Mi amado Yuuri-sempai (Cap 03)


Cap 03: Receptor

—Wao, mira cuantas cartas han llegado aquí. —Víctor miraba la enorme bolsa negra donde se habían recolectado las cartas de la última semana. Cada vez aumentaban más. Chris, quien le tocó la tarea de clasificarlas y colocarlas allí, rio al verle la cara de circunstancia—. Desde que saliste en el listado de los cabellos más hermosos, superando incluso a las idols, te has vuelto una sensación.

—Y ya no puedo cortarme el cabello como quería —dijo mientras se inclinaba para abrir y revisar algunas de las misivas. Su largo cabello claro se deslizó como una cortina de plata, cuidado y sedoso—. Cuando le dije a Kenjirou-sama que quería cortármelo casi lloró.

—Ya es como un activo de la empresa —bromeó Chris, sentándose en una de las sillas libre entre los cubículos. Víctor rio al abrir una y encontrar una declaración de amor, con labial y todo—. El ranking puede bajar si te lo cortas.

—Ya siento que es momento de hacerlo: voy a cumplir veinte años. Ya soy un adulto —guiñó el ojo, sintiéndose más grande con cada día que pasaba. Esperaba ese momento para coquetearle como todo un adulto a Yuuri Katsuki.

Víctor giró la mirada hacia donde Yuuri Katsuki caminaba, rumbo a la maquina de café. Con unos vaqueros comunes y la camisa de cuadros celestes, para Víctor era la epitome de la masculinidad. Reservado, callado, pero inteligente, de opiniones afiladas y de análisis claros. Víctor sentía que la adoración que tuvo de adolescente con él cuando era un deportista y disfrutaba de su arte, había evolucionado a algo más ahora que trabajaban juntos.

En la oficina todos tenían en buena estima a Yuuri Katsuki. Era agradable, pero no le gustaba que le quitaran demasiado espacio. Prefería trabajar solo con mucha música en sus oídos. Sus columnas eran la más comentadas, votadas y recomendadas. Su forma de analizar el patinaje había trascendido al extranjero. Ya había sido invitado para los paneles técnicos de varias competencias internacionales y tenía un pase condecorado para la ISU, pero cuando alguien le decía eso a Yuuri, sobresalía su humildad. Prefería sacar la atención de él para que la obtuviera otro y eso a vista de Víctor era fascinante. Además, verlo con sus lentes, suéter y chamarras para el frío lo hacía lucir ante sus ojos como un hombre firme, fiel y de compromisos. Y él era un soñador, ¿para qué negarlo?

—¿Recibió cartas para su cumpleaños? —Le preguntó a Chris, mientras saboreaba el té que tenía en sus manos. Ya estaba lo bastante distraído de su nueva columna de opinión.

—Sí, envíe al correo hacia Hasetsu unas pocas cartas. Apenas unas trece, nada comparado a la que recibes tú semanalmente.

Pero entre esas cartas estaba la de él.

Víctor le había enviado carta desde sus doce años, cuando Yuuri comenzó a competir internacionalmente. A pesar de no haber nacido en Japón, se sentía un japonés representado por él. No dejó de escribirle en cada temporada: en su cumpleaños, después de la competencia nacional donde asistía con su padre y cuando regresaba a competir de nuevo. No dejó de escribirle incluso después de haberse retirado.

Llegó a imaginar que cuando se presentarán Yuuri lo reconocería por su nombre, pero no fue así. Por esa razón, pensó mucho en volverle a escribir ahora que compartían lugar de trabajo. Al final lo decidió: salir con Yuuri Katsuki era como un sueño imposible, pero Víctor hacía sus sueños realidad. Se dedicó a estudiar, adelantó un año y en la universidad adelantó todas las materias que pudo para poderse graduar a los diecinueve años y trabajar a su lado, ya que no había llegado a tiempo para cubrir una de sus competencias.

Podría sonar un poco intimidante su obsesión, pero Katsuki Yuuri agregaba nuevas razones para quererlo. Porque sí, Víctor a esa altura se consideraba enamorado del periodista de veintiocho años.

—Deja las cartas allí en el escritorio —dijo Víctor, decidiendo dejar la taza a un lado para abordar a Yuuri, quien estaba en la maquina de café.

—¿Lo intentarás de nuevo? Siempre te deja hablando solo.

—No dejaré de intentarlo hasta que me diga que le fastidio —le guiño un ojo a Chris en respuesta. El chico solo rio mientras agitaba sus rulos rubios.

Caminó con sigilo, pero decisión, mirando la forma en que la espalda forrada del japonés se veía como una invitación abierta. Que ganas tenía de abrazarlo por atrás aprovechando los centímetros de altura que le superaba. Eso también le gustaba de Yuuri, era del tamaño exacto. Su herencia rusa no sufriría al tenerlo en los brazos.

Se preparó para aparecerse frente a él. Su chamarra de cuero junto a su cuello alto blanco lo hacía lucir como modelo de revista y él estaba orgulloso de su outfit. Esperaba que fuera lo suficiente llamativo para que Yuuri desviara su mirada hacia él. Se aseguró que su cola alta estuviera bien sujeta y los mechones de su cabello enmarcara bien su rostro y convencido, lo abordó por detrás.

—Kastuki-semp… —Pero Yuuri se sobresaltó y terminó derramándole el café sobre su cuello tortuga.

—¡Lo siento! —Yuuri apartó la taza de café y la colocó de nuevo sobre la mesa. Víctor miró con tristeza su propia ropa estropeada—. Lo siento, ¡Nikiforov-kun, no te vi! Estaba recibiendo una nota de voz de Morooka-san.

—Sí, no te preocupes, entiendo. —Yuuri sacó su pañuelo y comenzó a secar el exceso de café. Víctor ya solo suspiró con resignación.

—La verdad lo lamento.

—No te preocupes, le pediré a Keiko-san que me traiga un cambio.

—Me muero de vergüenza.

—No te preocupes, Katsuki-sempai, estoy bien. Esto le puede pasar a cualquiera.

¿Por qué todos los encuentros tenían que ser tan atropellados? Sino era un Yuuri despidiéndose porque tenía mucho trabajo, pasaba un accidente. Víctor empezó a sentirse desilusionado.

—Yo me encargo, tranquilo .

—De verdad, lo lamento… —Yuuri le entregó su pañuelo a Víctor para que este se secara.

—No pasa nada, solo quería saludarte.

Ambos se quedaron en silencio, Víctor terminando de secar su ropa estropeada y Yuuri mirando. Ninguno hizo nada para separarse.

—Veo que te han enviado muchas cartas. —Repentinamente, Yuuri habló. Víctor dirigió su mirada hacia el escritorio de su cubículo y notó que, tal como lo pidió a Chris, la bolsa fue dejada allí.

—Sí… han estado llegando más. Imagino que por tu cumpleaños también recibiste.

—Sí…

—¿La pasaste bien? ¿En tu cumpleaños? —Víctor insistió. Su estómago se retorció por los nervios de saber si Yuuri había leído la carta o no. ¿Quizás no llegó a tiempo? Aunque era difícil, el correo japonés era muy eficaz.

—Sí, estuve con mi familia, mis sobrinos… todo fue bien. —Víctor asintió a las palabras de Yuuri.

—Que bien… yo voy a cumplir en poco. —Yuuri le miró, pero pronto bajó el rostro—. O, el pañuelo… no te preocupes, te lo entregó mañana ya limpio.

—Bien, gracias…

Yuuri se giró. Víctor se mordió los labios y miró el pañuelo como si ese fuera el único enlace posible con su ídolo. ¿Será que la habría leído? Quizás no le dio tiempo de hacerlo. ¿Sería mucho pedirle una salida el veinticuatro? Si Yuuri le aceptaba una salida en navidad, sería el hombre más feliz sobre la tierra…

—Nikiforov-kun —La voz de Yuuri lo sorprendió. Al levantar la mirada, encontró que el periodista aun no se había ido del lugar. Estaba a unos pocos pasos y, luego de revisar a su derredor, avanzó rápido hasta acercarse a él. Por un momento, Víctor dejó de respirar.

¡Oh cielos, Yuuri estaba tan cerca!

—Mooroka-san me consiguió pases para ir a ver la Final de Grand Prix. —Los ojos de Yuuri se veían grandes a tan corta distancia y Víctor solo podía pensar en lo hermosos que era y en las ganas que tenía de abrazarlo. Sintió los nervios retorcerles las venas—. Para mí, ver una presentación en vivo de Yuri Plisetsky es una gran oportunidad. ¿Le gustaría acompañarme?

—¿En serio…? —dijo Víctor, casi sin aire. Incluso parecía ya en otro plano de la emoción—. ¡Será un placer, Katsuki-sempai!

—Puede decirme, Yuuri-sempai, si quieres—Víctor abrió su boca por la sorpresa, pero de inmediato apareció una enorme sonrisa corazón.

—Oh, claro, Yuuri-sempai, entonces puedes decirme Víctor-kun —No pudo evitarlo. Víctor le guiño el ojo mientras se llevaba un dedo sobre los labios sacando toda su coquetería. Yuuri le sonrió y se ajustó los lentes. ¿Podía haber algo más sensual?

—Bien, le espero dentro de una hora en la salida para tomar un taxi, Víctor-kun.

Yuuri le sonrió antes de voltear. Eso fue suficiente para poner el corazón de Víctor a flotar a cientos de kilómetros de altura.

Su mensaje sí había llegado.

Víctor estuvo seguro de que la carta llegó a su destinatario.

Notas de autor: Dejo el siguiente capítulo, más tarde dejo el otro. Espeor que lo estén disfrutando, yo de verdad me divertí y si hubiera podido lo alargo más. La dinámica entre estos dos tontuelos me encantó xD

¿Cómo creen que Víctor escribe esas cartas? ¿De qué manera le habla a Yuuri? 

Publicado por AkiraHilar

Fanficker de Yuri on Ice y Saint Seiya. Amante del Victuuri, sobre todo de las historias donde demuestran que su amor, aunque puede ser imperfecto, sigue siendo hermoso.

5 comentarios sobre “Mi amado Yuuri-sempai (Cap 03)

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