Green light: Capítulo extra


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«Encuéntrame en el equinoccio».
«Encuéntrame a mitad del camino».
«Cuando el sol se pose en lo más alto».
«Asomándose a la mitad del día».
«Déjame darte mi amor».
«Déjame tomar tu mano».
«Mientras caminamos en la luz tenue».
«Y tratamos de entender».
«Oh, cariño, entiende».
«Que todo…».
«Todo se termina».
[Death cab for cutie – Meet me on the equinox]

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Yuri está allí.

Al otro lado de la calle.

Su mirada verde perdida en algún punto del cielo oscuro.

Su piel pálida tiene marcas oscuras, casi negras. Son como mordidas.

A veces lucha contra eso.

A veces el piso sobre el que sus pies se apoyan se hace negro y frío y las sombras lo llaman y le dan mordiscos dolorosos que se quedan en su piel, oscureciéndola y transformándolo de a poco en un ente oscuro.

Pronto será parte de ellas, lo sabe en el fondo, y su mente no parece reaccionar ante ello.

No les teme.

No a ellas.

Sus ojos observan aquella luz en el semáforo, cuando ésta cambia y se hace verde como el color de sus ojos, él cruza la calle. Los autos lo atraviesan casi en silencio.

Es una rutina suya.

Una que no entiende pero que cumple al pie de la letra.

Cada día a cierta hora de cierta manera, él cruza la calle y deja que los autos lo atraviesen.

Es una rutina fría.

Una a la que no le encuentra lógica ni sentido, como muchas cosas a su alrededor.

¿El mundo siempre había sido así de frío?

Quizá.

No puede recordar algo que no sea su rutina y los mordiscos.

Ni siquiera sabe si alguna vez perteneció a aquellas criaturas que andan y hablan haciendo escándalo. Personas vivas, latientes y sangrantes.

Y claro, luego está lo otro.

Aquella cosa que suele observarlo de lejos, ocultándose cuando Yuri se gira a verlo.

Es aún más aterrador que todas las sombras juntas, y aún más incomprensible que su fría rutina.

Ha pasado un tiempo.

La cosa, la criatura, el monstruo que lo acecha se acerca más a él. Yuri, o lo que queda de él después de tantos mordiscos, ya está cansado de correr.

Eventualmente lo ve en frente suyo.

El monstruo parece haber adoptado su rutina y ahora cruza la avenida a la misma hora que él.

A veces también se entromete cuando las sombras se aglomeran a su alrededor, es tan aterrador que las espanta.

Los ojos de Yuri ahora son negros, al igual que su cabello.

Su mente, si es que alguna vez conservó algo de ella, ahora es oscura igual que sus brazos, sus piernas, su espalda y su abdomen.

Por su parte, el monstruo, Victor, se queda cerca de él hasta el final, y al ver las manchas oscuras que parecen salir de debajo de la ropa de Yuri y extenderse hacia su pecho como raíces negras que no se mueven pero que él sabe que crecen, se da cuenta una vez más que son de mundos diferentes, quizá de un plano similar, ambos dejaron lo terrenal, pero pertenecen a una naturaleza distinta.

La gente a su alrededor camina y avanza, ignorante y ajena.

Victor solo observa a Yuri, no puede hacer más.

Observará su fin y lo verá marchitarse, y su corazón grita agónico ante esa idea.

Grita y lo llama, pronuncia su nombre incontables veces, intentando sacarlo de entre la rutina y los mordiscos que cada vez se hacen más letales.

Entonces piensa, por un breve segundo, que si hubiera una forma de irse con él hacia la noche eterna, lo haría.

Lo seguiría a donde sea.

Cuando piensa en eso entiende que amar hasta el final implicaría dejar de hacerlo. Y es que seguir a Yuri es convertirse en algo similar a él, transformándose en nada y olvidando todo, incluso el amor, y Victor se niega a ello.

Así que cuando el último espacio puro en el cuerpo de Yuri se hace negro, Victor lo observa sin poder acercarse tanto como le gustaría, sin poder tocarlo tan solo una vez más.

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«Quiero ser egoísta y tenerte aquí».

«Conmigo».

«Para siempre».

«¿Puedo?».

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Le dice Victor, a lo lejos.

Yuri no lo escucha.

Jamás sabrá quién era o lo que significó.

Jamás podrá probar sus besos dulces de nuevo, ni sentir su aliento apasionado rozando su cuello. Jamás podrá volver a sentir sus dedos entrelazándose suavemente con los suyos. Jamás podrá volver a amarlo. Jamás.

Porque están muertos, y porque Yuri es noche ahora.

Victor entiende que si decidiera seguirlo tendría que hacer algo atroz, y se niega a asesinar a alguien para poder recibir mordiscos y así estar a su lado. Porque hacerlo implicaría olvidar al igual que Yuri, y le jura que no será así.

Le jura recordar por ambos.

Le jura rememorar siempre el aroma de su cabello y la sensación perfecta de estar entre sus brazos.

Le jura sonreír en su nombre y recordar todas y cada una de sus maravilllosas sonrisas.

Le jura recordar el amor, por él y por Yuri, por ambos.

Le jura volver a nacer.

Le jura intentar ser feliz sin él.

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Publicado por ArikelDT

☆ 1-6-96 ☆ Multishiper . ○●○ Amante del misterio, de las emocionas a flor de piel y de las memorables tragedias románticas. Enamorada del arte, de la música, de los versos y de los minutos de silencio. Puedo ofrecerte libros que hablan de corazones sedientos, con vidas vibrantes, e historias, a veces, sangrantes. ○●○ .

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