La competencia que siempre he querido ganar


Notas especiales:

– One shot escrito para la temática #AUdoméstico

-Fecha: semana del 10 al 16 de septiembre de 2018

-Personajes: Yuuri Katsuki, Víctor Nikiforov

-Dedicado a mi’ja Shary al ser su cumpleaños en esa semana.

-Resumen: Quizá para algunos parezca una rutina diaria, pero para ellos es una competencia a ganar.


El estruendoso sonido de una alarma suena en medio del silencio sepulcral que hay en un sofisticado apartamento en los suburbios de San Petersburgo. Basta solo unos pocos repiqueteos del dispositivo electrónico para que de las sábanas revueltas de la única cama tamaño king size de la habitación surja una figura despeinada y adormilada de su interior.

El artefacto marca las 5:00 a.m.

¡Y arrancan!

Víctor Nikiforov toma la delantera saliendo de la cama antes que su competidor, Yuuri Katsuki, quien al parecer quiere otorgarle una ventaja al platinado, se niega a despertar. El ruso sonríe con ternura observando el nudo de sábanas que ahora es su esposo, o lo que alcanza a ver de él, pues el frío de Rusia provoca que el patinador japonés se envuelva, cual sushi hasta la frente, evitando de esta forma, que se enfriase alguna parte de su bien formado cuerpo.

El competidor ruso acaricia el suave cabello azabache de su pareja y deposita un beso en la única parte visible entre tanta sábana. Se estira y, desnudo en todo su esplendor, se dirige al baño para su acostumbrada ducha matutina.

¡Qué gran movimiento de Nikiforov! El ruso deja la toalla en el gancho que le corresponde y acerca sus artículos de limpieza personal para que, al momento de ducharse, estos queden al alcance de su mano. 

¡Asombrosa la manera de optimizar el tiempo y de aprovechar sus recursos!

Mientras tanto, el competidor Katsuki sigue en el séptimo sueño. Se remueve un poco entre las sábanas y murmura frases inentendibles para todos los mortales.

Volvemos con Nikiforov, quien sigue en ventaja. Ha templado el agua a una temperatura agradable para su escultural figura. Con delicadeza se introduce en la bañera y se deja llevar por la relajante sensación del agua corriendo por sus tonificados músculos. Moja su cabeza, se quita de encima el cansancio acumulado y procede a tomar su shampoo  especial para cabello sedoso y platinado colocado estratégicamente cerca de su toalla.

¡Y el competidor Katsuki ahora nos deleita con un nuevo movimiento!

Se ha estirado a todo lo largo y ancho de la enorme cama que comparte con Nikiforov. Los ojos cerrados, la expresión relajada y las extremidades estiradas cual largo es, una invitación que Nikiforov no pasaría desapercibida si no siguiera tomando ventaja, la estrategia del nipón no tiene lugar pues su competidor ni en cuenta de ella por estar tarareando canciones en la bañera mientras limpia su cuerpo cubierto con jabón aroma a lavanda.

Han pasado 10 minutos y el competidor Ruso sale de la bañera envolviendo una toalla en su cintura, impidiendo a la audiencia observar todo el orgullo y esplendor Nikiforov que su esposo tuvo el gusto de saborear la noche anterior. 

Sonriendo como el muchacho pícaro que es, Nikiforov se acerca al espejo y toma un trapeador situado en un cajón debajo del lavabo. Sin demora, se dispone a secar el suelo fuera de la regadera. Sabe que Yuuri la usará en algún momento y, al ir en segundo lugar, será el turno para el japonés de limpiar adecuadamente el baño. 

Ventajas de haber despertado antes, supone.

Después de limpiar, Víctor se observa en el espejo situado sobre el lavabo. Examina su rostro, acomoda un poco su cabello y acaricia su mentón. El rastro de la barba de un día se siente sobre su piel y, aunque el platinado desearía restregar su rostro contra las nalgas suaves y esponjositas de su esposo, decide mejor untarse un poco de crema para afeitar. Es miércoles y el acuerdo que tiene con Yuuri es no tener sexo en día de práctica.

Acuerdo que sabe el platinado rompieron el día de ayer.

Volvemos a observar a nuestro competidor japonés, quien sigue en desventaja. A pesar del ruido que hace el ruso para despertarlo, Katsuki ni se inmuta y parece dormir más profundamente. Ahora, ha tomado el lugar que el ruso suele ocupar en la cama, se restriega un poco en su almohada y suspira el nombre del hombre de sus sueños al reconocer su aroma natural impregnado en ella.

Acicalado y con una rica loción de cuerpo encima, impregnando el oscuro cuarto de un rico aroma a mango y flores, Víctor sale de la bañera todavía con la toalla envuelta en su cintura, otra toalla más pequeña se encuentra situada sobre sus anchos hombros impidiendo que censura-chan de Facebook nos bloquee la página por enseñar los pezones del ruso.

Aunque, ahora que escribimos desde el blog, esa censura ya no tiene lugar.

La leyenda viviente del patinaje artístico sonríe notando con satisfacción que Yuuri está durmiendo en su lugar, aprovecha esa oportunidad para inmortalizar el momento tomando una foto con su celular que ahora marca las 5:30 a.m. Es tiempo de cambiarse y preparar el desayuno.

Katsuki sigue relajado, pues sigue otorgándole ventaja a su competidor ruso. ¡Debe confiar mucho en sus habilidades pues ambos deben salir de casa a las 6:30 a.m. para comenzar su rutina diaria!

Nikiforov abandona la habitación totalmente vestido. Se ha puesto un conjunto deportivo negro y calzado con sus tenis especiales para correr favoritos. Se dirige a la cocina, abre las repisas, busca en el refrigerador, toma las precauciones adecuadas, de un gancho en la entrada de la cocina toma un lindo delantal color lila que se encuentra al lado de otro igual pero de color azul. Nikiforov sigue en ventaja, quiere despertar a Katsuki pero sabe que la intensa noche anterior provocó este extremo cansancio en su querido esposo.

Había sido su primer aniversario de bodas y, por supuesto, no iban a dejar pasar la fecha así como así.

Tal vez sería mejor que Yuuri descansara hoy” concluye Nikiforov, declarando a su pareja derrotada por default.

Sin embargo, todos estamos conscientes de que Katsuki Yuuri es un acérrimo competidor, terco y obstinado, nunca dispuesto a dejar una victoria fácil a sus competidores. Aún con sus caídas, con sus errores o su ansiedad, el japonés es una persona que nunca, NUNCA se daría por vencido antes de pelear con todo su corazón.

¡Y KATSUKI YUURI SE DESPIERTA SEÑORES, LA GENTE IMAGINARIA OVACIONA EL MOMENTO PUES EL COMPETIDOR JAPONÉS CORRE CUAL BÓLIDO HACIA LA BAÑERA DEJANDO SU PIJAMA BOTADA POR TODA LA HABITACIÓN!

Se detiene, pues al estar más dormido que despierto choca contra la puerta del baño que Nikiforov estratégicamente ha dejado cerrada para amañar su victoria. Yuuri abre la puerta rápidamente y sin notar el frío madrugador de Rusia correr por su cuerpo desnudo, abre la llave y se mete de lleno a la regadera. Gotas frías de agua recorren su delgada anatomía, provocándole escalofríos y espantándole el sueño. 

Mientras se calienta el agua, Yuuri busca con la mirada (o hasta donde su miopía le permite ver) sus utensilios de aseo personal. Los ve, los observa, están colocados justo al otro lado del baño cerca del jacuzzi que él y Víctor usaron el día de ayer. Una exclamación frustrada de los labios del japonés surge de su boca y, resignado, se dirige a la repisa para tomar su shampoo y jabón goteando y dejando el suelo mojado a su paso. Vuelve a replicar, sabe que es el segundo en bañarse y ahora deberá limpiar el baño adecuadamente. Y eso incluye el jacuzzi que usaron para sus propósitos carnales el día de ayer.

Víctor está concentrado terminando de preparar los últimos detalles de su desayuno. Sigue tarareando y se mueve al compás de una tonada improvisada en su cabeza. Sonríe mientras sirve un par de vasos con jugo de naranja. Recuerdos de la noche anterior vienen a su mente. Está feliz, se siente pleno. Y es por eso que levantarse a las 5:00 a.m. ha dejado de ser una carga para él.

Nikiforov sigue en ventaja, sin embargo, Katsuki Yuuri está recuperando camino.

¡Esto no se termina hasta que alguien gana y Yuuri no está dispuesto a perder contra su ídolo!

El ganador del pasado GPF ha limpiado el baño a una velocidad inhumana, casi estamos seguros que ha roto un record mundial. Les tendremos al tanto de este hecho que podemos casi considerar histórico. Ahora, el japonés tiene la mirada fija en el espejo encima del lavabo, observa unas pequeñas ojeras debajo de sus expresivos ojos cafés, producto de sus no más de cuatro horas de sueño. Está cansado y la ducha matutina con agua fría no ha ayudado a menguar esa sensación. Sin embargo, recuerda que fue él quien insistió a su esposo celebrar adecuadamente su aniversario. Se sonroja, sonríe y acomoda su cabello tomándose el atrevimiento de usar un poco de la crema y las lociones de Víctor, nada como oler a su persona favorita para animarse un poco en medio de su cansancio.

Nikiforov está sentado leyendo las noticias con su celular en la mano. Contesta algunos mensajes de felicitación de sus amigos por su aniversario y le manda un audio a su mejor amigo, Chris Giacometti, agradeciéndole por las recomendaciones que ayudaron a que su noche de pasión desenfrenada fuera todo un éxito.

El ruso no tiene las palabras para describir cómo se siente. Está tan feliz y enamorado que nada parece imposible para él. Toma su tenedor y está a punto de iniciar a desayunar en el momento exacto en que Yuuri aparece como un estruendo, completamente vestido con su conjunto deportivo color azul marino, el cabello negro despeinado y las gafas de montura azul un poco chuecas.

¡La imagen más hermosa que Víctor puede ver apenas iniciado el día!

El competidor Nikiforov sonríe a su rival. Ha llegado el momento, la competencia toma un punto culminante. Esto es a lo que todos venimos, a ver a dos excelentes deportistas dejando todo en esta emocionante carrera. ¿Quién saldrá victorioso? 

¡Averígüelo y sigan con nosotros que esto está que arde!

Con el sonrojo característico en sus mejillas, Katsuki se acerca al ruso y deja un suave y casto beso en los labios del platinado. Se saludan, intercambian palabras antes de empezar a comer la tostada con frutas que el competidor ruso ha tenido el reparo en preparar. El apetito voraz del competidor japonés hace su aparición y, aunque Nikiforov casi ha terminado su desayuno, Katsuki en una excelente muestra de fortaleza y competitividad, se adelanta a la leyenda rusa y por primera vez en esta carrera ¡toma la delantera!

¡La tribuna está enloquecida, Katsuki Yuuri y su perseverancia están dando frutos!

Toma su jugo con rapidez y, una vez terminado, se escabulle al baño ante la mirada enamorada de su rival ruso quien después de terminar su desayuno, toma los cubiertos y trastes sucios, se acerca al fregadero y comienza a limpiarlos. Esta es la vieja estrategia de la leyenda rusa del patinaje, sabemos que algo se cocina entre manos así que sigan al pendiente porque esto no acaba, ¡hasta que se acaba!

Katsuki sale del baño, peinado (o lo más peinado que puede) y deja el paso al ruso, quien ha terminado de lavar los trastes. Víctor se seca las manos y observa en el lavabo que Katsuki ha dejado su cepillo de dientes listo, en un gesto de sana competencia y galantería. El ruso más sexy del patinaje artístico procede a lavarse los dientes, saboreando la victoria al observar que Katsuki se introduce en el cuarto y procede a tender la cama en la que ambos llevan durmiendo alrededor de 3 años (uno de novios, otro como prometidos y el último como una pareja casada).

Hay un bulto debajo de las sábanas. ¡Makkachin sale al ataque y se lanza contra el competidor Katsuki!, ¡sin duda alguna esta es la mejor estrategia de Nikiforov!, ¡preparen la medalla de oro pues el día de hoy casi podemos asegurar que tenemos un campeón!

Víctor sale del baño y entra a la habitación, quita a Makkachin de encima de Yuuri, sonriendo acomoda el desastre en que se ha convertido su prometido. Lo toma de las mejillas, se deleita con su toque suave, observa a Katsuki con el mismo amor que ve reflejado en esos ojos color chocolate que se derriten y oscurecen cuando hacen el amor. Se besan, se abrazan y Víctor agradece, pues ni en sus más locos sueños se imaginó que encontraría a una persona tan maravillosa como Yuuri, quien le enseña día a día lo que es el amor y la vida.

Sonriendo y después de desearse, una vez más, un feliz aniversario, Víctor y Yuuri acomodan la cama juntos, entre mimos, cosquillas y besos. El reloj marca las 6:30 a.m. cuando juntos con Makkachin como su fiel acompañante, se disponen a salir a correr e iniciar otro día, que quizá pareciera rutinario y aburrido para la mayoría; sin embargo, los pequeños detalles, con la persona correcta podrían significar una aventura sin fin nada más al empezar el día.

¡Qué gran final para esta gran competencia! Víctor Nikiforov y Katsuki Yuuri, nos han sorprendido y se han alzado juntos con la medalla de oro más importante en toda la vida y en su carrera: el amor que se profesan y que estamos seguros hará historia.

FIN.

Nota:

¡Hola!

Primero que nada, gracias por leer. Les comparto que este texto fue inspirado en la narración de una carrera de caballos que, por alguna razón, se me ocurrió el último día de la temática. Fue por eso que la escribí. Espero que les haya gustado.

Nos vemos luego

xoxo

Sam.


Publicado por salemayuzawa

Me gusta leer, escribir, ver películas, anime y platicar con mis amigas. ¡Adoro imaginar historias!

2 comentarios sobre “La competencia que siempre he querido ganar

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