Make History – Capítulo 7.


Yuri Plisetsky se desliza con presteza al centro de la pista, siendo el último competidor del segundo grupo en presentar su programa corto. El traje que lleva puesto es una combinación que resalta su esbelta figura, haciéndolo lucir frágil y resaltando todos los atributos de esa naturaleza que Yuri tanto detesta. Desde la orilla, Yakov Felstman sigue al más joven de sus pupilos sin decir nada mientras, a su lado, la ex prima ballerina Lilia Baranovskaya le imita con sus atentos ojos verdes fijos en el doncel.

Esta es la primera competencia de Yuri, piensa Yakov, siguiendo al chico con la mirada. Su debut como profesional se ha dado en una instancia favorable, siendo aún más afortunado que el mismo Víktor. Sin embargo, mientras sus pequeños y arrugados ojos azules siguen al doncel tras iniciar los primeros acordes de su programa, recuerda lo difícil que ha sido trazar un camino para él a lo largo de estos años. Yuri es, sin lugar a dudas, el alumno más difícil que ha tenido en toda su carrera como entrenador, aún más que Vitya. También es el más joven. La actitud de Yuri, desde que era apenas un chiquillo, ha sido ruda y temeraria. De personalidad desafiante, el doncel es por mucho muy diferente al resto de los que comparten su misma naturaleza.

Como varón, Yakov pronto se dio cuenta que —si pretendía lograr algo con ese doncel—, antes debía aprender el duro arte de las sutilezas. Así, armándose de una paciencia que antes no conocía, inició su propia carrera como entrenador de categoría múltiple. El único entrenador que había aceptado ese reto en toda Rusia. Sin embargo, fue en ese mismo momento que Yakov cometió su más grande error, el mismo que le llevó a aprender su primera lección. Porque, una cosa era comenzar a integrar a los donceles dentro de sus entrenamientos, ajustándose a sus personalidades más delicadas y complacientes, pero otra muy diferente era asumir que Yuri era igual al resto de esos donceles.

Yakov recuerda esa primera semana como una de las peores de su vida, ni siquiera quiere volver a pensar en ella. Así, pronto termina por descubrir que con Yuri ser delicado no es suficiente. El niño necesitaba disciplina, pero más allá de eso, necesitaba ser tratado sin tanto cuidado, y es que jamás parece haberse permitido algo como eso en toda su corta existencia.

Yakov no recuerda haber visto a Yuri quejarse o llorar y pronto se encuentra exigiéndole más cada día, buscando probar sus límites, destrozar su resistencia y romper su voluntad. Pero con el paso de los meses no lo consigue. Nunca. Cada vez que piensa que el chiquillo está llegando a su límite, éste parece sacar fuerzas de la nada para continuar.

Yuri nació y creció para la grandeza. Yakov es consciente de ello y lo único que puede hacer es entregarse para guiarlo de la mejor manera.

Please welcome the last skater of these group. Representing Russia, Yuri Plisetsky. (Por favor demos la bienvenida al último patinador de este grupo. En representación de Rusia, Yuri Plisetsky).

Llegó mi momento. Mi debut como profesional es ahora, Yuri deja que el pensamiento le llene y le de fuerzas, fluyendo a través de su cuerpo mientras adopta su posición de partida. Con un último suspiro, Yuri cierra sus ojos, elevando una última plegaria mientras trae consigo los recuerdos de sus últimos días en Rusia.

La música da comienzo e inmediatamente él inicia, deslizándose suavemente alrededor de la pista. Su cuerpo parece rezar, transformado en una preciosa plegaria. Sus pasos son suaves y etéreos, mientras el público le sigue absorto, siendo mudo testigo de su amor.

Así. Así es como debe ser, piensa con fervor.

Había pasado semanas renegando por este programa y, cuando finalmente se había rendido a la odiosa realidad, Yuri se había visto obligado a trabajar a marcha forzada, con el único propósito de ejecutar la rutina con la entrega absoluta que Ai ni suite Ágape demandaba. El idiota de Víktor tampoco había sido amable con él. El varón —auto exigente por naturaleza—, había juzgado a Yuri derribando sus primeros intentos con un juicio crudo y honesto. Le faltaba amor, inocencia y entrega. Los tres pilares fundamentales para una rutina que estaba destinada a sorprender y mostrar otro lado de Yuri que nadie más conocía. Víktor se mostró siempre imparcial y sincero en una forma que Yuri odiaba y respetaba a partes iguales. Y finalmente había sido con su ayuda —aunque no lo admitiera nunca— que ahora tenía la oportunidad de mostrar este programa al mundo entero.

¡Vamos, Yuri! Dime, ¿has amado a alguien en tu vida?, ¿qué te da tanto miedo? Muestra ese amor, Yuri recuerda las palabras del varón a medida que avanza hasta la segunda mitad del programa. El amor y el dolor se aferran a su cuerpo en una mezcla ansiosa, mientras él se entrega con un pesado jadeo a otro de sus saltos, un triple axel bellísimo.

¡Claro que siento amor!, piensa desesperado. El problema es que Ágape representa justo la clase de amor que él más odia. El amor que le hace débil, el que le obliga a entregarse de forma incondicional, inocente y abnegada. El amor que más daño le ha causado en su vida.

Su programa avanza y muy pronto es el turno de su primer cuádruple como debutante en estas olimpiadas, un quad salchow que aterriza con maestría y que luego combina con un doble toe loop.

¡Siento amor, aún si a mi no me han amado!, grita en sus pensamientos. Yuri puede parecer un niño a ojos del mundo, sin embargo, tristemente ha probado demasiado pronto el amargo sabor de la decepción. Han pasado años, eso es cierto, pero esa clase de heridas jamás se curan y las cicatrices que quedan insisten en recordarle que, por muy bueno que sea, por muy lejos que llegue en su carrera profesional, ellos no estarán ahí para acompañarlo. ¡A la mierda! Él sólo necesita a una persona para ser feliz. Yuri siente como esa nueva convicción le llena de fuerzas, mientras avanza a través de la pista, alejando viejas y dolorosas memorias, reemplazándolas por ese horrible sentimiento de amor incondicional. Si esto era lo que necesitaba para ganar, daría hasta el último aliento para demostrarle a Víktor Nikiforov, a Yuuri Katsuki y al mundo entero, de lo que él estaba hecho.

Su programa finaliza con un último triple toe loop, seguido de una serie de giros combinados, elevando sus manos en una última plegaria que es inmediatamente ovacionada por el público a su alrededor.

¿Lo viste? ¿Viviste eso japonés? piensa Yuri eufórico, casi desfalleciendo al centro de la pista.

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NekosLove801 @nekoslove801 • hace 4 minutos

¡Casi tuve un I-N-F-A-R-T-O! OMG y pensar que es sólo la primera jornada de esta ronda clasificatoria y aún queda otra más y luego la FINAL… no sé si pueda sobrevivir si @katsuki-yuu y @yuri-plisetsky siguen patinando así de bien. Simplemente ¡WOW!

Lady_Dragon84 @lady_dragon84 • hace 4 minutos

Es verdad, pero @nekoslove801 no te olvides de las demás categorías. ¿Vieron el programa corto de @jjleroy!15 y@otabek-altín? Fueron pura belleza… no digo que sean capaces de alcanzar a @v-nikiforov en esta ronda, pero ¿y la siguiente?

Vanya_ulei @vanyarock • hace 4 minutos

Sí, sí, digan lo que quieran sobre la competencia, pero ¿ya se enteraron? Hace unos minutos @v-nikiforov estaba dando una entrevista tras terminar su participación y de pronto todo se salió de control. Según lo que se dice ¡casi golpea a un periodista!

Moon-darkness @moondarkness • hace 3 minutos

Te faltó decir que todo el rollo que se armó fue por culpa de @katsuki-yuu, si no hubiese salido a figurar nada de esto habría pasado. ¡Descalifiquen a ese doncel por favor @pyeongchang2018 @ISU_Figure! Sólo está ahí para causar problemas

Cerezo de la Luna-Haruno @cerezodelaluna • hace 2 minutos

He seguido todos tus comentarios @moondarkness y, enserio, TE ESTÁS PASANDO. Eres la triste evidencia de otra de las locas obsesionada con @v-nikiforov ¡das lástima! Lo que pareces no saber es que, lo único que Víktor quería, era tratar de sacar a Yuuri Katsuki de ahí…

Rubyblair @rubyblair • hace 1 minuto

Estoy de acuerdo contigo @cerezodelaluna Yo vi la transmisión en directo y ¡no es broma! La prensa tenía LITERALMENTE acorralados a esos dos. Yuuri Katsuki parecía de verdad asustado y nunca había visto a Víktor tan molesto EN MI VIDA

Hikaru Sora @hikaru_ssn • hace un momento

¿Qué otra señal necesita el mundo y sobre todo la prensa para darse cuenta de que LO QUE HACEN ESTA MAL? ¡Están atormentándolos! ¿Acaso no ven lo cansados que se ven @v-nikiforv y @katsuki-yuu? Si siguen así alguien de verdad saldrá herido…

•*´¨`*•

Minako Okukawa está muy molesta, Yuuri no necesita mirarla dos veces para darse cuenta. Y no es para menos, luego de su accidentado encuentro con la prensa y el improvisado rescate del que ha sido objeto gracias a la ayuda de su mejor amigo y Christophe Giacometti, él finalmente se encuentra a Minako apenas regresa a la zona de preparación. Entre Yuuri y Phichit se las arreglan para explicar todo el asunto en unas cuantas palabras y, antes de lo que él imagina, se ve llevado por Minako-sensei de regreso al camarín de donceles, aún seguido por su mejor amigo. Chris, mientras tanto, se queda en la zona de preparación, a merced de los gritos y regaños de Josef Karpisek.

—Esto se está saliendo de control.

Las palabras de su entrenadora pesan en el vacío camarín. Afortunadamente no hay nadie más que pueda oírles y, por unos minutos, ambos donceles oyen a la ex bailarina maldecir con todas sus energías a cuanto periodista se ha atrevido a atormentarles desde hace días.

—Minako-sensei, no te molestes. Al final no pasó nada. Es verdad que hicieron preguntas, pero ni siquiera pude responder. —Yuuri intenta calmarla, haciendo a un lado sus propios recuerdos y la asfixiante sensación de sentirse atrapado entre un montón de desconocidos.

—No, Yuuri. Esto va mucho más allá que lo crees —responde su entrenadora—. Ya no se trata sólo de Víktor y su publicación. Por lo que ustedes dicen, la prensa sigue acosándote y poniendo en duda tu desempeño como profesional.

Yuuri puede ver a Phichit asintiendo en silencio, dándole la razón a su entrenadora. Y es cierto que su encuentro con la prensa ha sido caótico y que la seguidilla de preguntas no fue más que un desastre absurdo. Sin embargo, él se niega a creer que el resto del mundo piense que el resultado de su programa corto ha tenido algo que ver con los supuestos rumores que le vinculan románticamente a Víktor.

En silencio, Yuuri recuerda al varón ruso en medio de toda la conmoción, también recuerda sus palabras y sus preocupados ojos azules. Víktor había intentado advertirle, aún si ya era demasiado tarde para hacer algo al respecto. El varón se había preocupado por él e incluso había intentado acercase para ponerle a salvo.

—Bien, está decidido —Minako-sensei interrumpe sus pensamientos, dirigiendo una aguda mirada hacia él y su mejor amigo—. Phichit, ¿podrías ayudarme a cuidar de Yuuri mientras yo busco a alguien del Comité Olímpico para que nos ceda una furgoneta? No es el procedimiento habitual, pero no podemos esperar a nuestra delegación, tenemos que irnos de aquí, ahora.

— ¡Pero, Minako-sensei…! —intenta Yuuri, tratando de intervenir mientras acerca y abraza inconscientemente a la pequeña Makkachin.

—No, Yuuri —su entrenadora lo contiene con gesto firme—. Es suficiente ¿me oyes? Esto que está pasando ya no forma parte de tu vida privada ¿es que no lo entiendes? Si los problemas con la prensa continúan así, terminarán por arruinar tu carrera profesional para siempre.

¡No me importa!, piensa Yuuri en un arrebato. No quiere dejarse dominar por este escándalo. Mucho menos quiere transformarse en una víctima. De sólo pensar en tener que someterse y guardar silencio mientras el resto del mundo le juzga, acusándole abiertamente sin que él pueda defenderse o demostrar lo contrario, le causa un profundo rechazo.

Para Yuuri, huir y dejarse proteger de las miradas ajenas es sólo el primer paso para caer en un juego infinito de habladurías y especulaciones sin sentidos. Lo último que desea es que algo como eso suceda, antes preferiría dejar las cosas tal y como están ahora. Lo que el resto del mundo piense o diga sobre él mismo poco o nada le importa. Haciendo a un lado estos últimos pensamientos, Yuuri abraza el toallero de algodón, tratando de contenerse y mostrar respeto a las decisiones de su entrenadora.

—No quiero que el resto crea que soy débil, Minako-sensei.

—Yuuri, nadie va a pensar eso. Lo único que quiero es que volvamos al hotel para poder hablar con la Federación Japonesa de Patinaje y que le pongamos un alto a esto —comenta su entrenadora y Yuuri siente como ella busca razonar con él—. Si la prensa llega a hacerte daño durante la competencia, ¿imaginas lo que puede suceder? Ellos seguirán con sus ojos puestos en ti, pero tenemos que evitar que esto pase a mayores.

—Está bien. —acepta.

—Y, otra cosa. No creo que sea bueno que te acerques a Víktor Nikiforov, al menos no por ahora —comenta ella—. Si quieres, yo misma puedo ir y devolverle a Vicchan. Aunque Víktor dijo que podías usarlo todo el tiempo que quisieras.

Yuuri contiene el aliento al escuchar el nombre de su mascota, consciente de que su entrenadora lo ha confundido como él mismo lo hiciera la primera vez que se encontró con los rizos marrones y los bonitos ojos de botón. Sin embargo, antes de que ella pueda agregar algo más, Yuuri niega.

—Preferiría quedarme con él.

—Bien —acepta ella—. Bueno, esperen aquí, volveré lo más rápido que pueda.

Una vez su entrenadora se aleja, Yuuri nota como Phichit se revuelve inquieto en un gesto que él conoce muy bien. Está ansioso. Su amigo quiere, no, necesita hablar. Yuuri se vuelve hacia el doncel tailandés, encontrando rápidamente sus miradas.

—Yuuri —su mejor amigo le sostiene por los hombros, observándolo a través de sus exóticos ojos marrones—. No estoy de acuerdo con lo que está pasando.

—Phichit-kun, está bien.

—No, no está bien. Nadie puede decidir tu vida, Yuuri. Nadie debería decirte a quién puedes acercarte y a quién no.

Yuuri mira a su mejor amigo en silencio, porque entiende perfectamente lo que Phichit intenta decir. Él tampoco está conforme con las especulaciones de la prensa y todo lo que se dice en internet. Y sinceramente, desearía poder tomar sus propias decisiones en este momento.

—El mundo puede decir lo que quiera, pero ¿sabes?, Víktor no parece una mala persona.

No, claro que no lo es, piensa Yuuri, recordando la sonrisa amable y la mirada sincera, tras su único encuentro con el varón.

—Estoy de acuerdo contigo, Phichit-kun —suelta Yuuri, viendo la sorpresa reflejada en el rostro ajeno—. Puede que las circunstancias que rodearon mi encuentro con Víktor no hayan sido las mejores, quizás no era el momento adecuado para conocernos, pero no me arrepiento.

No quiero, piensa Yuuri, mientras puede ver como esas palabras parecen dejar mucho más tranquilo a su mejor amigo. Phichit le sonríe y luego se acerca un poco más, abrazándolo por sorpresa.

—Esto se solucionará, lo sé.

—Sí. Gracias, Phichit-kun —suelta con un último suspiro.

•*´¨`*•

Yuri Plisetsky hace su ingreso a la zona de preparación mientras sus ojos verdes buscan ansiosos a un patinador en particular, entre toda la masa de competidores. Tras ejecutar su programa corto, había tenido que aceptar a regañadientes el segundo lugar tras el brillante programa de Yuuri Katsuki. Sin embargo, si el japonés creía que tenía la clasificación asegurada en el primer puesto, él le demostraría lo equivocado que estaba.

— ¿A quién estás buscando tan desesperado, Yurio? —los curiosos ojos azules de Mila Babicheva parecen brillar con malicia, mientras le observa con interés.

— ¡Cállate, bruja!

Yuri trata de ignorarla, asesinándola con el poder de sus bonitos y enojados ojos verdes. Mila es una molestia y el estúpido apodo que insiste en usar con él, también lo es. Todo este asunto de llevar el mismo nombre que el patinador japonés ha resultado ser un dolor de cabeza que Yuri decide ignorar, al menos de momento. Lo único importante ahora es encontrar a Yuuri Katsuki y dejarle en claro que, pese a los resultados finales tras el programa corto, él jamás podrá vencerle.

—Anda, Yurio, dime ¿a quién estás buscando? —Mila es una pesada, sin embargo, antes de que él pueda responderle con algún comentario mordaz, ella parece descubrir sus intenciones—. No me digas, como el gatito mañoso que eres, seguro quieres ir a intimidar al pobre Yuuri. Es una suerte que él se haya ido hace rato.

¿Qué?

Yuri la mira con odio, pero no le responde. A cambio, el desagradable peso que se asienta en la boca de su estómago le obliga a ignorar las burlas de la pelirroja, más concentrado en la ausencia del doncel japonés. Lo que en un principio creyó era malestar físico, muy pronto se transforma en rabia y decepción. Pensé que verías la competencia, ¡que me verías a mí!, piensa mientras —en un arrebato— Yuri lanza la botella que aún sostiene en sus manos directo hacia la pared más cercana, indignado.

—No te molestes con él, Yurio. Yuuri aún estaría aquí si no fuera por la prensa. —agrega Mila.

—¿Puedes callarte de una vez? —grita, cabreado—. No estoy buscando a nadie, ¡mierda!

•*´¨`*•

En el ojo del huracán: Víktor Nikiforov protagoniza nuevo escándalo en Pyeongchang.

Durante lo que fue el inicio de la primera ronda clasificatoria para el patinaje artístico sobre hielo, el público pudo deleitarse en vivo con los extraordinarios programas de los exponentes más destacados en la disciplina a nivel mundial. Sin embargo, la jornada no estuvo exenta de incidentes y acusaciones. El más destacado fue el que protagonizó la leyenda viviente, Víktor Nikiforov, en medio de la conferencia de prensa habitual tras el término de su programa. Los testigos señalan que el varón con más títulos en la disciplina, se sintió incómodo y finalmente perdió la compostura al ser consultada su opinión sobre los patinadores en la categoría de donceles. Recordemos que hace sólo unos días él mismo publicó una imagen en su cuenta oficial junto al doncel japones Yuuri Katsuki, quien…

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La desesperada reacción de Víktor Nikiforov al insistente asedio de la prensa “deportiva”.

Lo que debió ser una jornada llena de emoción para la disciplina de patinaje artístico, hoy quedó opacada por el triste incidente ocurrido entre el pentacampeón del Grand Prix Final, Víktor Nikiforov y los medios de comunicación. Todo a causa del reiterado acoso de los periodistas. Según testigos cercanos a la escena, Víktor Nikiforov se encontraba haciendo sus declaraciones tras el término de su programa corto, cuando —entre los medios de comunicación— se iniciaron ciertos rumores y especulaciones que insistían en vincularle románticamente al doncel japonés, Yuuri Katsuki. La situación escaló cuando el mencionado doncel hizo acto de presencia, muy probablemente para realizar sus propias declaraciones tras el término de una magnifica presentación. Así, entre las descaradas declaraciones a quema ropa y la encerrona de parte de ciertos periodistas, Víktor Nikiforov se vio visiblemente sobrepasado y tuvo su primer encontronazo con la prensa. Recordemos que el varón es conocido por su personalidad llena de carisma…

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¿Triángulo amoroso?: Las especulaciones que vinculan a la Leyenda Viviente con Yuuri Katsuki y Mila Babicheva,

No es ningún secreto que el amado hijo de Rusia, Víktor Nikiforov, es considerado uno de los varones más encantadores y el soltero más codiciado en todas las revistas del corazón. Por lo anterior, no es raro que seamos testigos de espectáculos similares al que se vivió en la jornada de hoy, cuando Víktor —en su afán por terminar con los rumores que le vinculan a su fallido romance con Yuuri Katsuki—, presentara a la prensa a su nueva conquista, la hermosa patinadora rusa, Mila Babicheva…

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•*´¨`*•

La primera jornada de la serie clasificatoria ha finalizado. Los resultados tras el término del programa corto traen consigo grandes sorpresas: la primera de ellas es en la categoría de varones, encabezada indiscutiblemente por el favorito al podio y medallista olímpico, Víktor Nikiforov, seguido de cerca por dos debutantes, Jean-Jacques Leroy de Canadá y Otabek Altin de Kazajistán, en segundo y tercer lugar respectivamente. Por otra parte, la categoría de donceles termina —para sorpresa de todos— con Yuuri Katsuki en el primer puesto, seguido por el debutante ruso, Yuri Plisetsky; mientras Leo de la Iglesia, quien es el actual campeón del Grand Prix Final, termina en tercera posición. La categoría de damas, por otro lado, tiene a la delegación rusa a la cabeza, con la debutante olímpica Mila Babicheva en primer lugar, seguida de Irina Slutskaya y, un tanto más alejada, la estadounidense Katarina Witt.

De acuerdo a la calendarización de los Juegos Olímpicos, la competencia se reanudará a la mañana siguiente, donde se dará inicio a las competencias con la ejecución del programa libre en todas las categorías. La combinación de los resultados más altos entre ambos programas podrá fin a la primera ronda clasificatoria y finalmente se sabrá qué patinadores avanzarán a la siguiente fase en su lucha por alcanzar un puesto en el medallero olímpico.

Yuuri llega pasado el mediodía hasta las dependencias del hotel. Apenas tiene tiempo de subir a dejar sus cosas a la habitación, cuando nuevamente se ve llamado a los comedores para compartir la hora del almuerzo con el resto de su delegación. El ambiente festivo que se vive entre sus compañeros le resulta ajeno y confuso. Después del desagradable encuentro con la prensa, su conversación con Minako-sensei y el precipitado retorno al hotel, Yuuri está emocionalmente agotado. A pesar de todo, intenta sonreír y compartir las bromas que corren entre el resto de sus compañeros y el cuerpo técnico de la delegación de Japón. El tiempo pasa demasiado lento y él trata de comer lo que puede, pese a que no tiene mucha hambre, al menos por hoy. Cuando finalmente la comida termina y la conversación se vuelve más relajada y tranquila, Yuuri encuentra la oportunidad perfecta para marcharse.

—Con permiso —se excusa, levantándose con una pequeña reverencia y dirigiendo su atención hacia su entrenadora—. Estoy un poco cansado, iré a mi habitación.

—Está bien —Minako-sensei acepta con facilidad, sin embargo, casi enseguida agrega—. Recuerda que durante la tarde iremos al gimnasio del hotel para ver los últimos detalles de tu programa libre, ¿está bien?

Yuuri asiente en silencio mientras se retira.

Así, tras un breve recorrido y un viaje en ascensor, finalmente llega a la soledad de su propio cuarto. Sus ojos marrones viajan por la discreta habitación, encontrando casi enseguida los preciosos rizos castaños del caniche de algodón. Makkachin, piensa Yuuri mientras camina a su encuentro y luego toma en sus manos el toallero de simpáticos ojos negros.

Mañana es el turno de su programa largo.

Yuuri entierra su rostro en el suave pelaje de algodón, mientras deja escapar un suspiro entrecortado. Había tenido un excelente desempeño en su programa corto, lo suficiente como para permitirle presentarse en último lugar en la competencia de mañana. Sin embargo, si bien ahora encabezaba la tabla clasificatoria, esto no significaba que su extraordinario desempeño con “Ai ni suite Eros”, fuese a repetirse en el programa libre.

La inseguridad que pincha en la base de su estómago pronto crece y se agita hasta que se forma un doloroso nudo a la altura de su garganta. Su programa libre, de sólo recordarlo, Yuuri siente que todo el valor que ha intentado demostrar a lo largo de la competencia desaparece al recordar lo que esa rutina significa para él. Ese programa es una confesión abierta y sincera que encierra los motivos ocultos tras su inesperada renuncia al Grand Prix de Barcelona. “Yuuri on Ice” también evoca la única razón que finalmente le impulsó a reconciliarse con el hielo y darse una última oportunidad como patinador profesional.

Con esos pensamientos, Yuuri se sienta en la cama. A su lado, la pequeña réplica de Makkachin parece incluso hacer un puchero cuando—en un impulso— él decide hacer a un lado su ansiedad, eligiendo tomar su teléfono móvil y activar la señal a internet, a cambio, los ojitos de botón le miran con tristeza.

—Me recuerdas mucho a tu dueño. —suelta con una pequeña sonrisa, mientras con una mano navega entre el centenar de notificaciones y con la otra acaricia los rizos castaños.

Pronto, sus ojos tropiezan con varios titulares que hablaban de los resultados que ha dejado la primera jornada en competencia. Sin embargo, estos también están intercalados con otros artículos menos deportivos, que hacen mención al desafortunado encuentro entre Víktor, él mismo y la prensa.

Yuuri suelta el teléfono apenas cinco minutos después, frustrado. Está cansado de que su imagen como patinador profesional siga en entredicho, pero por encima de eso, está preocupado por Víktor. Porque cada rumor y cada teoría que lee es peor que la anterior. Los medios de comunicación parecen dispuestos a servirse y colgarse de la fama de “la leyenda viviente”, desprestigiando al varón con especulaciones escandalosas que van mucho más allá de su desempeño como deportista de elite.

—Víktor no es así. Él es una buena persona.

Yuuri toma a la pequeña Makkachin, comenzando a jugar con sus rizadas orejas. El recuerdo de Víktor y su sonrisa permanece en su memoria, acompañado de los sorprendidos ojos azules del varón que —aún en la distancia— le felicitan sinceros, tras su rotundo éxito en la competencia.

Luego del incidente con los medios de comunicación, Víktor decide esperar a Yakov en la zona de precalentamiento. Sabe que salir de allí sin su entrenador, sólo sería arriesgarse a armar más escándalo del necesario y no está dispuesto a lidiar con eso. Así, pasa cerca de una hora hasta que finalmente ve al viejo varón de vuelta en compañía del resto de su delegación. La primera jornada de la serie clasificatoria ha terminado con la categoría de damas, donde Mila e Irina han tenido un desempeño asombroso.

— ¿Qué estás haciendo aquí todavía, Vitya? Y tú también Georgi. —gruñe su entrenador, con sus pequeños ojos azules llenos de oscura sospecha.

Víktor se toma un momento para mirar a Georgi, antes de decidir que intentará explicar todo sin involucrar demasiado a sus compañeros. Por supuesto, cuando apenas va por la mitad, sus palabras se ven intercaladas por los gritos y las maldiciones de Yakov. Junto al varón, los implacables ojos verdes de Lilia Baranovskaya, parecen estrecharse por cada minuto que pasa, hasta que finalmente Víktor termina con su explicación.

—Esto es tu culpa —sentencia su entrenador—. Estoy cansado de lidiar con tus problemas. Si sólo no hubieses ido por el mundo ventilando tu vida, en vez de concentrarte en tu carrera y en lo que realmente importa.

— ¿Lo que realmente importa? —repite él, sintiendo como las palabras suenan pesadas y pastosas en su boca.

—Sí, Víktor, ¡como tu carrera y las medallas que aún te quedan por ganar! —Yakov vuelve a levantar la voz, exasperado, sin importarle estar en medio de un pasillo camino a camarines—. Siempre te lo he dicho, eres egoísta.

Lo sé, acepta en sus pensamientos, cuando las palabras de Yakov le dejan sin deseos de defenderse o agregar nada. Frente a él, Mila e Irina abandonan el pasillo con miradas preocupadas, yendo a alistarse para que todos finalmente puedan marcharse de ahí.

Víktor ve como Yakov y Lilia se apartan, conversando entre ellos, seguramente poniéndose de acuerdo en lo que hará cada uno a partir de ahora. Cuando parecen llegar a un consenso, la ex prima ballerina se aleja, iniciando su camino fuera de la zona de preparación. Yakov, por otra parte, llama a la Federación Rusa de Patinaje (RSU) y Víktor puede oírle explicar, sin muchos detalles, todo lo que ha pasado con él y con la prensa hace unos momentos atrás.

Unos minutos después, sus compañeras de delegación salen del camarín casi al mismo tiempo en que Lilia regresa.

—El furgón está esperando afuera.

—Bien, vámonos. —suelta su entrenador y al fin todos se ponen en marcha.

Por suerte para Víktor, no hay más accidentados encuentros con los medios de comunicación de camino al hotel. La prensa no se encuentra por ahí y tal vez Yakov o Lilia tienen algo que ver en eso. Sea como sea, Víktor lo agradece. Está cansado y tiene mucho en que pensar. El rostro de Yuuri y las últimas palabras de Yakov son lo que más ronda en su mente. Así, cuando finalmente llega al hall del hotel, Víktor suelta una excusa rápida, ignorando las palabras de su entrenador, mientras se pierde en el pasillo de camino a su cuarto.

Al llegar a su habitación, lo primero que hace es dejar sus cosas y tenderse boca arriba en la cama.

¿Qué es lo que realmente importa? Si se lo hubiesen preguntado hace dos años atrás, Víktor ni siquiera lo hubiese dudado. Después de todo, a lo largo de su vida las únicas cosas importantes han sido el hielo y su carrera como patinador artístico. Por supuesto también está Makkachin y antes de ella… bueno, es mejor no hablar de eso.

—Lo que importa es mi carrera y las medallas que me quedan por ganar. —en la intimidad de su habitación, las palabras por primera vez suenan huecas, desprovistas de emoción o cualquier otro sentimiento.

Víktor cierra sus ojos y luego otro pensamiento acude a su mente.

Yakov no sabe que voy a retirarme. Y, pese a que tomó la decisión hace poco, Víktor sabe que es definitiva. Entonces, si no va a cambiar de opinión, ¿qué es lo que realmente importa?

La respuesta llega junto al coqueto recuerdo de unas de campanillas y la pasión presente en el inolvidable programa de Yuuri.

Yuuri. Él es lo me que importa, ahora.

Yuuri frunce el entrecejo mientras despierta, cubriéndose el rostro con desgano. A su lado, el insistente tono de mensajes entrantes vibra e ilumina su teléfono. Antes de caer dormido había olvidado bloquear su señal a internet. Con desgano, toma el teléfono de la mesita de noche, revisando la larga e inesperada cadena de mensajes que aparece y desaparece, llegando en cortos intervalos, uno tras otro.

¿Quién es?, piensa, ignorando los mensajes mientras revisa y descubre que se trata de un número desconocido. Sea quien sea, no está registrado en su teléfono, pero ha encontrado la manera de conseguir su contacto aún si Yuuri es muy privado al respecto. En respuesta, un par de nuevas notificaciones vuelven a sorprenderle, iluminando su bandeja de entrada.

— ¿Quién es? —vuelve a repetir esta vez en voz alta, desconfiado.

¿Y si se trata de algún periodista o incluso un fanático que ha encontrado la manera de conseguir su teléfono?, las dudas le asaltan y, cuando está deslizando sus dedos por la pantalla para bloquear su señal a internet y eliminar los mensajes, la persona del otro lado le sorprende al mandar una nueva notificación que Yuuri lee por accidente.

••

+82 6840XXXX

En línea

Yuuri? 15:11

Estás ahí? 15:13

Por favor, contesta… 15:28

(ಥ﹏⁾⁾⁾) 15:28

••

¿Qué se significa esto?

Yuuri observa los mensajes y luego el número sin identificación en su pantalla. Las palabras familiares y —por encima de todo— el curioso emoji en el último mensaje, le resulta conocido y al mismo tiempo muy sospechoso.

—No, no, no—suelta en voz alta, negando mientras aún mira su teléfono con desconfianza—. No es él. Definitivamente no es Víktor.

No hay forma que sea él, ¿cierto?, Yuuri se siente tentado a responderle, pero a último momento se contiene. Después de todo, no hay forma que el varón ruso haya conseguido su teléfono, menos aún cuando apenas se han encontrado una vez, por accidente. Y con todo lo que ha pasado entre ellos, Yuuri duda que Víktor siquiera haya destinado parte de sus acciones y su tiempo en intentar contactarlo.

••

+82 6840XXXX

En línea

Yuuri, por favor! 15:30

Yuuri Katsuki

En línea

Quién eres? 15:30

••

Yuuri se atreve a enviar ese último mensaje, más que nada para salir de dudas porque, si esto es una broma, él mismo se encargará de eliminar los mensajes y mandar a lista negra a ese número de contacto.

••

+82 6840XXXX

En línea

Al fin! 15:31

Ah~ Yuuri, que malo eres 15:31

Ni siquiera me reconoces… 15:31

Soy yo, Víktor Nikiforov 15:32

㇏( ´♡ ⁾⁾⁾)ノ15:33

••

— ¡Víktor!

Entonces sí era él. Yuuri no sabía cómo, pero el varón ruso había encontrado el tiempo y la forma de conseguir su número de contacto sin que él mismo lo supiera.

¿Qué se supone que debería hacer ahora?

Yuuri deja caer su teléfono, echando un vistazo alrededor de su habitación, como si buscase una respuesta. Una parte de él piensa en volver a tomar el teléfono y continuar la conversación hasta descubrir la forma en la que Víktor ha conseguido su número de contacto, tal vez incluso encontrara el valor para agradecerle por prestarle a la pequeña Makkachin que aún ahora descansa a su lado. Sin embargo, otra parte—la parte dominante— siente que la mejor opción es dejar esta conversación hasta acá. Hacerse más cercanos en una situación donde ambos han sido el centro de atención, sólo ocasionaría más problemas. Después de todo ambos son competidores, cada uno con motivos personales para alcanzar el oro. Con ese último pensamiento en mente, vuelve a tomar su teléfono, leyendo y luego respondiendo al último mensaje del varón.

••

+82 6840XXXX

En línea

Yuuri, por favor, ¿podemos hablar? 15:35

Yuuri Katsuki

En línea

Lo siento, Víktor 15:37

No creo que sea el mejor momento 15:38

Disculpa, pero tengo que irme… 15:38

••

Yuuri bloquea la señal a internet, volviendo a recostarse en la cama mientras sus manos buscan y se aferran a la preciosa réplica de Makkachin, a cambio el toallero de algodón le observa con sus simpáticos ojos negros, envueltos en un mar de risos castaños. Yuuri la mira y luego suelta un suspiro, intentando hacer a un lado el sentimiento de culpa que insiste en crecer frente a lo que acaba de hacer. Por ahora lo más importante es contener sus emociones, concentrarse en la competencia y asegurar su clasificación a la siguiente ronda sin distracciones, haciendo a un lado sus sentimientos por Víktor. Porque Yuuri quiere ganar y para eso debe enfocarse en entrenar y hacer los últimos arreglos para su programa libre.

Mañana voy a darlo todo y voy clasificar, no por mi… por mi familia.

Continuará.

Notas Finales:

Muchas gracias por leer, votar y comentar esta historia.

Gracias especialmente a: Hikaru Sora Sato Nakamura y Linajackson por los hermosos comentarios que han hecho del capítulo anterior. Sepan que los guardo en mi corazoncito con amor.

¿Que opinan de la actitud que Yuuri ha decidido tomar al final del capítulo?

¿Será que saldrá algo bueno de esto?

También les dejos invitados a Mimmulus ✿ Fanfics. Ahí subo avisos de actualización, historias y mucho contenido de YOI.

Bien, ahora sí, nos vemos en el siguiente capítulo.

¡Cariños!

ᙢᓰᙢᘎ~

Publicado por Mimmulus

ᙢᓿᙢᙢᘎᒪᘎS. ╚ Buscando transmitir sentimientos. ╚ Enamorada de las sorpresas y los cambios de perspectivas. Les doy la bienvenida y espero podamos disfrutar de un mundo lleno de sueños hermosos.

4 comentarios sobre “Make History – Capítulo 7.

  1. Muy interesante cap pobre de Yurri está traumado con todo lo que está pasando con Viktor pero esperó que se calme y se concentre en su nueva presentación y le caye la boca a todos los periodistas que piensan que se está colgando de la fama de Viktor , Yuuri ve sus mensajes y ve un número desconocido pero ni cree que sea Victor el que se lo mando y vuelve a recibir otro y le dice que es el que si pueden hablar y le dice que no es el.momento que pasará más adelante entre ellos gracias amiga por tus palabras me encanta esta historia nos vemos en el próximo saludos

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  2. ay ese yuuri al final no con los bonitos emojis se deja querer xD

    habia olvidado todo el desmadre que surgia en esa conferencia D: menos mal y victor evitó algo mayor

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  3. Pero hablando del cap de hoy: :v no soporto a yakob, le dice a Viktor que es egoísta pero el si que le puede imponer , mandar y etiquetar?!!! Nop, no me
    agrada. Lo bueno es que Viktor por fin se está centrando en su bienestar personal y no sólo en sus logros. Para mí Yuuri llegó justo en el momento exacto a pensar del drama que por ahora les rodea. Pero creo que pienso como Pichit al pensar que no está del todo bien que controlen a quién hablar o conocer.

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  4. Me dió un mini infarto cuándo veo mi un giño a nombre en los comentarios dentro del fic….. Aaaasadafafas …. No éstoy alucinando verdad??? XD 💕✨✨✨✨ gracias por seguir publicando, me encanta esta historia, me tiene con mil emociones cada capítulo ✨♥️

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