Green light: Capítulo 5


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«Oh, mi amor».
«Mi querido».
«Estoy hambriento de tu caricia».
«Un largo, solitario tiempo».
«Y el tiempo pasa tan lentamente».
«Y el tiempo… puede hacer tanto».
«¿Aún eres mío?».
«Necesito tu amor».
«Dios…».
«Apresura su amor hacia mí».
[The righteous brothers – Unchained melody]

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—Y bueno, la verdad es que a mí no me importaba mucho, pero al final… ¿Yuuri? ¡Yuuri!

Sus ojos parpadean antes de darse cuenta de que Phichit lo observa fijamente, esperando una respuesta suya.

—Lo siento…

—Veo que te aburro… —le afirma Phichit, dejando su taza de té sobre la mesita entre los sillones.

—No es eso, es solo que… —le dice Yuuri, pero al notar a Celestino justo frente a él, se calla—. No es nada…

—Mi amor, ¿Nos dejas a solas? —le pide Phichit a su esposo, quien asiente y se pone de pie velozmente para dirigirse hacia el lugar en el que Makkachin permanece recostado sobre el piso.

Cuando Phichit sabe que Celestino no va a poder escucharles, se aproxima más a Yuuri y le susurra.

—Bien, ahora dime qué rayos te sucede. Sé que debes sentirte triste por Victor, pero por favor… no es necesario que te me mueras de depresión o algo así.

Yuuri lo mira en silencio antes de contestar.

—Solo quiero estar a solas un tiempo. Quizá vaya a Japón a ver a mis padres, ellos están muy preocupados con todo esto, les pedí que no vinieran y que me esperaran allá. No sé qué hacer, Phichit. Dime qué hacer.

Phichit lo observa y suspira agotado.

—¿Qué puedo decirte? —le responde, y observa a su esposo jugar con Makkachin—. Estoy esperando un bebé.

Yuuri lo mira aterrado.

—Es de Celestino, obviamente… —le aclara Phichit, reconfortando su susto inicial

Pero Yuuri ve tristeza en su voz.

—¿Felicidades? —le dice Yuuri, y Phichit lo observa con atención.

—Siento que eso era lo que te hacía falta… —le susurra Phichit—. Es decir, tú y Victor… diablos, los envidiaba tanto. Solo… solo mírame… —le dice, señalándose casi por completo—. Como sea, mi esposo quiere que te pida que le devuelvas las acciones que el tuyo le quitó. No le he dicho lo del bebé, y no sé si quiero decirle, la verdad.

—Phichit, yo sé que Celestino puede ser un hombre distante, créeme, se le nota, pero… —Yuuri no encuentra las palabras, así que trata de proseguir de forma lenta—. Tú… y él… bueno… un bebé. Eso es tan… estoy tan feliz por ti. Y sé que él lo estará aún más, es decir, ¡Él te ama!

Phichit se ríe.

Yuuri no lo entiende.

—Sí, claro, él me ama… —le dice Phichit—. Como sea, ¿Puedes prometerme que le devolverás las acciones que quiere? Cuando las tenga, él será feliz, y entonces… un bebé Omega será una noticia no tan mala. De lo contrario todo será un caos.

—Phichit, estoy seguro de que Victor no fue el único que firmó para que tu esposo fuera casi despedido, pero te aseguro que si puedo hacer algo para ayudarte…

—Sí, hazlo. Si puedes hacer algo, hazlo… —le dice Phichit, para luego ponerse de pie—. Creo que eso era todo, Yuuri, me alegra haber venido a verte.

Celestino, quien ha estado acariciando a Makkachin, se pone de pie y se acerca a ambos Omegas.

—Gracias por su visita… —les susurra Yuuri, extendiéndoles a cada uno la mano.

—Estaremos esperando tu llamada, Yuuri, recuerda que solo queremos ayudarte… —le dice Celestino, dándole un suave beso en la mejilla.

—Exacto, sí. Tú no sabes de finanzas, Yuuri, deja que Celestino te ayude. Él es el que tiene experiencia en eso. Nosotros solo somos Omegas, y además modelos, ¿Recuerdas? —le dice Phichit, dándole también un beso.

Yuuri asiente, pero no promete nada.

Ha estado pensando en algo últimamente.

Al menos durante éstas últimas horas desde que Chris se fue de su departamento dejándole con tan mal sabor de boca.

Se ha puesto a pensar, y…

Ha llegado a la conclusión de que… aquel día, cuando recibió aquella llamada informándole de que ahora era viudo, no recuerda ni qué fue lo que almorzó.

Es decir, SUPONE que como todos los días, Victor y él despertaron, desayunaron, almorzaron juntos como casi nunca en un día laborable ya que Victor se había tomado la mañana libre, y… Victor se había ido a aquella reunión por la tarde.

Y no había vuelto. Al menos no de forma normal.

Entonces…

No sabe ni siquiera a qué le lleva esa información, pero ahí está, rondándole la cabeza y devanándole los sesos, intentando decirle que significa algo, pero no sabe qué, así que toma su celular y busca a uno de los contactos.

Pasa un par de segundos escuchando el timbrar del celular, hasta que aquella voz le contesta.

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[¿Yuuri?]

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—Hey, Yurio, ¿Cómo estás?

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[Normal, creo]

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—Me alegro. Oye… —Yuuri no quiere hablar sobre eso por celular, así que se llena de valor y prosigue—. ¿Quieres venir a cenar?

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[Claro, apenas está anocheciendo, pero si quieres voy ahora]

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—Sí, perfecto. Eso sería grandioso. Es que me siento… ya sabes…

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[Está bien, no te preocupes. Voy para allá y pedimos algo para comer]

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—Si quieres puedo cocinar algo…

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[No, está bien, descansa. Si te antojas algo, solo dime. Lo compraré y te lo llevaré]

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—No. Creo que no.

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[¿Qué tal algo de helado? ¿Quieres helado? Porque yo sí. ¿Te traigo uno?]

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—Claro, sí, a todo el mundo le gusta el helado, cualquier sabor está bien.

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[De acuerdo, llegaré pronto, nos vemos]

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—Gracias, te veo luego… —le dice Yuuri, y finaliza la llamada.

Agradece de todo corazón que con todo lo que está pasando Yurio sea tan accesible. Es como si su carácter hubiera cambiado por completo, y ahora fuera asombrosamente amable y servicial.

Al final, cuando Yurio llegó a su departamento comiéndose ya su helado, Yuuri lo invitó a pasar y Makkachin se emocionó muchísimo al verlo.

—El pobre se ha sentido tan solo últimamente, no sé qué hacer para que se anime. Solo quiere tener visitas y que todos lo consientan… —le dice Yuuri, abrazando al esponjoso can para que no se abalance sobre Yurio y lo tumbe en el piso.

—Ojalá se le pase. No quiero ni imaginarme qué sería de mi Potya si algo me pasara.

—Por favor no digas eso. Hay una creencia que dice que la muerte se atrae y hay una reacción en cadena. Cuando alguien cercano muere, o trae más muerte o trae más tristezas.

—¿Ahora quién es el cuervo? —le pregunta Yurio, acusándolo con una sonrisa suave—. No hables sobre cosas malas, eso déjaselos a aquellos pajarracos negros.

Después de un rato ya habían conversado sobre cosas triviales mientras terminaban sus helados.

Yurio se vio un poco más animado, al igual que Yuuri, quien le sugirió que se quedara a dormir allí por esa noche.

—Claro, si tú quieres… —le dijo Yurio, y Yuuri asintió—. Entonces sí. Solo que tendrás que prestarme algo de ropa.

—Creo que la mía puede entrarte perfectamente.

—Supongo que sí, no eres tan enano. Aunque… no sé si eso sea apropiado.

—¿Qué? ¿Por qué? —le pregunta Yuuri, y al ver el silencio de Yurio lo entiende—. Oh, por favor, eres un Alfa que se está quedando a dormir en casa de un Omega en mi situación, ¿Y te preocupa usar mi ropa? Nadie va a enterarse qué ropa estás usando ¿Sabes? Pero bueno, si quieres algo más holgado te prestaré ropa de Victor, a él no le molestará.

—Bien, ropa de un Alfa, eso estará mejor… —se burla Yurio—. Después de todo soy muy puritano y mi honor de caballero no me permite deshonrar las prendas sagradas de un Omega.

—Cállate, «Gatito».

Yurio lo mira fijamente al escucharlo llamarlo por el apodo que Victor le ponía.

Yuuri nota de inmediato el ambiente cómodo cortado.

—Puedo escuchar su voz a veces… —le confiesa Yuuri—. Puedo ver a Makkachin alzar la cabeza cuando escucha pasos en el pasillo… —le dice, y se pone de pie para ir hacia la ventana—. Creo que nunca me acostumbraré a ésta nueva situación. A que me llamen «Viudo de», a despertar sin él a mi lado. A desayunar sin él… a vivir sin él.

Los autos pasan por la avenida bajo la ventana, Yuuri los observa con dolor.

—Amo a Victor, Yurio… —le dice, y Yurio asiente dándole la razón—. No dejaré de pensar en él jamás. No dejaré de ser su esposo jamás.

—Sé que lo amabas Yuuri, muy a tu manera, pero lo amabas.

—¿Qué significa eso? —le pregunta Yuuri, pero al girar y ver la mirada confundida de Yurio le vuelve a preguntar—. ¿Qué significa «Muy a tu manera»? No entiendo. Solo existe una forma de amar, ¿O no?

Yurio abre la boca para decir algo, pero no encuentra las palabras así que la cierra.

—Escucha… —le dice Yuuri, acercándose y sentándose frente a él—. Hoy en la mañana, Chris me dijo algo terrible.

—¿Qué cosa?

—Dijo que… que él creía que yo… no entendí bien, o quizá sí. Entendí que él cree que yo fui el causante del accidente, que yo engañaba a Victor, y que él iba a dejarme. Y eso es una locura. Y ahora, es decir, después de que él se fue, me di cuenta de que no recuerdo qué pasó aquel día, no recuerdo cómo me levanté ni qué desayuné, y no sé si eso importe o tenga relevancia, pero…

—Espera, cálmate un poco… —le dice Yurio—. Chris también me dijo esas… ¿Sospechas? De ti, o lo que sean, y… solo no le hagas caso, está alterado. Victor era su mejor amigo, y… no sé. Si yo perdiera a mi mejor amigo también diría y haría cosas estúpidas.

—No lo sé. De hecho, te llamé porque quería que me dijeras qué opinas tú.

—¿Qué opino de qué?

—¿De qué va a ser, Yurio? ¿También me culpas tú? ¿También crees que yo engañaba a Victor? ¿Crees que él iba a dejarme?

—Ok, escucha, entiendo esto, Yuuri. Estás en shock, ¿De acuerdo? No estás pensando las cosas con claridad, estás dejándote llevar. Las cosas del pasado son… justamente eso, del pasado, ¿Entiendes?

—¿Cosas del pasado? ¿Eso qué significa?

—Victor te perdonó, eso debería bastarte.

—¿Me perdonó qué?

Yurio está a punto de contestarle cuando siente su teléfono vibrar en su bolsillo, así que lo revisa y ve el nombre de Chris en la pantalla.

—Dame un segundo.

Yuuri ve cómo Yurio camina y sale del departamento mientras él y Makkachin lo esperan impacientes.

Afuera, Yurio se apoya en una de las paredes antes de contestar.

—¿Qué pasa?

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[¿Dónde estás?]

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—¿Por qué?

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[Vine a la oficina de Victor a buscar los papeles del divorcio y no están]

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—Me deshice de ellos, ¿Cuál es el problema?

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[¡¿Qué?! ¡¿Por qué?! ¡Yura, no sabes lo que esos papeles significaban para Victor!]

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—¡¿Qué importan ahora?!

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[Está bien, no te alteres, tranquilo. Perdón por gritarte… es solo que… Yura… esos papeles son… yo quiero, quisiera… llevar esos papeles y mostrárselos al mundo, ¿Entiendes? Los papeles y el testamento]

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—Los quemé.

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[¿Qué?]

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—Quemé los papeles del divorcio, le pedí al abogado de Victor que se encargara de lo del testamento, y compré el silencio de Yakov.

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[¿Que quemaste los papeles? ¡Quiero mostrárselos a Yuuri! ¿Por qué hiciste eso?]

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—¡¿Por qué quieres lastimarlo?! Sí, él lastimó a Victor, pero eso ya no importa. Victor lo perdonó. Victor lo amaba, lo amó hasta el final, ¿O no? Por qué quieres buscarle las cinco patas al asunto. Victor está muerto. Yuuri heredará todo como él quería en un principio, y es todo, punto.

Yurio cuelga antes de seguir escuchando a Chris y respira profundamente antes de entrar de nuevo al departamento.

—¿Todo bien? —le pregunta Yuuri.

—Sí, todo perfecto. Yo me encargo.

—Bien, que bueno. Esto… me decías sobre…

—Yuuri, escucha. Tu relación con Victor fue… ya sabes… y… llegado un punto, con todo lo que pasó, pues… él te… él y tú decidieron que se amaban, eso es todo. Fin del asunto.

—«¿Todo lo que pasó?», ¿Qué fue lo que pasó?

—¿Quieres que lo diga? ¿En serio quieres recordar eso?

—¡Sí!

—¡Intentaste suicidarte, Yuuri! —le dice Yurio, cansándose de todo el asunto—. ¿Lo recuerdas al menos? Fue hace como… no sé, tres años y algo. Perdiste un bebé, y… dios… esto apesta.

Yuuri lo ve ponerse de pie dispuesto a irse, pero no va a permitir que lo deje como Chris lo dejó hace unas horas.

—¡No, tú no! ¡Tú no vas a dejarme así! —le dice Yuuri.

—Créeme, lo que menos quiero es dejarte, pero no puedo seguir haciendo esto. Te aprecio, Yuuri, eres a pesar de todo una buena persona. Victor comprendió todas y cada una de las cosas que hiciste después de aquello, y las perdonó. Sé feliz con esa información y deja de intentar saber más. Quizá el hecho de que no sepas es… lo mejor.

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Publicado por ArikelDT

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