Mi amado Yuuri-sempai (Cap 06)


Cap 06: Contexto

Pasaron ya varios días desde aquel desafortunado encuentro y todo intento de Yuuri por arreglarlo, o al menos entenderlo, fue detenido por la frialdad de Víctor. Era el ser más carismático del planeta, pero enojado era peor que cualquier nevada siberiana. Pasaba a su lado sin saludarlo y cuando Yuuri lo buscaba se inventaba cualquier excusa para irse. Podía incluso acercarse cuando Yuuri hablaba con Minami para solo dirigirle la palabra al jefe e ignorarlo a él. Para la oficina fue evidente que algo pasó entre ellos dos.

Como la cotilla era imposible, algunos empezaron a suponer que se trataba de celos de colegas por la fama de Víctor, otros que más bien Yuuri intentaba coquetearle al joven y este lo veía demasiado aburrido. Yuuri no quiso empeorar la situación, así que decidió dejarlo en paz. No obstante, cuando se encontraba a sola fácilmente podía recordar las risas, el buen ánimo que vivió con Víctor en esa corta salida, el calor de su cuerpo al bailar y las ganas que tuvo de besarlo esa noche. Ahora estaba arrepentido, debió haberlo besado. Debió haberlo intentando al menos una vez. Moriría sin saber qué hubiera pasado si se hubiera animado a dar ese paso.

Yuuri solo suspiró y lo miró entre las cámaras, hablando con Nobu-san y mostrando esa sonrisa encantadora que le había sido negada a él. Su cabello largo estaba peinado hacia su espalda y vestía un traje celeste que combinaba perfectamente con sus ojos. Lo único que recibió de respuesta por parte de Víctor fue una mirada de soslayo llena de hielo antes de darle por completo la espalda. Yuuri sintió otra nueva puñalada.

—¿Qué fue lo que le hiciste? —preguntó Yuko, mientras lo maquillaba para iniciar la transmisión. El polvo caía sobre sus pómulos con prisa—. Repentinamente ni siquiera te dirige la mirada. Todos dicen que algo pasó cuando fueron al estadio. ¿Alguna diferencia de colegas?

—Dijo que soy una persona horrible, desagradable y orgullosa. —Yuko detuvo su trabajo, para mirarlo sorprendida—. Eso dijo porque le confesé que no leía las cartas que me llegaban.

—Wow… me parece exagerado.

—¿Verdad que sí?

—Una persona tan desagradable no me hubiera ayudado a conseguir este trabajo de medio tiempo con el que puedo ayudar a Takeshi con la casa ahora que mi suegra está enferma. —Dejó el polvo a un lado y sacó el humectante labial para cubrir los labios mordidos de su amigo—. Supongo que como recibe muchas pensará que es muy malo de tu parte el que no las leas.

—Quizás…

—¿Por eso me pediste que te trajera esas bolsas de Mari? Hubieras visto lo contenta que se puso al saber que tirarías esa «basura». —Yuuri soltó el aire—. ¿Qué piensas hacer con ellas?

—No lo sé.

Yuuri no lo tenía claro, las había pedido quizás para empezar a leerlas y comprobar su punto: que era una pérdida de tiempo y que suficiente tenía con sus propias expectativas y las de su familia, como para cargar con otras más. O quizás quería demostrarle a Víctor que no era arrogancia lo que le había impulsado a no saber de ellas. Ya no estaba seguro, pero mientras lo veía hablar con uno de sus compañeros lo único que quería era volver a esa noche. De haber sabido que terminaría así, se hubiera quedado en ese local, bailando con Víctor hasta la madrugada.

—Yuuri-kun, ya estás listo. —Él solo asintió y miró a su amiga de la infancia con un montón de emociones anidadas en sus ojos—. ¿Qué ocurre?

Yuuri le tomó la mano con fuerza.

—Lo invité a salir porque me gusta —confesó. Los ojos de Yuko se abrieron más—. Lo hice porque me gusta y lo arruiné. ¿Qué hago ahora?

—¡Oh, Yuuri-kun! —Ella miró de lejos a Víctor y volvió de nuevo la atención a su amigo—. No lo arruinaste, solo tuvieron una diferencia de opiniones. Él cumple en una semana, el 25 de diciembre. ¿Por qué no piensas con sorprenderlo para ese día?

—Oh, eso es una buena idea.

—¡Katsuki-san, prepárese para entrar al set! —escuchó el llamado y se puso de pie, sin soltar la mano de su amiga.

—Voy a pensarlo. Quizás pueda regalarle algo junto a unas disculpas.

—Si me entero de algo que quiera, te lo diré. —Ella le guiñó el ojo en confidencia. Yuuri le sonrió agradecido—. Y quizás deberías leerte esas cartas, al menos antes de deshacerte de ellas. Así podrás hablar con él de eso.

—Lo intentaré.

La soltó y le entregó sus lentes en las manos para avanzar al set, ayudado por Morooka para no tropezarse con los cables en el suelo. Se sentó en el mueble que le correspondía y tomó aire para prepararse ante su transmisión en vivo.

Tras el programa, Yuuri volvió a la habitación que ocupaba en el hotel y se desvistió apenas entró a la zona con calefacción. Abandonó el abrigo, la bufanda y la chamarra, se quitó las medias tras haber dejado los zapatos en la entrada y encendió las luces. Debía preparar su artículo sobre las nacionales, las expectativas que tenían al respecto y qué esperar para el próximo desafío japonés en patinaje sobre hielo internacional: los cuatro continentes, pero no estaba de ánimo en ese momento.

Se sentó al borde de la cama y se dejó arrojar de espalda. Su corazón se sintió un poco apretado cuando volvió a recordar a Víctor, el toque de su cuerpo mientras bailaban y el tacto de su mejilla contra su rostro. Al cerrar sus ojos, fue fácil imaginar el peso de Víctor sobre el suyo y la cortina de cabello largo cubriéndolo entre las luces. Quisiera volver a tocar su espalda, la acariciaría desde el trasero hasta su cuello y se perdería acariciándole la nuca. Tuvo que abrir los ojos antes de que la ilusión le hiciera pensar en besos, en caricias y terminara masturbándose en la soledad de su cuarto.

Se puso de píe y miró las bolsas de cartas que Mari le envió con Yuko, tal como lo pidió. ¿Cómo explicarle a Víctor sin sonar patético que las primeras veces que empezó a leer cartas siempre encontró entre ellas las de personas que gastaban su tiempo en hacerlo sentir mal? ¿En reclamarle por no haber obtenido los resultados que ellos esperaban o en compararlo con algún otro artista japonés seguramente más talentoso que él? Recordó el ataque de ansiedad que le dio a pocos meses de estar en Detroit y haber perdido el Skate Canadá, impidiéndole seguir al Gran Prix Final. Las palabras donde varios le decían que era un pésimo patinador.

Para su ansiedad, era perder el tiempo buscar entre las cartas porque no podía ignorar a la una entre las veinte positivas que recibía. No podía olvidarlas. Decidió que para concentrarse y poder dar lo mejor de sí, debía desconectarse de las redes sociales y de cualquier medio de comunicación que solapara sobre él más expectativas, porque suficiente tenía con las suyas que veía siempre incumplidas. De hecho, eso le reclamaba su entrenador: la necesidad de buscar los medios para atizar más a su derrota, como si su mente dijera: Te lo dije. Una forma masoquista de castigarse.

Soltó el aire con pesadez y jaló una de las bolsas hasta el borde de la cama. Dentro de ellas había varias bolsas con fechas y Yuuri empezó a desatar una tras otra hasta hacerlas montones en la cama, aprovechando que le habían entregado una King. Yuuri se halló rodeado de montones de cartas y puso dos bolsas en el suelo, dobladas para recibir los sobres que él arrojara: una con las que valdría la pena mantener, otra para las que debía botar. Se le ocurrió que esa podría ser una buena manera de explicarle a Víctor su decisión: si la bolsa para botar era grande, no necesitaría explicaciones amplias: solo confirmarle que eso era lo que recibía y por ello prefirió no leerlas.

Seguro de que podría probar su posición, tomó la primera carta del montón, escrita seis años atrás. El sobre estaba lleno de figuritas de colores dibujadas con lapiceros brillantes. Era de una chica, en Osaka, le hablaba de lo bonito que le había visto patinar porque ella era bailarina, pero le hubiera gustado practicar en el hielo. Sus palabras fueron agradables y Yuuri se perdió por un momento leyéndola. Haruka Namomiya, leyó atrás. La puso en la bolsa para guardar.

Abrió la segunda, la tercera, la cuarta. Se acomodó en la cama con la ropa a medio quitar y los recuerdos revoloteando a su alrededor. La gran mayoría fueron cartas de ánimo, de seguridad y de promesas. «Iré a verte cuando vengas a Sapporo», «Mi mamá llamó a mi hermanito como tú», «Me encanta verte patinar, es casi mágico», «Gracias por representar a Japón, eres genial».

Cuando se dio cuenta, tenía ya una hora leyendo cartas y cartas, de las cuales solo un par habían caído en la bolsa para botar. Aunque faltaba aun centenas por leer, Yuuri empezó a sentir que sí, había sido bastante ridículo de su parte negarse a disfrutar de esas muestras de ánimos por culpa de unas pocas. Tomó otra que tenía un corazón dibujado con bolígrafo rojo y una caricatura, parecía un caniche muy feliz.

«Mi amado Yuuri-sempai,

Cada vez que patina es como ver un bailarín. Haces música cuando bailas y si yo hubiera sido el juez, te hubiera dado el máximo puntaje en todo. Aunque bueno, te caes. ¿Sabes que puedes mejorar eso si tienes más seguridad en ti mismo? Dudas al saltar y por eso te caes. Deberías tener más confianza porque no hay mejor patinador en Japón ni fuera de Japón que tú. Te lo digo, hasta papá lo dice. Y para que papá lo diga, debe ser verdad».

Yuuri sonrió burlándose de sus palabras. ¿En serio le estaban dando clases de confianza en la carta?

«Además, si te fijas, no te hace falta mucho para clavarlo. Haces un magnifico Axel triple, podrás dominar el Salchow cuádruple en poco, yo lo sé. Si pudiera, te enseñaba, pero yo dejé de patinar hace mucho.

¿Cuándo vengas a Japón de nuevo, pasarías por Tokio? Vivo en Odaiba, podríamos ir a patinar, a comer helado y también podríamos jugar. No tengo muchos amigos aquí desde que me mudé, así que me haría bien tener uno más grande que yo.

Gracias por leerme. Te quiere mucho, Vitya».

Sonrió al ver el corazón al lado de Vitya. ¿Cuántos años tendría? La carta fue enviada siete años atrás, por… Víctor Nikiforov.

Yuuri se agitó en su puesto cuando notó el nombre de Víctor en el sobre. ¿Víctor le había enviado cartas? ¿Le había enviado cartas a él? Agitó entre los montones de cartas, buscando de nuevo su nombre. Encontró una, dos, tres… varias más con el mismo caniche en el sobre, con su nombre en el emisor. Sintió su corazón encogerse con cada nuevo sobre encontrado, con cada carta que amontaba en sus piernas. Y cuando logró sacarlas todas, las miró por fechas, organizándolas de esa manera para tenerlas todas en un solo montón al que miró sobrecogido. La última había sido tan solo unas semanas atrás. Su corazón dolía.

«Mi amado Yuuri-sempai,

Se siente raro llamarte así ahora que trabajamos juntos, pero que la costumbre no se pierda. He intentado acercarme todos estos días desde que te he visto en el set y los pasillos de NHK, pero eres un hombre difícil, ¿sabes? Y está el grandísimo problema de que me pongo nervioso cuando estoy cerca y no sé qué de interesante decir. Siempre te veo tan ocupado y concentrado que tampoco he querido cortar la inspiración con la que haces esos artículos tan impresionantes. En fin, todo esto ha sido para decirte que me siento genuinamente feliz de haber logrado entrar a NHK y poder compartir espacio contigo en el trabajo.

Seguramente no me recuerdas; de entre todas las cartas que debiste haber recibido, es difícil que te acuerdes de una sola persona, aunque me haya dedicado a dibujar a mi Makkachin en cada sobre para que de alguna manera me recordaras. También pensé que sonaría ridículo si me acercaba y te decía: ¿ey, te acuerdas? Yo soy el que dibujaba caniche ese en tus cartas. El que vivía en Odaiba y te invitaba a jugar videojuegos. Pero desde hace ocho años te he enviado cartas para tu cumpleaños y no quise que este fuera la excepción. A pesar de lo vergonzoso que me siento ahora de muchas cartas que te escribí.

¿Se vale decir que no puedes esperar mucho de un adolescente?

¡Feliz cumpleaños, Yuuri-sempai! Espero que cumplas muchos más y que en todos ellos yo pueda estar más cerca, cada vez más cerca. ¿Por qué sabes? Me gustas… De hecho, me gustas desde hace tiempo, creo que en mis cartas se nota, pero desde que trabajo contigo me gustas más. Sé que soy un muchachito a tu lado, que no tengo la experiencia y que muchos dicen en el pasillo que me gané el puesto solo por la influencia de mi padre. Quiero demostrarte que no es así. Quisiera mostrarte que soy más que un jovencito de cara bonita, que parece lo único que resalta ahora en el ranking y las revistas. ¿Me aceptarías una cita?

Cumplo el 25 de diciembre, pero me gustaría salir contigo el 24. ¿Qué dices? ¿Te animas?

Esperaré tu respuesta, con muchas ansias.

Te quiere mucho, Vitya».

—Soy un idiota…

Notas de autor: Y listo, ya estamos en el penúltimo capítulos. ¿Cómo creen que Yuuri se disculpe con Víctor? ¿Víctor se lo dejará fácil? ¿Tendremos besos antes del final del fic? xD
Siendo sincera hasta lemon quiero hacerle LOL XD Me gustaron demasiado como para dejarlos ir sin que se den cariñitos.

Pero veamos que dice la dueña de este regalo. Mariv: ¿Lemon o no? XD

Publicado por AkiraHilar

Fanficker de Yuri on Ice y Saint Seiya. Amante del Victuuri, sobre todo de las historias donde demuestran que su amor, aunque puede ser imperfecto, sigue siendo hermoso.

7 comentarios sobre “Mi amado Yuuri-sempai (Cap 06)

  1. Waaaaaa, que tierno mi hermoso y amado Victor, como siempre abriendo su corazón 😭😭

    Yuuri Sempai, le debes un super mega regalo!!!!!! O si no iré personalmente a buscarte y jalarte las patas xDDD

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  2. Ay, Yuuri… ¿qué te digo?
    Pero entiendo su primer punto, no es bueno alejarse de todo, pero una opinión negativa cala… siempre u.u Aunque sí, no te puedes detener por una, debes seguir adelante… a ver cómo arreglas esto Yuuri jeje

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  3. Creo que mi respuesta ante tal propuesta de tan indecente índole va a sorprender a muchos e.e
    POR SU POLLO QUE QUIERO LEMON 😍💕💕💕
    Esas cosas no se preguntan ajajaja xDDD
    Aaaw tan bello mi Vitya con sus cartas TwT 💖💖💖 y las demás cartas eran muy bonitas ♥ Yuuri tuvo sus muy buenas razones pero también se perdió de mucho u.u
    Empiezo a mandarles toda mi buena vibra a este par para su cita del 24 se de y salga bien bella n.n 💖💖💖

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    1. jajajajajajajaja MONTASELAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA MARIV!!!!! NECESITAMOS QUE ESE RECONCILIE DE ELLOS SEAAAAAAA BIEN HERMOSO Y CANDENTEEEEEEEEEEEEE ❤ XDDDDD

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  4. OMFG!!!! Yuuri pedazo de idiota!!! (Aunque justificada su reticencia a leer las cartas) por favor que Yuuri lo invite a salir el 24 (y que la receptora de tan bello regalo acepte que haya lemon)

    Le gusta a 1 persona

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