importancia, fue hasta donde el libro y lo abrió buscando la página.

—Pensé que jamás volver a hacer uso de este hechizo—dijo para sí, al encontrar la página miró con dolor las palabras que separarían a ambas almas para siempre.

—Yuuri—En un susurro el rubio llamaba a su aún alfa, clamaba por su presencia y este le respondía sosteniendo su mano con suavidad.

—Necesito que lo sueltes—pidió Viktor en una orden que sonó más áspera de que lo que hubiera querido—Por favor—corrigió en un tono más amable.

—Lo siento—Se disculpó el muchacho—Comencemos—pidió, pero Viktor cerró el libro y de la mesa tomo los pétalos de la flor—.Colócalos en su boca por debajo de su lengua—El hechicero cerró los ojos y froto sus manos con nerviosismo mientras comenzaba a pronunciar de manera clara y firme unas palabras recientemente leídas, tomando entre sus manos la daga que hacía unos segundos dejara sobre la mesa, acercándose al lecho del rubio apartando de este al azabache y colocándose a un lado del rubio, colocando una mano sobre su frente.

—Dulce madre tierra, piadosa benefactora y protectora de tus siervos más nobles, esta noche invocamos tu ayuda para uno de tus hijos, por favor permítele continuar con el milagro de la vida, ayúdale a recuperar la salud perdida y a mí como intermediario permíteme ofrecer una vida a cambio de la suya —Tras decir lo anterior retiro la mano de su frente, tomo la mano derecha del muchacho y con la daga hizo un fino corta transversal en la palma de esta—.Yuri de Katsuki, esta noche recuperaras todo lo perdido, una vida a cambio de la tuya, ese es el trato.

Tras escuchar esto Yuuri se acercó hacía ellos, pero Viktor lo detuvo.

 —Detente, esta noche tu vida no será la ofrecida—dijo y haciendo uso nuevamente de la daga en su mano izquierda imito el corte que le había hecho al rubio.

—Viktor, ¡no!—pidió el azabache, pero era tarde, con ese simple acto todo dio comienzo, Viktor coloco ambas heridas de frente y de inmediato una carmesí luz los envolvió a ambos mientras la herida del rubio succionaba de la de Viktor. La luz arrasó con todo envolviendo al hechicero y al joven.

—Viktor, ¿Por qué?—Yuuri se mantuvo al margen, no había nada que pudiera hacer para evitarlo, la fuerza que emanaba aquella burbuja que los había atrapado era más fuerte de lo que Yuuri pudiera soportar.

—¡Viktor!—grito Yuuri intentando acercarse.

—¡Aléjate!—Ordeno el platinado y pese a su preocupación no le quedo de otra.

De la misma manera en la que todo comenzó, así termino, demasiado rápido, más de lo que él hubiera querido, sin poder hacer nada más que ocupar el lugar de un espectador. La luz que envolvía a Viktor y a Yuri se dispersó.

—Viktor —el corazón de Yuuri dio un doloroso vuelco al verlo dejar el cuerpo de su esposo sobre el lecho mientras el intentaba incorporarse, pero se encontraba tan débil que el azabache tuvo que evitar su caída.

—¿Qué sucedió?—pregunto preocupado al ver la extrema palidez del hechicero y como a cada segundo que pasaba le costaba horrores respirar.

—Este hecho, tu esposo…vivirá.

—Pero, ¿qué hiciste? y ¿por qué?

—Porque le debía una a tu abuelo y…, porque ustedes lo merecen, me habría roto el corazón tener que…, separarlos—Yuuri dejó escapar una lagrima sintiéndose terriblemente responsable.

— No llores, mejor escúchame atentamente—pidió el hechicero y haciendo una pausa tomo a Yuuri por su camisa.

—Mis poderes ahora serán de Yuri, pero el poder no es nada sin conocimiento, y esta cabaña cuenta con todos los libros que he logrado reunir en una vida, por favor debe aprender y continuar con mi labor, y tú…, tú debes ayudarlo, desde ahora ustedes deberán hacerse cargo de toda mi gente.

—Lo hare, lo ayudare y vamos a lograrlo.

—Prométemelo….es una gran responsabilidad y…necesitara de toda la ayuda posible.

—Te lo prometo, Viktor muchas gracias—dijo sollozando, en tanto los ojos de Viktor se cerraban con suavidad esbozando una cálida sonrisa.

—Mi vida…, ha valido tanto la pena…, creo que mi tarea al fin esta completa—dijo casi sin aliento, pero su voz y su rostro reflejaban tanta paz.

—Por favor, no abandonen a mi gente,… ellos saben que hacer, pero necesitaran de Yuri como su nuevo líder…no los dejen.

—No lo haremos, te lo juro con mi vida.

—Te creo, Yuri lo tiene en la sangre,…será un buen líder…lo sé.

—Gracias por creer en él, gracias por todo.

—Yuuri, te pareces tanto a tu abuelo—dijo abriendo sus bellos ojos por última vez, acunando la mejilla del azabache con su mano, mientras sus fuerzas lo abandonaban.

—Fue un placer conocerlos—La mano del hechicero cayó pesadamente a un costado y sus ojos se habían cerrado. Viktor había partido sin dejar rastró, pues su cuerpo se desvaneció en los brazos de Yuuri quien lloro amargamente su perdida, pero no había marcha atrás él había preferido sacrificarse a separarlos y ahora era labor del joven matrimonio honrar su muerte y cumplir su última voluntad sin importar lo que esto costara.

—¿Yuuri…? —La suave voz de su esposo lo llamó, Yuuri se levantó sin apartar la vista de donde hacía apenas unos segundos yaciera el poderoso hechicero. Secándose las lágrimas y prefiriendo ocultar la realidad de lo que acababa de suceder se acercó a su amado.

—Aquí estoy mi amor —Con cuidado tomo entre sus brazos el delgado cuerpo, viéndose reflejado en sus hermosos ojos jade supo que todo estaría bien. Todo rastro de enfermedad pareciera haberse esfumado de su cuerpo, su temperatura corporal había regresado y su semblante lucía diferente, sus mejillas habían recuperado color y las ojeras desaparecieron.

—¿Qué sucedió Yuuri? ¿dónde está Viktor?—Pregunto el joven aprehensivo, el azabache aún no estaba listo para responder, por lo que le ignoro.

— Yuri, ¿Cómo te sientes?

—Yo estoy bien, pero dime, Viktor lo hizo ¿verdad?, encontró la cura. sonriendo—Debo agradecerle, ¿dónde esta? —volvió a preguntar con insistencia.

—Él… — Yuuri no comprendía la insistencia de su esposo por saber de Viktor, si a final de cuentas él estuvo inconsciente durante todo el ritual, así que prefirió continuar dando la vuelta al asunto, en aquellos momentos él era incapaz de decirle la verdad — Viktor esta bien, regresará por la noche, se encuentra en la aldea, no creímos que despertarías tan rápido, pero guarda la calma amor.

—Yuuri, ¿está todo bien?—pregunto intuyendo que algo no estaba bien.

—Claro que si mi vida, ¿por qué no habría de estarlo?—Los verdes ojos lo miraron con cierto miedo.

—Algo me estas ocultando, con solo verte puedo saberlo.

—Mi vida, yo…

— Yuuri tuve un sueño muy extraño—dijo con la voz algo ronca, y el semblante descompuesto—Él estaba conmigo y decía que dejaba en mis manos la aldea, a su gente, su poder, todo, dijo que él no volvería, pero…,pero…—Incapaz de continuar se aferró a los brazos de su esposo llorando.

—Pero tú vivirás.

—Sí, eso dijo, Yuuri, dime ¿Qué paso mientras estaba inconsciente?, quiero que me digas la verdad.

Yuuri incapaz de mentirle tan descaradamente le conto toda la verdad sobre su delicado estado de salud y lo cerca que estuvo de la muerte tanto él como su hijo, la propuesta de Viktor, el viaje al bosque y por último el sacrificio del poderoso hechicero. Yuri no lo soporto, lloró largamente el resto de la tarde en brazos de su esposo lamentando la muerte de la única persona que sin conocerle le había dado todo, incluso su vida. Sin embargo, todo el tiempo estuvo consciente que sin importar todo lo triste que se encontrara, debía reponerse cuanto antes y cumplir con la última voluntad de Viktor.

—No importa lo que tenga que hacer, cumpliré con la voluntad de Viktor y cuidare de esta gente como al bebe que esperamos—prometió el rubio a su esposo con completa convicción de hacerse responsable de su nuevo cargo.

De esta forma, apenas y se encontró completamente reestablecido Yuri puso todo de sí para desarrollar todo el poder que heredara de Viktor y presentarse ante la aldea como quien ocuparía su lugar. Lo primero fue lo más complicado, en cuanto a lo segundo, Viktor desde hacía un tiempo había compartido con sus amigos más cercanos su decisión de encontrar un aprendiz y a pesar de la rapidez de los hechos, la gente de la aldea acogió de buena manera a la pareja y al nuevo hechicero quien durante meses, aún a pesar de tener que sobrellevar las molestias de su embarazo dio todo de sí mismo para ser de utilidad a aquellos aldeanos, para ahora ser el líder de toda aquella gente que sin saber sus orígenes, su pasado o sus acciones, desde el comienzo depositaron toda su confianza en él, sabiendo que Yuri sería tan bueno con ellos como lo había sido su antecesor.

Y fue así como una nueva historia dio comienzo, la historia del hechicero omega, el noble líder de una aldea que posiblemente solo exista en la mente de los más curiosos y fantasiosos, un lugar al que nadie sabe cómo llegar, pero que si lo llegara a encontrar de todos modos solo podría ingresar si su corazón es lo suficientemente puro, un lugar próspero y lleno de belleza, regido por un hermoso y amable omega, que junto con su esposo e hijo siempre buscara lo mejor para los suyos antes que para sí mismo. 

Publicado por nincoxx

De entre todas las cosas en la vida mi mayor placer es escribir, para mi es tan esencial como el aire que respiro. Por medio de mis historias puedo ser libre, explorar mil y una posibilidades, salir de la monotonía, vivir varias vidas y convertirme en distintas personas. En lo personal me considero una persona completamente romantica, sin embargo mis historias pueden estar llenas de tragedia o finales no muy felices, pero sin embargo nunca faltará una buena dosis de amor.💓

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea tu sitio web con WordPress.com
Empieza ahora
A %d blogueros les gusta esto: