Mi amado Yuuri-sempai (Cap 04)


Cap 04: Canal

¿Estaba bien con su soledad? No.

¿Estaba bien con las oportunidades perdidas? No.

Yuuri lo pensó en el tren que lo llevó a Fukuoka y luego en el avión que traspasó desde allí hasta Narita. Lo meditó mientras lo veía en su intervención nocturna: Víctor podría ser inalcanzable, pero Mila también parecía serlo y descubrió que fue sola su indecisión y cobardía lo que provocó que las cosas no surgieran. Quizás y se equivocaba con Víctor, probablemente después de esa salida de colegas no pasara nada, puede que incluso hasta encontrara cosas en Víctor que hicieran que dejara de gustarle. Pero, fuera de eso, nada tenía que perder y mucho por ganar.

Así que ese mediodía, cuando esperó a Víctor para ir a la competencia y lo vio aparecer en la cita con una camisa blanca nueva, Yuuri decidió poner todas las fichas en esos minutos.

La salida salió mejor de lo que pensó.

En la entrada del estadio fue evidente la fama que Víctor tomaba en el público y, por un momento, se sintió orgulloso de ser él quien lo estuviera acompañando. Lo miró saludar a sus fans, responder a saludos y firmar autógrafos mientras lo esperaba diligente, con una sonrisa que no pudo mudar de su cara. Egoístamente quiso ser él quien lo acompañara siempre.

Durante toda la competencia del programa corto comentaron sobre los participantes de cada una de las categorías y festejaron las maravillosas presentaciones. Luego no pudieron despedirse y terminaron comiendo Hamburguesas con papitas en una franquicia cercana. Después de esa maravillosa tarde, de las sonrisas, de las miradas y las anécdotas que se animó a contar de su carrera deportiva y que Víctor escuchó con suma atención, fue difícil que Yuuri no pensara que podría avanzar a algo más. Que no sintiera ganas de ver esos ojos azules brillar siempre, que no deseara tener el permiso de tomarle la mano. Se regañó a sí mismo porque ya había pasado la edad para soñar como adolescentes en cosas sin fundamentos, pero no pudo evitarlo.

Por eso el día siguiente buscó los tuvo pases e invitó a Víctor a repetir la jornada, aprovechando que había logrado pedirle el teléfono de una forma que no se sintió demasiado evidente. Porque en honor a la verdad, se sentía un poco asalta-cuna. Tenía veintiocho cumplidos y Víctor apenas veinte según le había dicho la primera vez que hablaron. ¿Y si sus padres veían aquello mal? No debería porque Víctor ya era mayor de edad, pero sus nervios lo hacían maquinar los escenarios más oscuros. Era mejor que lo pensara como el hombre alto que se presentaba ante él y no el joven recién graduado que era.

Allí sentado en las gradas del estadio, con los brazos cruzados y mirando atentamente la jornada en la pista, Víctor no lucía como un joven recién graduado. Parecía modelo de Emporio Armaní. Yuuri tomó valor para acercarse y dejar de suspirar cada vez que Víctor le dirigía la mirada.

—Tardaste —le dijo Víctor cuando lo vio llegar. Esa tarde llevaba una gabardina negra que combinaba muy bien con su pantalón café y su franela celeste. Una bufanda de líneas azules adornaba su cuello y su cabello estaba recogido en una media cola que despejaba su rostro, pero dejaba ver el largo y cuidado cabello en su espalda. Él, a su lado, lucía como cualquier trabajador de oficina.

—En la máquina que estaba en el pasillo se había acabado el té verde. —Le extendió el envase mientras se sentaba—. Así que busqué otra y me encontré con el entrenador Phichit Chulanont. Está entrenando a una joven promesa italiana, Celestino Cialdini.

—Lo he escuchado.

—Sí. ¿No me he perdido nada verdad?

—No, estaban calentando, apenas va a salir Sara Crispino con su hermano Michelle. —Yuuri asintió y se acomodó en su asiento—. Gracias por invitarme, me he divertido mucho estos días.

—Me alegra, eres buen compañero para ver patinaje.

Yuuri miró a Víctor de reojo por un momento y encontró en su rostro iluminado destellos de felicidad que le gustó distinguir. Su cabello lucía un poco apretado contra la espalda de Víctor, pero parecía no molestarle.

—Tu cabello debe ser difícil de mantener.

—Lo es… estaba pensando cortármelo ahora que cumpla.

—¿Sí? Es una pena…

—¿Lo crees? —Víctor preguntó con un tono emocionado. Yuuri, sin más, afirmó.

—Tienes un cabello muy bonito.

—¿No me hace ver mucho menor?

—Víctor-kun, mides más que yo. ¡Claro que no! —El asunto hasta le dio gracia, así que rio con libertad. Ante el anuncio de los comentaristas, ambas miradas se dirigieron a la pista de patinaje.

—Bueno, Minami-sama dio el grito cuando le dije que pensaba cortarlo, así que lo tendré así más tiempo.

—Todo Japón le agradece a Kenjirou-san. —dijo juntando las manos como una oración. Víctor soltó una carcajada energica.

Sus brazos rozaban en el asiento y nadie hizo nada para cambiarlo. El contacto se sintió tan agradable y necesario que Yuuri no quiso quitarlo. Él sentía el cosquilleo invitante que eso le generaba e intentaba mantenerse sereno para no acelerar las cosas ni estropearlas. Lo único que tenía claro tras esas dos tardes, es que lejos estaba el momento para que su gusto por Víctor Nikiforov menguara. Estaba aumentando, rápido y exponencialmente, tanto que estaba pensando en invitarlo a salir después. ¿Bajo qué excusa?

—Allí llega tu favorito —le dijo Víctor lanzándole un ligero codazo al brazo que provocó una corriente eléctrica en la nuca de Yuuri. Justamente estaban anunciando a Yuri Plisetsky, preparándose para iniciar su presentación.

—También es el tuyo.

—Solo porque no me cae bien J.J —Yuuri le miró sorprendido con semejante confesión.

—¿Qué pasa con J.J?

—Es un creído.

—Yuri no es precisamente la muestra de la humildad.

—Pero es ruso, ser creído se le perdona. —Ante la simpleza de su argumento, Yuuri apretó los labios para no soltar una carcajada con burla—. ¿O acaso crees que por haber crecido aquí se me ha quitado lo ruso, Yuuri-sempai? —dijo en una entonación burlona. Yuuri rio.

—No hay duda de que eres ruso, Víctor-kun —confesó con gracia. De reojo vio el encantador puchero de Víctor mientras apretaba sus brazos en el pecho—. Le iré a J.J ahora.

—¡Oh, eres un traidor de la patria!

Ambos rieron y se miraron. Yuuri sentía que algo viajaba en el aire a modo de código, algo que él temía interpretar de forma incorrecta. Así que terminó tragando con dificultad y volviendo la mirada hacía la presentación de Plisetsky que estaba por iniciar. Víctor no tardó en reacomodarse para volver a rozar brazo contra brazo en la abrazadera. Fue difícil concentrarse en ver el programa cuando sus poros gritaban que Víctor estaba allí, que estaban saboreando la piel de Víctor, que estaban sintiendo su calor. Contuvo su mano izquierda que estaba ansiosa de tomarle la mano y sujetarla como si fuera suya.

La magnifica presentación de Yuri logró distraerlo por unos minutos de esa presencia, peor fue la perfecta excusa para qué, contagiado por la euforia, abrazara a Víctor para celebrar el alto puntaje con el que Yuri escaló su puesto en el podio. Fue tarde cuando se dio cuenta que lo estaba abrazando, tarde cuando se percató que tocaba los cabellos de Víctor en su espalda y que el joven lo estaba abrazando con igual fuerza. Iba a escupir su corazón por la boca, cuando Yuuri se apartó, tras mirar a Víctor con el sobrecogimiento que le estaba provocando, apenas dibuja una pequeña sonrisa nerviosa mientras se acomodaba en el asiento y hacía que no pasaba nada.

Y no quería que acabara, Yuuri no quería despedirse de él. Necesitaba una excusa para alargar la velada.

—Fue una buena final —dijo Yuuri mientras caminaba fuera del estado, con Víctor a su lado. Ambos se habían cubierto con gabardina, bufanda y guantes para protegerse del frío invierno de Tokio. La ciudad estaba iluminada de forma navideña y en la calle se veían más parejitas de adolescentes caminando por allí. Se notaba la cercanía de navidad.

—Sí, Plisetsky de nuevo sorprendió, aunque tenías razón de que la lesión no le daría la posibilidad de alcanzar el oro.

—Yuri se enojó cuando dije eso. Me llamó a Hasetsu insultándome en ruso. ¿Supiste que estuve un tiempo patinando con él en práctica? —Al preguntarlo, le dirigió la mirada a Víctor para encontrarlo completamente atento a él. La profundidad de la mirada de joven lo abrumaba, así que desvió sus ojos para evitar ponerse más nervioso—. Cuando Mila vino, él vino detrás de ella. Fue gracioso. Nos hicimos buenos amigos a partir de allí. Le dije que se cuidara y no se sobre exigiera, pero sabía que Yuri no iba a hacer caso. Ya lo conozco.

—Se ven que son muy buenos amigos…

—Lo somos. Fue divertido competir contra él.

Se detuvieron en el momento que se sintió los primeros copos tocarles las cabezas. Ambos subieron sus ojos hasta la suave capa de nieve que empezaba a caer en modo de cristales suaves hacia ellos. Yuuri reaccionó antes y sacó de su morral una sombrilla para ambos.

—¿Quieres seguir caminando o buscamos un taxi que nos lleve a algún lugar para comer? —preguntó. Le sorprendió ver los ojos de Víctor iluminarse con la propuesta.

—Caminemos y busquemos algo por aquí —dijo Víctor y le extendió la mano—. Conozco un buen lugar para comer ramen cerca, es de la familia de una amiga del colegio. Déjame llevar yo la sombrilla.

Yuuri aceptó y al poco tiempo, Víctor se acercó para pasar su brazo por sobre los hombros de Yuuri. El inesperado contactó lo sobrecogió por la cercanía y la certeza de que las cosas estaban caminando a un buen rumbo, pero se fue relajando mientras avanzaba, ayudado también porque el mismo Víctor no retiró su brazo.

—¿Por qué no me cuentas que se siente tener veintiocho años? —le preguntó. Yuuri agradeció tener las manos en los bolsillos porque había empezado a sudar.

—Se siente estar más cerca de los treinta. —Víctor rio con su respuesta—. Se siente raro… soy el mismo, pero al mismo tiempo: no. Tengo más deudas, más gastos, más tarjetas de créditos y más cuidado al usarlas.

—Yo he pensado últimamente que me gustaría tener veintiocho años —Yuuri soltó una ligera carcajada. Pensó que si Víctor tuviera veintiocho años, sería más fácil coquetearle.

—No te pierdes de nada.

—¿No?

—Mejor aprovecha que eres joven para lucir tu cabello —dijo ligeramente avergonzado. Su corazón estaba golpeando contra su pecho como una marcha marcial.

—¿Me vería ridículo usándolo así con veintiocho?

—No se me ocurre algo que te pueda sentar ridículo. —Le miró de reojo y distinguió la suave sonrisa que adornaba los labios de Víctor.

—¿Una nariz de reno?

—Ok, eso sí se te puede ver ridículo.

—Eso es cruel, Yuuri-sempai.

¿Podría alargar la cita? ¿Víctor querría eso? ¿Aceptaría bailar con él en algún centro nocturno cercano para sentirlo más apegado a su cuerpo y disfrutar de su calor? Su mente febril pensaba en muchas cosas, tantas que debía mirar a la nieve o los adornos para no dejar que su cuerpo tomara control de su cabeza.

Entonces apareció frente a él la oportunidad. Estaban pasando por un centro nocturno y varios jóvenes entraban allí. Él no se consideraba un joven como los chicos que entraban a la disco, sabía que desentonaría en el lugar, sobre todo por su ropa de oficinista. Pero la imagen mental de bailar con Víctor en ese ambiente se le antojó. Hasta el hambre se le quitó por un instante.

—¿Quieres bailar? —repentinamente, la voz de Víctor en su oreja le quemó las entrañas. Yuuri giró sus ojos hacia él y lo encontró cerca, con aquellos iris azules brillando con fuerza.

—Estaba pensando invitarte… pero seguro no querrías entrar con un señor como…

—¡Me encantaría! —Víctor afirmó. Yuuri sonrió entusiasmado y nervioso. Empezaba a sentir a su estómago encogerse por la euforia—. Además, eras patinador, debes ser un excelente bailarín.

Víctor de inmediato lo agarró del brazo.

—Oh, tengo mucho tiempo sin bailar, espero no decepcionarte —dijo mientras era prácticamente empujado por la juventud de Víctor.

—Nunca me has decepcionado, Yuuri-sempai.

Eso ya no era una salida de colegas y jamás Yuuri estuvo tan seguro del rumbo que tomaba la noche.

Notas de autor: Esto avanza, esto avanza, esto avanza xDDDD Me encanta pensar que en cualquier universo no solo Yuuri y Víctor se enamoran, sino que Yuuri puede ser perfectamente un gran amigo de Yuri xD ¿Cuántos opinan como yo?

Me divertí haciendo sus conversaciones. ¡Es como jkshdfklsdhf ya besense! Mañana regreso con los dos caps que siguen.

Mariv, espero que te esté gustando

Publicado por AkiraHilar

Fanficker de Yuri on Ice y Saint Seiya. Amante del Victuuri, sobre todo de las historias donde demuestran que su amor, aunque puede ser imperfecto, sigue siendo hermoso.

5 comentarios sobre “Mi amado Yuuri-sempai (Cap 04)

  1. Estoy totalmente cautivada por la historia, este capítulo es genial!
    Me encanta ver a Yuuri arriesgarse y ganar terreno ❤ Víctor de 20 años, con cabello largo es todo lo que necesito en esta vida XD

    Me gusta

  2. Me encantaaaa ♥♥♥♥
    También me gusta que Yuuri y Yuri sean buenos amigos ♥
    Y Yuuri!!! Me alegra que se esté dejando llevar por ese torbellino plateado *w* ♥♥♥♥♥

    Me gusta

  3. Ay la verdad Yuuri, tienes las de ganar. Más dispuesto no puede estar el muchacho, por favor. ¡Es tu oportunidad! ❤😂

    Ya te lo había dicho, pero lo repito: me encanta esta historia❤

    Le gusta a 2 personas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea tu sitio web con WordPress.com
Empieza ahora
A %d blogueros les gusta esto: