Fotos privadas (III)


Bendecido

Víctor y Yuuri están en Eslovaquia para el Campeonato de Europa, y Yuuri está decidido a asegurarse de que Víctor solo piense en él cuando patine en la competencia.

Víctor solía pensar que no había algo más solitario que despertarse en las habitaciones de hotel. Viajaba constantemente, siempre compitiendo en lugares nuevos y emocionantes; pero—a excepción de aquellos momentos en que él y Chris estaban  en la misma competencia—nunca tuvo a una persona con quien apreciarlos.

Hacer turismo solo era algo que nunca disfrutó realmente. Se esmeró en compartir la experiencia y recurrió a su cuenta de instagram para validar sus hazañas cuando carecía de un compañero.

Despertar con Yuuri compartiendo su cama hizo que todos los viajes solitarios valieran la pena. La sensación de aislamiento que se había acumulado a lo largo de los años se hizo añicos con la presencia del joven, y Víctor se dio cuenta de que miles de noches solitarias eran un pequeño precio que pagar por la alegría de tener a Yuuri ahora a su lado.

Su prometido no tenía motivos para estar en Eslovaquia, no había motivo para que él estuviera en el Campeonato de Europa. Yuuri estaba allí para él y de alguna manera eso lo hizo aún más dulce.

Víctor sonrió ante el mechón de pelo negro y la piel lisa que se asomaba por debajo del grueso edredón,  así que se acercó y envolvió sus brazos alrededor de su durmiente prometido. Por instinto, el hombre más pequeño se acurrucó en el abrazo.

El ruso dejó caer besos en el cabello de Yuuri y se frotó contra la espalda del otro hasta que comenzó a despertarlo.

—Muy temprano—murmuró el japonés, enterrando su rostro contra el pecho de Víctor.

—¿Quieres venir conmigo a la práctica matutina? ¿O quedarte en el hotel hasta la ceremonia de apertura y el programa corto? —susurró el mayor, presionando los labios contra la parte superior de la cabeza de Yuuri.

El muchacho gruñó por un momento, se calmó, luego se deslizó de los brazos de Víctor y desapareció bajo las sábanas.

—¿Yuuri?

Víctor parpadeó un par de veces, preguntándose si su prometido había decidido retirarse de la luz, y entonces se quedó sin aliento cuando unos labios fantasmas acariciaron su polla. El japonés  besó y lamió su eje, provocándolo hasta la dureza.

—Yuuuuri …—Víctor gimió, incluso mientras se movía para darle mejor acceso al otro hombre. —. Pensé que teníamos un acuerdo: no hay sexo antes de una competencia.

La cabeza del muchacho se levantó y alzó un brazo para que Víctor pudiera verlo bajo las sábanas. 

—Lo tenemos… Sin sexo… No dijimos nada acerca de chuparte.

Yuuri dejó caer la manta y volvió su atención al pene de su prometido.

Todos los pensamientos de protesta fueron borrados de la mente de Víctor mientras Yuuri chupaba la cabeza de su pene en su boca y jugueteaba con su lengua.

El ruso gimió. Se acercó a la boca húmeda y el japonés envolvió una mano alrededor de su longitud para agregar estimulación y controlar la profundidad.

Yuuri bombeó e hizo ruidos de sorber intencionales, sabiendo que volvería loco a Víctor a primera hora de la mañana.

El patinador quería perderse en la boca talentosa de ese hombre, su prometido daba mamadas increíbles por haber sido virgen antes que él. Era como si el hombre más joven adorara su pene con su lengua.

Quizás lo haga. Víctor no pudo contener una risita.

Yuuri hizo un ruido de pregunta, lo que envió escalofríos a la espalda del otro.

—Sólo estoy pensando en lo bueno que eres en esto.

Yuri hizo un ruido de satisfacción bajo las sábanas y su lengua  le hizo eso a Víctor,  ni siquiera sabía que lo necesitaba en su vida antes. Era como si hubiera logrado presionar en todos los puntos sensibles a la vez.

Víctor gimió de éxtasis, y supo que Yuuri estaba planeando arrastrarlo. Se estiró  y palmeó la mesita de noche hasta que sus dedos rozaron en su teléfono. Se había despertado antes que su alarma, pero no sabía cuánto tiempo extra tenían. Logró desenchufarlo del cargador y desbloqueó la pantalla para comprobar la hora.

Víctor cedió al placer y empujó más fuerte a la boca de Yuuri cuando se dio cuenta de que podía permitirles a los dos complacerse. Sabía que a su prometido le gustaba mamarlo, la mirada de felicidad cada vez que la polla de Víctor estaba en su boca era prueba suficiente.

La leyenda sonrió. El muchacho había subido la apuesta unos días antes con las burlas antes de tomar una foto de sus pantalones alzados por su erección.

Víctor abrió la aplicación de la cámara en su teléfono, contento de que estuviera en captura rápida.

Levantó las sábanas y vio la cara que sabía que Yuuri estaría haciendo: los ojos cerrados, la sonrisa tirando de las comisuras de su boca, incluso mientras arrastraba los labios sobre la longitud endurecida de Víctor.

—Joder, eres hermoso así—alabó y su prometido tarareó felizmente.

Víctor tomó su teléfono y tomó la foto.

Uno de los ojos de Yuri se abrió violentamente por el sonido del roturador y lanzó una mirada molesta antes de chasquear la lengua contra la parte inferior del eje de Víctor de la manera perfecta para que éste perdiera la cabeza. Su mano dejó caer la manta a favor de enredarse en el cabello del japonés, y la mano que sostenía el teléfono se volvió para agarrar las sábanas.

—Yuuri … Yuuri …—Víctor gimió cuando el joven lo condujo al borde de la locura, y entonces se vino.

El aludido estaba tarareando alegremente, limpiando la polla de Víctor con su lengua mientras volvía en sí mismo.

—Joder…—suspiró el ruso—. Eso fue increíble.

Yuuri besó el torso de Víctor y se acurrucó en su abrazo.

—He fantaseado con eso por mucho más tiempo del que quiero admitir—dijo el asiático con las mejillas enrojecidas.

El mayor se rió entre dientes. 

—Yuuri, me lo haces cada dos o tres días.

Yuuri volvió a levantar los ojos. 

—Quiero decir… en un hotel … en un día de competición…—Las mejillas del japonés se pusieron más rojas. —. Se supone que alivia el estrés.

—¿Yuuri?

Volvió su rostro hacia el pecho de Víctor. 

—Solía ​​soñar con conocerte antes de una competencia, y animarte para relajarte y pensar en mí cuando patinabas.

Víctor se rió: —. No voy a pensar en nada más hoy. ¡Eso es seguro!

Yuri levantó la vista. 

¿En serio?

Víctor asintió. 

—En  serio. Y si alguna vez te preguntas si esto fue solo un sueño, recuerda que tengo pruebas. —Levantó su teléfono y lo sacudió. —. Por cierto, te ves increíble. Estaba preocupado por la luz, pero vi que era perfecta antes de que realmente te vinieras.

Yuuri rodó los ojos: —. ¿Esto es algo entre nosotros ahora? ¿Fotos traviesas?

Víctor se rió, luego movió las cejas. 

—Suena como un plan para mí. Me pregunto quién de nosotros obtendrá la más traviesa.

Yuuri se rió entre dientes:— . Oh, ya verás. Solo sé que planeo ganar.

Víctor sonrió, todas esas noches solitarias habían valido la pena, porque ahora tenía al hombre más increíble del mundo con él. 

—Supongo que esto significa que es tu turno.

Notas de la traductora

¡Hurra! ¡Hubo algo más de solo hablar travieso! Y se ha declarado oficialmente una competencia entre dos personas altamente competitivas. 😉

Publicado por fireefloweer

Mi nombre es Firee, veintitrés años. Mi vocabulario a veces tiende a ser de marinero, escribo bajo presión, me gusta el whisky, ron y las papas. Soy ficker y traductora empedernida. Tengo una adicción por aprender idiomas, además de un amor incondicional a la Lingüística y la Literatura comparada. Yuri On Ice es uno de mis animes favoritos, pero las novelas de Mò Xiāng Tóngxiù se han ganado mi alma.Me gusta el aire otoñal, una buena taza de té, un libro y pues… Nada más.

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