Golpe de Suerte – Extra


Extra: Se acabó Love Prince Victooru

J.J. pensaba conocer a su novio, hasta aquella oportunidad.

Ocurrió tras dos meses de iniciada su convivencia juntos. Religiosamente, se sentaban todos los viernes en la noche para ver el nuevo capítulo de Love Prince Victooru. Ya Yuuri sabía que se acercaba el final, aunque parecía con esperanzas de que no fuera así y volvieran a sacar otra temporada. J.J. extrañaría por supuesto las extrañas aventuras del patinador, pero no se llegó a imaginar lo que significaría para Yuuri.

Hasta ese día.

Sentados en el sofá cama, compartían una malteada nutritiva mientras el capítulo avanzaba, pero jamás creyó que los japoneses llegaran a ser tan sádicos. Victooru se despedía de todos el en último segundo y J.J., boquiabierto, veía como el resto de los personajes lloraban porque debería desaparecer. El mundo demoníaco no le iba a permitir más indulgencia y J.J. debió admitirse que llegó a sentir un nudo en la garganta.

Pero Yuuri…

Se encontró con un Yuuri desolado, con gruesas lágrimas de llanto mientras mordía la almohada entre sus piernas y se permitía hipar. J.J. no supo cómo reaccionar, la estampa era tan sorpresiva que jamás se la había imaginado. No había visto a Yuuri llorar así y no podía decidir entre lo adorable que se veía o lo preocupante que debía ser semejante reacción. Con un par de palmaditas en la espalda pensó que podría consolarlo pero Yuuri rompió en un llanto profundo y sentido que lo dejó sin habla.

Así empezó el extraño fin de semana más sombrío que jamás había imaginado. Yuuri se había encerrado en la habitación, atribulado, sufriendo la desgracia del final del show. No había forma de que pudiera regresar, Yuuri no veía manera de sacarle otra temporada. Y ante los millones de fans que lloraron por el final, el canal de televisión había anunciado que no pensaba retomar la transmisión del anime.

El viernes en la noche se la pasó llorando en brazos de J.J., que no se cansó de darle palmaditas y acariciarle el cabello. Ni siquiera la invitación a sexo ayudó, teniendo que dejarlo dormir así. El sábado en la mañana seguía en la cama acurrucado, mirando en los videos de su móvil la repetición de sus programas favoritos, solo para echarse a llorar. Para el sábado en la tarde, estaba derrumbado en la cama, comiendo de más, sorprendiendo a J.J. al verlo lleno de envoltorios de cereales y chocolates. Lo abrazó ya preocupado, sintiendo exagerada la actuación de Yuuri pero igualmente incapaz de juzgarlo.

—Fueron catorce años —le dijo mientras repetía el primer capítulo de nuevo en su móvil. J.J. lo abrazaba suavemente por la espalda, suspirando mientras intentaba ser paciente—. Cuándo Victooru llegó supe que me acompañaría toda la vida… ¿por qué tuvo que acabar? ¿y así?  

Bueno, fue mucho tiempo. Y aunque Yuuri le había contado cómo había iniciado su adoración por la serie, J.J. no había estimado que pudiera afectarlo tanto su partida. Llegó domingo y la situación siguió igual. Para el lunes, prácticamente tuvo que sacarlo de la cama, enojándose porque Yuuri pretendía no ir a trabajar por quedarse pensando su duelo por Victooru.

Aunque más que rabia, estaba comenzando a preocuparse seriamente. No había visto a Yuuri tan deprimido. Y la depresión lo llevó a descuidar la dieta, no hacer ejercicio y terminar la semana ojeroso, cabizbajo, con ya manchas de acné en la cara. Ese no podía ser su Yuuri.

—Amor… Me tienes abandonado, ¿acaso quieres más a Victooru que a mí? —Quiso usar un poco de manipulación a su favor, pero Yuuri giró el rostro para mirarlo, con el ceño fruncido y el cabello despeinado.

—Dame unos días más, ¿sí? —J.J. lo miró sin comprender—. Puedo irme a un hotel si no quieres verme.

Oh no, ¡eso no! Ofuscado, salió de la cama y de la habitación dejándolo solo, tal y como Yuuri pretendía. Pero toda su voluntad murió al cruzar la sala y quedarse pensando que debería hacer algo más que rogar por su atención. Entonces se conectó en la laptop e ideó un plan, una estrategia anti Yuuri deprimido donde lo sacaría de aquella oscuridad con su J.J. style. Pronto, encontró lo que necesitaba y su mirada se iluminó.

Llegó el viernes. Era un día difícil porque ya no habría capítulo para ver y eso seguramente le afectaría. J.J. llegó con la bolsa en mano un poco más tarde de lo usual y miró a Yuuri acostado en la cama con resto de comida a su alrededor y las luces apagadas. Lo saludó, escuchó un hola lejano pero, sin acercarse, se metió en el baño. Sacó aquello que había traído en la bolsa y comenzó a ejecutar su plan.

Yuuri, entre tanto, ya empezaba a debatirse si era momento de dejar ir a Victooru de una buena vez en su vida. Su lado racional insistía que esa no era la reacción que un hombre adulto debiera tener, por muy doloroso que fuera. Sin embargo, no terminaba de tomar la decisión. Daba vueltas sobre su propio eje, agradeciendo la paciencia de J.J. pero con miedo de seguirla estirando. No sabía si llegaba a desenamorarlo con tanta muestra de su propia patética forma de ser.

Se dio vuelta por enésima vez y se rascó el trasero mientras sentía ahora la frialdad de su cama. Era la primera vez que J.J. llegaba y ni siquiera se acercaba a darle un beso. A la espiral de autocompasión, se unieron sus inseguridades y Yuuri empezó a sentirse hundido. Todo lo que quería era dormir mucho y despertar en un año donde Victooru siguiera en transmisión con J.J. a su lado.

Entonces la luz se encendió. Yuuri se sobresaltó en la cama al escuchar fuertemente la canción del opening de Love Princes Victooru. Buscó asustado sus lentes, para poder enfocar mejor, porque tras estar tanto tiempo a oscuras le costó enfocar su mirada. Y casi se le cae la mandíbula cuando vio a J.J. vestido con un ajustadísimo traje de cosplayer de Victooru moviendo su fibroso trasero de un lado a otro con la música.

Del susto, Yuuri se había pegado a la cabecera de la cama, con su pijama puesta y los restos de galletas que había alrededor. ¿Qué demonios estaba pasando? Cuando la música acabó, J.J. volteó a mirarlo con su sonrisa despampanante.

—Amazing! —Imitó el tono ruso del personaje—. ¡Tú eres el fan número uno que me ha traído al mundo mortal de nuevo!   

—¿Eh? —Yuuri lo miró confundido y J.J. guiñó su ojo.

—Really? ¿No lo recuerdas? ¡Tus ruegos han traído al gran Victooru a la tierra!

—J.J.… ¿qué demonios estás…? 

—No, mi pequeño cerdito regordete —J.J. imitó esa expresión de Victooru, colocando el dedo índice en sus labios. Yuuri sintió un pinchazo en la entrepierna en medio de la sorpresa—. Soy el príncipe Victooru y vengo a cumplir tus deseos —volvió a guiñar su ojo izquierdo y Yuuri no salía del pasmo.

—Eh… entonces… ¿eres el real Victooru? —Yuuri se animó a gatear en la cama, siguiendo el extraño juego que su novio había empezado—. Pero Victooru tiene su pelo claro…      

Y J.J. no había tomado la previsión de comprar una peluca. Pero claro, no sería J.J si no tenía algo en mente.

—Esto es parte del disfraz. —Se llevó la mano a la cara para echar hacia atrás los mechones oscuros—. ¡Para que el reino demoníaco no me identificara al dar este viaje! ¿No reconoces este trasero demoníaco? —dijo agitando sus glúteos.

—¡Wow! ¡Incluso son mejores que en la TV! —Yuuri farfulló verdaderamente impresionado. Se sentó sobre sus talones, en posición japonesa y a J.J le pareció tan adorable que puso una rodilla sobre la cama para acercarse y tocar la mandíbula de su novio.

—Entonces, Yuuri-chan —Yuuri mordió su labio con los ojos brillándole—, ¿Qué es lo que tu corazón de cristal desea? Yo, Victooru, haré realidad todas tus fantasías.

—Pues, veras —Yuuri se acercó al rostro de su novio mientras le acariciaba la mejilla y le miraba a los ojos de azul rey—. Solo quiero que mi novio, el rey J.J. regrese. Estoy muy enamorado de él y somos reyes del reino de J.J y reinamos bajo los preceptos del J.J. Style. ¡Quiero tenerlo de vuelta, Victooru!

La actuación de J.J tambaleó ante esas palabras y se notó por el modo en que se sonrojó inesperadamente y se escuchó carraspear.

—Pero, el príncipe Victooru está frente a ti —intentó proseguir—. ¿De verdad quieres…?  

—Príncipe Victooru, me has acompañado durante mi adolescencia, juventud y parte de mi adultez. ¡Siempre tendrás un lugar en mi corazón y en mis recuerdos! Pero ya tengo al rey y si estoy con el rey, ¿para qué conformarme con un príncipe?        

Aquellas palabras fueron suficiente para que J.J, sobrecogido de la emoción, se llevara a Yuuri a la cama y lo besara como si no hubiera mañana. Yuuri respondió con intensidad al enredar sus piernas en la cadera de su novio mientras se unía a aquel anhelado beso, percibiendo la textura de aquel látex abrillantado y la pedrería del cosplay. Incluso J.J. se tomó el tiempo, en medio de los besos, de retirarle los lentes para acelerar con pasión.

—Regresaste… —le dijo, juntando sus narices de forma cariñosa—. No se me ocurrió otra manera de animarte, Yuuri.

—Eres el mejor, ¿sabes? Jamás me hubiera esperado algo así.

—¡Con J.J. nunca podrás deprimirte! —Le aseguró y a Yuuri no le quedó duda de tales palabras.

Volvieron a besarse y Yuuri supo que podría abandonar el duelo por su serie de la infancia y por ese pedacito de vida que dejaba ir. Aunque el hecho de haber sido follado por Victooru como fue una fantasía recurrente de su adolescencia, en esa noche, no debería contar como una de las razones para hacerlo…

¿O sí

Publicado por AkiraHilar

Fanficker de Yuri on Ice y Saint Seiya. Amante del Victuuri, sobre todo de las historias donde demuestran que su amor, aunque puede ser imperfecto, sigue siendo hermoso.

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