Green light: Capítulo 2


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«Hay días cuando afuera de tu ventana».
«Veo mi reflejo como si pasara lentamente».
«Y anhelo ésta perspectiva reflejada».
«Cuando seamos amantes».
«Amantes hasta el fin».
[Death cab for cutie – I will possess your heart]

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Tenían una rutina perfecta, esa era la verdad.

Se levantaban por la mañana, desayunaban. Victor iba al trabajo y Yuuri se encargaba del departamento.

Luego Victor llegaba por la noche, se bañaba, y cenaban.

Al final veían alguna serie o alguna película. A veces Victor tenía algo de trabajo extra, pero cuando no, entonces hacían el amor.

Yuuri amaba esa parte de su día.

Cuando apenas se habían casado, fue extraño compartir todo con Victor. Pero resultaba aún más extraño no hacerlo.

Yuuri y él eran perfectos.

Se amaban, se querían, se añoraban.

Todo era perfecto incluso a pesar de un pequeño detalle.

—Es una lástima… —susurra Phichit, acercándose más a Yuuri para que él pueda escucharle bien—. Se murió sin dejarte nada.

Yuuri, quien ha estado viendo la puerta del dormitorio por la que está seguro que vio la silueta de Victor entrar sin que todos los ahí presentes lo notaran, se gira y observa a su amigo con atención.

—¿A qué te refieres, Phichit? —le pregunta, negándose a seguir atormentándose con aquella visión, sueño o pesadilla que quizá es provocada por el estrés y nada más.

—Un bebé, por supuesto… —le dice Phichit, y de inmediato nota el rostro de Yuuri contrayéndose en dolor.

Ése era el pequeño detalle.

Cuatro años de matrimonio y ningún niño que corriera por la que sería una casa espaciosa con jardín y con risas y juguetes por doquier.

—Vitya y yo nunca hablamos sobre eso… —le afirma Yuuri, esquivando su mirada y concentrándose en los rostros de sus invitados.

—Claro que no, de lo contrario quizá hubieran buscado ayuda en alguna clínica… —le dice Phichit, mientras toma una foto de un sollozante Georgi Popovich con su celular—. Como sea, Victor nunca tenía tiempo, y tú… tenías demasiado…

Yuuri ya no lo mira. Por alguna razón ahora está concentrado en otra cosa. O mejor dicho en algo faltante a su alrededor.

—¿Has visto a Chris? —le pregunta Yuuri, ignorando a su amigo.

—Oh no, no me hables de ése imbécil. ¿Puedes creer que me dijo que lo nuestro, sea lo que sea, terminaba?

—Era lo mejor, ¿O no? —le pregunta Yuuri—. Tu esposo, el señor Cialdini, se hubiera enterado si aquello continuaba. Lo que no puedo creer es que hayas podido serle infiel.

Phichit sonríe y ésta vez toma una foto de Yuri Plisetsky, quien se pasea por la cocina como fiera enjaulada mientras conversa con alguien por celular.

—Yurio me ha pedido que no le tomes fotos… —le dice Yuuri, antes de ponerse de pie para ir a la cocina.

—¿Por qué no? —le pregunta Phichit—. Todo esto es algo que me gustaría compartir con mis seguidores, y estoy seguro de que a ellos también. No seas ridículo. Siempre me ha gustado decirle a todo el mundo a dónde voy, con quién y de qué forma me encuentro todos los días, yo no le veo el problema.

—Pero Yurio sí… —le dice Yuuri, dejándolo ahí y yéndose.

Cuando llega a la cocina ve cómo Yurio en verdad está angustiado mientras Mila solo observa todo en silencio.

—Por favor… te lo estoy suplicando, ¿Sí? Hazlo por mí… —susurra Yurio, y al ver las señales de Mila se gira y observa a Yuuri quien alza la mano en silencio para saludarlo—. Gracias. Nos vemos.

—Hola… —le dice Yuuri, y Mila se va de allí llevándose un té entre las manos.

—Hey… —le responde Yurio, mientras sirve algo de café para luego ofrecérselo a Yuuri.

—¿Hablabas con Chris?

—Sí… él está… bueno, él… —le dice Yurio, como quien no quiere la cosa—. Está devastado, como todos, y… ya viene en camino, me dijo que si te veía, lloraría, ¿Sabes?

—Yo también, a decir verdad… —le dice Yuuri, sentándose un momento en una banca vacía que hay ahí—. Dijiste que cuando estuviera cansado echarías a todos… —le susurra—. Estoy cansado, Yurio… no tengo cabeza para pensar en nada ahora…

—Entiendo, yo me encargo… —le dice Yurio, y justo cuando está a punto de salir de ahí alguien más entra.

—Yuuri, querido niño… —le saluda Celestino a Yuuri, quien se pone de pie por pura inercia—. Qué bueno encontrarte a solas, bueno, casi a solas. ¿Podemos hablar?

—Ya están hablando… —le dice Yurio, pero Yuuri niega en silencio, indicándole que todo está bien y que puede dejarlos solos, así que Yuri se va.

—¿De qué quiere hablar, señor Cialdini? —le pregunta Yuuri, y el hombre le da un efusivo abrazo, pegándolo a su pecho y estrujándolo demasiado, para luego soltarlo.

—Estoy tan triste por todo esto, ¿Sabes? Comparto completamente todo tu dolor. Victor era una persona maravillosa, y era tan joven, tan apuesto, tan fuerte y feliz… no sé ni cómo decirte lo mucho que me duele esto que está pasándote, Yuuri.

—Muchas gracias.

—Y quiero ayudarte, ¿Sabes?

—Gracias.

—Quiero ayudarte muchísimo, y quiero que sepas que puedes contar conmigo y con Phichit para lo que necesites, lo que sea. Solo dilo y será hecho. Eres el jefe ahora, ¿Sí?

—Gracias.

—Y… ya que estamos hablando de ayudarte… —le dice, haciendo que Yuuri se siente de nuevo en la banca—. Sé que estás cansado por todo esto, sé que estás agotado, «Devastado» es la palabra que quiero usar. Y… si tú quieres… porque en serio sé que lo necesitas, y estoy dispuesto a ayudarte en todo sin importar lo que otros digan, quiero ayudarte Yuuri, ¿Lo entiendes? Es por eso que si tú quieres… puedo encargarme en tu lugar de algunas cosas…

—¿Qué clase de cosas?

—Tú entiendes, Yuuri… —le afirma Celestino, paseando frente a él como buscando las palabras adecuadas—. ¿Sabes? Victor vino a mí cuando todo ese pequeño malentendido se dio, él vino y me dijo que en realidad no estaba de acuerdo con la reunión ni con eso de las firmas, de hecho él me dijo, me confesó, que confiaba en mí. Ya sabes, Yuuri, querido niño, yo conozco a Victor de hace mucho tiempo, muchísimo. Conocí a su padre y a su madre, y todo eso, y… él, bueno, a decir verdad él quería compartir conmigo la gran y MUY PESADA responsabilidad, y yo por supuesto que lo iba a ayudar. Es por eso que ahora que no está, considero que MI DEBER es ayudarte, Yuuri, y por supuesto que QUIERO hacerlo, porque sé que TÚ ME NECESITAS. En tus manos está aceptar toda mi ayuda, descansar un poco de toda ésta carga, y…

—¿De qué me está hablando? —le pregunta Yuuri, y basta con que Celestino lo mire fijamente para que se dé cuenta de que Yuuri le entiende perfectamente y que no acepta.

—Yuuri, querido niño…

—Victor fue muy claro con aquella reunión, él dijo: «Por fortuna todos estamos de acuerdo en que Cialdini es un maldito ebrio que nos llevará a la ruina».

—No. No, no, no. Yuuri, Victor y yo hablamos ¿Sabes?, en privado, como tú y yo ahora, y él me dijo que no quería firmar, que se veía obligado a hacerlo, que yo era su amigo y que JAMÁS me haría eso. Me dijo que si algo le pasaba quería que yo te apoyara, incluso ÉL ME PROMETIÓ que intentaría devolverme las acciones que me correspondían, así que si estoy aquí ahora es solo porque sé que Victor y tú son hombres de palabra, yo sé que…

—¿Sabe qué? —le dice Yuuri, sintiendo un dolor suavecito empezando a punzarle la cabeza—. Estoy de duelo, ¿Entiende eso? Mi esposo ha muerto, señor Cialdini. Y no le veo necesidad alguna a sus palabras. ¿Por qué viene a mí justo en éste preciso instante? ¿Qué espera que yo haga? Victor no está aquí, ¿Y usted me habla de promesas que él le hizo? Quizá sea cierto, quizá no, pero no es el momento ni el lugar, por favor.

—¿Me estás llamando mentiroso, niño? —le pregunta Celestino con la voz agresiva y firme, pero de inmediato su rostro se suaviza—. Yo entiendo Yuuri, entiendo que estés cansado, solo te estoy ofreciendo mi ayuda, hablaremos de esto cuando haya tiempo. Dime cuando estés mejor y yo vendré y hablaremos. Solo… la fecha de plazo para revocar las firmas es hasta dentro de una semana, no lo olvides, así que si lo piensas rápido sería lo mejor para ti, para que descanses y para que yo pueda ayudarte.

—Gracias, señor Cialdini… —le dice Yuuri, viendo cómo el hombre se va y siguiéndolo hasta la sala para asegurarse de no tener ninguna otra conversación similar con nadie más.

Entonces y de pronto observa a Chris.

El mismísimo Christophe Giacometti justo en medio de su sala, abrazando a Yurio, quien se suelta rápidamente y se va con prisa hacia el baño de invitados.

Así que Yuuri se aproxima al mejor amigo de su esposo.

—Chris… —susurra Yuuri, y se envuelve rápidamente entre sus brazos, ocultando su rostro en el pecho del Alfa para así lograr cubrir sus lágrimas.

Habían compartido tanto junto a él.

Victor y Yuuri, al conocerse, al ir enamorándose el uno del otro, al empezar a amarse con tanta dulzura y desenfreno, compartieron tantas cosas con Chris.

Con solo verlo, Yuuri podía recordar tantos momentos juntos, cosas como las salidas, los viajes, los paseos a media noche, cuando bebían y Chris era el conductor asignado o algo así.

Momentos tan felices y tontos que jamás volverán, porque todos esos minutos rodeado de personas vestidas de negro, le dicen a Yuuri que esto está durando demasiado como para ser solo una simple pesadilla.

—Te ves bien… —le dice Chris, alejándose de él un poco.

—Eso trato… —le dice Yuuri, secándose las lágrimas con la manga de la camisa blanca—. Anoche soñé con él, Chris.

—¿Cómo?

—Pues… —le dice Yuuri, pero duda un momento y al verse en medio de todos, y a pesar de que no le están mirando, toma la mano de Chris y se lo lleva a la esquina más apartada, aquella en la que una alta lámpara reposa solitaria—. Él entraba al departamento…

—¿Sí?

—Sí, yo estaba allí… —le dice Yuuri, señalándole el piso junto a uno de los sofás—. Makkachin estaba conmigo, y entonces se emocionó y ladró, y oí la clave de la puerta y entonces… él me llamó…

—¿Qué te dijo?

—Solo dijo mi nombre, me asusté un poco, y…

—¿Por qué? —le pregunta Chris, interrumpiéndolo—. ¿Por qué te asustaste?

—Bueno, no sé. Victor jamás me lastimaría, eso lo sé. Pero, no, no era miedo, era… me sorprendió, ¿Entiendes?

—Claro, ¿Qué pasó después?

—Ahí viene lo extraño… —le afirma Yuuri—. Yo retrocedí, me metí en la habitación y entonces de pronto él estaba junto a mí, y fue horrible.

—¿Fue horrible verlo? ¿Ver a mi amigo con vida? ¿Fue horrible, Yuuri?

—No, Chris, no eso, claro que no. Me refiero a su ropa, su cuerpo. Él estaba… su piel y su ropa estaban deshechas, había sangre por todas partes, ¡Su camisa era roja, por dios! Fue horrible ver a mi esposo así, ¿Entiendes? —le dice Yuuri, poniéndose nervioso y alterándose al recordar lo mal que se veía Victor, lo dolorosas que parecían sus heridas y lo tambaleante y confundido que parecía—. Dios… no sé qué le dije, creo que quise llevarlo con un doctor o algo y… él… él solo… se me acercó…

—¿Y?

—Chris… tengo sus marcas en mí ahora, ¿Entiendes? —le dice Yuuri, señalándose a sí mismo—. Tengo las marcas de sus besos, incluso… incluso tenía su semen en mí ésta mañana…

Cada palabra sale con una lágrima.

Llora porque no fue así, o en todo caso, lo fue, claro que lo fue. Pero no es posible, no es lógico, no es razonable y es algo que Yuuri desearía tanto, desearía poder retener a Victor entre sus brazos.

—Aún no me lo creo… —le dice Yuuri, ya sin poder secar todas sus lágrimas y empezando a sollozar y hablar con dificultad—. No me creo… que mi esposo… dios… mi Victor… diablos, no… ¡No! Mi Victor no está… Chris, no, por favor, dime que no…

El flash lo detiene en seco.

Yuuri gira y luego se seca rápidamente todas las lágrimas.

—¿Podemos hablar en otro lugar? —le pregunta Yuuri a Chris, quien observa a Phichit tecleando y publicando la foto recién tomada.

—No, lo siento, solo vine un instante Yuuri, no tengo tiempo. Todos están aquí dejando sus trabajos, debo hacer los preparativos, y Mila también. De hecho Mila y Yura deben venir conmigo, ellos están encargándose de todo éste caos, ¿Recuerdas?

—Sí, claro… entiendo…

Yuuri y Chris se acercan hacia los demás, entonces Mila se acerca a Yuuri y se despide con un abrazo y un beso.

—Estamos con usted, señor Katsuki, por favor trate de descansar… —le dice Mila, y Yuuri asiente y le sonríe.

Entonces Yurio sale del baño con los ojos irritados, y el rostro, el cabello y las manos mojadas.

Hay un nuevo flash ahí, y es Yurio quien ya no puede seguir esperando la santa calma con la que todos abandonan el lugar.

—Dame eso… —le dice Yurio a Phichit, quien no tiene tiempo de resistirse cuando su celular es arrebatado.

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[#devastados #estonoestápasando #TODOSestamosllorando #teextrañamos]

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Lee Yurio en la foto recién publicada.

—Borra todas las malditas fotos… —le dice Yurio a Phichit, devolviéndole el celular.

—¿Disculpa? Es mi cuenta, mi celular, Victor era mi amigo, o sea… tú no pintas nada.

—Bien, te doy la razón, así que borra todas las malditas fotos en las que yo salga, hazlo o tu marido tendrá que lidiar con una demanda que hará que los dientes se le caigan.

—Tengo todo el derecho del mundo de compartir información, es decir, esto es un evento público, Plisetsky, Victor era un personaje público, yo lo soy, Yuuri también, y lo quieras o no tú también, somos noticia, estoy haciéndote un favor al compartir tu tristeza para que todos la vean, todos estamos tristes, ¿Sabes? Nos duele todo esto, y es bueno que el mundo lo sepa y que nos apoyen con sus buenas vibras, te hacen falta de hecho.

—Vete a la mierda… —le dice Yurio, acercándose peligrosamente a él.

Es Chris quien tiene que intervenir.

Yuuri cierra los ojos cuando escucha el sonido del celular quebrándose en el piso.

—Borra las fotos… —le dice Chris a Phichit, y él lo observa con dolor.

—¿Podemos calmarnos? —pregunta Yuuri—. Por favor… todos estamos alterados. Phichit, puedes borrar las fotos de Yurio, ¿Por favor?

—Vámonos, amor… —dice Phichit, tomando el brazo de Celestino y dándole una última mirada a Yuuri—. Tienes razón, Yuuri, todos estamos alterados, evidentemente algunos más que otros y no entiendo por qué, pero si tú me lo pides por supuesto que lo haré, borraré las fotos del señor Plisetsky. Y vendré a verte mañana para conversar más, ¿Sí? Necesitas compañía.

—Gracias, Phichit, pero no es necesario, quisiera estar…

—Lo haré, lo necesitas. Celestino y yo vendremos a verte… —le dice Phichit, interrumpiéndolo antes de salir.

Es el último de los otros en irse, por fortuna.

Y Yuuri puede respirar tranquilo al fin.

—Bueno, yo también me voy Yuuri… —le dice Yurio de pronto, tomando su abrigo del perchero junto a la puerta.

—No, espera… quiero decirte algo… —le dice Yuuri, considerando que ahora que se lo dijo a Chris puede comentárselo a Yurio—. ¿Por qué no te quedas? Duerme aquí ésta noche.

—No… —dice Chris, con la voz firme y ruda, una voz que no acepta objeciones.

—Bueno, entonces… ¿Te espero mañana, Yurio? —pregunta Yuuri, pero se calla al ver a Chris tomar el brazo de Yurio y jalarlo fuera del departamento.

—Pues si quieres, claro… —dice Yurio antes de salir, y Chris aprieta aún más su agarre.

—No se puede. Tenemos trabajo… —afirma Chris, y Yuuri no tiene tiempo para decir más ya que Mila cierra rápidamente la puerta tras ellos.

Al final, Yuuri se ve solo en aquel departamento frío.

Antes amaba su hogar, era todo lo que siempre había querido. Era cómodo, apacible, cálido, lleno de vida y lleno de amor.

Por alguna razón ahora se siente congelado y oscuro.

Makkachin fue el único que disfrutó de las visitas, estuvo rondando y siendo acariciado por todo el mundo. Ahora que todos se han ido y ambos se han quedado solos, Yuuri lo ve deprimirse en cuestión de segundos.

—Hey, yo estoy aquí… —le dice Yuuri, abrazándolo y acariciando su espalda—. Yo te cuido ahora, ¿Sí? Yo voy a amarte y a cuidarte mucho hasta el final, ¿Entiendes? Porque Victor no te ha dejado solo, yo estoy aquí para ti.

Desearía que alguien le dijera lo mismo a él, pero con sinceridad.

Lamentablemente, quizá la única persona capaz de hacer eso sea Yurio.

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Publicado por ArikelDT

2 comentarios sobre “Green light: Capítulo 2

  1. ¡Wow! Este capitulo me dejo con bastantes sentimientos encontrados, por un lado que coraje que todos quieran aprovechar la situación y el dolor de Yuuri para sacar ventaja, por otro lado cada descripción de lo que era su vida al lado de la persona que más amo y el ahora me rompen el corazón y al final todo ese misterio. Ohhh!! esto se esta poniendo muy interesante 😮 Me gusta mucho tu estilo❤️

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