2. Máximo: El día que lo mordió


Una mañana de finales de verano Vitya, de seis años de edad, empezó el colegio.

Su mamá no quiso dejarlo en casa estudiando con ella porque sabía que eventualmente tendría que salir al mundo donde el nudismo no era bien visto. Tenía que preparar a su pequeño retoño para la vida y podía empezar mandándolo a una institución educativa estatal.

A Máximo la idea de taparse no le gustó mucho. Había crecido libre como el viento, saltando feliz por los jardines y los corredores de la casa. Por esa razón siempre era un suplicio para él cuando su amito salía a la calle porque no podía dejarlo respirar y moverse libre como siempre.
Su molestia se la hizo ver a Viktor, quien, vestido muy decentemente para su primer día, fue donde su mamá a quejarse.

―Mamá, el pantalón aprieta.

―Pero qué raro Vitya, si yo no te veo más gordito.

―No, no me aprieta en la cintura a mi. Le aprieta a Él.

Máximo tembló cuando sintió el roce de los deditos de Viktor sobre la tela del pantalón pero se alegró al escuchar que su Vitya defendía sus derechos.

―¿A él?―preguntó Victoria sorprendida―Vitya, ya te he dicho que no debes decirle “él” a tu cosita.

―¡Pero es que en verdad le ajusta!

―Bueno amor, ya te he dicho que no podemos hacer mucho al respecto. Es culpa de tu padre que estés bien despachado allá abajo y que no haya pantalón que te aguante.

―Es nuestra bendición, hijo―contestó entrando a la cocina sonriente Sasha, su padre.

―En este caso una maldición―respondió Victoria.

Sasha se acercó travieso y le dio un beso a su mujer, enfrentándola coquetamente.

―No recuerdo haber escuchado quejarte anoche…

Y con otro beso y el “¡puaj!” del pequeño Viktor, el niño asistió a su primer día de colegio.
Todo era nuevo para él y miraba sorprendido de un lado a otro. Y es que el ambiente escolar era muy diferente al que estaba acostumbrado.

Viktor y Máximo habían pasado casi seis años en una hermosa y rústica casa de madera en el bosque muy cerca a Boston.
Sus padres, gente que amaba la naturaleza, habían criado a Viktor y a su pequeño hermano Yuri con mucho amor, alejado de la televisión, de los videojuegos y de la radio.

Viktor Nikiforov era el niño más inocente de la escuela pública “Crash Bandicoot”. Su cabello plateado era un acertijo sensacional para todo aquel que lo conocía. Colgando de su espalda tenía su mochila cosida por Victoria especialmente para el inicio de clases. Colgando en otro lado estaba Maximo, sonriente y emocionado por la nueva experiencia de su Viktor.

Una profesora vio a Viktor perdido y lo llevó donde una tal Miss Lawrence, su profesora, una omega adorable. Era una rubia menuda, de lentes rojos y una sonrisa encantadora. Conquistó a Viktor de inmediato por su dulzura y paciencia. Y mientras Viktor experimentaba su primer amor platónico, Máximo experimentaba sus primeras palpitaciones. Viktor había causado que por sus venitas corriera aceleradamente el corriente sanguíneo y empezó a sentirse algo mareado. Era una sensación rara, que a la vez le fascinaba. Pero como era la primera vez que sentía algo similar, Max creyó que era stress por no haber podido dormir al tener a su Viktor durmiendo de lado, así que prefirió cerrar su ojito y quedarse dormido.

En la clase Vitya pudo presentarse. Las niñas omega y beta suspiraron por él, las alfas trataron de ofrecerle su comida en el refrigerio y la mitad de los chicos se quedaron enamorados de sus ojos turquesa y sonrisa en forma de corazón.

Todos fueron amables con Viktor, preguntándole su edad, dónde vivía y cómo era su familia.

Poco antes de la salida, la Miss Lawrence encargó a uno de los niños que archivara las hojas que habían avanzado con un artefacto que dejó al pequeño Vitya boquiabierto: una brillante engrapadora plateada que el niño pudo usar con astucia.

―¡Wow! ¿Qué es eso?―preguntó Viktor maravillado.

―¿Esto?―le dijo el pequeño llamado Robert― Esto es un “grapor”―dijo el niño erróneamente―. Mira lo que puedo hacer con él.

Viktor abrió los ojos sorprendido cuando Robert unió como por arte de magia las hojas que había trabajado en clase.

El dueño de Máximo no necesitó más para convencerse de que ese artefacto era digno objeto de algún hechicero.

Al regresar a casa, Viktor no se quitó primero la mochila, sino los zapatos, el pantalón y la ropa interior.

Fue la gloria para Max. Por fin sintió que nada lo aprisionaba. 
Durante el baño, Viktor le contó a  Max sobre el “grapor”, lo acarició tiernamente con jabón y lo secó con cuidado al salir.

Maximo ahora era un pene libre y limpio, como todo pene debía ser.

En la cena Vitya se emocionó y contó a sus padres sobre su experiencia con el engrapador y todos rieron contentos. Fue una cena llena de cocodrilos de juego y risas.

Toda la semana Robert y Viktor le pidieron a la miss Lawrence que les prestara el “grapor” en el recreo.

Con él se imaginaron estar en el amazonas y tener que enfrentarse a un feroz cocodrilo.
Robert era un cazador innato y Viktor un noble cocodrilo. El amito de Máximo amaba ser cocodrilo. Tener el poder para luchar y defenderse era algo innato en él.
Corría delante de Robert y luego, sosteniendo el engrapador lo subía y bajaba como si se tratara de su enorme boca asesina.
Ambos se divertían inocentes y felices.

El sábado bajó Vitya  a desayunar con Máximo como siempre.
Sobre la mesa encontró un paquetito forrado con papel de regalo y el rostro contento de sus padres que lo esperaban.

―¿Qué es esto?―preguntó emocionado.

―Ábrelo―dijo su papá.

―Hemos escuchado esta semana tanto sobre tus juegos en el recreo y te hemos visto tan feliz regresando del colegio que pensamos que estarías feliz con esto.

Victoria se sentía emocionada por el buen desempeño de Viktor en el colegio. Su profesora le había dicho que era muy querido por todos y en clase era un ejemplo de tranquilidad.
Por eso se había animado a comprarle un pequeño “juguete”.

―¡Un grapor!―gritó Vitya emocionado.

―Engrapador―corrigió Sasha.

Viktor fue el niño más feliz del universo. Se la pasó corriendo todo el día por el jardín desnudo, con Max saltando por todos lados y feliz. Nada lo emocionaba más que ver y sentir a su amito feliz. 
El niño de cabellos plateados jugó incansable hasta que Victoria lo llamó a almorzar.

Por la tarde  mandaron a Viktor a  bañar y quiso llevarse la engrapadora consigo. Al principio sus padres le dijeron que no pero él les pidió incansablemente que lo dejaran y terminaron cediendo a los deseos de su retoño.

Es ahí que Maximo tuvo sus inquietudes. Su Vitya jamás había estado en un lugar cerrado jugando con la engrapadora y ese artilugio malvado en verdad tenía unos dientes afilados y metálicos. Su boca se abría y Viktor, metido en la tina, no tenía mucho espacio para maniobrarla.
Maximo se encogió algo asustado y empezó a moquear un poco. Sin embargo, su destilación dentro del agua pasó desapercibida por Viktor.
Una vez que salió y empezó a secar a Máximo, se dio cuenta que este moqueaba y lo acarició.

―¿Qué pasa contigo? Estás muy pequeño y húmedo…

Máximo tenía miedo, ya se veía atrapado entre los dientes metálicos del engrapador y sólo podía comunicarse con sus lágrimas.
Viktor siguió hablándole, sorprendido de su encogimiento y pronto le acercó el engrapador.

―Vamos a jugar, tú eres el cazador y yo te tengo que atrapar.

Viktor salió enloquecido con el engrapador en la mano corriendo por el pasillo, Maximo saltaba observando asustado cómo esa cosa se acercaba. A Maximo sólo le faltaba sudar. 
En un momento de descontrol Viktor se entusiasmó demasiado y cerró con fuerza el engrapador mientras le gritaba a Maximo:

―¡Ja! ¡Te atrapé y te comeré!

Segundos después Max pudo sentir dos sables ahorcándolo. Unas gotitas rojas cayeron de su ojito y el grito aterrador de Viktor asustó a Victoria que lo vio venir con infinitas lágrimas en su rostro. Sus padres se pusieron la primera ropa que encontraron y lo llevaron de inmediato al hospital. 
Vitya lloraba y Maximo había dejado de sentir dolor. Sencillamente no sentía nada y Victoria no se cansaba de decirle a Viktor que no se tocara.

Tres horas después Maximo se hallaba vendado y muy drogado. Veía estrellitas y luces de colores.
Sólo recordaba ser manipulado por un par de manos frías que lo tocaban con cierto cuidado.

Max se mantuvo adormecido durante toda una semana, hasta que el doctor, por fin, le dio de alta.
Al principio se sentía muy débil y la luz lo molestaba pero sabía que Viktor había aprendido su lección.

El engrapador del mal lo botaron, junto con sus venditas de dinosaurio y Maximo se prometió a sí mismo que jamás dejaría de levantar su voz ante un peligro. Voz, que en realidad era un jalón porque Max no puede hablar. Eso, obviamente, lo sabemos todos.

Lo único que quedó para el recuerdo fueron esas dos marcas sobre Max, dos pequeñas rayas que dejó el engrapador en su piel, dos rayas que le recordaban el dolor y el peligro de un maligno engrapador. Jamás Viktor podría acercarse después a un engrapador sin sentir un fuerte tirón en la entrepierna.

Esas dos rayitas, sin embargo, se quedaron ahí para hacer que Max luciera como un ser con dos ojitos chinitos, cerraditos y casi durmiendo.

Lo demás…lo demás fue olvidado…

#PorJusticiaParaMaximo

Notas de autor:

XD  Ok…hola 🙊

Primero que nada, gracias por leer la introducción de este conjunto de drabbles. Es una locura, una fumada, lo sé, sé que a muchos les parecerá raro pero lo cierto es que le tomé un cariño especial a Máximo 😋

Estos drabbles surgieron de una petición de mi querida Mimmulus , quien quería saber más de las aventuras de Max. Por eso esta primera historia está dedicada a ella.
❤❤⭐⭐❤❤

Si no has leído “Legalmente Omega” y apareciste aquí por casualidad, pásate por ese fic para que tengas más claro quién es Máximo.

Y si has caído por aquí a través de “Legalmente Omega” te agradezco el apoyo ❤
Estos drabbles no serán muy largos y siento que ayudará a conocer un poco más de la historia de Viktor.

Espero que les guste. Pueden acompañarnos en mi grupo de facebook llamado “Legalmente Ficker”, donde además comparto imágenes, memes, uno que otro spoiler y los consejos de Máximo xD (otra fumada jajaja)

Ah y quiero agradecer a Sharayanime por el HERMOSO Art de Maximo que me ayudo a hacer el separador ❤

Gracias por leer. ¡Saludos!

Publicado por natsolano

Soy una escritora de fanfics desde hace tres años. Amo escribir y quisiera dedicarle más tiempo, amo cantar y amo a Yuri on Ice!! Lo que más me gusta escribir es romance, aunque por algún motivo termino mezclándolo con drama. Además olvidé decir que amo la comedia. Mi pareja favorita de toda la vida son Yuuri & Victor, siempre diré que mi corazón late por el victuuri, pero me considero multishipper ❤

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