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La noticia que recorrió todos los medios de comunicación, convencionales y virtuales, implosionó al mundo entero en tan solo una mañana: Víctor Nikiforov, vocalista de On Ice, dejaba la banda para comenzar una carrera como solista. Las reacciones fueron en un principio unánimes: una sorpresa de varias horas que dejó paso al enojo, la decepción e incertidumbre.

Los bandos rápidamente tomaron las redes sociales, dividiéndose entre aquellos que lamentaban la separación del vocalista de una de las mejores bandas de rock de la historia (sobrevalorada, comentaron algunos), pero que darían su apoyo completo a los demás integrantes del grupo si estos decidían continuar con su camino. Pero, del otro lado, se encontraban los que conformaban el grupo mayoritario: aquellos que no paraban de publicar comentarios tras comentarios asegurando que On Ice estaba acabado sin Víctor y que ningún vocalista iba a ser capaz de sustituirlo. Ellos le serían fieles a Nikiforov fuera a donde fuera.

Comenzaron entonces las tendencias: #TeamVíctor y #TeamOnIce inundaron toda red social existente.

La noticia se extendió por días enteros, aunque, como todo avance natural, el furor causado por los fans fue en decremento, especialmente la falta de novedades tras ese primer impacto. Se supo apenas, tres semanas después, que Víctor filmaría pronto con una nueva discografía para comenzar la producción de su nuevo disco como solista a la par que un comunicado de On Ice era lanzado y en el cual se anunciaba el inicio de la búsqueda de un nuevo vocalista que lo reemplazara. Eso destruyó todas las esperanzas que algunos fans mantuvieron: On Ice no iba a volver, el grupo de su vida, ese con el que crecieron y se formaron desde los huesos, se había hundido por un hoyo negro supermasivo para nunca más volver.

Pese a las quejas que se mantuvieron bajo un calor ardiente de inconformidad y decepción, la noticia se mantuvo en el aire hasta que, poco a poco, algunos fans comenzaron a aceptarlo: unos lo hicieron de manera madura, asegurando que le darían una oportunidad al nuevo vocalista que la banda buscaría y que, por supuesto, esperaban con ansias el trabajo que Víctor haría como individual. Pero otros reaccionaron de forma más violenta e impulsiva, arrancando pósteres de paredes para quemarlos, borrando su música virtual y destruyendo esa colección de discos de lujo y ediciones especiales que les había costado una fortuna y sangre conseguir.

El dolor pasó poco a poco, se volvió un recuerdo amargo y apenas molesto. Muchos comenzaron a experimentar con otras bandas y cantantes, incluso con otro estilo musical… Pero justo cuando creían que la herida sanaría en paz, una nueva noticia llegó para desbaratar toda aquella fortaleza que obtuvieron: Víctor Nikiforov había sido declarado, por su representante y personas más cercanas, oficialmente desaparecido. Los primeros rumores fueron apenas como ligeros murmullos que muchos trataron de creer más por deseo que por convicción: algunos pensaban que Nikiforov simplemente se había cansado de la fama que muchos describen vacía y que desapareció de la escena para tener una vida más tranquila. Los escándalos previos en los cuales él se vio involucrado parecieron apoyar su teoría.

Mas, lágrimas corrieron en demasiados rostros cuando un nuevo rumor comenzó a correr con tanta fuerza y rapidez que varios noticieros de bajo rango e integridad lo hicieron pasar como una realidad: Víctor Nikiforov se había suicidado.

Varios incrédulos levantaron la voz en su defensa: no había cuerpo, no había pruebas, nada que realmente diera veracidad a algo que comenzó como rumor y que tuvo que mantenerse así. Otros más levantaron sus quejas ante esos escépticos: no podían burlarse así de su dolor, de su pérdida, trayendo a colación esperanzas que lastimaba mantener en pie. Los días de completo silencio y pausa parecieron darle la razón a ambos bandos: quienes creían a Víctor con vida aún, lo hacían porque pasaba el tiempo sin que hubiera ninguna declaración oficial de su manager ni noticias del parado de su cuerpo, siquiera fotos filtradas de alguna pista que contradijera sus creencias; para quienes lo creían muerto, su argumento se sostenía porque ni su manager ni el mismo Víctor había aparecido aún ante alguna cámara para desmentir la noticia.

Mientras muchos fans comenzaron a reunirse fuera de la casa de Nikiforov para dejar flores, presentes y lamentos en su honor, Yuuri Katsuki se negó a llorar por él. Con el corazón desencajado y a punto de explotar, se recostó en su cama, cerró los ojos y, en su memoria, dio play a su álbum favorito de On Ice.

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