Track 3: Do I Wanna Know?


Have you got color in your cheeks’
Do you ever get the feeling that you can’t shift the tide
That sticks around like something’s in your teeth
And some aces up your sleeve
I had no idea that you’re in deep
I dreamt about you near me every night this week
How many secrets can you keep’
‘Cause there’s this tune I found that makes me think of you somehow
When I play it on repeat
Until I fall asleep
Spilling drinks on my settee

>2018<

Yuuri Katsuki sobre un escenario era… demasiado aburrido.

Y “demasiado” era quizá un término que se quedaba algo corto. Tanto Víctor como Chris no pudieron evitar mirarse entre sí tras el primer minuto de la canción, un cover mal interpretado de “Do I Wanna Know?” de On Ice. Y la culpa en realidad no la tenía la pésima acústica del lugar: ¿quién no le perdería el interés a un chico que se mantenía estático sobre el escenario, sin atreverse a mirar al público que tenía enfrente? Era obvio que este tampoco tuviera interés en mirarlo a él, a su grupo, quienes en esencia tenían la misma vibra insulsa que su vocalista. Todos los asistentes conversaban entre sí, como si esa tonada desabrida, sin forma ni fuerza, proviniera de un disco que habían escuchado ya demasiadas veces.

Algo en Chris se sentía incómodo al intentar prestarle atención. Era obvio que ese chico moría de vergüenza e inseguridad de estar ahí arriba, frente a todos, y esa sensación se transmitía con facilidad a cualquiera que se atreviera a ponerle los ojos encima. De no ser porque su apariencia encajaba demasiado bien con la de aquel chico del video y porque se había asegurado de investigarlo a fondo, hubiera jurado que no se trataban de la misma persona.

Cuando la canción terminó, cuando ningún aplauso resonó en el bar y el chico bajó con rapidez del escenario, casi como si huyera de ese silencio que pesaba tenso, incómodo, tanto Víctor como Christophe bebieron el resto de sus bebidas de un solo trato, como si quisieran borrarse la amarga imagen que habían visto.

—Eso fue horrible —declaró Chris apenas ya no hubo líquido en su vaso.

Víctor no respondió, seguía con su mirada fija en el escenario, aunque esta era demasiada clara con lo que pensaba en ese momento: estaba de acuerdo con Chris, pero no quería darle la razón.

—Supongo que buscarás a alguien más.

Chris se encogió de hombros.

—Me mandaron para que lo llevara con ellos. Yo solo voy a cumplir mi trabajo. Aunque admito que, si dependiera solo de mí, no, no lo llevaría. Podrá tener una voz muy parecida a la tuya, pero no tiene la pasión que tú sí. 

—La tiene, viste el video —Y no solo Chris, Víctor lo había visto tantas veces, repetido en tantas ocasiones, que solo le bastaba cerrar los ojos para rememorar con extraordinario detalle cada gesto, cada expresión que denotaba sentimientos desde la más pequeña fibra. Sabía que ese chico albergaba en su interior una tonelada de pasión, de entusiasmo, solo necesitaba aprender a sacarla sobre el escenario—. Necesita trabajar en ello. Creo que es bastante obvio que le cuesta estar en un escenario. Superado eso, seguramente podrá hacer una excelente presentación.  

—No me lo digas a mí, no seré yo quien lo juzgue al final. Si se comporta de esa forma en la audición, estará acabo. Ellos no tienen el interés de entrenar a un novato.

Chris se puso de pie, con su vaso vacío y el de Víctor en las manos, para llenarlos de nuevo con algo de bebida. Pero no fue lo único a lo cual se aproximó a la barra. Al chico que atendía le anunció su deseo de hablar con Katsuki. Volvió solo a la mesa, pero con la promesa de que Yuuri lo vería en cuanto se desocupara.

Durante los próximos minutos, sobre el mal sonido de la canción que resonaba en las desgastadas bocinas, se instauró un silencio entre los dos. Pero no porque no tuvieran nada que hablar, sino porque ambos estaban demasiado atentos a la escena que se desarrollaba cerca de la barra: a como Yuuri, al parecer, no quería acercarse a ellos (podían intuir que era por timidez, quizá vergüenza de una presentación que para él había sido horrible). Pero los otros chicos quienes tocaban con él, lo empujaban con demasiada insistencia, hasta que pareció ceder.

Yuuri caminó hasta ellos, hasta colocarse de pie, justo enfrente, y después más silencio, más tensión. Ni siquiera se atrevía a preguntarles qué es lo que buscaban. Chris ya intuía que todo sería un fracaso. Con verlo en vivo, tan de cerca, se daba cuenta que él realmente no tenía la madera para ser una estrella. No en ese momento. Quizá era talentoso, sí, pero se necesitaba más que eso para soportar el enorme salto que daría al volverse vocalista de una banda ya instituida y tan famosa como era On Ice. Había visto a personas como él sucumbir y desquebrajarse ante la presión, ser devorados enteros y escupidos como zombis por la enorme industria. Incluso vio caer a alguien que creyó digno oponente, a quien hubiera apostado su vida porque no se rompería. Pero se equivocó, a quien conoció esa noche no había sido al Víctor Nikiforov real, sino al de la máscara, al que sabía fingir tan bien que incluso había olvidado que lo hacía.

El chico que tenía enfrente suyo era sincero, sensible… y esos siempre eran los primeros en caer.

—Vamos, siéntate —comentó Chris con una abrumante sonrisa—. No mordemos, a menos que así lo quieras —Y le guiñó el ojo.

Víctor deseó arrojarle su vaso casi lleno. Si al chico le había costado tanto acercarse, con eso haría que huyera de inmediato, sin darles la oportunidad de decirle una sola palabra más. Pero, pese a todos los pronósticos, Yuuri se sentó en la silla de enfrente, en su mesa, manteniendo un semblante tan tenso y nervioso que su rostro parecía listo para romperse en cualquier instante.

Ante eso, Chris desligó un poco su sonrisa, para volver su gesto ligeramente más serio.

—Bien, iré al grano y sin rodeos —De su cartera, extrajo una tarjeta de presentación que dejó sobre la mesa. Yuuri no la tomó, solo la miró por encima—. Soy Christophe Giacometti y él es mi amigo, Vi… —Chris se calló, ¿cómo debía presentarlo? Si bien Víctor no lucía en absoluto como la estrella que todos reconocerían de inmediato, no creía tampoco prudente referirse a él por su verdadero nombre.

—Iván —respondió Víctor. Él sí había pensado en ello por bastante tiempo. Si bien aún no lo hacía, tarde o temprano tendría que conseguir credenciales y documentos falsos con una nueva identidad. Para ello, necesitaba un nombre.

Chris evitó mirarlo, seguro serían bastante obvias la sorpresa y la confusión si lo hacía.  

—Soy el asistente de Yakov Feltsman, el representante de On Ice.

Ese nombre, ese grupo. Yuuri se abalanzó sobre la tarjeta que instantes antes se había negado a tomar. Aun así, aunque toda la información de Chris estaba ahí, lo miró con cierto recelo. Era normal. Cualquiera en su posición pensaría que le estaban jugando una broma. 

—Es real, chico, no estás soñando —quiso bromear Chris—. Puedes investigar mi nombre si quieres, pero no creo que tengas tiempo para ello. Si estoy aquí, buscándote, es que deseo ofrecerte una oportunidad única.

Víctor torció los labios. Esa palabrería, la reconocía bastante bien. 

—Se nota que eres fan del grupo, dudo que no conozcas lo que ha ocurrido con Víctor Nikiforov y el punto en el cual se encuentra la banda. Sabes que están buscando un reemplazo. Y resulta que ellos se encontraron con tu video…

—Ay, no… —la exclamación escapó espontánea de Yuuri, mientras hundía el rostro entre sus manos. Era obvio que no le gustaba la clase de atención que había ganado con ello.

—Tienes una voz muy parecida a la Víctor y, por eso, la banda desea conocerte. Quieren escucharte cantando en vivo.

Yuuri lo miró. Entre el recelo y la sorpresa de su mirada, lo que Víctor y Chris menos esperaron fue que el chico comenzara a reír con un tono bajo, casi imperceptible, pero con verdadera gracia. Poco después, cuando la sonrisa se desencajó de sus labios, supieron que solo era nerviosismo.

—Es imposible…  —comentó antes de dejar la tarjeta de Chris en la mesa y empujarla hacia él. Sus manos temblaban, todo él lo hacía en realidad—. Imposible…

“Eso no puede pasarme a mí”. Víctor guardaba silencio, pero era quien más estaba atento a las reacciones y expresiones de Yuuri. Casi pudo adivinar esas palabras siendo deletreadas sobre sus labios inmóviles. Él parecía ser una acumulación de emociones que se contenía dentro de sí mismo, una olla de presión a punto de reventar, ¿cómo alguien así no podía explotar en el escenario? En el único lugar en que tal vez podría hacerlo. 

—Lo repito, no es una broma, si así lo crees. Es en serio, está pasando. Tienes una oportunidad que solo a uno en un millón le ocurre. ¿Vas desaprovecharlo por las dudas? —Chris empujó la tarjeta de nuevo hacia Yuuri, quien esta vez la tomó de vuelta de inmediato. Temblaba, hasta sus pensamientos lo hacían también, y fijaba su vista sobre ese pedazo de papel, como si en él esperara encontrar esa respuesta que necesitaba decir.

—Si aceptas, tomarás un vuelo conmigo hacia Nueva York y te presentarás ante On Ice y Yakov Feltsman, su representante. Ellos te realizarán pruebas, algunas preguntas. Aun si no quedaras —Porque Chris estaba seguro que no lo haría, no de esa forma—, ¡habrás conocido a los integrantes de un grupo que te gusta! Habrás convivido con ellos, quizá hasta hagan que los acompañes en alguna interpretación. Todos los gastos corren por nuestra cuenta, por supuesto.

—No conocería a Víctor…

—On Ice no es solo Víctor.

Chris miró al aludido de reojo, casi sonriendo con un dejo de maldad. Víctor fingió no darse cuenta. 

—No puedo reemplazarlo.

Chris se mostraba más tranquilo, había logrado que las dudas de Yuuri giraran a otro entorno.

—Nadie te pide que lo hagas. Seguro muchos apreciarán a Yuuri Katsuki. Tienes potencial. Si me han mandado directamente hasta aquí con la exacta orden de que no vuelva sin ti, es porque han visto, ¿no crees?

Tomó varios segundos, mismos en los que poco a poco la duda en Yuuri dejó paso a la emoción. Víctor supo, aún antes que lo dijera, que aquel chico aceptaría y, sin notarlo, se encontró sonriendo para sí. Chris se hubiera llenado de sorpresa de haberlo notado. 

—Sí…  iré.

No era un “sí” rotundo, uno que se expresara sin duda de entre medio, pero para Chris fue suficiente para sentirse satisfecho.

—Has tomado la decisión correcta. Mañana viajaremos a primera a hora, así que vuelve cuanto antes y haz una maleta. Estarás un par de días…

Mientras hablaba, Chris había tomado su celular para buscar en línea qué vuelos había disponibles para Nueva York. Yuuri miraba una vez más la tarjeta. Temblaba, pero ese mismo temblor venía acompañado ahora de una sonrisa. Seguro todavía no se lo terminaba de creer y, aun cuando estuviera ahí frente a On Ice, en su audición, seguro no terminaría de procesarlo del todo. 

Víctor lo observaba, preguntándose demasiadas cosas a la vez: ¿por qué de pronto se sentía feliz?, como si la emoción del chico se le hubiera contagiado. Pero, al mismo tiempo, le preocupaba lo que había visto en el escenario, lo que Chris dijo. Si no lograba mostrarse como Víctor lo vio en el parque, iban a rechazarlo de inmediato… Y él no quería eso, no quería ver a nadie más en su lugar que no fuera ese tal Yuuri Katsuki.

De pronto respingó. Chris continuaba dando detalles sobre el viaje, sobre la audición, pero ni él ni Yuuri lo escuchaban. Este lo miraba por primera vez desde que se sentó enfrente suyo y había provocado que sus ojos se encontraran.

Desde que había cambiado su apariencia, Víctor odiaba que la gente lo mirara con tanto detalle, como Yuuri hacía en ese momento. Siempre temía que alguien pudiera reconocerlo debajo de la barba, del cabello oscuro y en melena, de los lentes de contacto negros…  Yuuri entrecerró los ojos, como si lo analizara con mayor atención. Algo brusco se agitó dentro de Víctor, como si el rojizo de aquellos orbes comenzara a quemar sus entrañas, y tuvo mucho miedo, demasiado, tanto que el impulso de ponerse de pie y huir estuvo a punto de ganarle…  Pero algo más pasó. El celular del chico comenzó a sonar, con el coro de “Do I Wanna Know?” como tono. 

Los labios del menor se fruncieron un poco cuando lo tomó y miró el nombre que se reflejaba en la pantalla, como si presintiera algo. Entonces respondió.

—Minako, lo siento, ahora no puedo hablar… —Y aun así, su voz resguardaba cierto temblor, cierta emoción, misma que se desvaneció tras escuchar lo que la otra persona en la línea le decía.

—¿Ella…? ¿Ahora…? Minako, ¡yo…! 

Pero no dijo más. Christophe y Víctor lo observaban en silencio, dándose cuenta como, de un momento a otro, sus ojos se nublaron en un puñado de lágrimas.  La tarjeta de Chris que Yuuri todavía sostenía, en ese momento era ya una bola de papel haciéndose trizas en medio de su puño.

—Sí, sí… Iré enseguida… ¡Iré! 

Yuuri colgó de forma abrupta, se puso de pie y, sin devolverles la mirada, le dijo a Christophe que no podía ser él, que debía buscar a otra persona.

—¡Katsuki! —Pero Yuuri ya había salido a toda prisa de ahí. 

Por supuesto, ninguno entendía qué demonios había pasado.

Habían decidido buscar a Yuuri al día siguiente. Por lo pronto, Chris debía encontrar un hotel en el cual pasar la noche. Tenía dinero, insumos que la propia disquera le pagaría, por lo que no tendría problemas con ese tema. De todas formas, no pudo rechazar la invitación de Víctor cuando este le ofreció quedarse en su departamento. La idea le había parecido atractiva, pues desde que Víctor había “desaparecido” para días después llamarle y contarle por qué necesitaba que hiciera algunos trámites en su nombre, nunca habían hablado de ello realmente. Esperaba poder extraer algunas verdades, algunos por qué, y, si tenía mucha suerte, tal vez hacerlo volver. Quizá no a la banda, quizá no a la fama, pero por lo menos de la tumba.

Claro que, apenas puso un pie dentro del lugar, se arrepintió enormemente al ver el basurero en el cual Víctor vivía.

—No solo pareces un vagabundo, vives como uno —no pudo evitar exclamar al momento en que pateaba una lata vacía de cerveza.

Víctor, quien se dejó caer sin más encima de unas bolsas vacías de frituras, le sonrió con gracia. Chris entendió mejor el porqué de la invitación. Lo que no podía procesar, es como Víctor había llegado a ese punto. Sin ser realmente un maniático a la limpieza, aquel siempre fue bastante pulcro desde lo conoció. Incluso cuando comenzó la temporada de fiestas y borracheras en las que siempre caí inconsciente, siempre que volvía en sí al día siguiente y se encontraba en casa, procuraba que las personas de la limpieza dejaran todo impecable lo antes posible. Incluso un día lo encontró recogiendo su propio desastre y el de los demás chicos después de una fiesta en el hotel donde se hospedan, solo porque había solicitado la limpieza de la habitación y le habían anunciado que la harían, pero una vez el siguiente turno empezara media hora después. ¿Cómo alguien así había caído en eso? En vivir rodeado de tanta basura y desperdicios que poco faltaba para que estos tapizaran el suelo por completo.

Aguantando la tentación de llamar un taxi para que lo llevara a un sitio más salubre, logró sentarse a un lado de Víctor. Por lo menos ahí no había basuras grandes, pero se imaginaba que realmente no estaba del todo limpio.

De entre tantos temas por hablar, de entre tantas preguntas, Chris seleccionó aquello de lo cual quería deshacerse de inmediato.

—Mónik no ha dejado de llamarme desde que lo supo. Asegura que sigues vivo.

—¿No le basta el dinero que le traspasaste?

—Sabes que no es por el dinero —Sí, Víctor lo sabía muy bien—. Por favor, déjame decirle que sigues vivo y habla con ella. Ya no la soporto.

Víctor esbozó una imperceptible sonrisa. El mejor que nadie conocía lo molesta que podía ser. Pero, aun así…

—No, sabes que no guardará el secreto. 

—¿Por qué continúas con esto, Víctor? Si de verdad querías dejarlo todo, solo bastaba con que anunciaras tu retiro total y te fueras a otro país. Estarían un par de semanas hablando de ti sin parar, pero con el tiempo te olvidarían, te dejarían en paz.

Víctor no sabía cómo responder esa pregunta. Cuando tomó esa decisión, más como una vía de escape para que lo dejaran en paz, fue porque sentía que en algún momento volvería realidad su mentira. Solo resultó que estaba tomando más tiempo del que esperaba. Solo resultó que, al final, se dio cuenta que realmente no quería hacerlo, no quería morir. Y para ese entonces, también había comprendido que no valía la pena volver a lo mismo, a lo que le había hecho huir en primer lugar.

Gracioso y lastimero, no quería morir, pero tampoco sabía cómo vivir de ese punto en adelante.

—Víctor…  

-—Es la primera puerta. Mi habitación. No hay basura ahí. Largo. —Y tenía razón, únicamente la sala y la cocina eran un desastre, pero sus espacios íntimos, la habitación y el baño, se mantenían limpios, ordenados, como los tendría el antiguo Víctor a quien nunca le gustó la suciedad. 

Chris se puso de pie, tras dejar un suspiro al aire.

—Te doy una semana, Víctor, para que decidas que harás con Mónik. Si no hablas tú, lo haré yo.

Cuatro días, y Víctor y Chris habían asistido religiosamente en cada uno de ellos al bar en busca de Yuuri. Se hubieran ahorrado el viaje, pues el chico nunca se presentó. Y por más que intentaron extraer algo de información a los trabajadores del bar sobre dónde o cuándo podrían encontrarlo, ninguno habló. Era obvio que Yuuri les había pedido que no lo hicieran, pues incluso ellos mismos les insistían que dejaran de buscarlo.

Chris estaba cansado de eludir a Yakov, quien llamaba cada hora para saber qué había ocurrido, quizá pensado que se había desviado de su misión y gastaba el dinero del viaje con algún lindo trasero que había encontrado por ahí. No sería la primera vez y, ciertamente, Chris estaría haciendo eso de no ser porque Víctor le estuviera impidiendo irse. Chris solo había planeado un intento más, mismo que al notar infructífero, le hubiera hecho volver con las manos vacías. Sin importar que tan buena voz tuviera Katsuki, que tan parecido era a la de Víctor, desde que lo vio sobre el escenario sabía ya que se trataba de un caso perdido, más ahora cuando era tan obvio que ya no deseaba hablar con ninguno. Rechazó la propuesta, ¿por qué insistir si él no quería? Pero Víctor había hecho un trato con él que no pudo resistir: si lograba convencer a Yuuri de ir a la audición, le prometió que hablaría con Mónik para que dejara de molestarlo.

Aún se preguntaba a qué nivel de admiración había llegado Víctor con aquel chico como para proponerle tal cosa. Él mismo lo había dicho, decirle a Mónik hacía peligrar su plan por completo. ¿Por qué arriesgarse? La sola idea de que Víctor Nikiforov admirara a alguien más era absurda por sí misma, sobre todo cuando él había aceptado que Yuuri no tenía tanta madera para ser una estrella. ¿Entonces por qué insistir cuando el mismo chico parecía haberlo comprendido también?

Al quinto día, después de que Chris se acercara a la barra para preguntar si Yuuri y su banda tocarían esa noche, volvió a la mesa con un par de cervezas y una negativa como respuesta. 

—Es obvio que aquí perdemos el tiempo. No volverá… Y como nadie nos proporciona datos, tendremos que investigarlo.

Víctor dio un trago a la botella de vidrio para notar como un chico sonriente, de tez morena, se acercaba decidido. Y así, con una confianza que sería aceptable solo para un muy buen amigo, se sentó en la misma mesa que ellos. 

—¿Tú…? —Chris entrecerró sus ojos con hostilidad, creyendo que el chico estaba algo borracho y tal vez los había confundido con un par de conocidos, pero apenas planeaba proseguir con sus palabras cuando reconoció en él al guitarrista de la banda donde Katsuki tocaba.

—Soy amigo de Yuuri —comenzó este, sin tomar importancia a la hostilidad contraria—. Mi nombre es Phichit. Sé que llevan varios días buscándolo. 

Chris dejó su mirada recelosa a un lado y cambió por completo su semblante. Al parecer estaba frente a la oportunidad que tanto necesitaban.

—Soy Christophe Giacometti. 

—Lo sé, él me lo contó todo —Phichit sacó una tarjeta algo derruía de su bolsillo y la colocó sobre la mesa. Era la misma que Chris le había entregado a Yuuri—. Él no quiere hablar con ustedes, pero yo sé que es una oportunidad demasiado grande y única como para que la deje perder así.

Chris se apoyó un poco en la mesa, sonriendo. Le agradaba la idea de tener un aliado del otro lado de la trinchera.

—Eso significa que nos ayudarás a convencerlo, entonces.

—Ya lo intenté. Pero él a veces suele ser muy… cabeza dura —Phichit bajó un poco su mirada, con un semblante que vacilaba entre la duda y la culpa, como si no estuviera muy seguro de proseguir. Pero finalmente, dentro de su mente, pareció darse el argumento ideal para atreverse a hacerlo—. Escuchen. Sé que Yuuri realmente quisiera intentarlo. Es bastante consciente de la oportunidad que es esto para él. Pero hay algo que lo detiene, más allá de lo que quisiera o no hacer. Creo que si conocen cuál es su situación, tal vez sepan cómo convérselo.

—¿Qué lo detiene? 

—Su mamá.

Víctor y Chris se miraron entre sí. Por la forma cómo Phichit lo había dicho, ambos supieron que no era porque ella se lo negara. Era algo más. 

Crawling back to you, (do I wanna know?)
If this feeling flows both ways
(Sad to see you go)
Was sorta hoping that you’d stay
(Baby we both know)
That the nights were mainly made for saying
things that you can’t say tomorrow day
Too busy being yours to fall
(Sad to see you go)
Ever thought of calling darling?
(Do I wanna know)
Do you want me crawling back to you?

4 comentarios sobre “Track 3: Do I Wanna Know?

  1. Recuerdo que cuando leí este y los siguen capitulos, estaba cuidando un familiar por qué se encontraba internado en hospital y pude entender a Yuuri.

    Me gusta

      1. Oh, de verdad lo lamento mucho eso :c
        Pero, como dices, por lo menos ya puede descansar ahora. Tú ten fe en que es así 🙂

        Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea tu sitio web con WordPress.com
Empieza ahora
A %d blogueros les gusta esto: